VERANO

Este blog contiene temas de Orientación Familiar, (educación y familia) Antropología filosófica, Religión y poesía. Todo ello con sentido común y, con frecuencia, con sentido de humor.



31 de marzo de 2013

¡ A TODOS MUY FELIZ PASCUA DE RESURECCIÓN!








 
 
 
 
 
 
Desde Bajamar, "pueblecito norteño que Dios lo quiso tinerfeño", a nuestros hijos y nietos; a todos nuestros amigos; a todos; y, de manera muy singular a nuestros soldados que desempeñan misiones en diversos paises extranjeros. Les deseamos:
 
¡MUY FELIZ PASCUA DE RESURECCIÓN!
Mª del Carmen  Montoro y
Francisco-M. González


EL PAPA FRANCISCO SALUDA A LOS JÓVENES DEL UNIV 2013

30 de marzo de 2013

«DEJEN LAS PUERTAS ABIERTAS DE LAS IGLESIAS Y UNA LUZ ENCENDIDA EN EL CONFESIONARIO»

 
El papa Francisco almorzó ayer con siete sacerdotes de Roma. «Se trata de una costumbre del sustituto, monseñor Angelo Becciu, que se remonta a cuando era nuncio. Apenas lo supo el Papa se unió 'volentieri'». En el apartamento del nuncio estaban invitados al almuerzo sacerdotes que Mons. Becciu conoce. Entre ellos, un sacerdote de Caritas, otro empeñado en la pastoral con los gitanos, también un sacerdote en silla de ruedas, otro sacerdote que se ocupa en la formación permanente de los jóvenes y otro con minusvalía física que es guía espiritual de otros sacerdotes».
El papa Francisco «se quedó muy contento con este encuentro con los sacerdotes romanos», dijo el portavoz, especialmente porque «ellos tenían muchas historias para contar sobre sus actividades».
Uno de los comensales, monseñor Enrico Feroci de Caritas de Roma indicó que se sintió como 'portavoz' de todos los pobres de esta ciudad: «Fue la primera vez que encontré al Papa, dejará huella en mi vida ver al obispo de Roma que estaba sentado en nuestra mesa y nos escuchaba», dijo a los micrófonos de Radio Vaticano.
«Su capacidad de escuchar –prosiguió el responsable Caritas- es algo fantástico. Uno tiene la sensación de que uno se encuentra a su gusto al contar las experiencias que uno vive». Y añadió que «fue algo fuera de la norma: con nosotros reía, explicaba, reflexionaba, y nos daba consejos».
«Dejen las puertas abiertas de las iglesias –nos dijo Francisco–, así la gente entra, y dejen una luz encendida en el confesionario para señalar su presencia y verán que la fila se formará».
«Me acordé la frase de Zaqueo, baja y del baja y ven a almorzar con nosotros, indicó el sacerdote que precisó».Todos los sacerdotes estabamos implicados en ayuda social. Le conté de la Cáritas de Roma, de sus 36 comedores y de los centros para madres con los niños. «Vi los ojos del papa humedecerse al escuchar la experiencia de quienes trabajan en lo social». Fue un «un animarnos a hacer más, porque nuestro obispo nos lo indica».
«Un almuerzo -prosiguió Mons. Feroci- en el que ni nos dimos cuenta de que comimos, como si se hablara solamente entre amigos que conversan serenamente entre amigos. Lo importante era con quien estábamos y lo que nos decía».
«Al despedirnos -concluyó el responsable Cáritas- nos abrazó uno por uno, sentir que el papa me abrazó. A uno de los sacerdotes le dijo ' te recomiendo, puertas abiertas'. A otro: 'Es muy importante el cuidado de los sacerdotes, te los recomiendo'. Y nos regaló a cada uno un rosario. Tuve la sensación que en breve vendrá entre los pobres de Roma así como a las comunidades en las parroquias. Lo sentiremos presente en la pastoral de nuestra ciudad».
Entre los presentes estaba también el párroco Mario Pasquale, que tuvo una experiencia en los años setenta como trabajador manual, sacerdote obrero, con diversas actividades manuales, como portavalijas en la estación Tiburtina.
«En este primer encuentro tuve la oportunidad de responderle al Papa ¿quien eres tú? Tuve la impresión del obispo ideal que uno quiere tener en la propia vida».
Don Pascuale le contó al Papa que en esos años eran unos 40 sacerdotes que habían tomado la decisión de vivir con los marginados. «Los frutos no nos toca a nosotros juzgarlos, nuestro espíritu era el de dar testimonio con nuestra presencia a estas problemática» dijo.
¿Cómo acogió el Papa este testimonio? «Estaba muy atento, tuve la sensación que quería conocer y advertí que no estaba esperando para decirteme lo que él pensaba sino para escucharme, como persona, como sacerdote. Y me sentí escuchado en mi historia, en mi camino, en mi ser sacerdote. El hecho de encontrarlo en este modo me ha dado la sensación de sentirme entendido sobre ese momento particular».
«Tuve la impresión -concluyó el sacerdote- que e me dijo 'ama a la Iglesia y hasta el fondo'. En particular cuando nos abrazó a cada uno de nosotros como un padre que abraza a su hijo que no ve desde hace años».
Zenit.org 300313
 
 


LA MADRUGÁ, ABEL MORENO


UN POEMA DE VIERNES SANTO PARA” EL HOMBRE DE HOY”


Jesús tiene sed. Sed de agua, sed de hombres. Los hombres, como la Samaritana, tenemos sed de agua, tenemos sed de Dios. Aunque a veces no llegamos a descubrirlo en nuestras vidas. Así lo sugiere Antonio Carvajal en un extraño soneto:

¡Tengo sed!
 
Desde lejos escucho unas voces clamando.
No sé qué dicen. Tengo mi corazón vacío.
Desde lejos los miro. Sé que me están mirando.
No sé qué miran. Tengo mi corazón vacío.


Desde la cima estoy sangrando, estoy clamando
y sé que no me escuchas, que me dejas, Dios mío.
Y sé que tú me miras. Sé que me estás mirando.
Pero no sé qué miras al mirarme, Dios mío.


Y tengo sed. Y tengo la boca como llaga,
la boca como tierra por la lluvia negada,
el alma como llaga de la tierra sedienta
.


Y es mi cuerpo sin lágrimas una boca, una llaga,
una tierra reseca por la lluvia negada,
y es un alma sin Dios, pero de Dios sedienta.


Nicolás de la Carrera, 29.03.13

JOAN MANUEL SERRAT "LA SAETA"


29 de marzo de 2013

“YO NO ME ARREPIENTO DE NADA”. PUES, ENTONCES, ES QUE ESTÁS MUERTO



 Eulogio López

  • Dos asuntos para una jornada de Cuaresma: muerte y arrepentimiento.
  • Una cosa es el lógico miedo a morir y otra el miedo a la muerte.
  • La crisis de la Iglesia es ésta: que los confesionarios crían telerañas.
  • En las postrimerías, el cristiano quiere tener el cuerpo dormido y el alma despierta: como Cristo en la cruz.
  • Siglo XXI: cuando se comulga lo mismo pero se confiesa menos.
  • Si quieres destruir al hombre, consigue eso: que no se arrepienta de nada.

Jesús de Nazaret murió en una cruz, tras una feroz flagelación, a las 3 de la tarde. Por esa razón la mística polaca Faustina Kowalska la califica como la Hora de la Divina Misericordia y pide unos segundos, aunque sólo sea, a esa misma hora, para acompañar el Señor en su agonía. Mismamente, cuando empieza el Telediario de TVE1.

El Viernes Santo hablamos de perdón y muerte. Antes de nada, quien no quiera oír hablar de muerte no entiende nada de la vida.  

Vamos con el tránsito. Hay dos tipos de personas: los que le tienen miedo a la muerte y los que le tienen miedo a morir. El cristiano le tiene miedo al morir. Si no, sería un loco. La agonía es espantosa: segundos que parecen minutos, el dolor de la separación de todo lo amado, un cuerpo en el que el dolor se ha apoderado de  todos sus miembros, la angustia del aliento que se va… Ante el morir, el cristiano sólo le queda el consuelo de la transitoriedad, del mal trago que llega. Sólo el desesperado busca la muerte. El cristiano, además, intenta evitar el dolor final por todos los medios, especialmente aquéllos que no le priven de su consciencia, porque en esos momentos los hijos de Dios queremos tener el cuerpo dormido y la conciencia despierta, el Maestro en la cruz. Al menos, en la medida de lo posible.

Es decir, miedo a morir sí, pero ningún cristiano puede temerle a la muerte, que sabe paso hacia un mundo mejor. El cristiano confía en Dios, en el Dios que murió en una cruz a las 15,00 horas, por puro amor a los hombres. Toda la Semana Santa cobra sentido en el alma humana cuando el hombre cae en la cuenta de que todo un Dios ha muerto por él. El Mundo, por el contrario, oculta la muerte porque la teme: la Iglesia la muestra y es entonces cuando toda persona de bien comprende la grandeza del Cristianismo: un Dios anonadado y muerto en la Cruz por amor a mí. ¡¿A mí?!

Todo el problema de la modernidad consiste en esa obsesión por ocultar la muerte. La Iglesia, por contra, tiene el mandato de mostrarla. Y eso es lo que conquista los corazones nobles: la muerte, sino del hombre, unida a la certeza de la eternidad.

Vamos con la segunda parte: el sentido del arrepentimiento. Los clásicos decían que los dioses ciegan a los que quieren perder. Ahora mismo podría decirse, con Leonardo Castellani –ese argentino que guarda un cierto parecido físico con su compatriota, el actual Papa Francisco-, que cuando los dioses quieren perder a una nación le envían retóricos, oradores brillantes. Pues bien, la mejor forma de enloquecer a un hombre o a una sociedad es arrebatarle su sentido del pecado. Traducido: que no se arrepienta de nada.

Esta es una actitud individual, ciertamente, pero, hoy en día, no menos social, general. Como en aquella película que narraba las peripecias de un psicópata homicida ruso en Estados Unidos, quien aseguraba, maravillado: “Me encanta este país. Nadie es responsable de nada”.

Dicho de otra forma, ¿por qué la modernidad se ha convertido en un manicomio homicida? Porque no se arrepiente de nada. Sin arrepentimiento no hay cambio, sin cambio no hay mejora, sólo decrepitud. Pero, sobre todo, si no hay arrepentimiento no puede haber perdón.

Si el Jueves Santo es el día de la comunión, de la Eucaristía, el Viernes Santo es el día del sacramento de la Penitencia, del arrepentimiento ante un Dios que siempre perdona. Y ahí radica el problema actual: hoy, los que se acercan a la comunión son proporcionalmente los mismos que comulgaban hace cincuenta años. Sin embargo, los que se acercan al confesionario no alcanzan ni la tercera parte. Es más, se ha creado una atmósfera en la que la confesión se ha vuelto tarea difícil, al menos en España. Como afirmara la periodista Pilar Urbano, en genial definición de la llamada crisis de la Iglesia, “los confesionarios crían telerañas”.

Yo no me arrepiento de nada, es la frase de moda. Pues entonces, querido amigo, es que estás muerto.
 
HISPANIDAD 29/03/2013  (VIERNES SANTO)

28 de marzo de 2013

EINSTEIN, DIOS Y LA EUCARISTÍA


Antonio Orozco
Muchos comentan que Albert Einstein fue más bien lo que se suele llamar «un ateo». Se dice que no creía en la existencia de un Dios personal. Pero hay testimonios contrarios. Es más, Albert quiso dejar muy clara su posición respecto a su fe: «La generalizada opinión, según la cual yo sería un ateo, se funda en un gran error. Quien lo deduce de mis teorías científicas, no las ha comprendido. No sólo me ha interpretado mal sino que me hace un mal servicio si él divulga informaciones erróneas a propósito de mi actitud para con la religión. Yo creo en un Dios personal y puedo decir, con plena conciencia, que: en mi vida, jamás me he suscrito a una concepción atea». Albert Einstein en Deutsches Pfarrblatt, Bundes-Blatt der Deutschen Pfarrvereine,1959, 11).
Pocos son, en todo caso, los que conocen la evolución religiosa del físico más importante del siglo XX. Randall Sullivan en su libro "The Miracle Detective" (New York, 2004, pp.432-433) relata una conversación que tuvo con Benedict Groeschel, monje neoyorquino experto en teología mística y autor de "Still, small voice" (Ignatius Press, 1993). Cuenta Sullivan que Groeschel le comentó que había leido mucho sobre Einstein y que aunque el gran físico quizá se había opuesto a la idea de un Dios personal cuando era joven, en su madurez se había convertido [según Groeschel] en una persona bastante religiosa. En concreto dice: «Estaba fascinado por el misterio del Santísimo Sacramento».
La ciencia y los años no apartan de Dios, al contrario, normalmente, la búsqueda honrada de la verdad, aunque sea de un segmento mínimo de las cosas, conduce casi necesariamente –salvada la libertad de la persona- al descubrimiento de la Verdad primera, que, como es lógico, siendo origen de personas, ha de ser eminentemente personal. La Fe y la Ciencia, por más que quienes ignoren éste o aquél saber no se hayan dado cuenta todavía, lejos de oponerse, se ayudan una a la otra y se complementan en el progreso del conocimiento global.
Einstein, el más eminente físico después de Newton, buscaba la fórmula en la que se pudiera encerrar la textura de cualquier porción pequeña o grande de materia. Pero no pensaba encontrar en ella el Origen absoluto, ni que la materia fuera el todo de la realidad: había un Dios que «no jugaba a los dados». No importa que la metáfora de los dados, haya sido superada o no por nuevos descubrimientos. Lo esencial es que hay Dios que juega, en el sentido profundo de la palabra: Dios que hace posible el orden del universo. Incluso si hubiera que admitir el azar, Dios sería el que hace posible que del azar, surja el orden. No es de extrañar que un Eistein, con el paso del tiempo, cuanto más enigmas desentrañaba, más se acercase al reconocimiento de la existencia de un misterio, en el sentido teológico del término, que jamás podrá encerrarse en una fórmula, ni siquiera en un solo nombre, una Inteligencia infinitamente más poderosa que la suya, no sólo capaz de entender, sino de crear la maravilla del Universo.
«Estaba fascinado por el misterio del Santísimo Sacramento». ¿Quiere decir Groeschel que Einstein creía propiamente en la presencia de real de Jesucristo bajo las figuras de pan y vino consagrados en la santa misa? No lo sé. Lo que parece seguro es que a Einstein no le sorprendía del todo el misterio eucarístico. Su familiaridad con lo fascinante del universo creado, le permitía reconocer que Dios es capaz de hacer algo infinitamente más asombroso.
El papa Benedicto sintetiza con sencillez el contenido del misterio eucarístico: «La entera existencia terrena de Jesús, desde la concepción hasta la muerte, ha sido un único acto de amor. Tan es así, que se puede resumir en estas palabras: Jesus Caritas, Jesús Amor. En la última Cena, "sabiendo que había llegado su hora" (Jn 13,1), el divino Maestro ofreció a sus discípulos el ejemplo supremo de amor lavándoles los pies y confiándoles su preciosa herencia, la Eucaristía, en la cual se concentra todo el misterio pascual. "Tomad y comed, esto es mi cuerpo… Bebed todos de él, esto es mi sangre" (Mt 26, 26-27). Las palabras de Jesús en el Cenáculo anticipan su muerte y manifiestan la consciencia con que Él la afronta, transformándola en el don de sí, en el acto de amor que se da totalmente. En la Eucaristía el Señor se da a nosotros con su cuerpo, con su alma y con su divinidad, y nosotros nos convertimos en una sola cosa con él y entre nosotros…» (Angelus, 25.9.2005)
A quien esté un poco familiarizado con la física cuántica o con las recientes teorías sobre la textura más elemental de la materia, probablemente le sea más fácil que a Newton creer en el misterio eucarístico. Por supuesto, no se le exime de la humildad, compartida – la paradoja es solo aparente- por los niños y los grandes hombres, abiertos siempre a los fascinantes dones de la Verdad Primera, donde habita la Sabiduría, la Bondad, el Amor, la Belleza.

ARVO.NET

26 de marzo de 2013

¿HAY ALGÚN HOMBRE EN CASA?

Francisco-M. González
La semana pasada fui a hacer la revisión médica anual, esa especie de "ITV" que  debo hacer  todos los años por estas fechas. Desde la señora o señorita que semana anterior me había señalado el día y la hora, todo tipo de análisis, exploraciones y  estudios diversos me lo realizaron solo mujeres. Eso sí, con excelente delicadeza y amabilidad. Incluso el cirujano que al final me tenía que ver, resultó ser otra señora (cirujano), con aspecto juvenil y una sonrisa acogedora. También,  el taxi que me trajo a casa lo conducía una señora entrada en años, muy simpática y servicial, por el acento no sé si uruguaya  o argentina.
No pretendo narrarles una mañana en una clínica, sino que al llegar a mi casa caí en la cuenta, de que en toda la mañana no me había atendido ningún hombre. No es que sea misógino, todo lo contrario,  soy  padre y abuelo de familia numerosa Mi mayor sorpresa fue  cuando al comentarlo, alguien me dijo que en la mayoría de los colegios  ya no se celebra el "Día del Padre" para no traumatizar a un número elevado de alumnos que carecen de él. "Huérfanos de padre vivo" les llama el psiquiatra Aquilino  Polaino, en su libro "¿HAY ALGÚN HOMBRE EN CASA?" -tratado para el hombre ausente- (Desclée de Brouwer, 2010), que sugiero leer.
 Una inmensa mayoría de especialistas, que hemos trabajado con este tipo de chicos y  chicas,   coincidimos en que la educación es cosa de dos: de mamá y de papá, por lo que no  pueden ser padres de "quita y pon". La ausencia de uno de ellos, quienes peor la sufren son los hijos,  y como sufren! que con frecuencia les deja huella para toda la vida. Por ejemplo, la ausencia del padre les  priva, entre otras, de la ternura y las manifestaciones de afecto, al moldeamiento autoconstitutivo de la afectividad del hijo o hija y a través suyo, de la formación de su personalidad. Hay un considerable número  de  comportamientos infantiles o inmaduros de cierta gravedad, de muchos jóvenes – y algunos no tan jóvenes-, debido al abandono del padre. Así como la falta de identificación femenina en muchas chicas y dificultades para relacionarse con los miembros del género masculino. Pienso que ésta es una de las causas más relevantes del comienzo del  fracaso escolar, y de la violencia en las aulas. Como consecuencia:  la crispación, y  la mala educación que padecemos en nuestra sociedad actual.
La  falta de la madre, la dejamos para otro día, es más difícil de superar, "más difícil todavía" como en el circo.
 
Santa Cruz 18 de marzo 2012   (V.P.T.)
 

23 de marzo de 2013

“UN DIÁLOGO PRUDENTE”: PADRES E HIJOS CASADOS

 

Francisco-M. González*
La comunicación o el diálogo cuando los hijos se casan –hay que dar muchas gracias a Dios que hoy se casen- el tema cambia, ¡cambia mucho! o debe cambiar.  Hay que tener muy en cuenta que debe entrar en nuestro diálogo con ellos,  su marido o su mujer. Ya no es “tú”,  es “vosotros”; y el yerno o nuera nunca  debe ser o sentirse un extraño en la familia. Aunque no nos caigan tan bien como a ellos, hemos de respetarlos porque nuestros hijos han elegido a esa persona, entre otras cosas, porque a ellos sí les cae bien, puesto que los que se casan son los hijos con una persona determinada, no con toda la familia. Cuando nuestro hijo o nuestra hija se casan, los padres no podemos andar por el medio. Hay mucha literatura en este sentido, pero tampoco es tan difícil, ni entraña tanto problema, aquí la clave es el respeto insisto,  la comprensión y la sensatez. Todo ello,  con mucho cariño, un poco paciencia y buen humor
Ahora bien, aún casados, aunque nos hagan abuelos, no podemos dejar de ser padres, y si vemos algo en el matrimonio que no va o en el hijo o en la hija algo intolerable, hay que  hablar con él o ella, aparte, para intentar hacérselo ver; pero nunca delante de su marido o de su mujer y mucho menos delante de sus hijos. Esto no es ningún tipo de “dirigismo”, o intromisión  con el hijo casado. Es otra cosa, es sentido común.
Al principio, con los hijos casados puede surgir algún que otro roce o desavenencia sin importancia, porque la vida es así, que con el tiempo, el mucho cariño que todos nos tenemos y una pequeña dosis de comprensión todo se diluye. Sobre todo, cuando vienen los nietos, ¡entonces todo cambia!. Aquí los padres hemos de ser muy prudentes, con mucha deportividad, gracia y salero,   aprender a pasar a un discreto segundo plano y que nuestros hijos sean los protagonista de la educación de sus hijos, no hay “abuelitas imprescindibles”, ni “abuelitos supersabios”, como dice la profesora Mª del Carmen Montoro. Los padres debemos estar disponibles para ayudarles con los nietos, si nos lo piden, pero no de canguros, ¡de abuelos! En este sentido siempre es preferible, que nos echen un poco de menos  que de más. He visto más de un “petardo conyugal” por interferencia de la familia, en unos casos del marido y en otros de la mujer y, la mayoría de la veces, sin mala intención. Aquello de que “el casado casa quiere” es cierto...
Si los hijos casados llaman poco, o apenas aparecen por casa de los padres, hay que alegrase, porque es que están bien y no tienen problemas. Nuestra mayor satisfacción debiera  ser,  verlos felices y que hagan su vida. Si tienen un problema o necesitan algo, ellos llaman. Y si uno les necesita de verdad, se les llama y vienen. Los hijos/as casados poco a poco se van volviendo mucho más comprensivos, tolerantes y cariños con los padres. Hay que darles tiempo.
Charlar con los hijos cuando están casados, con los yernos y con las nueras, es una maravilla.  La mayoría de la veces de cosas intrascendentes, otras para tratar temas serios. A veces abrirles el corazón y que ellos nos lo abran, mostrarles nuestras preocupaciones, ilusiones y alegrías y conocer las suyas. En definitiva, una tertulia con todos los hijos e hijas, yerno y nueras es  algo apasionante, ¡que hay que vivirlo! Sobre todo, si después invitan a cenar y son ellos los que pagan. Que también lo hacen.

 Bajamar 24.03.13 (V.P.T)

19 de marzo de 2013

URGE RECUPERAR LA PRESENCIA DEL PADRE



Francisco-M. González
Hoy 19 de marzo, es día de San José, y también se celebra el día del Padre. A pesar de ser padre en ejercicio,  nunca he sido partidario de esta fiesta, así como del día del de la madre, de los enamorados... porque siempre me han parecido una creación de los grandes almacenes, con fines comerciales. Creo que San José es un santo con mucha tradición y arraigo  en España, como para que lo hayan quitado del calendario como día festivo.
Hoy  voy a referirme a la ausencia o falta del padre en el cuidado y en la educación de los hijos; que es lo que más suele ocurrir y, por otro lado para ajustarme al título. En la actualidad hay un elevado número de niños que crecen en familias sin padre a causa al divorcio, maternidad en solitario, cambio de pareja ... Y, a veces también, debido a la desidia, dejadez o comodidad enmascarada o escudada en imperiosa necesidad dedicación al trabajo profesional.
El padre  es un factor decisivo en el desarrollo del niño o de la niña. Con su  presencia desempeña un papel específico y esencial en su equilibrada y armónica educación o maduración. Hay un considerable número  de  comportamientos infantiles o inmaduros de cierta gravedad, de muchos jóvenes – y algunos no tan jóvenes-, debido al abandono del padre. Así como la falta de identificación femenina en muchas chicas y dificultades para relacionarse con los miembros del género masculino. Hay varios  trabajos de investigación en este tema que lo confirman.
Aaron Hass,  profesor de Psicología y Psiquiatría en los Ángeles, y padre de dos hijas, dedicado durante años a la terapia familiar, advierte en su libro, “El don de ser padre” que, “Cuanto más crezca el niño o la niña sin que el padre haya creado vínculos con él, más incómodos  se sentirán cuando los dos estén juntos y cuanto más incómodos se sientan menos deseos tendrán de pasar tiempo juntos”
Por otro lado, también le oído decir al profesor Aquilino Polaino, catedrático de Psicopatología, de la Universidad Autónoma de Madrid, que: “Las consecuencias de la ausencia del padre no se reducen a los casos extremos. La presencia estable de la autoridad masculina  en casa es necesaria para controlar los excesos, para enseñar a los hijos el autocontrol, especialmente durante la adolescencia. Si la presencia y autoridad del padre – sin autoritarismo- desaparece de la familia, falla el proceso de socialización y la vida de los hijos se vuelve caótica e insegura”. Ahondando en el tema, insiste el profesor Polaino,“ El padre también contribuye mediante el apego, la ternura y las manifestaciones de afecto, al moldeamiento autoconstitutivo de la afectividad del hijo o hija y a través suyo, de la formación de su personalidad”.
Como consecuencia  de todo ello se puede decir que el padre no sólo proporciona a los hijos la seguridad, que tanto necesitan, sino la confianza en sí mismos, elemento clave  para aceptarse como son y elevar su autoestima. Tras la exigencia comprensiva y amorosa del padre, los hijos irán aprendiendo a remontar los escollos que inevitablemente se le irán presentando en la vida, a adquirir autoconfianza y ser autónomos.
Es posible que a alguien le parezca que en la sociedad actual no es nada fácil ser un buen padre, indudablemente que no lo es, pero hay que ser optimista, “se hace camino al andar” y, además puede contar con la ayuda de Dios Padre.
Bajamar 19.03.13 (V.P.T)

14 de marzo de 2013

HABEMUS PAPAM: FRANCISCO I



Jorge Mario Bergoglio, 77 años, nació en el barrio argentino de Flores en el Gran Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936. Tras estudiar como técnico químico eligió el sacerdocio y entró en la Compañía de Jesús.
Estudio filosofía y teología en ambas facultades del Colegio Máximo San José. Fue maestro de novicios y profesor universitario en teología, provincial de los Jesuitas en su país y presidente de la Conferencia episcopal del 2005 al 2011. El 13 diciembre de 1969 fue ordenado sacerdote. Cumplió un postgrado en la Universidad de Alcalá de Henares y en 1986 concluyó su tesis doctoral en Alemania. Juan Pablo II lo creó cardenal en el 2001.
Según indiscreciones, en el cónclave de 2005 la última votación lo vio protagonista junto a Ratzinger. Tiene una fuerte experiencia pastoral, se caracterizó por decir verdades siempre de manera clara. Su página en Facebook cuenta más de 37.000 'me gusta' aunque no es él quien la cuida. Viaja normalmente en subterráneo, metro o medios públicos.
No da entrevistas por lo que los periodistas toman sus declaraciones de las homilías. Se enfrentó fuertemente con las autoridades locales en temas como aborto, matrimonio homosexual y liberalización de drogas.
El cardenal primado de Argentina tomó siempre una posición cercana a las clases menos favorecidas, y de reciente criticó a los sacerdotes que no aceptan bautizar a bebés extramatrimoniales, según indicaron los medios locales.
A los religiosos le pidió "salir a dar testimonio e interesarse por el hermano" porque la cultura del encuentro "nos hace hermanos, nos hace hijos, y no socios de una ONG o prosélitos de una multinacional".
En diversas oportunidades criticó fuertemente la corrupción y la trata de personas con imágenes fuertes: "Se cuida mejor a un perro que a estos esclavos nuestros". O “la esclavitud está a la orden del día, hay chicos en situación de calle desde hace años, no sé si más o menos, pero hay muchos”. Se “sigue fracasando en librarnos de la esclavitud estructural". "En esta ciudad está prohibida la tracción a sangre” si bien “todas las noches veo carritos cargados de cartones y tirados por chicos, ¿eso no es tracción a sangre?"
Recordó que "hay chicas que dejan de jugar a las muñecas para entrar en tugurios de la prostitución, porque fueron robadas, vendidas o traicionadas". Criticó fuertemente el “limitar y eliminar el valor supremo de la vida e ignorar los derechos de los niños por nacer". Y aseveró: "el aborto nunca es una solución". Se opuso a la liberalización de drogas y exhortó a los jóvenes a no creerles a "los mercaderes de la muerte”.
Advirtió que su país “no se cimentó con delirios de grandeza desafiantes", e invitó a ir “más allá de las diferencias". Criticó la falta de "humildad" de los gobernantes y la "veleidad" como un desvalor "que carece de toda propuesta".
Sobre Aparecida indicó que “la inspiración del Espíritu es la gran luz que hubo ahí. Sombras son las mil y una cositas que trababan y tuvimos que superar”. “Todo fue un complejo de luces y sombras y que ganó la luz”.
Siempre se mostró reacio a obtener encargos de un cierto peso en la Curia Romana, si bien fue nombrado consultor de la Pontificia Comisión de América Latina; miembro de las Congregaciones para el Culto Divino y la disciplina de los sacramentos; del Clero; de los Institutos de Vida Consagrada, del Consejo postsinodal, y de la presidencia del Pontificio Consejo para la Familia.
La fuerza de la Iglesia -indicó el purpurado en el sínodo sobre la nueva evangelización- está en la comunión y su debilidad en la división y en la contraposición.