VERANO

Este blog contiene temas de Orientación Familiar, (educación y familia) Antropología filosófica, Religión y poesía. Todo ello con sentido común y, con frecuencia, con sentido de humor.



31 de enero de 2012

Leonardo Ruiz del Castillo

MI PUNTO DE VISTA

Leonardo Ruiz del Castillo*
Iglesia Nivariense enero 2012, núm. 117

Hace muy poco que hemos dejado atrás un año 2011 plagado de penurias y necesidades para muchas familias. Que unos anduvieron en los últimos días entre panderetas, guitarras, timples, laudes, villancicos… cantando, divirtiéndose y también degustando turrones, mazapanes, polvorones… además de otras viandas especiales en esos días de celebración navideña. Otros, como Marta; ella me decía: “Nosotros nos reunimos con mis dos hijas pequeñas esa noche del 24, en torno a la mesa y compartimos un caldito, un fisquito carne conejo con papitas ‘arrugás’ y unos dulcitos que me dieron en Cáritas. Mi marido está en paro, ya no cobra ninguna ayuda y entre lo poco que yo cobro limpiando casas y lo que me ayuda Cáritas, vamos tirando”.


¿Quiénes han vivido el propio sentido de la Navidad? Reflexionemos sobre ello. Hace más de dos mil años se dieron diversas circunstancias en un lugar de Belén: matrimonio humilde busca lugar humilde para que ella, a punto de parir, pueda traer al hijo que con humildad, nos cambió muchas cosas en el mundo. Fíjense que he escrito “humilde, humildad”; y el Diccionario María Moliner, dice de esas palabras entre otras acepciones: “perteneciente a una clase social de las que viven muy pobremente de su trabajo”. También habla de “modesto, pobre”. Después de leerlo, me digo: o sea, que se celebra el nacimiento de un niño pobre y humilde, en el seno de una familia con esa condición, con la mayor de las abundancias y derroches, en algunos casos. ¿Cuántas familias pobres y humildes habrían celebrado la fecha si no hubiese sido por Cáritas y las personas de bien que tienen asumido lo de “compartir incluso lo necesario”?


Que este recién estrenado 2012 les sea propicio y traiga las esperanzas que muchos han perdido, pero sobre todo, que Dios ilumine a quienes han tomado las riendas del Estado para que JUNTOS, olvidando desavenencias y rencillas de partido o personales, su visión sea única y exclusivamente en bien de un pueblo, de una nación sumida en la pobreza. Porque diez millones de españoles bajo el umbral de la pobreza, con cinco millones de parados, deben despertar las conciencias de quienes pueden y deben atajar esta situación. Por eso no deben olvidar que crear empleo es y debe ser su primer objetivo a atacar de inmediato.


*Director de Cáritas
Diocesana de Tenerife

29 de enero de 2012

EL ACCESO RACIONAL AL MISTERIO

Iván López Casanova

El tema de la pequeña conferencia titulado EL ACCESO RACIONAL AL MISTERIO sirvió para explicar una corriente filosófica del siglo XX que aborda de un modo muy fecundo este acceso a las realidades que se pueden denominar con la palabra misterio: el amor, la ética, el arte, los valores, las relaciones interpersonales, etc. Esta corriente filosófica se conoce como el “PERSONALISMO DIALÓGICO”

Para comprender esta filosofía, se explicó que los siglos XVII, XVIII y XIX son los siglos de confianza en la Razón. En ellos se piensa que, al igual que durante mucho tiempo no se entendía la circulación de la sangre y ahora aplicando la Razón científica ya se comprendía; o al igual como durante muchos siglos no se entendía que la tierra era redonda o que giraba alrededor del sol, y ahora al aplicar la Razón científica esas realidades dejaban de ser misterio y se comprendían de modo diáfano… Ahora, se pensó, aplicaremos esa Razón y comprenderemos los misterios sobre el hombre, sobre su ética, sobre el sentido de su vida, sobre el amor, etc., y estas realidades hasta ahora misteriosas serán desveladas por la Razón y accederemos a unas sociedades perfectas y felices: esta fue la gran utopía en la que creyó la Modernidad filosófica… Pero, las trincheras de Verdún, los Gulags, Auschwitz o Hiroshima dieron por concluida esta utopía de la Modernidad, pues se usó para el “Mal” la razón la técnica y el supuesto progreso, llegando a una degradación impresionante.

Al ver que se usó la Razón, la Ciencia y la Técnica para llegar a niveles éticos demenciales, hubo muchos pensadores que se replantearon qué es la razón en verdad. De varios de estos movimientos surgidos en estos años se sirve el Personalismo Dialógico. Señalamos fundamentalmente tres:

  1. La filosofía existencial (Jaspers, Marcel) Explica que el gran error de la Modernidad es el de no distinguir el mundo de lo objetivo (al que se le puede aplicar la razón científico-matemática) del de “lo inobjetivo”, es decir, el mundo de la experiencia humana (del misterio). El gran error de la modernidad ha sido no separar estas dos realidades, tratando entonces a las realidades inobjetivas como si fueran ciencia que se puede dominar.
  1. la filosofía del Diálogo (Ebner, Martin Buber) Explica que el funesto error de la Modernidad ha sido el de concebir el hombre como un “yo”, como una conciencia subjetiva y no como un ser en relación. Para estos pensadores no se entiende el Yo sin el Tú. Para ellos, hay muchas realidades que no se pueden dominar como una ciencia, sino aproximarse y llegar a un encuentro del Yo con el Tú. Esta categoría, el “encuentro”, es fundamental para comprender las realidades profundas y enriquecerse. La Modernidad trató a lo que no era el Yo moderno como un “ello” al que dominar y no como un “Tú” con el que encontrarse y desde esa aproximación y respeto, poderse enriquecer con su comprensión.
  1. La Fenomenología (Max Scheller, Von Hildebrant): pone el acento en subrayar que la Modernidad no supo atisbar la existencia de los “valores”, de realidades tan reales como las cosas (y más importantes) pero cuya existencia supone un modo de realidad diferente al de las cosas. Por ejemplo, cuando alguien te regala algo con generosidad hay una apelación a la persona por parte del valor del agradecimiento ¿o no? Sin embargo, para la Modernidad lo que no podía pesar, medir o contabilizar con su razón científica, no existía, o era irracional. Así, la Modernidad perdió la mirada sobre lo que para el hombre resultaba importante de cara a su felicidad y desarrollo, descuidando las realidades éticas, desconociendo los valores que interpelan a los hombres.

Partiendo de estos hallazgos filosóficos, se fue construyendo una filosofía, el personalismo dialógico que aborda la razón humana como algo que ejercita la persona como ser espiritual e infinito (“personalismo”) que puede penetrar el mundo de los valores, el mundo del misterio (lo inobjetivo) y el acceder a estas realidades profundas a través de considerar al hombre como ser de encuentro, como ser con razón “dialógica”.

En el panorama español Alfonso López Quintás aporta un modo original de sintetizar esta filosofía, tratando de concretar en un método los hallazgos filosóficos reseñados. Así, distingue realidades objetuales, sencillas a las que se aborda con la razón científico matemática porque son objetos, cosas. Por ejemplo un papel: se puede pesar, medir, fabricar o tirar: se las domina. Pero junto a estas realidades hay otras “ambitales” con las que se puede establecer un “campo de juego” porque son reversibles (de ida y vuelta) Por ejemplo, un piano es una realidad ambital, si sabes”encontrarte” con él o tocarlo puedes entrar en otro nivel de realidad que te enriquece, el nivel de la creatividad. También son realidades ambitales las personas, el trabajo, Dios,…

Este modo racional de diferenciar objetos y ámbitos le sirve para establecer su teoría de los niveles de realidad que es muy fecunda. Se explicó con un ejemplo.

  1. Nivel 1: tengo un piano en casa pero no sé tocarlo. Es un objeto: nivel 1, nivel de los objetos. A este nivel le corresponde la categoría del dominio. Con él establezco sólo una relación lineal de dominio: lo pongo donde no estorbe o no quede mal, o lo vendo, o lo rompo si ya me cansa.
  1. Nivel 2: decido aprender a tocar el piano y con esfuerzo me hago un virtuoso. El piano pasa ya de objeto a ámbito con el que puedo establecer un campo de juego que me emociona, que me enriquece. La relación es reversible. Es el nivel de la creatividad, el nivel 2.
  1. Nivel 3: me entero que una vecina ha estado dos años en un hospital y que ha llegado a casa y que es su cumpleaños y me ofrezco a darle un recital de piano: me supone esfuerzo prepararlo pero lo supero y doy el recital como acto de generosidad con ella. Estoy entonces en el nivel 3, el nivel de los grandes valores éticos (el bien, la belleza, la verdad, la justicia, el amor)
  1. Nivel 4: al final la vecina emocionada me pide que me quede a cenar porque va a llamar a unas amigas y que repita el concierto. A mi me supone un contratiempo porque tengo que hacer un trabajo pendiente y me tendré que quedar trabajando en la madrugada, pero me acuerdo de Dios y decido ofrecerle este sacrificio para satisfacer al prójimo: estoy ya en el nivel 4, el nivel de lo religioso.

Esta intuición de los niveles de realidad que nos enriquecen a medida que aumentan es muy fecunda. Para mostrar esa fecundidad se pusieron varios ejemplos:

  1. En un trabajo de médico uno está quemado y casi solo se fija en lo que queda por atender y a qué hora se termina: estamos tratando la profesión como un objeto a dominar (nivel 1) Qué distinto es poner toda nuestra creatividad para mejorar el trabajo (nivel 2) o pensar en el bien del paciente (nivel 3). Qué importante es en cualquier trabajo ascender de nivel, cuánto enriquece.
  1. Alguien entra a un museo de arte contemporáneo y al ver un cuadro abstracto asegura que esto lo hace cualquiera, que es fácil y por eso es malo. No ha leído nada sobre arte y sólo valora lo que cuesta hacer un cuadro (nivel 1) En cambio, otra persona se ha formado artísticamente y ve el cuadro en el nivel 2 y le emociona, le hace ser feliz, se enriquece (nivel 2)
  1. Una persona escucha un poema y no lo entiende. Dice esto para qué sirve (nivel 1, lo útil) Como le parece que no sirve para nada nunca disfrutará ni se enriquecerá de una buena poesía (nivel 2)
  1. Una persona ve el matrimonio como un contrato (nivel 1) o como una alianza (nivel 2, 3 y 4) ¡Qué diferencia!
  1. Este es un ejemplo que López Quintás usa mucho: cuando alguien dice “hacer el amor” se mueve en el nivel 1, en una gran pobreza, porque el amor humano no se hace, se crea (nivel 2, 3 y 4) Cuanto enriquece uno y qué poco aporta su banalización (que es reducirlo al nivel 1, de hecho se llama así “ mujer objeto”)

Para terminar se abordaron dos cuestiones:

  1. CARACTERÍSTICAS DE ESTA RACIONALIDAD CREATIVA.
    1. Es muy importante comprender que esta racionalidad es distinta de la racionalidad científico-matemática. Así, la razón creativa es ardua: sólo el que se forma trabajosamente podrá disfrutar del arte o de una poesía o de unas relaciones interpersonales profundas. Pero, al principio hay que sufrir para ir penetrando eso misterios.
    2. Además, esas realidades creativas se comprenden cuando se viven y si se espera a comprenderlas con mentalidad de nivel 1 para encontrarse con ellas, entonces nunca se accede a esa racionalidad que es la que permite llegar a los niveles 2, 3 y 4.
    3. El criterio de verdad no es el poder demostrarlo con argumentaciones lógicas, sino que el criterio de verdad lo da el enriquecimiento interior. Este tipo de verdades son muy verdaderas pero no se pueden demostrar con argumentos: nunca se podrá convencer de la riqueza de un poema o de la maravilla de un cuadro a alguien que no tiene ninguna formación o ningún interés o ambas cosas (que también es frecuente)
    4. Sólo se puede disfrutar y compartir esas verdades recionales-creativas con quien al menos está abierto a la verdad (la verdad como apertura, qué importante) El que está fuera del misterio puede no entender nada con toda su buena voluntad pero con toda su lejanía de nivel.
  1. CONCLUSIONES FINALES. Comprender el Personalismo Dialógico nos permite entender que Razón y Misterio no son incompatibles. Simplemente hay que tener cuidado con no entender por razón únicamente a la razón que domina y demuestra, a la razón científica, que para las realidades objetuales es muy útil, pero no para las realidades “ambitales”. Esto permite obtener conclusiones muy importantes.
    1. La felicidad en la vida es el esfuerzo por ascender desde los niveles mas bajos a los más altos sabiendo afrontar el encuentro con muchas realidades que pueden pasar de nivel 1 a niveles superiores. Transformaremos las cosas en Trabajo creativo, en arte, las personas estableciendo relaciones interpersonales muy profundas y accederemos al nivel de lo trascendente o de su búsqueda. Tenemos una teoría de la felicidad, ¡nada menos!
    1. Para acceder a esos niveles superiores donde nos enriquecemos hay que vivir esas realidades con compromiso existencial. Solo así podremos acceder al misterio ascendiendo a los niveles de la creatividad, los grandes valores y al nivel de lo religioso. Esto es importante pues vivimos en una sociedad donde hay mucha banalidad, mucho empuje del “ambiente” a ver las cosas como útiles o cómodas, o sea, en el nivel 1.
    1. Al comprender que la verdad existe aunque en forma de enriquecimiento interior y felicidad, no tanto en forma de argumentos que tumban al contrario, se puede orientar la vida a un ideal precioso: la búsqueda de la verdad para proponerla, pues solo podemos proponer la verdad. La educación consiste en formar a alguien para esa apertura a los valores.

Por último terminamos citando estas palabras que envuelven también misterio y que confirman la canción de Mecano en la que dicen que “amar el el empiece de la palabra amargura”: “quien se entrega totalmente a la verdad, y no quiere tener otra arma ni ninguna otra tarea que ella, siempre se aproximará a las cercanías del martirio: se convertirá en alguien que sufre. (…) sufrimiento y verdad son correlativos. El sufrimiento es el refrendo necesario de la verdad, pero sólo la verdad da sentido al sufrimiento” Lo dice alguien que sabe, el Cardenal Ratzinger.

*Médico y Filósofo

26 de enero de 2012

“EL MÁS BELLO DIÁLOGO": MARIDO-MUJER

Francisco-M. González
Cierto sector de los medios de comunicación parece empeñados en recordarnos todos los días el elevado número de fracasos matrimoniales, aportando exhaustivos datos estadístico, estudios y hasta el cálculo del número de divorcios/minuto. Como si el matrimonio fuera un fracaso. Sin embargo son muy pocos los que hacen referencia a las claves del éxito matrimonial, de la felicidad que esto entraña y a la considerable cantidad de matrimonios en desarrollo, satisfechos, contentos y hasta felices. Claro que esto tampoco es noticia.
Son muchos los factores que pueden hacer feliz a un matrimonio, pero hay dos en los que coinciden la mayoría de los autores expertos en este tema y que personalmente he comprobado: la entrega amorosa y la comunicación interpersonal entre los cónyuges.
Sin ánimo de agotar el tema -que da para mucho- voy a referirme a la comunicación, en concreto, al diálogo marido-mujer (o al revés). Es sabido de todos, que se puede hablar mucho y no decir nada. Puede haber entre los esposos conversaciones superficiales durante las cuales se hable de todo y no se dialogue. Algunas veces las palabras pueden utilizarse como disfraces, para fingir que todo marcha bien, que hay una convivencia pacífica, civilizada y que aquí no pasa nada .
Incluso, hay matrimonios que, con frecuencia, intercambian opiniones, tocan a fondo temas políticos y culturales o abordan inquietudes familiares sobre la marcha de los negocios o los estudios de los hijo; esto es importante, pero no lo es todo. En estos casos suelen rehuir sistemáticamente entrar a fondo en la intimidad de sus vidas, “una vida a dos”, como dice Ignacio Larrañaga. No hay diálogo marido-mujer.
Dialogar en el matrimonio significa regalar, dar algo sustancialmente mío, algo que forma parte esencial de mi ser y esto recíprocamente entre los esposos –y sólo entre ellos, los terceros sobran- . Entregar mejor de sí mismo, mis anhelos, mis preocupaciones, temores, esperanzas, mis ilusiones y alegrías ¡todo! A veces, habrá que sacar a la luz y en el momento oportuno alguna vieja herida sin cicatrizar, escondida en la penumbra, y después olvidar ¡de verdad! Lo esencial es hablar con franqueza, con delicadeza y toda libertad. Y si en un momento se pierden los nervios y se rompe un plato, tampoco pasa nada, se pide perdón y se vuelve a empezar. Lo que no puede estar el marido con la mujer o la mujer con el marido como de visita, porque un día se rompen las formas y todo salta todo por el aire
Otra forma de diálogo es estar juntos leyendo uno un libro un domingo por la tarde, y levantar la vista, mirarse a los ojos y sonreír. O que la mujer se queda dormida en el sofá después de comer y el marido le da el biberón al más pequeño porque llora, a la vez, que con el mayor ve los dibujos animados, con la del medio juega al parchís y de vez en cuando le echa un tierno vistazo a la mujer. No, no hay que ser superman, esto se lo vi hacer, no hace mucho, a un amigo mío, bastante joven y que me hizo pensar.
El dialogo en el matrimonio es la más bella aventura por la que el marido o la mujer pueden apostar. Es fuente, raíz y expresión del amor conyugal, que a la vez, lo fortalece y hace compacto y duradero. Es fusión de corazones, que junto con la inteligencia y la voluntad ¡voluntad de querer!, cautiva, entusiasma y da vida a una vida matrimonial, y para toda la vida. Esto no se aprende en el viaje de novios, sino con la práctica del día a día, con mucho cariño, con mucha ilusión y con mucho sentido del humor. Con el entusiasmo por querer amar. Verbo que solo se debería conjugar en presente de indicativo.

PUBLICADO EN EL PERIÓDICO EL DÍA

24 de enero de 2012

PENSAR PARA VIVIR EN PAZ: FILOSOFÍA PARA EL SIGLO XXI

Jaime Nubiola.- Gaceta de los Negocios (Madrid)
Hace unos pocos meses el filósofo y conocido escritor Umberto Eco recordaba, al recibir el doctorado honoris causa por la Universidad Hebrea de Jerusalén, que en el trasiego del mundo actual las universidades son de los pocos lugares en los que es posible la comparación racional entre las diversas visiones del mundo. Esto es así porque en las universidades no sólo hay el silencio del estudio, sino también el diálogo de la contrastación de pareceres. "Nosotros -decía Eco-, la gente de la universidad, estamos llamados a librar, sin armas letales, una infinita batalla por el progreso del saber y de la compasión humana."
Me parece que esta doble invitación a los profesores universitarios, a aquellos que hemos dedicado nuestra vida a buscar la verdad y a enseñar esa búsqueda a otros, tiene una extraordinaria importancia. No sólo es misión nuestra el crecimiento del saber, sino también el ensanchamiento de la compasión humana. Nos encontramos en una sociedad que vive en una amalgama imposible de un supuesto fundamentalismo cientista acerca de los hechos y de un escepticismo generalizado acerca de los valores. Se trata de una mezcolanza de una ingenua confianza en la Ciencia con mayúscula y de aquel relativismo perspectivista que expresó tan bien el poeta Campoamor con su "nada hay verdad ni mentira; todo es según el color del cristal con que se mira". Tal división entre ciencia y ética, que asigna la verdad a la ciencia y a sus enunciados y la simple opinión a las valoraciones y a las cuestiones vitalmente más importantes, resulta a comienzos de este nuevo siglo del todo insoportable. Los seres humanos anhelamos una integración razonable de las diversas facetas de nuestra vida, una articulación de nuestra reflexión teórica con nuestra experiencia, del pensamiento con la vida.
En este nuevo siglo la misión que compete a quienes se dedican a la universidad, y muy en particular a la filosofía, es, con seguridad, la de tratar de suturar las brechas que el positivismo todavía dominante ha causado en la comprensión que los seres humanos tenemos de nosotros mismos. El formidable desarrollo de las ciencias y la tecnología en los últimos siglos muestra de modo fehaciente la humana capacidad de progresar en la comprensión de los problemas y en la identificación de los medios para afrontarlos con éxito. Sin embargo, es preciso tener en cuenta que el desarrollo efectivo de las ciencias no lleva al acabamiento de los problemas mediante su definitiva solución, sino que más bien, por el contrario, en muchos campos conduce a la detección de nuevos problemas todavía más difíciles o más profundos que hasta ahora habían sido pasados por alto. En este sentido puede decirse que, conforme crece el saber, lo que sobre todo aumenta es el no saber, esto es, nuestra conciencia de las muchas cosas que todavía no sabemos ni entendemos.
Resulta a veces muy luminosa la distinción de Gabriel Marcel entre misterios y problemas. Mientras que los problemas son las cuestiones para las que contamos con medios intelectuales para abordarlas e incluso a veces solucionarlas, los misterios son aquellas otras grandes cuestiones que afectan a las vidas humanas (la muerte, el mal, el sentido del dolor) que no pueden ser solucionadas o domesticadas por las ciencias. Sin embargo, muchas de las cuestiones éticas y sociales no han de quedar sustraídas a la razón humana para ser transferidas a instancias religiosas o a otras autoridades. La aplicación de la inteligencia a los problemas morales es en sí misma -como ha escrito el filósofo de Harvard Hilary Putnam- una obligación moral. De la misma manera que el trabajo cooperativo de los científicos a lo largo de sucesivas generaciones ha logrado un formidable dominio de las fuerzas de la naturaleza, un descubrimiento de sus leyes básicas y un prodigioso desarrollo tecnológico, cabe esperar que la aplicación de la razón humana a las cuestiones éticas y sociales producirá resultados semejantes.
Frente al diagnóstico de los postmodernos que abogan por la disolución de la filosofía en la literatura y frente al fundacionalismo cientista de los herederos del Círculo de Viena, el reciente resurgimiento del pragmatismo en filosofía es un camino intermedio, con pretensiones quizá más modestas, pero que por estar anclado en la experiencia aspira a afrontar mejor el reto de dar razón del efectivo crecimiento histórico de la verdad. Se trata de un enfoque esencialmente operativo y práctico, heredero de la tradición aristotélica y de los mejores resultados de la teorización contemporánea acerca de la investigación científica, que concibe la verdad como aquello que los seres humanos -tanto los científicos y los filósofos como los ciudadanos de a pie- primordialmente anhelamos y buscamos.
Adoptar esta perspectiva significa destacar que la búsqueda de la verdad no es un problema "teórico", sino que se trata más bien de una cuestión genuinamente práctica que a todos afecta. Como ha escrito Alejandro Llano, "la filosofía no siempre había concedido a la verdad práctica la atención que merece. Pero sólo es viable rehabilitarla cuando no se extrapola. Porque cuando el valor de la praxis humana se absolutiza, el valor de la verdad se disuelve". Absolutizar el valor de la praxis sería pensar que la verdad es meramente algo fabricado por los seres humanos y en ese sentido, algo arbitrario, relativo y por tanto, a fin de cuentas, de escaso valor. Lo que quiero afirmar, en cambio, es que las verdades se descubren y se forjan en el seno de nuestras prácticas comunicativas; que la verdad -como dejó escrito Platón en el Fedón- se busca en comunidad.
Destacar la dimensión comunitaria de la búsqueda de la verdad acentúa el carácter social y público de la verdad, esto es, su objetividad, que trasciende las perspectivas subjetivas, localistas y particularizadas. El desarrollo tecnológico, los libros, las ciencias, las artes, la filosofía, las discusiones que impregnan de modo generalizado nuestro vivir no dejan lugar al escepticismo. El reconocimiento de que las divisiones entre los seres humanos singulares -y entre los pueblos-en gran medida son consecuencia de que cada uno está convencido de poseer en exclusiva la verdad, ayuda a entrever las vías para regenerar los espacios comunicativos. Se trata de articular enriquecedoramente lo nuevo con lo antiguo, de aunar unas generaciones con otras, de tender -como ha escrito Richard Rorty- puentes nuevos entre las tradiciones, las culturas y los saberes. Para ello es preciso llegar a forjar nuevas relaciones de comunicación entre las personas basadas en el amor a la verdad, en el respeto al pluralismo y en la aceptación de las limitaciones personales, las de cada uno y las de la propia colectividad, pero aunadas esas personas por una común convicción acerca del extraordinario valor creativo de su efectiva cooperación: ¡pensemos entre todos para poder vivir en paz!

*Profesor de Filosofía
Universidad de Navarra


22 de enero de 2012

“HAGO ZAPPING Y ME DUERMO”

Francisco-M. González
El otro día estuvo un matrimonio en casa y se quedaron escandalizados, porque de las cinco o seis cadenas que se pueden ver desde nuestro televisor, dos de ellas se veían con rayas, a las otras tres no llegaba con nitidez la señal, parece ser debido a la mala orientación de la antena. De casualidad, sólo se podía ver la 2 de T.V.E. Más sorprendidos se quedaron cuando les dijimos que, habitualmente, casi nunca la encendíamos, a no ser algún día que mi mujer se sentara después de comer para quedarse dormida viendo algún reportaje de la dos, que tienen muy buena fotografía y una música agradable y muy sedante. O que retransmitieran alguna corrida de toros, aunque casi siempre la grabamos para ver el domingo por la tarde, así nos hacemos la ilusión de que estamos en Las Ventas, la Real Maestranza o que el Parlamento de Canarias ha vuelto a autorizar las corridas de toros
Todo empezó porque después de comer, cuando nos sentamos a tomar café en el salón y charlar un rato, me di cuenta de que el marido estaba como intranquilo, inquieto o nervioso, como buscando algo, hasta que vio un mando a distancia, lo cogió, lo acarició, lo estuvo mirando. Le pregunté si le apetecía ver la televisión que podía encenderla, aunque nosotros no teníamos costumbre ni tiempo de verla. Encendió la tele y a pesar del desastre de sintonización que teníamos en las cadenas, les vi más tranquilos y relajados, tanto a él como a su mujer, con más afabilidad o interés por el diálogo, con aquel ruido del televisor de fondo. Aquello me resultó curioso. Entonces fue cuando me dijo, que él veía por televisión todos los partidos que podía, dos o tres telediarios y algún que otro programa-concurso, pero como no podía llegar a todo, por la noche, cuando venía cansado del despacho encendía el televisor y se relajaba, y como padecía insomnio “hacía zapping y se dormía”. A mí esto sí que me sorprendió y me di cuenta de que podía ser cierto lo que dice el profesor Enrique Rojas, “el mando a distancia es un chupete para adultos”.
Aquella tarde cuando se fueron nuestros amigos que, por otro lado, son encantadores, quedé un poco desmoralizado por mi escasa cultura en temas de televisión. No soy de los que pienso que la televisión, en el momento actual, es el origen de todos los males y que el sociólogo francés, Pierre Bourdieu, exagera, cuando dice, <>. De la televisión he oído de todo y hay como, a veces en las corridas de toros, división de opiniones.
Según los expertos, hay más insomnio del que se piensa y que las causas pueden ser múltiples, variadas y variopintas –cuando aparece es mejor consultar al médico-. De la televisión pienso como los gallegos “depende”. A las personas muy mayores, que apenas pueden salir de casa, les entretiene y les distrae bastante; a la vez que, gracias a ella, se pueden conocer países, culturas y eventos, de los que antes uno ni se podía imaginar, a no ser a través de un libro o de la prensa escrita, que tambien tenía su encanto.
Yo veo muy poca televisión y duermo bien. Si algún día me despierto temprano, que suelen ser los festivos, aprovecho para ver amanecer, que me apasiona, me tomo un café, enciendo un pitillo –consciente del riesgo que corro- y escribo una columna para El Día. Después me dedico a pasear por Santa Cruz, que, a pesar del tráfico, de los atascos, del Ayuntamiento, y de que “ya no es lo que era”, cada día está mas bonita, entrañable y acogedora.


Publicado en El Día

19 de enero de 2012

PARA CARITAS DIOCESANA

DESDE CÁRITAS DIOCESANAS DE TENERIFE

Leonardo Ruiz del Castillo*
Adiós. Buen viaje y no vuelvas más. Muchos hemos despedido con esas palabras, el día 31 de diciembre, a los años 2008, 2009, 2010 y hace pocos días, al 2011 que ya se nos fue (hay quienes creían que se quedaba). Y hemos recibido con esperanza e ilusión al recién nacido 2012, porque la esperanza y la ilusión es lo último que debemos perder o al menos defender hasta el paroxismo. De todas formas, más vale que no leamos prensa, que no veamos televisión ni oigamos radio, porque sí que entonces nos tirarán por tierra nuestras ilusiones y esperanzas.
El día 24 de diciembre escuché con atención, con mucha atención e interés, el mensaje de S.M. El Rey de España, porque estaba convencido de que algo nos debía de decir acerca de por lo que estamos pasando y muchas personas sufriendo, así cómo qué esperanzas hay en el 2012. Y no me equivoqué en mis pensamientos. “Llevamos varios años sumidos en una severa crisis económica y financiera cuyas causas complejas no son siempre fáciles de entender, pero cuyos efectos negativos son para todos evidentes. Para muchos, tristemente demasiado evidentes por su dureza”. Esto nos decía S.M. nada más comenzar su discurso; y seguía: “Es una crisis que está llamada seguramente a modificar hábitos y comportamientos económicos y sociales”. He tenido oportunidad de comentar estas palabras con personas que llevan en paro dos o más años, que ya no perciben ninguna ayuda oficial, que —en muchos casos— dependen de las ayudas de Cáritas o de otras entidades públicas o privadas para subsistir, además de patearse día a día por las mañanas empresas entregando currículos, y por la tarde otro tanto de lo mismo de casa en casa a ver si alguien necesita reparar un grifo, cambiar una lámpara de sitio o reponer un cable de luz quemado, entre otras “actividades” caseras. Y la respuesta que sobre ese discurso me daban era común a estas personas: “todo eso ya lo sabemos… yo, y todos los que están como yo, lo que esperábamos era algo de esperanza en nuestro futuro…”. Y añadían: “porque eso otro que dijo: sé, sabemos todos, que el camino de la recuperación no será corto ni tampoco fácil, que exigirá sacrificios ¿quiere decir que aún tendremos que hacer más sacrificios… más todavía? Si ahora en mi casa desayunamos (no todos los días) un café o una infusión con una rebanada de pan (a veces de ayer), almorzamos un potaje clarito (no podemos echar al caldero muchas cosas) y cenamos un vaso de leche o un yogur (cuando hay), ¿tenemos que hacer más sacrificios? Bueno, sí, porque si seguimos así, es posible que cambiemos el potaje clarito por una sopa de sobre”.
Una de las frases del discurso que más me gustó y en cuyo contexto vengo insistiendo hace tiempo, es: “Es cierto que, en una coyuntura como la que vivimos, los temas que requieren una solución prioritaria se agolpan ante nuestra puerta, pero si tuviéramos que destacar la máxima prioridad creo que ninguno dudaríamos en señalar la lucha contra el desempleo como objetivo último y cierto”. Pero la lucha contra el desempleo no debe ser “objetivo último”, sino totalmente prioritario y de inmediata toma de medidas para no solo frenar el incremento, sino comenzar a crear puestos de trabajo. La situación en que muchas familias están inmersas pasa por darles trabajo.
No dejo de ver pobreza entre nuestro pueblo. No dejo de ver rostros preocupados, compungidos, dubitativos. No dejo de ver rostros que me miran clamando ayuda, gritando soluciones para su desesperada situación. No dejo de ver en esos rostros los mismos que en mi niñez veía, como hoy, cada día, y eso pasaba en la España pobre, en la España de la postguerra… hace poco tiempo. Tal parece que hemos sido condenados de nuevo a la pobreza, aunque me resisto a asumir tal rol, porque lo que sí debemos recordar y recuerdo son las lecciones que aquella situación nos dieron. Pero cuando leo ciertos titulares de prensa “Estamos inmersos en una nueva época que bien puede calificarse como la de la desigualdad”. O bien este otro que con tan pocas palabras transmite una inmensa preocupación: “Los nuevos pobres”. Porque cuando hablamos de esos nuevos pobres, nos estamos refiriendo fundamentalmente y en concreto aquí, en Canarias, a los jóvenes. Y cuando leí este otro titular, no pude evitar preguntarme ¿por qué? “Según la OCDE, la renta media del grupo del 10% más rico es aproximadamente nueve veces la correspondiente a la del 10% más pobre”. Y me pongo a indagar y averiguo que en España es de casi doce veces la proporción…
No quiero ni pretendo transmitir desasosiego, amarguras ni preocupaciones iniciando el año. Simplemente me limito a analizar o transmitirles a ustedes datos que están ahí, como que “En España hay 1.500.000 hogares en los que ningún miembro trabaja y 500.000 sin ingresos”…
A pesar de todo sigo esperanzado en que vamos a salir de ésta; todos a una; mientras, compartamos, compartir es prioritario hoy, pero no sólo con quienes de nuestra familia lo están pasando mal, sino con otras personas, otros hermanos que dependen de nuestra solidaridad para subsistir. Gracias.

*Director de Cáritas
Diocesana de Tenerife


17 de enero de 2012

REENCANTAR EL MUNDO ( II )

Charla de Iván López Casanova

2 LA FILOSOFÍA DEL ASOMBRO AGRADECIDO DE G.K. CHESTERTON.
Para exponer algún pensamiento que aporte planteamientos filosóficos en pro de la búsqueda de la verdad y que explique y desarrolle la posibilidad de su encuentro, se explicarán las ideas que desarrolla G.K. Chesterton en su magistral libro titulado “Ortodoxia”.
G. K. Chesterton es un escritor y pensador inglés fallecido en 1936 y su obra Ortodoxia fue el apoyo fundamental de varias generaciones de intelectuales ingleses que con tesón trataron de superar la crisis profunda de valores consecuencia de la II Guerra Mundial que tan bien describió el premio Nóbel T.S. Elliot en su poemario “La tierra baldía”.
Para analizar esta obra la abordaremos siguiendo sus propios capítulos:

I. INTRODUCCIÓN EN DEFENSA DE TODO LO DEMÁS.
El autor explica que dirige su pensamiento a aquellas personas que no sean escépticas, es decir, que al menos acepten un punto de partida en el que poder apoyarse: “Si un hombre opina que la extinción es mejor que la existencia o que una vida vacía y monótona es mejor que la variación y la aventura, ese hombre no es uno de los seres normales a quienes me dirijo”. El escritor se dirige entonces a la gente que acepte el punto de partida de necesitar “ser felices en este mundo de maravillas sin sentirnos en él ni siquiera confortables”. Es decir a personas que acepten que el mundo que habitan es maravilloso por un lado y a la vez encuentren dificultades que le llevan a preguntarse por qué cuesta tanto encontrar la vida feliz de plenitud. Esta gente estará dispuesta a recorrer la aventura intelectual que propone Chesterton.

II. EL MANIÁTICO.
Antes de empezar a exponer sus tesis sobre qué cosas son verdades en las que apoyarse para acceder a esa vida plena, el escritor se detiene a exponer en qué consiste la locura de la razón –la manía, en el sentido médico de locura- de muchos intelectuales: “la más consistente e inconfundible señal de locura, es esta combinación entre la integridad lógica y la contracción espiritual”. Es decir, la gente que quiere entenderlo todo como un despliegue de proposiciones lógicas y, a la vez, no tiene una gran apertura intelectual. Entonces se quedan en un pensamiento que al final les lleva a un fuerte escepticismo.
Esta apertura al misterio es expresada de un modo muy bello con estas afirmaciones: “Mientras tienen misterios, tienen salud; cuando se destruye el misterio, se crea la morbosidad. El hombre común siempre ha sido cuerdo, porque el hombre común siempre ha sido místico. Siempre ha aceptado la nebulosidad. Siempre ha tenido un pie en la tierra y otro en el país de las hadas. Siempre ha conservado la libertad de dudar de sus dioses; pero (contrariamente a los agnósticos de hoy) también ha conservado su libertad de creer en ellos. Siempre se ha preocupado más de la verdad que de la consistencia”. También, concluye afirmando que “El único secreto del misticismo es éste: que el hombre puede entenderlo todo merced a la ayuda de todo lo que no entiende. El lógico mórbido, intenta dilucidarlo todo y sólo consigue volverlo todo misterio”.

III. EL SUICIDIO DEL PENSAMIENTO
Todavía nuestro autor necesita expresar unas ideas previas a la exposición del núcleo de su pensamiento respecto a las verdades que encierra la realidad. Ahora explicará que el pensamiento intelectual se suicida cuando le falta humildad y quiere, con arrogancia, entender todo a base de argumentaciones estrictamente lógicas. Por eso explica que “Sin humildad es imposible gozar de nada (…) El hombre estaba destinado a dudar de sí; pero no de la verdad; ha sucedido precisamente lo contrario. Actualmente la parte del hombre que el hombre proclama, es exactamente la parte que no debía proclamar: su propio yo”.

IV. LA ÉTICA EN EL PAIS DE LOS DUENDES
Ahora ya puede exponer su filosofía que hemos denominado como del asombro agradecido porque parte de afirmar que sólo desde esa facultad esencial, el asombro, podemos acceder a las realidades del mundo y comprenderlas: “Mi primera y última filosofía, aquella en que creo con fe inquebrantable la aprendí en la edad de la crianza. Puedo decir que la re¬cibí de la nodriza; es decir, de la sacerdotisa solemne y orientadora, que representa la tradición y la democracia a un tiempo mismo. Aquella en que más creía yo entonces, y en que sigo creyendo más son los cuentos de hadas. A mí me parecen lo más razonable que hay en el mundo. Y en verdad no son tan fantásticos como se dice. ¡Cuántas cosas, comparadas a ellos, resultan más fantásticas todavía! A su lado el racionalismo y la religión parecen igualmente anormales; aunque anormalmente justa la religión, y el ra¬cionalismo anormalmente falso. El reino de las hadas no es más que el luminoso reino del sentido común. No toca a la tierra juzgar al cielo; pero sí al cielo juzgar la tierra”.
En este punto se da cuenta que lo que él ha ido descubriendo durante el transcurso de su vida y ha ido meditando ya estaba descubierto, pues coincide con la cosmovisión cristiana en relación al mundo. “Siempre había ya sentido de un modo vago que los fenómenos eran milagrosos, o si se quiere, que siempre son maravillosos; pero desde entonces empecé a juzgarlos milagrosos, por otra razón más esencial: por ser voluntarios. Quiero decir que los fenómenos eran, o son, actos reitera¬dos de una voluntad que los produce. En resumen: que siempre había yo creído que el mundo ocultaba algún po¬der mágico; pero, desde entonces, creí también que ocul¬taba algún mago. De aquí mi profunda emoción; una emo¬ción siempre presente y subconsciente: la que brota de reconocer que nuestro mundo tiene algún objeto verda¬dero; y si hay algún objeto es porque hay alguna persona. Siempre me ha parecido que la vida era, ante todo, un cuento. Y esta supone la existencia de un narrador”. (Bastantes años después de escribir esto Chesterton fue bautizado en la Iglesia Católica)
En resumen que hace el propio autor “Sentía yo -puedo decir que lo sentía en mis huesos-, ante todo, que este mundo no se explica por sí mismo; en cambio, muy bien puede ser un milagro con una explicación sobrenatural, o un sortilegio con una explicación natural. Pero para que la explicación o el sortilegio me satisfagan, es necesario que valgan más que las explicaciones naturales de que tengo noticia. Se trata de una cosa mágica, ya sea verdadera o falsa. En segundo lugar, empecé a sentir que tal operación mágica tenía algún sen¬tido, y el sentido implicaba una voluntad personal. Había, pues, algo personal en el mundo, como lo hay en las obras de arte; cualquiera que fuese su significado, era intenso y vivo. En tercer lugar, me pareció que el propósito del mundo era bello dentro de sus contornos anticuados, como lo es, por ejemplo, la forma de los dragones. En cuarto lu¬gar, que nuestro mejor modo de agradecer ese propósito era una manera de humildad y modestia: que hemos de agrade¬cer a Dios la buena cerveza y el borgoña, no abusando de su bebida. Además, alguna obediencia debíamos al poder que nos hizo. Y, finalmente -y aquí va lo mejor-, fue poco a poco apareciendo en mi alma cierta vaga y avasalladora im-presión de que todos los bienes eran despojos que había que guardar y esconder, como reliquias de alguna gran ruina original. El hombre ha salvado el bien, como Crusoe ha sal¬vado sus bienes; lo ha salvado de un gran naufragio. Así me¬ditaba yo, sin que pueda decirse que la filosofía de mi tiempo favoreciera mis meditaciones. Y entretanto, jamás se me ocurrió acordarme de la teología cristiana”.

V. LA BANDERA DEL MUNDO
Como afirmó al principio en este mundo se puede ver algo maravilloso pero al mismo tiempo hay algo que no funciona, es decir, algo que hace que no alcancemos la plenitud de felicidad que anhelamos. Además, también en este mundo ocurren muchas cosas muy negativas, catástrofes naturales, guerras, injusticias, etc. Esto le lleva a exponer que en su ética en el país de las hadas caben condiciones como ocurre en los cuentos. De ahí pasa a exponer con mucha originalidad el concepto de pecado original tan necesario para que, a la vez que se muestra la belleza del mundo, se pueda expresar también sus aspectos negativos, su fealdad: “Y mi creencia que la felicidad pendía del hilo sutilísimo de una condición, no dejaba, en resumidas cuentas, de tener un significado pro¬fundo: significaba nada menos, que la doctrina de la Caí¬da. Hasta esas nebulosas, vagas y absurdas nociones que ni siquiera he acertado a describir, mucho menos a defender, parecían ahora recobrar su sitio natural e instalarse quie¬tas, como las cariátides colosales del Credo. (…), amar al mundo sin confiar en él; de amarlo sin ser mundano. (…) Y no somos completa¬mente adaptables al mundo, entre otras razones, porque el mundo está afeado por los efectos de la caída original, consecuencia de esa condición que puso Dios a nuestros primeros padres y que no quisieron cumplir”.

VI. LAS PARADOJAS DEL CRISTIANISMO
Por último, dedica un capítulo espectacular a un tema muy querido por nuestro escritor como es el tema de las paradojas. En él va exponiendo como la cosmovisión cristiana es única porque puede explicar las aparentes paradojas que otras filosofías no son capaces de realizar. “En el presente capítulo, mi objeto es este: demostrar que cuando sentimos que hay algo extraño en la teología cristiana, generalmente encontramos que hay algo extraño en la verdad”. La verdad tiene algo de paradójico y solo esa mirada abierta al misterio puede llegar a comprender sus aparentes contradicciones. Por ejemplo afirma: “La doctrina cristiana se anticipó a las rarezas de la vida. No sólo descubrió la ley sino también previó las excepciones. Los que dicen que el Cristianismo descubrió la misericordia, menosprecian al Cristianismo; cualquiera podría descubrir la misericordia. De hecho, todos la descubrieron. Pero descubrir un procedimiento que permitiera ser misericordioso y al mismo tiempo severo, era anticiparse a una extraña necesidad de la naturaleza humana”.
Quizás, un buen resumen de su modo de abordar la verdad puedan ser estas palabras con la que comienza el capítulo: “La verdadera dificultad con este mundo nuestro, no es que sea un mundo irrazonable ni que sea un mundo razonable. La dificultad más común, es que es aproximadamente razonable; pero no del todo. La vida no es ilógica; pero es una trampa para los lógicos”.

3. CONCLUSIÓNES PRÁCTICAS.
Después de estas reflexiones, se hizo una exposición en la que se animó a reencantar el mundo actual en el que vivimos, llenándolo de contenidos y de valores positivos. Para ello se aportaron dos ideas fuerza:

A. EVITAR EL CELO AMARGO.
Una actitud en la que caen muchas personas buenas es la que podríamos llamar celo amargo. Se podría describir como la actitud desencantada que toman muchas personas al ver que en esta sociedad todo el mundo va a lo suyo y que ya a casi nadie le importan los valores. Desde esta postura, llena de pesimismo, se cae en lo mismo que se critica, dejando de ver el mundo como una tarea propia y se abandona la importancia de aportar, para embellecerlo, los valores éticos, artísticos y religiosos que poseamos.
En el libro comentado “ortodoxia”de G. K. Chesterton se propone una actitud contraria respecto a la sociedad que habitamos. La denomina “patriotismo” respecto al mundo. Afirmaciones como las que recogemos a continuación nos pueden servir para explicarla y evitar el desánimo que hemos denominado como celo amargo.
“Cuando amamos una cosa, su alegría es una razón para amarla y su tristeza es una razón para amarla más”. “El pecado del pesimista no consiste en que enmiende la plana a los dioses y a los hombres, sino en que no ama lo que pretende corregir; en que carece de aquella primaria y sobrenatural lealtad para las cosas” “El hombre de quien puede esperarse que arruinará las cosas que ama, es precisamente el que las ama por alguna razón. Aquel de quien puede esperarse que las mejore, es el que las ama sin razón”.

B. LA VIDA COMO AVENTURA.
Como actitud positiva en relación al mundo cultural en el que nos desenvolvemos se planteó el actualizar la manera de vivir el mundo, la vida propia, como una aventura. Cada día tiene algo de milagro si no perdemos esa mirada de asombro ante el misterio. Así, cada persona con la que convivimos es un misterio infinito del que nos podemos enriquecer. Al tener esta actitud de apertura a los valores surgirá el ver la vida como una tarea, la de reencantar el mundo: a través de pasar la vida tratando de buscar la verdad para poder aportar -con nuestro ejemplo, con nuestra palabra, con nuestras capacidades- valores que hagan la vida más feliz a los que conviven con nosotros empezando por nuestra propia familia, amigos, etc. Seremos entonces agentes que contribuyen a mejorar estos tiempos fríos de desfundamentación que nos toca vivir y haremos entonces más habitable este mundo.

Médico y Filósofo

15 de enero de 2012

REENCANTAR EL MUNDO ( I )

Charla de Iván López Casanova
Érase una vez una princesa muy feliz que poseía una esfera de cristal con la que jugaba y se divertía, haciendo felices a las personas que estaban dentro. Porque había gente dentro, pues su juguete era una bola del mundo. La princesa era maravillosa y tenía tres preciosas cabezas. A través de ellas soplaba a su esfera llenándola del aire de cada uno de sus soplidos. Esto hacía las delicias de los habitantes de la tierra con los que también jugaba… Una cabeza soplaba y llenaba al mundo de verdades religiosas para que los habitantes del planeta pudieran portarse bien y ser felices. Otra, exhalaba y llenaba la tierra de valores éticos, y el mundo se poblaba de obras buenas. La última, lo hacía esparciendo por la atmósfera valores artísticos y rellenaba la tierra de belleza. Así, los hombres eran muy felices porque tenían referencias para conocer la verdad, hacer el bien y la realizar la belleza en sus obras de arte.

Pero pasó el tiempo y al llegar al siglo XIX los habitantes de la tierra quisieron ser soberanos legisladores de sí mismos y, en consecuencia, ocurrió “la muerte de Dios” (Nietzsche): la princesa perdió su primera cabeza. A los pocos años, ya en el siglo XX los hombres se enfrentaron en dos guerras mundiales y a su término se despreciaron a sí mismos, llegando a “la muerte del hombre”, con lo que cortaron la segunda cabeza de la princesa. A principios de los 80 irrumpió la postmodernidad y con ella “la muerte del arte”, y entonces se segó la última cabeza de la princesa. Los hombres quedaron entonces sin referencias religiosas, éticas y artísticas: desapareció la verdad de su horizonte. El mundo se quedo sin verdades y se convirtió en un mundo en el que los hombres estaban solos en el frío universo y habían perdido sus sueños e ilusiones, sus ganas de jugar con la princesa.

Este cuento sirve para hablar del tema “REENCANTAR EL MUNDO” título de la charla con el que se inicia un ciclo sobre “EL PROBLEMA DE LA VERDAD”: en muchos ensayos se describe el ambiente cultural en el que vivimos de este modo: muerte de Dios, muerte del hombre y muerte del arte. En consecuencia el problema de la verdad es el tema de fondo más fundamental del pensamiento del siglo XXI, junto con su consecuencia negativa de dictadura del relativismo. Y a todos nos afecta este problema, pues no somos seres que vivimos aislados o incomunicados. Por ello es muy necesario pensar en la verdad.
Alguno podría pensar que, en el fondo no es su problema, pues sabemos lo que es verdad y lo que es falso a través de la formación recibida de niños o por medio de nuestras creencias religiosas. De acuerdo en que eso es una ayuda importante, pero con esto sólo no podríamos resolver dos problemas: por un lado viviríamos en un mundo que se nos hace ajeno, incomprensible y absurdo, y esto nos podría convertir en personas con un cierto resentimiento ante el mundo en el que nos toca vivir. Por otra parte, no seríamos muy capaces de formar a la gente joven (hijos, por ejemplo) pues el mayor problema educativo hoy no es sólo el de conseguir que se integren valores positivos, sino además el de proveer a los educados de herramientas mentales para que comprendan el mundo en el que viven; así y sólo así sabrán defender sus valores sin que eso les produzca un aislamiento de muchas personas que no comparten esos valores. Esto hace necesario que tratemos también de comprender por qué hemos llegado a dudar de la posibilidad de acceder a verdades éticas, religiosas o creativas.

Con el título “reencantar el mundo” se hace referencia a la famosa frase de Max Weber cuando, para explicar la situación cultural de las primeras décadas del siglo XX, usó la conocida expresión del “desencantamiento del mundo”, en referencia a la desaparición de todo valor que no se pudiera medir o pesar, a la desaparición de todo lo que no fueran hechos positivos y al deseo de que el investigador del espíritu fuera siempre neutro en lo referente a los valores. En definitiva, según Weber, lo que singulariza el universo cultural del comienzo de siglo XX es el desencanto del mundo. Para este sociólogo, que confiaba ciegamente en la Ciencia y el Progreso con el pensamiento típico heredado de la Modernidad filosófica, la Ciencia nos acostumbra a no ver en la realidad exterior más que un conjunto de fuerzas ciegas que podemos poner a nuestra dis¬posición; no queda entonces sitio para los mitos y los dioses que poblaban el universo en fechas anteriores.

La propuesta de la charla fue precisamente en sentido contrario: una vez superada la utopía moderna es hora de llenarse de esperanza y volver a dotar a la cultura de nuestro tiempo de propuestas que lo llenen de encanto y de encantamientos, o sea, es hora de proponerse en serio ser buscadores de la verdad. Quizás, la mejor manera de resumir la charla se pueda expresar con los versos del quizás mejor poeta español de la segunda mitad del siglo XX, Claudio Rodríguez: “ciegos para el misterio/ y, por lo tanto, tuertos/ para lo real”.

El método para abordar estas cuestiones en la charla de hoy y en las próximas será entonces el de analizar, en primer lugar, alguna corriente filosófica que niegue la posibilidad de verdad. Después se expondrá algún autor que sostenga lo contrario, que nos explique el acceso a las verdades que orienten nuestra acción. Por último, se facilitará alguna consecuencia práctica para la vida de cada uno encaminada a nuestra mejoría como personas.

1. LA ESCUELA DE FRANKFURT.
Se eligió esta teoría filosófica por su gran influencia. Para comprenderla se leyó un texto del libro de George Steiner “Nostalgia del absoluto”. En dicha obra este magistral autor actual analiza la historia del concepto de verdad desde su comienzo en la Grecia clásica; al hacerlo afirma: “El ataque más sutil a la noción de verdad ha llegado realmente en los tiempos modernos. Ha sido expuesto por un grupo de filósofos que son llama¬dos habitualmente la Escuela de Frankfurt. Vivie¬ron y trabajaron en esa ciudad alemana y en torno al Instituto de Investigación Social de la Universi¬dad de Frankfurt en los años inmediatamente ante¬riores y posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Algunos de los nombres que asociamos a este movi¬miento son los de Marcuse, Adorno y Horkheimer. Dicen algo profundamente inquietante. Su argu¬mento es más o menos éste: la objetividad, la leyes científicas, las funciones fijas, la lógica misma, no son ni neutrales ni eternas, sino que expresan la vi¬sión del mundo, la estructura económica de poder, los ideales políticos de la clase dominante, y, en par¬ticular, de la burguesía occidental.

El concepto de una verdad abstracta, de un hecho objetivo ineluctable, es en sí mismo un arma en la lucha de clases. La verdad, en su explicación, es en realidad una variable compleja dependiente de los objetivos políti¬cos y sociales. Clases diferentes tienen verdades di¬ferentes. No hay una historia objetiva, afirman, sino sólo la historia del opresor. No existe ninguna his¬toria de los oprimidos. La lógica es el arma de la burocracia culta contra los modos intuitivos y sensoriales de decir y de sentir de las masas menos cultas. El colocar en un templo las leyes científicas, sean newtonianas, darvinianas o maltusianas, refleja una implicación consciente en el control intelectual y tecnológico sobre la sociedad”.
Para llegar a estas conclusiones, se sirven del análisis de las acciones humanas con sentido que hizo Max Weber. Para él cuando los hombres actúan lo hacen por cuatro motivos que son como tipos puros de actuación (en la práctica pueden darse mezclados)

a. Actuación movida por que costumbres.
b. Actuación movida por sentimientos.
c. Actuación movida por valores.
d. Actuación movida por fines. Elegimos un fin y luego nuestro actuar sólo consiste en ver cómo llevar adelante el fin previamente elegido. A este tipo de razón la denominó “razón instrumental o estratégica” (según las traducciones).

La Escuela de Frankfurt parte de la tesis, siguiendo a Weber, de que ya no hay valores sociales compartidos, de tal forma que toda nuestra acción social es razón instrumental o estratégica en relación a los fines que determina el poder. De esta forma, aunque parece que somos libres y actuamos libremente, somos una pieza que trabaja en el engranaje de la lógica del dominio de los poderosos. Nuestra vida es trabajar como instrumentos del capital: el capital elige el fin (el enriquecimiento de la clase dominante) y nosotros formamos parte de su razón instrumental. Además, las propuestas de la Escuela de Frankfurt van encaminadas a salir de esa sociedad para poder realizar nuestros valores (de hecho para referirse a las tesis de la Escuela de Frankfurt se la suele designar como “teoría crítica de la Sociedad”: la sociedad es nefasta y hay que salir de ella para no ser meros instrumentos al servicio del poder.

Afirmaciones como las que se exponen pueden servir para comprenderlo en mayor profundidad: “Después de Auschwitz toda cultura es basura: la lógica del dominio se convierte en autodestrucción del hombre”. “La sociedad actual es una máquina que ha escapado al control del hombre. Éste es un instrumento del capital”. “El hombre contemporáneo, pequeño engranaje de la máquina industrial, vive en soledad, porque en los otros encuentra frialdad”. “El Sistema impone su propia racionalidad y se sirve de la industria cultural –los modernos mass-media- para homogeneizar gustos e ideas y para vender la ilusión de felicidad que en realidad oprime y anula”. “La Filosofía debe desarrollar esta función crítica al sistema”.

En la base de estas tesis hay un fondo marxista y se mueve en las categorías propias de la utopía marxista: la filosofía es lucha para liberar al hombre de la lógica del dominio que ejercen los poderosos. Aunque estos autores eran críticos contra el estalinismo soviético, se movían en el horizonte de una corriente que acepta las categorías marxistas: luchar para liberarse de los poderes dominantes. La filosofía es un arma cultural para la liberación de la clase dominada. Autores como Marcuse con su obra “Eros y civilización” proponen la liberación sexual como forma de salir del sistema y poder desplegar la verdadera personalidad humana, juntando las tesis clásicas de los pensadores de Frankfurt con el pansexualismo freudiano. Es un autor clave para comprender el movimiento hippie y las posteriores propuestas de la ideología de género.

Estas tesis filosóficas forman la base teórica del movimiento hippie de finales de los 60 en California, del mayo del 68 europeo y de todos los movimientos contraculturales posteriores (movimientos antiglobalización, etc.), que tanta influencia tienen aún hoy en día. En realidad, su influencia es tan importante que acaso se pueda afirmar que se ha convertido en el pensamiento dominante, al menos para muchos ambientes culturales, en especial en el mundo de las artes (cine, música pop-rock, performances artísticas, body art, etc.). La pregunta clave es la de si en verdad tras estas posturas vitales se encuentra la verdadera vida en plenitud o, si por el contrario, son posturas que reflejan una visión utópica de redención humana de cuño marxista, tras la cual encontremos frutos amargos como los que ya conocemos que ha dejado el marxismo de fondo que las sustenta.

(Continuará el próximo mates)

10 de enero de 2012

D. JOAQUÍN SE DESPIDE DEL BEATO JUAN PABLO

¡¡UNA VIDA A TOPE!!

Francisco-M. González
Merece la pena continuar con la charla que tuve con don Manuel-Joaquín Herba Meizoso, la semana pasada en la cafetería, Los Delfines, de nuestra ciudad. Su vida es apasionante y vivida a tope: termina la carrera de Medicina, de manera brillante, donde tanto bien se puede hacer al que sufre: curar, aliviar o consolar. Pero el Señor le pide más, y se hace sacerdote...
-Usted, que tambien da clase, en un Instituto de Secundaria, ¿Cómo ve la juventud santacrucera?
-No hace falta ser un experto para darse cuenta con sólo mirar a nuestro alrededor o entrar en un instituto que lo que caracteriza a nuestra juventud es un solemne aburrimiento. No es culpa de ellos que no son peores ni mejores que las anteriores generaciones. Pero es el resultado lógico de toda una educación, de toda una sociedad que lo único que ofrece es: "estudia y diviértete los fines de semana y las vacaciones", "hazte un futuro". Unos adultos les han enseñado el "carpe diem", disfruta el momento, para terminar sin disfrutar nada, aburridos en clase, aburridos en una botellón, pero siempre aburridos. Llenos de una absoluta incertidumbre en la vida mientras que viven la sociedad del bienestar. Son los terminales humanos del Mayo del 68 que han exaltado el individualismo al máximo y ahora no saben qué hacer con su libertad, es más, que tiene miedo a su libertad y que buscan descaradamente a alguien (padres, profesores, gobernantes, etc.) en quien descargar la propia libertad. Es lo que algunos llaman el "síndrome de Peter Pan". ¿Qué es lo que nuestra sociedad ha hecho con nuestra juventud? C.S. Lewis ("La abolición del hombre") lo expresó así: "Castramos y exigimos a los castrados que sean fecundos".
- Pero como no han encontrado la fórmula de abolir totalmente lo humano puedo decir que para mí es un gozo ir cada día al instituto, ponerme delante de mis alumnos, hacer emerger toda su humanidad, toda su exigencia de hombres, toda la exigencia de felicidad, de ideal, para que no tengan miedo de desear hasta el fondo, que no tengan miedo de esa exigencia de infinito que llevan dentro. Es una alegría poder recuperar cada día a unos seres humanos anestesiados por la sociedad nacida del 68. Nadie tiene la potencia de despertar nuestra humanidad como Cristo, de sentir la intensidad de nuestra humanidad. Este es el desafío que pongo delante de los alumnos todos los días, porque es también un desafío para mí.
- Una anécdota simpática, curiosa, o que le haya tocado, de manera profunda, el corazón, durante sus años de sacerdocio.
Tendríamos que escribir un libro porque me suceden cada día, en la calle, en la parroquia, en el instituto. Recuerdo, porque lo acabo de ver ahora, un alumno que hace poco llevé a su casa a la salida de clase y hacía un día gris y nublado. Por el camino me dice: “Profe, antes estos días grises era terribles para mí, me producían una nostalgia insoportable.” “¿Y ahora?”, le pregunto. “Ahora la nostalgia no me impide ser feliz, al contrario, me recuerda que mi vida tiene sentido porque está Él”.
- Me puede explicar en pocas palabras, si me los permite, qué es el Movimiento "Comunión y Liberación", al que usted pertenece. Y que merece un artículo monográfico.
- Es un carisma dentro de la iglesia católica, es decir, el modo de vivir la misma fe de todos los cristianos católicos pero con un acento humano particular. Es un don del Espíritu Santo para poder vivir la fe con una vibración determinada que hace que esa fe no se convierta en algo abstracto o separado de la vida, sino que tenga una carne real. El origen está en un sacerdote de Milán, Luigi Giussani, que en los años cuarenta mientras volvía de unas vacaciones, coincidió con unos jóvenes en el tren; a través de la conversación durante el viaje se dio cuenta de que el cristianismo para ellos se reducía al cumplimiento de unas cuantas reglas morales o de devoción pero que ya no interesaba a la vida misma. Era un momento en Italia (como de España, se podría decir) en que las iglesias estaban llenas, también de jóvenes así. Así que, al volver a la ciudad, siendo profesor de Teología, pidió al Cardenal de Milán que le permitiera ir de profesor a un instituto de secundaria. La petición era insólita porque era un poco venir a menos. Cuando subió las escaleras del Liceo Berchet de Milán en aquel curso de 1954 dio comienzo a una historia impresionante de conversiones y de recuperación de una fe viva en miles de personas, muchos jóvenes, hoy en los cinco continentes. Al fallecer don Giussani en el año 2005, estando ya Juan Pablo II en la que sería su última hospitalización y no pudiendo el Papa presidir él mismo el funeral, envió como legado pontificio a las exequias al entonces Cardenal Ratzinger. En la homilía el cardenal Ratzinger dijo: Giussani "se convirtió realmente en padre de muchos y, guiando a las personas no hacia sí, sino hacia Cristo, se ganó los corazones, ayudó a mejorar el mundo, a abrir las puertas del mundo para el cielo".
Mis tres preguntas de personalidad proyectiva ¿una novela, una película y una canción o fragmento musical?
Serían infinitud. Pero para responder diría: la última novela del americano Paul Auster, Sunset Park. Película: Gran Torino de Clint Eastwood. Música: cualquiera de Coldplay, pero todavía más el insuperable Beethoven, por ejemplo, el Allegro de la 6ª Sinfonía, que procuro escuchar al menos una vez al día. Olvidamos la poesía: por ejemplo la del ruso Boris Pasternak
-Muchísimas gracias, don Joaquín, por abrirnos su corazón y por la tarde tan agradable que me ha hecho pasar. Un hombre -porque los curas de hace de hombres- con los pies en el suelo y la mente en presencia de Dios.

Periódico El Día de S/C de Tenerife 30.12.11

7 de enero de 2012

APRENDER A DIVERTIRSE (PORTADA)

APRENDER A DIVERTIRSE María Rosa Espot y Jaime Nubiola

BIBLIOTECA PARTICULAR GONZÁLEZ-MONtORO

COL.ASTROLABIO. ED EUNSA. PAMPLONA 2011; 184 págs 14 €.


Sinopsis: Divertirse es algo imprescindible para la mayoría de los jóvenes de hoy. El afán por conseguirlo les lleva a una preparación pormenorizada de cada fin de semana, lo que en muchos casos les ocupa buena parte de su tiempo semanal. A muchos padres no les gustan las actividades de ocio de sus hijos. Algunos de ellos no saben qué hacer, no son capaces de ofrecer a sus hijos alternativas positivas y atractivas al ocio de moda, que les disgusta y que arrastra a sus hijos. El concepto de diversión de estos padres difiere radicalmente del que tienen sus hijos. Son padres que se sienten desorientados, incluso a algunos la situación les llega a superar.

Este libro tiene dos objetivos. El primero de ellos es dar cuenta de cómo se divierten hoy los jóvenes entre los 15 y 22 años y qué les mueve a hacerlo de ese modo. El segundo es ofrecer a los padres y educadores algunas pautas que dirige a educadores –padres y profesores- y a personas interesadas en comprender un poco mejor el complejo fenómeno de la diversión de los jóvenes.

Autores: Mª Rosa Esport (Barcelona) Es licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad Autónoma de Barcelona y Doctora en Humanidades por la Universidad Internacional de Cataluña. Desde 1978 es Profesora en el Colegio La Vall de Bellaterra. Es autora del libro. “Qué es la autoridad del profesor y cómo se adquiere” (2006).

Jaime Nubiola (Barcelona) es profesor de Filosofía de la Universidad de Navarra. ES autor de los libros: “El compromiso existencialista de la lógica modal”, “La renovación pragmática de la filosofía analítica”, “El taller de filosofía” Peirce y el mundo hispánico y numerosos artículos sobre la filosofía analítica, metodología filosófica, filosofía americana y pragmatismo. Es directo de la revista Anuario Filosófico y del Grupo de estudios Peirceanos

Género: Ensayo pedagógico y orientación familiar

Contenido: Presentación.- 01 “Ocio” y “Diversión”: Dos términos con muchos significados.- 02. Cómo se divierten hoy los jóvenes.- 03. Un nuevo modelo de alcohólico.- 4. La alternativa de las drogas.- 5. Los modelos sexuales de los jóvenes.- 6. La amistad: un valor primordial en la vida de los jóvenes.- 7. Las nuevas tecnologías en el ocio de los jóvenes.- 8. Recomendaciones para los padres. puedan ayudarles en la educación del ocio y de la diversión de los jóvenes.

3 de enero de 2012

D. MANUEL-JOAQUÍN HERBA MEIZOSO: MÉDICO Y SACERDOTE

UN CAFÉ CON DON MANUEL-JOAQUÍN HERBA MEIZOSO: MÉDICO Y SACERDOTE

Francisco-M. González
Natural de El Ferrol, aunque va para cuarenta años en Tenerife; hijo de maestros y el menor de cuatro hermanos. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de La Laguna. Licenciado en Estudios Eclesiásticos por la Facultad de Teología de Burgos y en Sagrada Escritura por el Pontificio Instituto Bíblico de Roma. Profesor del IES Andrés Bello y Profesor de Sagrada Escritura en el Instituto de Teología de La Laguna. Además, párroco de San Roque en el Barrio de La Alegría y del Beato José de Anchieta en Santa Cruz.
No quito nada de la charla a "corazón-abierto" con don Joaquín, ya que la considero una lección impresionante, sin proponérselo, de sencillez, de naturalidad y de una vida con sentido
- Me cuesta entender, en la sociedad actual, cómo después de haberse hecho médico, con bastante brillantez, donde se puede hacer dinero y ganar prestigio, decide hacerse cura.
- Todo depende, de poder comprender, en un momento determinado, porqué merece la pena vivir. Cuando estudiaba medicina ya experimentaba que la vida tenía que ser algo más grande, menos angosto; no me bastaba: salud, bienestar económico y social, aunque estuviese aderezado de algo de ética. Por eso siempre buscaba dentro de mi insatisfacción, cuando paradójicamente podía decir que lo tenía todo.
El encuentro con un sacerdote de mi misma edad, cuando yo estaba ya terminando la Medicina, supuso un revulsivo para mí: uno que no era nada en la sociedad y que era feliz. Era todo un desafío a mi inteligencia. Dios dejaba de ser una abstracción para empezar a ser una experiencia en la realidad. Lo demás vino por añadidura porque entonces el valor la vida consistía, para mí, en entregarme a ese Ideal presente dentro de las cosas que vivía. De ahí, al sacerdocio sólo hubo el paso de una pregunta: "Tú ¿qué quieres de mí?". Hoy sé que todo este camino que tuve que hacer correspondía a la pregunta-reto de Jesús: "¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida?"
- ¿Cuál fue la reacción de sus padres, de sus amigos y de sus compañeros de estudios?
- Hubo de todo. Mi familia era católica pero de entrada fue un disgusto, especialmente para mi padre. Y no por desprecio al sacerdocio, sino por los tiempos que ya empezábamos a vivir entonces, donde el sacerdote era ridiculizado constantemente. Y yo tiraba todo por la borda y la cambiaba por una vida de sacrificio (habría que ver si casarse y tener una familia no es un mayor sacrificio en el tiempo...) Le parecía a mi padre y a muchos amigos y familiares que yo podía ser un buen cristiano siendo un médico y que tendría grandes posibilidades de dar testimonio de la fe y ayudar a muchas personas. Y eso es verdad. El problema es que la vocación no depende de uno mismo, te la dan, la acoges o no, pero no la decido yo. Pasados los primeros momentos, mi padre se sintió contento e incluso santamente orgulloso de que fuera sacerdote. Un padre, siempre desea los mejor para sus hijos, y a mí me veía feliz
-En cuanto al resto de la gente, unos lo veían como una locura, quizá fruto de una desengaño sentimental (como se decía entonces), otros pensaban que la veleidad no iba a durar más de un par de años: una persona que buscaba siempre disfrutar de la vida a tope como yo, no le podía durar mucho esta vocación. La verdad es que sigo viviendo a tope, hoy mucho más que cuando era un joven universitario.
- Cara al Nuevo Año 2012, ¿qué le diría a sus feligreses; y a los demás creyentes o no creyentes?
- Según la opinión de la mayoría: el año va a ser duro. Tendremos que aprender que el bienestar social es un bien, pero no es todo el bien que espera el corazón del hombre. Tendremos que pararnos a valorar cosas que ya no estábamos apreciando: como la familia, la educación y el trabajo. La comunidad cristiana está llamada, en este momento, a vivir la crisis como una oportunidad para volver a empezar, construir y generar esperanza... Sólo un ejemplo: la belleza, la humanidad verdadera y el bien que supone en nuestra parroquia, el Banco de Solidaridad apoyando personalmente, no sólo con alimentos, a un centenar de familias duramente afectadas por el paro y que carecen ya de lo necesario para comer.
Seguiremos otro día.


EL DÍA DE S/C DE TENERIFE 30.12.11

1 de enero de 2012

BENEDICTO XVI, HOY

EL PAPA DEDICA SU PRIMER MESAJE DEL AÑO A LA EDUCACIÓN COMO ANTÍTESIS DEL RELATIVIMO

Benedicto XVI recordó además que la Iglesia, con la predicación y los sacramentos, cumple un papel mediador como el de la Virgen María.

Actualizado 1 enero 2012
Uno de enero, y primeras palabras del año de Benedicto XVI a los fieles, coincidentes en 2012 con el Angelus dominical.
A las 9.30 tuvo lugar en la Basílica de San Pedro la misa por la solemnidad de María Santísima Madre de Dios, concurrente con la 45ª Jornada Mundial de la Paz, celebrada bajo el lema Educar a los jóvenes en la justicia y en la paz. Por esa significación especial, la concelebró el Papa con los cardenales y obispos responsables de la secretaría de Estado y de los Consejos Pontificios Justicia y Paz y de Diálogo Interreligioso, los tres instrumentos principales de la política vaticana para promover en el mundo la paz y la concordia entre estados y personas.
La homilía del Papa tuvo dos mitades bien diferenciadas, una consagrada a la Madre de Dios y otra a la importancia de la educación como instrumento contra el relativismo de la cultura contemporánea.

La mediación de la Virgen y de la Iglesia
Tras recordar la "luz nueva que irradiaba" el Niño que nació en Belén, el Papa explicó que fue la Virgen María quien "acogió a Jesús y lo dio a luz para toda la familia humana", y que por ello es "madre y modelo de la Iglesia, que acoge en la fe la Palabra de Dios y se ofrece a Dios como tierra fértil en la que Él puede continuar realizando su misterio de salvación".
También la Iglesia es mediadora y "participa en el misterio de la divina maternidad mediante la predicación, que difunde por el mundo la semilla del Evangelios, y mediante los sacramentos, que comunican al hombre la gracia y la vida divina. Como María, la Iglesia es mediadora de la bendición de Dios para el mundo: la recibe acogiendo a Jesús y la transmite llevando a Jesús".
Benedicto XVI explicó luego la importancia que la Iglesia concede a la paz entre los pueblos, sobre todo tras la experiencia de las dos guerras mundiales. Y, "en los últimos tiempos, se ha convertido en intérprete de una exigencia que afecta a las conciencias más sensibles y responsables a la suerte de la humanidad: la exigencia de responder a un desafío decisivo, el educativo".

El desafío de educar
¿Por qué es un "desafío"?, se pregunta el Papa: "Al menos por dos motivos: en primer lugar, porque en la era actual, fuertemente caracterizada por la mentalidad tecnológica, querer educar y no sólo instruir no va de suyo, es una decisión; en segundo lugar, porque la cultura relativista plantea una cuestión radical: ¿tiene aún sentido educar? Y educar, ¿en qué?".
"Hay que asumir la responsabilidad de educar a los jóvenes en el conocimiento de la verdad, en los valores fundamentales de la existencia, en las virtudes intelectuales, teologales y morales", y eso "significa mirar el futuro con esperanza".
En un mundo cada vez más pequeño, donde surgen los riesgos de la intolerancia y la violencia, "sólo una sólida educación de la conciencia de los jóvenes puede ponerles al amparo de esos riesgos y hacerles capaces de luchar siempre y sólo contando con la fuerza de la verdad y del bien. Esta educación parte de la familia y se desarrolla en la escuela y en las demás experiencias formativas".
Y se trata, entre otras cosas, de tener "la fuerza interior para dar testimonio del bien incluso cuando cuesta sacrificio, y con el perdón y la reconciliación. Así podrán convertirse en hombres y mujeres verdaderamente pacíficos y constructores de paz".
El Papa exhortó luego a las comunidades religiosas a ser conscientes del papel que les corresponde en esa tarea: "Todo itinerario de auténtica formación religiosa acompaña a la persona, desde la más tierna edad, a conocer a Dios, a amarle y a hacer su voluntad".

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