VERANO

Este blog contiene temas de Orientación Familiar, (educación y familia) Antropología filosófica, Religión y poesía. Todo ello con sentido común y, con frecuencia, con sentido de humor.



29 de junio de 2013

LAS VACACIONES NO SON PARA SUFRIRLAS


Francisco-M. González

Ahora que llega el verano  todo el mundo se dedica a dar consejos para las vacaciones, no hay más que ver la televisión, escuchar la radio o leer los periódicos. A través estos medios,  las agencia de viaje te aseguran la felicidad estival y que las maletas en los aeropuertos se van a recoger antes de media hora; los de los cosméticos te garantizan el rejuvenecimiento seguro y perpetuo, simplemente  tomando el sol en una terraza del Paseo de la Castellana de Madrid; los de los frigoríficos y refrigeración te garantizan una cerveza helada o la plácida y refrescante brisa veraniega a finales de julio, a eso de las cuatro de la tarde, en cualquier calle de Córdoba o Toledo, por ejemplo. Los endocrinos y los de nutrición, con lo de la dieta, los triglicéridos, el colesterol y el tabaco, ¡con lo del tabaco no le falta razón! y las vacaciones son una buena época para dejar de fumar, a aquel que le perjudique el tabaco. Los de tráfico, que sus indicaciones y sistemas operativos, a veces, parecen más que para unas vacaciones, para el desembarco de Normandía: “operación salida”, “operación retorno”, “operación puente del...”. El profesor tutor, un tanto pesado, te desea un feliz verano y te recomienda que descanses mucho; a la vez que, te receta para las vacaciones: cincuenta libros, ¡para que leas mucho! una colección de problemas, y otra serie de ejercicios combinados, para que estudies, lo que a él le hubiera gustado explicar durante  curso. Bueno pues así, más o menos,  todos,  hasta la señora que vende los periódicos y el tabaco y la vecina del quinto.
Lo mío no son consejos ni siquiera sugerencias, son simplemente opiniones, unas ideas, o compartir  mi experiencia, que tampoco es tanta, pero si a alguien le sirve, ¡bendito sea Dios!. Por lo tanto, con respecto  las vacaciones de verano se me ocurre, que “la vacaciones son para disfrutarlas,  no para padecerlas”, esto se lo oí decir una vez al añorado profesor el  Dr. Vallejo-Nájera que, como psiquiatra, a la vuelta de la vacaciones se le ponía la consulta a tope. Por  lo tanto en la vacaciones hay que descansar, que no es estar sin hacer nada, sino cambiar de actividad, hacer aquello que nos hubiera gustado hacer durante el curso, olvidarnos de ese embrollo en que estamos metidos el resto del año, de las cotizaciones en bolsa,  de las “primicias informativas” y las “noticias de cierre”, de los telediarios , del móvil, del mando a distancia y hasta de uno mismo.
Claro que todo esto es muy relativo, porque depende de la condición, gustos y posibilidades de cada uno o de cada familia,  ¡las vacaciones con la familia son maravillosas! Poder dedicar ese tiempo, del que el resto del año, andamos tan escasos para hablar con los hijos todos juntos en tertulia o uno a uno; a veces, hasta para hablar con la mujer. En este sentido tengo un amigo, que tiene un trabajo bastante relevante en la administración del Estado, por lo que siempre anda muy justito de tiempo, además es padre de seis o siete hijos  y ejerce de padre, porque todos le van saliendo  bien. Bueno, pues durante las vacaciones de verano,  se dedica, a jugar, leer, estudiar y a cocinar con los hijos ¡además cocina muy bien! y cuidar a su madre, que no la puede ver en todo el año. Así su mujer descansa; y para “recuperar” alguna que otra noche, se escapan los dos solitos a cenar o a bailar, como de novios.
En  la vacaciones de verano  se puede aprovechar para muchas cosas, lo fundamental es divertirse y pasarlo muy bien. Si lo hacemos con sensatez y con ese sentido común,  para el que no tenemos tiempo el resto del año, posiblemente el ácido úrico, el colesterol, los triglicéridos, el tráfico por carreteras comarcales no serán problema; podremos leer los libros que nos haga ilusión o que nos dé la gana, pero que valgan la pena,  aunque no sean de los recomendados por el tutor; nadar, pescar, escuchar ópera, oír a la Panchos, a los de Operación Triunfo o montar en monopatín.
Es una oportunidad maravillosa para cultivar la amistad:  ver y hablar con los amigos, no sólo con los amigos de verano, sino también con los amigos de siempre,  con esos que son y están “ahí”. Como se decían antes, cultivar  el  alma y el cuerpo, y estaba muy bien, sin obsesionarse ni por una cosa ni por la otra, aunque a mi me gusta más cultivarse íntegramente como persona, para ello: la dieta, el deporte –el deporte es muy importante y cada deporte a su edad- y el descanso. Sin olvidar el trato con Dios, esto debiera ser lo primero,  ya que, durante el curso tampoco le dedicamos el tiempo que debiéramos y hacer una romería a la Virgen de pueblo o de nuestra devoción. Más o menos con todo esto o algo por el estilo, en septiembre uno puede estar nuevo, contento  y ¡hasta con ganas de volver a empezar a trabajar!

ORIENTADOR FAMILIAR


27 de junio de 2013

DESCIFRANDO AL PAPA FRANCISCO


Diego Contreras
Pasados ya los tres meses desde su elección, el Papa Francisco continúa despertando el fervor de los fieles, suscitando el interés de la prensa y levantando cierta perplejidad entre los comentaristas que han intentado descifrar las claves de su pontificado.
El hecho evidente es que el discurso “mediático” sobre el Papa y la Iglesia es hoy muy diferente del habitual hace tan solo unos meses, cuando estaba dominado casi exclusivamente por cuestiones críticas y polémicas. Todo parece indicar que es una situación que va más allá de una “tregua” motivada por el efecto de novedad y curiosidad que despierta la llegada de un nuevo Papa.
En estos primeros meses el Papa Francisco ha logrado trasmitir que es preciso centrarse en lo esencial
Los frecuentes gestos de Francisco y los contenidos de sus homilías diarias (una novedad absoluta) han alimentado noticias en las que el tema de fondo suele ser algún aspecto de lo que significa vivir una vida cristiana. Se habla con cierta soltura de sacramentos, oración, virtudes (pobreza, humildad, caridad, magnanimidad, fortaleza, etc.)… es decir, de lo que habitualmente solía quedar fuera de las informaciones referidas al Papa. Es cierto que a veces se presentan esos contenidos en clave polémica, como dirigidos contra alguien (los curas ambiciosos, etc.), pero ahí están.
Se ha producido un cambio de paradigma que, no hay que olvidar, apareció claramente con la inesperada renuncia de Benedicto XVI, cuando se mostró gráficamente a todos que el gobierno, en la Iglesia, es servicio y no ejercicio de poder. Fue un mensaje que tuvo una clara incidencia en el tono marcadamente espiritual que caracterizó todo el cónclave.
La primera reforma que el Papa quiere llevar a cabo tiene que ver con la conversión personal
Conversión personal
Se ha insistido mucho en los últimos meses en la necesidad de reformas en la Iglesia. Por lo general, se ha señalado casi exclusivamente a la Curia romana. Sin negar esa necesidad, da la impresión de que la primera reforma que el Papa quiere llevar a cabo se sitúa a nivel personal. De ahí que su martilleo –para el que se alimenta de su predicación anterior como sacerdote y obispo esté dirigido a todos, no solo a la Curia. Lo que busca, antes que nada, es la conversión personal.
Algunos sostienen que el Papa es popular porque ha evitado entrar en temas polémicos candentes. Es cierto que no ha puesto el énfasis –al menos, en sus intervenciones públicas en esas cuestiones (aborto, eutanasia, matrimonio homosexual, etc.), pero tampoco las ha evitado. Mi impresión es que Francisco está aplicando el consejo de Benedicto XVI: hoy es urgente recordar antes que nada que el cristianismo es una afirmación, no un cúmulo de prohibiciones. Si no se entienden primero los “sí”, los “no” carecerán de sentido.
Lo que mejor transmiten del Papa los medios de comunicación son sus gestos
Se le atribuye que trata temas de éxito asegurado, como la denuncia contra los excesos de las finanzas internacionales, pero en un plano genérico, de modo que nadie se siente interpelado ni acusado. En realidad, ese carácter general es el tono habitual de los Papas, como demuestran las intervenciones de sus predecesores incluso al tratar de cuestiones tan graves como el terrorismo (no hay acusaciones personales). Por otro lado, si el Papa buscara temas populares para sus intervenciones, ciertamente no se habría referido tantas veces –por poner un ejemplo a algo tan tabú y tan poco popular como la existencia del diablo y su acción perversa en las almas.
Los gestos del Papa
Lo que mejor transmiten del Papa los medios de comunicación son sus gestos. El problema es que los gestos, por definición, son más ambiguos que las palabras. Cada uno les da la interpretación que le parece más adecuada, sin el riesgo de ser desmentidos. Ahí –en la elasticidad de la interpretación de sus gestos es posiblemente donde surge buena parte del desconcierto que provoca el Papa Francisco en algunos. Puedo construirme un Papa a mi medida, sobre todo si –como ha ocurrido se añaden al gesto frases muy expresivas, pero nunca pronunciadas por el Papa… La ambigüedad de los gestos disminuye si se conoce “el texto”, es decir, el contenido de su predicación escrita y oral, y sus obras anteriores.

El Papa está todavía en la fase de “reflexión, oración y diálogo” con la que quería acometer y acompañar su ministerio antes de tomar decisiones importantes. Aunque caben nuevas sorpresas, su estilo será cada vez más conocido. Pero en estos primeros meses ha logrado trasmitir que es preciso centrarse en lo esencial, abandonar lo superfluo y llevar el evangelio a los últimos rincones de la sociedad. Su petición es incisiva porque su estilo de vida, tal como el observador normal lo deduce de sus gestos, es coherente con ese anhelo.

ACEPRENSA

25 de junio de 2013

“EL AMOR A LOS HIJOS”


Francisco-M. González
Nadie duda de esa ternura, cariño y apego de la madre hacia su bebé, que puede pasarse horas y horas  mirándole, acariciándole y achuchándole, salvo caso raros y muy excepcionales,  y del  padre tampoco. En este sentido, recuerdo la cara que me pusieron un grupo de padres jóvenes en un curso de orientación familiar, no hace mucho, cuando se me ocurrió hacerles una pregunta, de estas así de profundas y sublimes, que a veces se le ocurren a uno, ¿ ustedes quieren  a sus hijos?. ¡¡Casi me asesinan con la vista.!!.
La pregunta se me ocurre,  porque hoy se esta sustituyendo el amor a los hijos por un emotivismo, un sentimentalismo  o un desbordamiento afectivo y blandengue tan ostentoso como superficial;  por ejemplo  se mandan los niños al colegio con una mochila cargada de donuts, sándwich, bollicaos, batidos,  cartones de zumos variados,  chicles, pipas. . ., y una despedida tan sumamente efusiva en la parada del autobús,  que como dice el profesor D. Alejandro Llano, parece que van voluntarios para Kosovo. A los hijos hay que quererlos,  pero querer a los hijos es mucho más serio que todo esto, mucho más exigente, y a veces nada fácil.
Con ellos hay que tener momentos de ternura, demostraciones de cariño y mucha paciencia, esto es vital  para su desarrollo y madurez, pero todo tiene su tiempo oportuno. Porque también, exigirles comprensivamente, según sus posibilidades, corregirles sin miedo y ejercer una autoridad recia, seria, sin autoritarismos ni eufemismos, ésto también es esencial para su desarrollo madurez, y psicohigiene; y empezar cuanto antes, desde el momento de su nacimiento y no esperar a que el niño “entienda”, porque los niños, a su modo, entienden y atienden desde que nacen, de ahí la importancia de regular las horas de las comidas y el sueño.  Por ahí se puede empezar.
Querer a los hijos, supone jugar mucho con ellos, hablarles –aunque parezca que no se enteran- enseñarles a recoger los juguetes, a obedecer a mamá y a papá, a comer solos, aunque se pongan perdidos, a esto hay que echarle tiempo, hacerlo entre los dos y  con mucho cariño y perseverancia. Y esto no es teoría de la educación, esto es así. No hace mucho, me invitaron a comer en su casa una pareja joven, que precisamente no eran pedagogos,  y me quedé muy  sorprendido ver  sentadas a la mesa las dos mayores que tenía tres y dos años,  y mayor fue mi sorpresa cuando la mayor, con tres años, ayudaba a la pequeña para que no tirara la comida fuera del plato, y los padres tranquilos, comiendo y hablando, porque la otra, también había un bebé, estaba durmiendo en la cuna.
Ya entre los tres y seis años, -además a mi me parece que lo de la psicología evolutiva, hoy,  hay que adelantarlo-,  si queremos a nuestros hijos, hemos de procurar que sean obedientes,  que recojan solos sus cosas, porque es más fácil hacerlo uno o una, que enseñarles a recoger sus cosas,  y que digan la verdad. No hay que esperar a que se lo enseñe la “seño”, esto es cosa de papá y mamá; así como enseñarles a distinguir el juego del estudio, de los deberes o del trabajo, porque sino y si nos creemos lo que dice la Logse, que todo se aprende jugando y sin esfuerzo, cuando nuestros niños sean un poco mayorcitos, nos van a dar unos cuantos disgustos y ellos lo van a pasar muy mal, y sobre todo cuando llegue la adolescencia, que pasarán de sus padres,  lo que no le hayan enseñado sus padres, lo van aprender y, tal vez, bastante mal, con otros colegas y en la calle.  Y en la calle hay de todo, hay gente muy buena,  pero  hay otra que a lo mejor no es tan buena, hay quioscos con unas quiosqueras encantadoras, pero en otros venden de todo. Cierto que la educación de los hijos no depende exclusivamente de los padres, además, nuestros hijos son libres y llegada determinada edad, si les queremos de verdad, tenemos que dejar que ejerzan su libertad  y  sean ellos.

No es bueno elegirles  la carrera o el trabajo, se les debe orientar,  puede frustrar mucho hacer película con la vida de los hijos,  pero quienes van a estudiar o trabajar son ellos, o deben ser ellos. Lo mismo con lo del novio o de la novia, que a mi modo de ver hay que dar gracia a Dios, porque lo tengan o la tengan, a su tiempo,  en esto si que hay que orientar y educar a los hijos, pero desde muy pequeñitos, porque si de verdad les queremos, que mejor muestra de cariño que educarles en el amor y para el amor. Y después que sean ellos quienes decidan, libre y responsablemente, como les hemos enseñado, y que sea lo que Dios quiera, pero por nosotros que no quede. Por eso, ¡¡ porque les queremos mucho!!. 

23 de junio de 2013

DIFERENCIADA CON DATOS


A propósito de la educación diferenciada (ED), Francisco José Contreras, Catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Sevilla, escribe:
"Las investigaciones pedagógicas más recientes en EEUU-UK y Escandinavia redescubren las virtudes de la ED: niños y niñas tienen ritmos de maduración y aptitudes discentes diversas, que se ven mejor atendidas por separado. De hecho, los “perdedores” en la coeducación son los chicos: el retraso madurativo respecto a las chicas y la mayor inquietud e hiperactividad en el aula llevan a cierta “criminalización” educativa del varón. Lo cierto es que la brecha (en porcentaje de abandono escolar, calificaciones promedio, etc.) entre chicos y chicas sigue ampliándose (abandono escolar masculino en 2010: 34.8%; femenino: 22.2%).
La ED buscar optimizar el potencial discente de ambos sexos; objetivo que, al parecer, se alcanza más fácilmente por separado. Entre los decididos valedores de la ED se encuentran iconos progresistas como Hillary Clinton o Arne Duncan, secretario de Educación con Obama. La ED es aplicada actualmente en 540 escuelas públicas norteamericanas. En Inglaterra existen 416 escuelas públicas de ED, y 676 privadas. Según informe de la England’s National Foundation for Educational Research, de las 100 mejores escuelas británicas, 81 eran de ED. Esta tendencia general se ve confirmada a escala andaluza: los centros que practican la ED obtienen resultados en selectividad y pruebas de diagnóstico claramente superiores al promedio. Suprimiendo el concierto de esos centros, la Junta de Andalucía pone definitivamente las ventajas de la ED fuera del alcance de los menos pudientes. ¡Todo sea por la igualdad!
Pero para enterarse de estas cosas hay que leer un poco. ¿Y quién tiene tiempo de leer, cuando hay todo un museo de prejuicios decimonónicos que cuidar?

PUBLICADO POR JOSÉ RAMÓN AYLLÓN EN “METÁFORAS

PRIMERAS COMUNIONES


Miguel Aranguren
Cómo me gustan las mañanas de mayo. Las mañanas del fin de semana, por concretar, pues parecen darle la vuelta a la Historia, ya que olvidan la presión a la que nos somete tanta tecnología, la prisa por conocer la fuerza de un tifón que ha arrancado la piel de una de las costas de los Estados Unidos, los muertos que deja una riada en Bangladesh, los ceros del político que se lo ha llevado crudito, los resultados del eterno partido de fútbol (once contra once que batallan por el título de Liga, por la Copa del Rey, la Champions, las eliminatorias del Mundial, los amistosos…) al que me han condenado por mi falta de interés hacia el deporte competitivo.
Por eso me gustan las mañanas de mayo, las del fin de semana, incluso cuando el cielo se pinta de negro y rompe a llover como si nunca hubiese llovido, el suelo sembrado de pétalos arrancados a baquetazo de goterón, los pájaros sobre los aleros sacudiéndose el agua y abajo, por la acera, una familia como las de antes (la Historia se pone a caminar hacia atrás, como un cangrejo), emperifollada alrededor del niño, de la niña que van a tomar la Primera Comunión.
Antes de las cámaras digitales. Antes incluso de las de usar y tirar. Pero antes, mucho antes de los revelados en una hora, del brillo o el mate, de la Réflex y el teleobjetivo, las fotografías se tiraban en blanco y negro, se imprimían sobre cartulina de bordes irregulares y se guardaban en una caja de latón. Una vieja caja de galletas escondía las instantáneas de toda una vida.
Y entre ellas destacaban los retratos de la Primera Comunión: el corte marinero, los zapatitos de charol, la chaqueta azul, la cruz y el cordoncillo dorado para los niños; el vestido abultado, como de novia, con su velo transparente y las manos enguantadas para las niñas. Y para los pequeños de aquellas familias que acababan de sufrir la visita de la muerte, el vergonzante negro, qué triste, que se pegaba al corazón para siempre, pues los niños no saben cargar con nuestros duelos.
Mi hija mayor acaba de recibirla. Ha sido un fin de semana de fiesta, un sábado en el que también le hemos ganado el pulso a la Historia, a pesar de la profusión de imágenes que hemos grabado con esos teléfonos móviles a los que sólo les queda hacer volatines, con esas cámaras digitales que inmortalizan hasta el pestañeo de las moscas. Hemos disfrutado en familia de páginas que creíamos abarquilladas: la catequesis, el repaso de los Mandamientos de la Ley de Dios y de la Santa Madre Iglesia, las oraciones populares, la confesión… Y, como colofón, el día de autos, centrado en ese trozo de pan que ya no es pan, en ese sorbito de vino que ya no es vino, un misterio que exige la fe de los niños, de los niños de antes, de los niños de siempre.
Las primeras comuniones tienen poder para unir a los que vivimos lejos. Abuelos, tíos y primos llegados desde todos los rincones se juntan alrededor del pequeño, que apenas acaba la misa se olvida del misterio y corretea de acá para allá, el borde del vestidito sucio por el polvo del parque, la pechera de contramaestre con un reguerón de Coca-cola, las rodilleras del pantalón frotadas en el césped.
Un volcán de mil papeles de regalo brota entre cabecitas curiosas y miradas de envidia, y la sonrisa se abre ante los juguetes y la serena decepción cae ante los presentes píos (una Biblia ilustrada, el rosario, un crucifijo con la fecha…), como ha sucedido siempre, también en las comuniones pobres de ayer (en vez de juguetes, peladillas; en vez de Biblias ilustradas, un misal de segunda mano).
Tal impronta deja la Primera Comunión, que no hay repaso de la vida del españolito medio cuyo capítulo infantil no se abra con un recordatorio, esas tarjetas que las abuelas, los padrinos y las madrinas conservaban entre los libros, como señuelo ante Dios ("ay, mira cómo comulgó de feliz y ya no se acuerda de pisar la iglesia. No me lo dejes solo"). Nos lo explicaba una taxista (mujer) a mi hija ya mí cuando regresábamos del tren a nuestra casa. Había escuchado la conversación que manteníamos. "Yo tampoco me olvido de aquel día. ¡Me sentí tan feliz…! Comulgué con mi prima, que por entonces era como mi hermana. Después lo celebramos en un merendero de la Casa de Campo", suspiró mientras mi hija la observaba sin pestañear a través del espejo retrovisor.
"Nunca te olvidarás del día de tu Comunión", insistía sin hacer caso a nuestro vivir sin enterarnos, con sus prisas por conocer la fuerza de un tifón que ha arrancado la piel de una de las costas de los Estados Unidos, los muertos que deja una riada en Bangladesh, los ceros del político que se lo ha llevado crudito, los resultados del eterno partido de fútbol…, porque las mañanas de mayo, las del fin de semana, digo, parecen darle la vuelta a la Historia.   

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19 de junio de 2013

ALCOHOL: ACCESO Y EXCESO



Pilar Guembe y Carlos Goñi
El consumo de alcohol entre adolescentes, e incluso niños, se ha convertido en un problema tan evidente y tan grave que no encararlo de una vez por todas nos puede llevar a un coma social. El gobierno ha dicho que está estudiando la medida de  multar a los padres cuyos hijos repitan un coma etílico, por suponer una dejación de la tutela efectiva, así como la posibilidad de considerar maltrato el hecho de que los progenitores permitan que sus hijos se agarren borracheras en su propio domicilio (ver).
Por incidir en casos tan extremos, las medidas propuestas no parecen que vayan a solucionar el problema. Porque, aunque los comas etílicos son mucho más frecuentes de lo que pensamos, la “recaída” a la que se refiere la propuesta del gobierno parece que no lo es (así lo pone de manifiesto el pediatra Santiago Mintegi en una reciente entrevista) y tampoco queda muy claro cuándo se puedan producir lo que el Delegado del Plan Nacional sobre Drogas, Francisco Babín, llama “intoxicaciones etílicas permanentes en su propio domicilio”. Con todo, por lo menos se ha conseguido una cosa importante: que se hable del tema y haya sonado la alarma que pueda despertar a una conciencia adormecida por la aceptación social del alcohol.
Esa es la gran dificultad: convivimos con el alcohol, lo hemos introducido en la dieta diaria, lo convocamos para celebrar una fiesta o cuando algo nos ha ido mal. Si un hijo ve a su padre tomarse un whisky porque ha tenido un día de perros, si cada vez que tenemos una celebración familiar destapamos una botella de cava, si en esa comida familiar invitamos a tomarse una copita al niño de doce años porque “ya es casi un hombre”…, si el alcohol está en los supermercados, en la publicidad, en la calle, en el Congreso…,  lo que estamos haciendo es nada más y nada menos que socializar el alcohol. Después, que no nos extrañe que los adolescentes lo utilicen para socializarse.
El problema del alcohol no parece ser su uso, sino su exceso. Los expertos afirman que bastan tres años de abuso para que una persona acabe siendo alcohólica, por lo que, si la edad de inicio ronda los 12-13 años, nuestra sociedad cuenta ya con adolescentes no sólo alcoholizados, sino alcohólicos. Pero parece que no vemos la misma realidad, porque la propia socialización del alcohol hace que relativicemos el tema y que no lo percibamos como peligroso.
Por este mismo motivo, no acabamos de atajar el problema, porque nos preocupamos por el exceso de alcohol que consumen nuestros adolescentes, pero no por el acceso que tienen a él. En nuestro país, tres de cada cuatro menores que intentan comprar bebidas alcohólicas lo consiguen con facilidad. La puerta al consumo está abierta de par en par y nadie se atreve a cerrarla, por la sencilla razón de que echaríamos cerrojo a un hábito demasiado integrado en nuestra sociedad, calificado como inocuo e incluso saludable en ciertos aspectos.
No obstante, urge tomar partido, no podemos nadar y guardar la ropa. Jugar a la ambigüedad resulta muy peligroso y, en educación, catastrófico. En este tema, corremos el peligro de entrar, como sociedad, en un coma ético.

FAMILIA ACTUAL/ACEPRENSA

16 de junio de 2013

MARÍA VALLEJO-NÁGERA: MADRE Y ESCRITORA






















Francisco-M. González*
Voz suave pero fuerte, un apellido, Vallejo-Nágera, que la respalda no sólo por estatus; es de verdad esta firma el baluarte de una familia con rectitud, estudio cultura y bondad. María parecía la rebelde. Escritora pero sobre todo madre, contracorriente, bohemia… Con una gran proyección llegó a rozar el Planeta y, se dice en los corrillos, se le escapó por una conversión tardía que le hizo encontrar la gloria y perder el éxito.
Una autora prolífica que ha tocado el género de la novela histórica, la temática infantil con ‘Lola Torbellino’ y ya su último libro ‘Entre el cielo y la Tierra’ entra en la realidad del Cielo y la Tierra.
Como tantos otros intelectuales en búsqueda, su cambio hacia Dios sucedió en Medjugorje. Desde entonces, reconoce, su conexión con Dios, sin ser vidente ni tener dones especiales, sí se hizo más sensitiva hacia Jesús. Para buscadores, para personas que bostezan en Misa y lo ven como una repetición compleja repleta de palabrerías, llega este libro donde se roza la mística en el siglo XXI. Y es que, insiste María Vallejo- Nágera, “yo sé que Jesús está vivo”.
A pesar de su afán divulgativo, María se reconoce como una persona tímida, para ella estos documentos, estas doce historias que componen su último libro ‘Entre el Cielo y la Tierra’ suponen una provocación al demonio al que, bromea, “sé que le caigo mal, pero no importa, a mí él también”. Sabe que la juzgarán por no ser la mejor escritora del planeta, por colgar en Twitter fotos de sagrarios y religiosas, la criticarán los propios católicos que temen parecerlo en sociedad para no destacar en el rebaño… Pero ella en Yugoslavia descubrió a Jesús y se propuso, en serio, ser santa. Ha rechazado su pecado, sus amigos que le han dado la espalda… Le queda su oración y valor para no callar, a pesar de tener sus crisis.
La calumnian en blogs… Pero aunque sufre por ello, sabe que todas esas ponzoñas, no vienen de Dios. Así que del espíritu llega todo lo bueno: amistad, entrega, sacrificio… A pesar de que para seguirlo lluevan los palos. Al final para todos llegará la muerte, y el Juicio Final. Pero antes, subraya, hay cielo ya en esta tierra. Ella lo cuenta desde el corazón, que es tan grande que va a llegar a Tenerife. Podrán escucharla el próximo 6 de junio a las 20.00 horas en su conferencia ‘Un mensajero en la noche’ en Paso Alto, Santa Cruz de Tenerife. Este es mi regalo de fe para el día de la madre:¡Felicidades a todas las que traen vida al mundo y la cuidan!

Bajamar 28 de abril de 2012   (V.P.T.)

14 de junio de 2013

"SI SE COMPRENDE EL MUNDO, SE PUEDE SER UN POCO MÁS LIBRE"

Iván López Casanova
El Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias (ISTIC) presentará el próximo lunes día 27 a las 19:00 horas un nuevo texto dentro de su colección Diálogo Fe-Cultura, "Pensadoras del siglo XX", cuyo autor es el doctor Iván López Casanova, que pretende ofrecer "una mirada esperanzada a la condición humana".
¿Qué proceso de selección siguió para elegir a estas cinco pensadoras y no a otras?
En primer lugar, su talla filosófica. No creo que nadie discuta el nivel de profundidad intelectual alcanzado por las pensadoras elegidas: Simone Weil, María Zambrano, Edith Stein y Hannah Arendt no necesitan ninguna defensa en este sentido. La última de las pensadoras tratadas en mi libro, Elisabeth Kübler-Ross, fue una psiquiatra suiza que trabajó en los Estados Unidos, y aunque no posee el mismo fuste intelectual que las anteriores, fue la primera persona en abordar el tema de la muerte y los moribundos de un modo empírico muy valioso.
¿Qué claves aportan estas cinco pensadoras para entender el mundo del hoy, del siglo XXI?
Yo señalaría que supieron unir de un modo genial libertad y amor; pensar activo concreto y contextualizado, y recepción en un corazón pasivo que acoge el eterno saber del alma que no cambia con el pasar de las culturas, lo divino en el hombre, por emplear el bello término de María Zambrano. En definitiva, supieron comprender de un modo maravilloso que la persona supone descubrir y aceptar al otro como prójimo compañero; y a las cosas, lo otro, como entorno con el que debo entender y no enredarme en sus sombras.
Estas pensadoras entienden "lo trascendente" como una herramienta en su pensamiento. ¿Encontrará el lector esa herramienta en este libro?
Me parece que una de las inesperadas sorpresas que proporciona la lectura de este libro será la de conocer las impresionantes biografías de las protagonistas. Todas nacieron en ambientes poco propicios a lo trascendente y algunas no tuvieron casi ninguna educación religiosa. Además, en sus vidas padecieron grandes sufrimientos por su raza judía o por sus convicciones políticas. Pero quizás esto les llevo a comprender que el ser humano es un ser vulnerable, y esto las abrió a la trascendencia".
¿Qué ofrece este libro a un lector no creyente?
Está escrito para cualquier lector que pretenda comprender la cultura actual en la que vive. Para ello hay que entender un poco de dónde nacen las cosmovisiones culturales de las que venimos. Vivimos en un mundo interpretado, y al comprenderlo mejor podemos ser un poco más libres y también comprender mejor a los que no piensan como nosotros. Sin un poco de saber filosófico podemos ser como marionetas, arrastrados por lo que hace la mayoría y no comprenderemos al que no piensa como nosotros.

CIRUJANO Y MÁSTER EN BIOÉTICA

El Día, S/C de Tenerife 24 de mayo de 2013