OTOÑO

Este blog contiene temas de Orientación Familiar, (educación y familia) Antropología filosófica, Religión y poesía. Todo ello con sentido común y, con frecuencia, con sentido de humor.



29 de noviembre de 2012

PADRES AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS



Ana Muñoz Álvarez
“Si queremos que nuestros hijos sean personas de bien, debemos empezar nosotros por ser personas de bien”, decía Albert Einstein. Y es que los niños aprenden por imitación en esos primero años de infancia. Si tú lees, ellos leen; si te escuchan dar las gracias, ellos también lo harán; si tratas con respeto a los mayores, ellos también respetarán a los abuelos… La educación de los hijos es como hacer equilibrios sin red. Los hijos nos dan felicidad, pero también preocupaciones y estrés.
Los padres de hoy vivimos estresados. El trabajo, la casa, el jefe, los amigos, el ocio, la pareja… y los hijos. “Los padres están al borde del ataque de nervios”, explica la psicóloga Patricia Ramírez. Para ella, la paciencia es fundamental en la educación de los hijos, “pero parece que nos queda poca” añade. En muchos hogares, los gritos y las discusiones son el pan de cada día. Los padres se quejan de que sus hijos no les obedecen, que están siempre tensando la cuerda. Y los hijos, que sus padres no les entienden y que son demasiado estrictos. El diálogo y el respeto son los ingredientes para recuperar la convivencia en los hogares.
Los gritos, dicen los expertos, hace que los niños se pongan violentos y a la defensiva. Acercarse con calma y explicarles qué es lo que está mal es lo que se debería hacer. El niño entenderá qué es lo que está haciendo mal y tratará de no hacerlo.
El niño, también, debe sentirse respetado. Si a un niño le repetimos una y otra vez lo que hace mal, le decimos que es un “niño malo” o cualquier otra etiqueta, se lo creerá. Pensará que no sabe hacer nada o que como es malo, da igual lo que haga. Se convierten en niños sin autoestima y “lo que es peor, llegan a interioriza que el amor de sus padres está en función de cómo se comporten. Algo muy cruel”, explica Ramírez.
Los castigos también son importantes en la educación de nuestros hijos. Sin embargo, han de estar adaptados a la edad, ser adecuados con la falta cometida y ser, sobre todo en el caso de los más pequeños, inmediatos. Si el niño entiende el castigo y lo ve “justo”, aprenderá y no volverá a hacer aquello por lo que se le ha castigado. No tiene que ser una venganza ni una amenaza. Si se castiga al niño, hay que cumplirlo. De lo contrario, el niño aprende a que mamá o papá se enfada y grita, pero no hay ninguna consecuencia para él.
No es cierto que con los niños no se pueda razonar. Los niños entienden las cosas cuando se las explican y si es de manera tranquila, calmada y dialogada mucho mejor.
Los padres tratan de hacerlo lo mejor posible y hay muchos libros y expertos que nos pueden ayudar en el caso de que no sepamos cómo hacerlo. La autoridad y la férrea disciplina con la que algunos recuerdan a sus padres, quizá, no sea la mejor solución. Estos padres autoritarios, de hoy y de siempre, no crean un clima de diálogo y confianza en la familia. Todo lo contrario, los hijos dejan de plantear sus dudas, sus errores o su día a día por miedo a enfadar al progenitor y ser castigados.
Son muchas las tareas que a los padres nos distraen cada día, pero la educación de nuestros hijos es fundamental para que se conviertan en “buenas personas”. Los valores y las “buenas costumbres” se aprenden en el hogar. La escuela y la formación posterior refuerzan y apoyan esos valores. Así, debemos dar un alto en el camino, echar el freno y volver al diálogo. La convivencia familiar y la sociedad ganarán con ello.
El librepensador, 18 de noviembre 2012

26 de noviembre de 2012

LO QUE EL PADRE APORTA A UN HIJO ADOLESCENTE

De la Red






David Eggebeen
Profesor de Sociología en la Pennsylvania State University, ha realizado un reciente estudio sobre la influencia del padre en la educación y la formación de la identidad de los hijos adolescentes. Ofrecemos una síntesis de la versión española publicada por The Family Watch.
El trabajo de Eggebeen se basa, entre otras fuentes, en datos publicados de Add Health, un estudio norteamericano sobre salud de los adolescentes, basado en entrevistas a 20.745 estudiantes de primaria y secundaria entre 1995 y 1996. Después ha habido otras dos oleadas de entrevistas.
En las últimas dos décadas, cientos de estudios han tratado de medir la influencia de los padres varones en sus hijos. La investigación ofrece datos significativos sobre la relación entre la calidad del ejercicio de la paternidad y los recursos que aporta, por un lado, y la probabilidad de los problemas que puede producir, por otro.
Las altas tasas de divorcio y nacimientos extramatrimoniales han provocado que en EE.UU., aproximadamente la mitad de los niños vivan parte de su infancia en hogares que se caracterizan por una total ausencia del padre. En 2007, 19,2 millones de menores norteamericanos no vivían con sus padres varones biológicos o adoptivos, o ni siquiera con padrastros. En 1970 eran 9,5 millones.
Un número cada vez mayor de niños crecen en entornos cuya composición es distinta de los hogares con padre y madre, o solo madre. Todo esto resalta la importancia de investigar si los chicos necesitan que les eduquen sus padres biológicos para desarrollarse de forma óptima o si puede hacerlo cualquier adulto con la misma eficacia, con independencia de su sexo y situación.
Aunque muchos padres varones que no conviven con sus hijos tratan de tomarse en serio su tarea, los estudios muestran que es difícil que lo logren. De hecho, lo habitual es que el padre ausente no se implique en la vida de sus hijos. A partir de este dato demográfico, resulta imperativo para los expertos en familia seguir estudiando el coste que tiene esa ausencia.
La forma en que madres y padres cuidan de sus hijos está muy delimitada por su cultura y educación. Como cabía esperar, los estudios indican que los adolescentes con padres de superior nivel de instrucción tienen mejor rendimiento escolar. También se detecta que es menor la tasa de problemas con alcohol o drogas si los padres no las consumen y dedican más atención a los chicos.
Pero además de la influencia conjunta de padre y madre, también se puede observar la específica de cada uno. Y ahora, cuando es más frecuente la falta del padre que la de la madre, resulta de particular interés estudiar la contribución propia de él. Con datos de Add Health se ve, por ejemplo, que si el padre tiene una relación mala o escasa con el hijo o la hija y un nivel educativo bajo, aumenta la probabilidad de que el hijo o la hija presente síntomas de depresión al llegar la adolescencia, con independencia de cómo sea la relación con la madre. Asimismo, el padre tiene también mucha influencia, más que la madre, en la probabilidad de que los hijos adolescentes incurran en conductas antisociales o delictivas.
Eggebeen concluye que la aportación del padre y la de la madre son, en términos generales, complementarias, pero distintas, también según el sexo de los hijos. Padre y madre suman sus contribuciones, y los hijos acusan la ausencia o deficiente atención de cualquiera de los dos, pero no de la misma manera.
ACEPRENSA,  31.10.12

23 de noviembre de 2012

EL CIELO Y EL PURGATORIO



Marta Delgado González (11 años)*
Cuando me morí vi dos puertas en una había una i de infierno y en otra una p de purgatorio. Me metí por la de la p .Cuando entre había un guardia que me dijo: buenos días querida alma, pase por aquí, Te da un cartelito el que pone: visitante: tiempo indefinido y te da un mapa turístico de la zona. Luego pasas por una tiendita de regalos en el que te puedes comprar cositas monas luego ya te suben a una de esas cintas como las de las maletas y luego va ahí durante un ratito y si alguien reza por ti una maquina te coge y te mete una moneda dentro y te vuelve a poner en la cinta. Después de un tiempito en la cinta llegas al final de la cinta y te encuentras con dos ángeles vestidos de guardias y también hay una máquina donde metes la tarjetita de visitante y si la lucecita te sale verde te cambian la tarjeta de visitante por una que pone gracias por su visita y te  dan una bolsita de regalo y un álbum con las fotos que te han hecho mientras estabas en la cinta. Pero en cambio si la lucecita sale roja otra máquina te transporta a otra cinta en la que unos ángeles con pinta de amables pero que en realidad no lo son, te sientan en una silla la verdad que un poco incómoda (casi tan incómoda como las de las salas de espera del materno) y te empiezan a frotar, y después de cómo dos horas de limpieza del alma vuelves a empezar el recorrido, y así hasta que salga la lucecita verde. Yo el cielo me lo imagino como una gran ciudad. En la que tienes varias casitas como las de Hansel y Gretel  pero sin la bruja, bueno varias no muchas hadas madrinas como las de cenicienta. También con varias calles Triana y varias puertas del sol en las que pagan y siempre tengan lo que buscas. Bueno es que el cielo yo me lo imagino en dos partes 1ª parte la gran ciudad y 2ª parte el paraíso. En el paraíso me imagino Dios sentado en la butaca del padre de Brave ( la película) y también me lo imagino con muchos ángeles sentados en los aparatitos que vimos en el video de cono pero un poco más modernos y con fotos de su familia, diplomas etc. ... (de decoración)Y me imagino que puedes comer todas las chuches que quieras sin que tu madre este diciéndote por el otro lado: Fulanita no comas tantas chuches que se te van a picar los dientes y te van a tener que poner empastes, sube ahora mismo y lávatelos. También me lo imagino como un hotel precioso que hay en Madrid que es bonito, bonito, bonito. Y también me lo imagino como el mejor sitio para estar al lado de Dios.
                                                                                                                   
                                                                                                        *De  6ºA del Colegio Guaydil

22 de noviembre de 2012

UN CAFÉ CON D. JUAN IGNACIO MORENO-LUQUE CASARIEGO, MAGISTRADO DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE CANARIAS



Francisco-M. González*
Natural de Oviedo, donde estudió el Bachillerato en el colegio "San Ignacio" de los jesuitas, y se licenció en Derecho, por la facultad de esta misma ciudad. En 1987 accedió por oposición a la Carrera Judicial, profesión que ha desempeñado en las localidades de Zafra, Valladolid, Burgos y, en la actualidad, en Santa Cruz de Tenerife. Está casado con doña Marian de la Riva, que trabaja en su hogar, y son padres de dos chicos. También ha cursado estudios de Teología y es miembro del Centro Español de Sindonología. Ha publicado  "La decisión de Pilato". La Laguna-Tenerife 2012
- ¿Por qué Derecho? ¿Por qué Judicaturas?
- Derecho por tradición familiar. Judicaturas, porque en la época que yo terminé la carrera, el ejercicio de la abogacía estaba tan saturado, había que hacer algo más. El programa de judicaturas es el más atractivo de estudiar y más completo en formación.
- Como jurista, piensa que ¿se podría mejorar la pesada y anquilosada maquinaria de la Administración de Justicia, sin sacrificar la seguridad jurídica?
- La justicia ya no es tan lenta como antaño. Se trata de problemas concretos en algunos órganos judiciales, porque fallan los equipos, las personas, o las circunstancias imprevisibles (quiebras empresariales en cadena y un solo juzgado mercantil).  El problema no es tanto de lentitud como de eficacia. En democracia (por su garantismo) es mucho más fácil obstaculizar e incluso evadir  la actuación de la justicia.
- En general,  la opinión pública considera totalmente ineficaz, el sistema penitenciario español. Usted, también como jurista, qué opinión tiene y que reformas introduciría.
- No es justo acusar de “totalmente ineficaz” al sistema penitenciario. Le aseguro que eso lo podría comprobar la sociedad si mañana de golpe se pusieran en la calle a nuestros 70.000 reclusos. El problema es cómo mejorarlo, lo cual es dificilísimo, pues existe una fuerte contradicción en el propio sentir del pueblo. Ante el delito, del inicial sentimiento de  “que no vuelva a ver la luz” pasamos a la protesta encarecida por las condiciones de la población reclusa.  Luego está la segunda cuestión, ¿queremos rehabilitar o castigar?. En cualquier caso, siempre estamos pillados por el presupuesto. Mantener reclusos es muy caro.
-¿Recuerda alguna anécdota simpática de sus comienzos, –si me lo permite- como juez novato?
- Sí, en la Extremadura rural hay algunos casos de hombres con nombre de mujer. Enjuiciaba a un hombretón de 1.90 de altura y yo no empezaba el juicio porque no veía a Rosario por ningún sitio, que era el nombre del inculpado. Cuando pasados varios minutos me lo aclararon, me dio tal ataque de risa que tuve que suspender el juicio.
-¿Cómo hace compatible el ejercicio de su profesión con su vida conyugal y la educación de sus hijos?
- Si me permite, pasa desde el comienzo de los tiempos. Es cuestión de mucho sacrificio, de ahí que la falta de compromiso y las dificultades añadidas de la sociedad post industrial estén invirtiendo la pirámide de natalidad. Una tragedia que el hombre va a pagar caro, antes o después.
- ¿Cómo resuelven esos pequeñas conflictos o crisis conyugales, de las que ningún matrimonio normal se libra? ¿Nunca han tenido la tentación, de recurrir al divorcio " exprés"?.
- Como todo matrimonio normal. En silencio y dejando que el paso de las horas vayan cicatrizando las heridas y restableciendo la normalidad. El divorcio exprés es una catarsis cuando se ha perdido todo el respeto. No es mi caso.
- Mis preguntas proyectivas:  ¿hay algún hobby que practique con su señora? y por favor, dígame, ¿un libro? ¿una película? ¿una canción o fragmento  musical?
- Somos moteros.  Un film “A propósito de Henry” de Harrison Ford; un libro “Los Episodios Nacionales", de Benito Pérez Galdós”;  una canción “Mrs. Robinson” de Simon & Garfunkel
-Para terminar, ¿Cuál es su impresión de Santa Cruz de Tenerife y qué opinión le merecen sus gentes?
- Santa Cruz es una ciudad fantástica.  Un privilegio que los de aquí quizá no valoran del todo. Encontrar en una pequeña isla en medio del Atlántico con el nivel de servicios y las posibilidades de todo tipo que este lugar ofrece es un privilegio.  La gente es muy distinta a la peninsular. Más sensible, cercana y cariñosa en general.  Por contraposición, la sociedad tinerfeña está mucho más desestructurada al ser una tierra de mucho tránsito y eso se nota
- Muchas gracias Ilustrísima.

PUBLICADO EN EL PERIÓDICO
"EL DÁ"  DE SANTA CRUZ DE TENERIFE