OTOÑO

Este blog contiene temas de Orientación Familiar, (educación y familia) Antropología filosófica, Religión y poesía. Todo ello con sentido común y, con frecuencia, con sentido de humor.



29 de abril de 2012

¿Y CUANDO EL ADOLESCENTE NO QUIERE ESTUDIAR?


Francisco-M. González*
Ésta es la pregunta que me hacen, en unos cuantos correos que he recibido,  como consecuencia de mi artículo, "Un extraño en casa", o la incomunicación de los adolescentes. Y, que con bastante frecuencia,  escuchamos  los que durante años nos hemos dedicado a la docencia,  a partir de los doce o trece años de los chicos: “es que ahora mi hijo no quiere estudiar, ¿cómo lograr que lo haga?"...¿"ponerlo a estudiar..."?. Es decir, que en principio es bastante normal que a un adolescente le cueste estudiar.
        Por lo general, hasta ahora el niño si no estudiaba era porque tenía otro estímulo mejor, que era jugar o ver la televisión; pero no tenía ningún problema personal para no estudiar.  Al llegar a la adolescencia, de repente empieza a bajar las notas y ya no estudia como antes.  Porque en esta edad, no sólo tiene dificultades con el ambiente que le rodea y el nefasto sistema educativo que padecen,  más el cansancio físico propio de la edad, sino además, tienen una dificultad interior: ahora no quiere estudiar, porque su actitud interior les tira para no estudiar -como suelo decir-: tienen dentro como un duendecillo que les tira para abajo, que les lleva a pensar: "una hora de estudio"..."mi madre, lo que cuesta eso"..."ahora me pongo".  Hay chicos trabajadores que esto lo superan con facilidad, pero a la mayoría les cuesta.
    Por otro lado, hay que tener en cuenta, que estudiar siempre supone enfrentarse con las propias limitaciones y, cuando no se vence esa pereza puede llegar a ser muy frustrante. Quizás si echamos la vista atrás recordemos lo bien que se nos daban  las matemáticas… pero lo mucho que nos costaban el latín y lo desilusionados que nos sentíamos cuando teníamos que estudiarlo.
    ¿Qué pasa cuando vemos que ya no podemos motivarlos para el estudio, o ayudarles como hasta ahora? Cuanto antes, hay que entrevistarse con su profesor tutor, o con el profesor de la asignatura que se le ha "encasquillado";  que con toda seguridad conocen, con mayor objetividad las dificultades de nuestro hijo, para elaborar juntos un plan de estudio o recuperación, después de haber escuchado al chico y de acuerdo con él. ¡Esto le motiva bastante! Hay que "coger el toro por los cuernos", para evitar que comience a arrastrar asignaturas y la "bola" sea cada vez mayor.
            Existe una extensa bibliografía de cómo motivar a los hijos para el estudio, pero lo que no hay son recetas. Según mi modesta experiencia, cada chico o chica, son únicos e irrepetibles, como se suele decir, "cada hijo es un mundo" - es cierto- , por lo tanto es imposible hacer un protocolo -ahora que tanto se estila- de recuperación o motivación. Hay que hablar con el chico, -padres y tutor por separado-, para saber qué le preocupa, qué le gusta, o le gustaría hacer cuando sea mayor; ver su temperamento, cómo se desarrolla su carácter y, tratar de precisar sus aptitudes intelectuales; pero sobre todo conocer, el dominio de los conocimiento instrumentales básicos: si sabe leer y escribir bien, si entiende lo que lee y si sabe lo que escribe, además de los rudimentos básicos de cálculo, -conocí a un alumno que estuvo arrastrando en toda una carrera universitaria  una asignatura de primero, porque no sabía dividir decimales; por lo visto el bachillerato que hizo era de Letras puras Si no domina todo esto, es como el que está en constante fuera de juego, se aburre y no se entera.
        Pero si el chico es medianamente normal, se le aclaran las ideas, y se propone el estudio como un reto, que tanto le gusta a los adolescente, porque después de todo, en el fondo, suelen ser bastantes arrojados (esto puede ser un punto de partida) y, con frecuencia, con ideales sorprendentes. Aunque necesitan apoyo en la constancia.
          De todos modos hay que ser realista, los padres nunca debemos hacernos películas con los estudios de nuestros  hijos. Si se llega a un momento de falta de motivación total, o la desidia a un punto de no retorno, hay que poner las cartas sobre la mesa; y a través, del tutor, pedir al orientador del centro que estudie las capacidades del chico -soy de los que piensan que no todos los chicos son capaces de hacer una carrera superior- para que nos informe de posibles alternativas, ¿formación profesional, un módulo...? Pero nunca, ¡nunca! podemos dar a un hijo por perdido.

PUBLICADO EN "EL DÍA" 27.04.12  (V.P.T.)

24 de abril de 2012

“QUEREMOS DAR SOLUCIONES A LA CRISIS”


Juan Pedro Rivero, director del ISTIC:

Lacrisis quizás sea la palabra más pronunciada desde 2008. Pero poco reflexionamos sobre ella y con qué soluciones afrontarla. Eso es lo que desde la ULL, y su Cátedra Cultural de Teología, así como el Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias, ISTIC, pretenden hacer a partir del próximo 23 de abril en su Congreso Internacional Diálogo Fe-Cultura, en el que abordarán el tema de “La Crisis”. Juan Pedro Rivero, director del ISTIC y de este Congreso, asegura que “sí tenemos soluciones para la crisis”.
Esas soluciones las buscan mirando a la crisis desde lo positivo. “Ningún tiempo es malo y hasta de situaciones como las que estamos superando, las de la crisis, podemos aprender. Hemos entendido que es el momento para sentarnos a reflexionar y a promover posibles soluciones a la crisis, al igual que aprendizajes para no volver a caer en este estado caótico que lo ha alcanzado todo: cultura, familia, valores, trabajo, religión, escuela, futuro, sociedad del bienestar, derechos sociales, etc; y que también ha propiciado miedo, pobreza, violencia, malestar, indignación, sufrimiento, soledad, fracaso...”, comenta. “Pero lo mejor, repito, es lo positivo. Nos ha volcado a la rebelión, oportunidad, esperanza, resiliencia, reacción, crítica, solidaridad,…Todo un mundo en lo estructural y personal”.
Pero en este XXI Congreso Internacional Fe-Cultura, siempre desde ese prisma positivo, también hablan de soluciones, que además quieren presentar en un manifiesto a todos los medios de comunicación a partir del próximo día 27. “Sí, y desde la humildad, no dudamos que este Congreso sobre La Crisis las dará. Son fórmulas que están en el interior de muchos, pero que no nos atrevemos a plantearlas. Como favorecer un paradigma que supere la fragmentación y confrontación social. Claro, cambiando las formas de vida individualistas  y consumistas, por otras solidarias y de responsabilidad. Para ello es básico favorecer la familia en todos sus ámbitos. Abogar por la educación mediante el esfuerzo y la disciplina. Potenciar la estima del trabajo. Promover la austeridad. Combatir la corrupción en todos sus ámbitos. Controlar la deuda pública. Abogar por un sistema financiero y energético bajo el control democrático”, aclara.
Sin embargo, Rivero no se macha sin hacernos reflexionar, como un previo a su XXI Congreso: “Los especuladores económicos quieren hacer creer que ética y economía no se relacionan. Que las cosas son así y no pueden ser de otro modo. Mientras, se enriquecen, caiga quien caiga. La crisis ha descubierto que no es así. Y allí donde se juega la suerte de cada hombre o mujer, la ética y, para los creyentes, Dios mismo, por Jesús y su palabra que salva, tienen mucho que decir”, apostilla.
NOTA: Reportaje publicado este martes 17 en la contraportada de DIARIO DE AVISOS en la entrega habitual "Nuestra gente", firmada por DOMINGO J. JORGE.

22 de abril de 2012

Don don Bernardo Álvarez Afonso


UN CAFÉ CON D. BERNARDO: OBISPO DE NUESTRA DIÓCESIS


Francisco-M. González*
Nuestro obispo, don Bernardo Álvarez Afonso, palmero, de Breña Alta, muy querido por todos nosotros.  Conocido a través  de los medios de comunicación y de sus escritos: “De parte del Obispo” en la web del obispado.  Pero sobre todo, en el trato directo con sus diocesanos, siempre dispuesto a escuchar y a servir en su activa e incansable labor pastoral. Ahora, ¿si me lo permite?  me gustaría hurgar en el hombre que hay debajo de la ropa talar de obispo:
¿Cómo fue su niñez en Breña Alta? ¿Cómo eran los maestros que tuvo?
- Como la mayoría de los niños de allí: iba a la escuela, ayudaba en los trabajos del campo y jugaba. Había que ayudar en casa, era el tercero de cuatro hermanos,  mi padre falleció cuando yo tenía 13 años. Mi madre se desvivió para que tuviéramos una buena educación. Recuerdo con cariño a mis maestros de entonces: don Enrique Mir y don Lucas Correa, que nos dieron muy buena formación humana y cristiana.
¿Qué recuerdos le quedan de sus años en el Instituto de La Palma?
- El Bachillerato Elemental lo estudié en la academia de Breña Alta, donde los profesores eran  maestros; después nos examinábamos por libre en el Instituto de la Palma.  El Bachiller superior lo cursé  en el Instituto de S/C. de la Palma. Seguía ayudando en casa y los fines de semana trabajaba en una panadería.
Cuesta entender, que ya estudiante de 2º de Arquitectura técnica (o Aparejadores),  dejase la carrera para hacerse cura. Porque vivir “como un cura”, me consta que es un dicho popular pero no está nada acorde con la realidad.
- Entonces yo era un estudiante normal, creyente y a la vez algo inquieto. Estudiaba y me divertía, yendo a bailar con otros chicos y chicas a fiestas y  guateques -que era la moda- . Para contribuir a los gastos de mis estudios, trabajaba en el estudio de los aparejadores Sres. Giménez y Sigú de La Laguna:  de administrativo, delineante o lo que hiciera falta. También colaboraba en la Delegación de Vocaciones que dirigía el sacerdote, hoy canónigo de la Catedral, don. Manuel Bethencourt. Resultó que un día, después de horas de estudio, en mi oración por la noche, comencé a sentir y a escuchar, en mi interior,  la llamada del Señor. Fue algo tan intenso y nítido que me ocupó varios días. Después de consultarlo, vi claro cuál era la Voluntad de Dios.
- Mi madre, que era una mujer de fe indeleble y recia piedad, se llevó un gran disgusto. Pensó que se trataba de un devaneo mío o una decisión tomada a la ligera. Me dijo que terminara la carrera y después que hiciera lo que quisiera. Mis estudios eran la esperanza de contribuir a la mejora de la economía familiar. Esto duró cuatro meses. Después fue feliz con mi vocación. Entre mis amigos y compañeros hubo de todo. 
¿Cuáles han sido sus mayores alegrías como obispo de Tenerife?
- ¡Son muchas! Estar en medio de la gente para llevarles la Palabra de Dios. La respuesta positiva y generosa, de tantas personas, a la reconstrucción del Obispado. También  en el futbol, el triunfo de mi equipo de siempre: ¡el Tenerife!
¿Cuáles son las preocupaciones, anhelos e ilusiones que hay en su corazón?
-  En el ámbito material: terminar las obras de la catedral, que están en marcha. En el ámbito espiritual: me preocupan los enfermos que sufren en los hospitales; la personas mayores, a veces tan solas; el deseo profundo de  apoyo y  acompañamiento a los jóvenes, de donde han de salir las vocaciones, que tanto necesitamos; la familia en su conjunto y, de manera particular,  las familias divididas y  monoparentales... ¡y tanta cosas más!
¿Una novela?, ¿una película? y ¿una canción?

- "Los hermanos Karamázov" de Dostoievski. "Cowboy de medianoche", soy un apasionado del cine. Canción, "Puente sobre aguas turbulentas" de Simon and Garfunkel.

¿Su mojo favorito?
- El que yo mismo hago. Es muy sencillo: pimienta palmera (mucha pimienta), aceite, vinagre, ajos y sal: en la proporción adecuada.
-Para terminar, ¿que nos indicaría o pediría a sus diocesanos?
- Rezar con mucho amor a Dios,  dar a conocer el Evangelio: con la propia vida y practicar la caridad: obras de misericordia...
  Muchísimas gracias don Bernardo, por su tiempo, por su exquisita cordialidad y  por habernos dejado conocer este aspecto del hombre que rige nuestra Diócesis.

S/C. de Tenerife 26 de abril  2010  (V.P.T.)

19 de abril de 2012

PARA PENSAR: EL DIVORCIO NO ES LA SOLUCIÓN, ES EL PROBLEMA


 Prensa Foro de la Familia
No podemos acostumbrarnos, como si de un fenómeno normal e inevitable se tratara, al elevadísimo número de rupturas matrimoniales que se dan en nuestra sociedad. El divorcio es un inmenso fracaso personal para los cónyuges y de gran trascendencia para los hijos si los hay; Las rupturas rompen los lazos de integración social de las personas y destruyen hogares, es decir, lugares de acogida y transmisión de la vida.
Si hoy día se rompen tantos matrimonios es por que una parte importante de nuestros jóvenes no ha adquirido firmes convicciones familiares, no ha sido educada en una ética de la lealtad y el compromiso y ha interiorizado una visión banal e intrascendente de la dimensión sexual de las personas. Hacer frente a este triste fenómeno de nuestra época exige trabajar en varios frentes: una educación de la voluntad y la afectividad para asumir una ética del compromiso en todos los aspectos de la vida, una formación de la sexualidad con criterios de responsabilidad, una buena preparación para el matrimonio que hoy no se puede dar por supuesto y leyes que ayuden a reforzar la estabilidad del matrimonio en vez de facilitar su ruptura.
Recuperar fuertes convicciones familiares en nuestra sociedad es labor compleja que exige tocar muchas teclas, entre las cuales una fundamental es el ejemplo de matrimonios fuertes que duran establemente en el tiempo en un contexto de felicidad personal y de alegría compartida. A la par es imprescindible hacer una buena pedagogía de la institución matrimonial mostrando ya desde la escuela su inmensa funcionalidad personal y social; y conseguir que las leyes abandonen la óptica divorcista que actualmente las inspira.
Como no damos por perdida la batalla en defensa de la vida, no podemos dar por perdida la batalla en defensa del matrimonio. Son objetivos ambiciosos por que afectan a complejos fenómenos propios de la crisis moral de nuestra época, pero en uno y otro caso son ilusionantes tareas por delante para quién quiera preocuparse de construir una sociedad donde haya más facilidades para vidas plenas, fecundas y felices. 
13/04/2012

17 de abril de 2012

SIN AUTORITARISMOS NI EUFEMISMOS: “CON GARRA”


Francisco-M. González 

Sacar adelante los hijos cuesta. Hay que echarle tiempo y mucha paciencia. De pequeños son muy absolventes y dan mucho la lata, ¡pero cómo se les quiere!,  hay momentos que lo compensa todo ¿quién no se ha quedado pasmado, extasiado o abobado, viendo la sonrisa de un niño pequeño que empieza a decir,  ¡papi!, ¡papito!. Porque lo de mamá lo suelen decir antes. Bueno, pues eso es algo inefable, no se puede expresar con palabras, ¡hay que vivirlo!. Y que nos hace olvidar la diana floreada que nos dio el sábado pasado por la mañana. O cuando nos aparece con los zapatos rotos por querer imitar a Raúl con  pedruscos.
            Cada edad tiene su encanto y su engorro. Entre los ocho y once años, es una edad preciosa, no suelen dar mucho la lata, ni en casa, ni en el colegio, a no ser en un colegio de los que todavía anden por lo del “experimental” o algo por el estilo.  Pero en esta edad los niños tienen mucha curiosidad y ganas de aprender, son como esponjas, es el momento de hablar mucho con ellos, escucharles, ponerles mucha atención y contestar a todas sus curiosidades. Salir con ellos, enseñarles cosas, sobre todo el padre, dice el psiquiatra, Aquilino Polaino: que los hijos tienen mucha hambre de padre, y no le falta razón.
            Hay que hablar muchos con los hijos en todas las edades.  No  sólo de  las notas, sino de de todo, de lo que le preocupe o interese: que si el Barça va a perder  la liga o que el Tenerife va a subir a  primera, aunque con los hijos hay que ser realistas. Otro tema que les suele interesar es la música, aquella cantante que uno no conoce, pero que hay que actualizarse y ponerse al día, no le vamos hablar de de Sarita Montiel o Antonio Machín. No recurrir a aquello tan socorrido de “mis tiempos” o “cuando yo iba al colegio” que por otro lado ya pasaron.  Por ejemplo, un paseo con un hijo un sábado por la mañana, aprovechando que mamá está en las rebajas, en la peluquería  o haciendo la compra, se puede aprender y enseñar montones de cosas. Y lo más importante,  es que se coge confianza con el niño o niña y el niño coge confianza con su padre, sin confianceos: hay intercambio de intimidades, se cuentan cosas que nos interesan ovan saliendo, llamándolas  por su nombre, con delicadeza, con naturalidad, sin eufemismos, y se termina haciendo amigos del hijo o de la hija. Esto, a los hijos les encanta, lo valoran mucho y se valoran mucho. De esa forma  nos va a evitar  el psicólogo o el psiquiatra por lo de la autoestima, la anorexia, la bulimia o cosas por el estilo. 
            Es muy importante  respetar y guardar, por encima de todo, el secretillo o la intimidad del hijo o de la hija, sobre todo en la adolescencia. Si  se ve que es un tema delicado, decirle al hijo, esto hay que hablarlo con mamá o con papá, esto lo tenemos que verlo entre los tres. El padre y la madre nunca debe ser cómplice o encubridor de un hijo
¡Amigos de los hijos, sin dejar de ser padres!: con autoridad, sin autoritarismos,   lo más compatible con la amistad o con la intimidad y que les da seguridad. En ocasiones, cuantas menos mejor, hay que ejercer la potestad con los hijos, porque los padres tiene patria-potestad,  esto, a veces, hay que recordárselo no sólo a los hijos, sino a muchos padres. En este sentido recuerdo siempre lo que de decía mi  madre: un niño es mejor que llore de pequeño,  que no  que llore él y los padres, cuando sea mayor.
            Claro que, ser o tener autoridad no es fácil. No se trata de: “aquí se hace lo que yo diga”,  “te callas por que soy tu madre” o “vienes a las doce, porque te lo dice tu padre”.  No, eso no es autoridad,  es autoritarismo o síntomas de una personalidad autoritaria; la autoridad, es otra cosa.  La autoridad de un padre, de una madre o de un profesor, es ir por delante,  exigirse a si mismo ciento veinticinco para poder exigir, a sus hijos o a sus alumnos, veinticinco; es tener serenidad para hablar, fortaleza para corregir, optimismo para persuadir y animar ... La autoridad con los hijos, como con  los alumnos hay que ganarla día a día, con tesón con “garra”, con gracia  y hasta con salero. Esto es esencial en la educación familiar y escolar, a ella le dedicaré otro trabajo.
            Si los padres se han ganado la confianza de sus hijos, si es tiene autoridad y prestigio con ellos, sin autoritarismos, ni blandenguerías y logran que sus hijos les admiren y les quieran -hay muchos hijos que admiran a sus padres, aunque posiblemente nunca se lo van a decir-,  tienen asegurado el cariño y la educación de sus hijos. Y que cuando los padres vayan siendo mayores se acuerden de ellos, o por lo menos, que le arreglen el ordenador y le enseñen a manejar el  últimos programa de informática que le hayan regalado.

Bajamar, 23.01.05 (V.P.T.)

LA CRÍTICA "MÁS BELLA" JAMÁS RECIBIDA


ASUNTO: "Abuelo ¡me ha encantado tu artículo!
 Ayer nos dieron a leer uno de Leopoldo Abadía en clase de Geografía y la verdad es que era casi tan chulo como el tuyo. Le he enseñado a la tía Elena tu blog, y se ha unido a él .Espero que sea una buena noticia para ti
Muchos besos  de tu nieta María"

Las Palmas de G.C. 13 de mayo de 2012