VERANO

Este blog contiene temas de Orientación Familiar, (educación y familia) Antropología filosófica, Religión y poesía. Todo ello con sentido común y, con frecuencia, con sentido de humor.



25 de julio de 2013

APOYADO EN LA SEÑORA DE APARECIDA

José Luis Restán
Al concluir la Misa en el Santuario de Aparecida los acólitos hicieron ademán de entregar al Papa el báculo pastoral para descender del altar. Con un rápido movimiento Francisco declinó la invitación y pidió con viveza que en su lugar le diesen la pequeña imagen réplica de Nuestra Señora de Aparecida, que el Arzobispo de la diócesis, Cardenal Raymundo Damasceno, le había obsequiado al inicio de la celebración. Se diría que el Papa no la sostenía sino que se agarraba a la frágil figura de la Virgen. Aferrado a ella recorrió un largo tramo del pasillo, como si Nuestra Señora fuese una suerte de nuevo báculo para el Sucesor de Pedro. Después, asomado al balcón del Santuario, completó ese gesto bendiciendo al pueblo reunido en la explanada con la misma imagen de color negro, el color de los esclavos.
Al llegar al Santuario, Francisco había puesto su ministerio y el éxito de la JMJ bajo la protección de la Señora de Aparecida, y como en una confidencia le había dicho: “Tú no dudaste, yo tampoco puedo dudar”. Singular vínculo el de Pedro y María, como puso genialmente de manifiesto el teólogo Balthasar. Francisco lo ha hecho evidente con sus gestos: María es la obediencia perfecta de la fe, y es también la protección invencible de cada pobre fiel cristiano. María es el camino seguro a Jesús, la que protege la fe de los pobres del intelectualismo descarnado, del narcisismo y de las reducciones ideológicas. Por eso los santuarios han sido, precisamente en América Latina, centros de gravedad que protegían el equilibro de la fe y la totalidad de la figura eclesial frente a tantos embates. Curioso que algunos campeones de la idealización de la fe simulen ahora estar contentos, aparentando no entender lo que el Papa está diciendo.
En su primera homilía Francisco recordó la aparente fragilidad de la mujer del Apocalipsis perseguida por el dragón. “El dragón, el mal, existe en nuestra historia, reconoció el Papa, pero no es el más fuerte. El más fuerte es Dios, y Dios es nuestra esperanza”. María, figura de la Iglesia, parece endeble y acosada, pero finalmente vence porque se apoya únicamente en su Señor. No hay otra cura para tantos desasosiegos eclesiales.
También pidió que en medio de las dificultades “nos dejemos sorprender por Dios”. Y puso como ejemplo la historia del santuario de Aparecida donde tres pescadores, tras una jornada baldía, encuentran una imagen de Nuestra Señora de la Concepción, y el lugar de una pesca infructuosa se convertiría en el lugar donde todos los brasileños pueden sentirse hijos de la misma Madre. Francisco ha querido decir que frente a los determinismos de todo tipo (la gran peste del siglo XX) la historia no está escrita, está abierta al drama de la libertad humana y en ella juega Uno que no suele contar en nuestros análisis: desde luego, no en los de muchos periodistas, pero tampoco en los de algunos eclesiásticos.

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23 de julio de 2013

UNA GRAN FIESTA PERO ACOMPÁÑAME EN ORACIÓN Y PENITENCIA


José Luis Restán
Antes de embarcar para Río, el Papa Francisco ha querido postrarse en silencio durante media hora ante el icono de María, salus populi romani, en la Basílica de Santa María la Mayor. Después encendió un cirio que permanecerá brillando durante esta trascendental semana. Al salir de la Basílica Francisco dirigió unas breves palabras a los fieles allí congregados para pedir que le acompañaran en este viaje "con la oración, con la confianza y con la penitencia". Y es que como dijera Benedicto XVI al regresar de Sydney, “nosotros podemos organizar la fiesta, pero la verdadera alegría sólo es fruto del Espíritu Santo”.
Está bien hablar de gran fiesta de los jóvenes, de hecho toda JMJ es una fiesta de la fe y esta fe es la única luz y la única fuerza que rescata la vida y la rejuvenece. Pero cuidado, no estamos ante una especie de excursión con salida en los cinco continentes y final de fuegos artificiales. Lo que está en juego es, una vez más, la respuesta a la inquietante pregunta de Jesús: “cuando vuelva el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?”. Y de esa respuesta depende la suerte de nuestro pobre mundo cada generación.
El Papa ha querido injertar en el tronco de la semana una etapa no prevista en el Santuario de Aparecida y un encuentro con los obispos del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). No se trata de meras devociones personales. Recientemente el Doctor Guzmán Carriquiry, Secretario de la Pontificia Comisión para América Latina, sostenía en amplio artículo que la Conferencia de Aparecida en 2007 supuso una suerte de mayoría de edad para el catolicismo latinoamericano, el inicio de aquel salto cualitativo que con sagaz exigencia reclamara Benedicto XVI a los obispos del continente.
Ya no es un secreto que la mano fuerte y el corazón ardiente que enhebraron los contenidos del Documento de Aparecida fueron los del entonces Cardenal Bergoglio. Él mismo explicó cómo se tejió ese texto en el propio recinto del Santuario, mientras los redactores escuchaban los cánticos del pueblo católico a su Madre, llevando en los ojos los rostros de tantos peregrinos que llegaban con su necesidad sangrante y su fe probada aunque a veces rudimentaria en su formulación. Allí se hizo eje de la tarea eclesial ese “salir fuera, hacia las periferias existenciales”, que se nos ha hecho tan familiar tras los cuatro primeros meses del pontificado de Francisco. Según Carriquiry Aparecida podría marcar una especie de giro tras el cual el catolicismo latinoamericano puede asumir una valencia universal. La parábola quedaría ilustrada con la elección de un hijo del “Continente de la esperanza” para la sede de Pedro; con él entraría en Roma, en el timón de la Iglesia, la frescura y franqueza explosivas de un catolicismo popular, vivido a pie de calle. Sería la imagen de esa plenitud de fuerzas, del cuerpo y del espíritu, que Benedicto XVI pedía para afrontar los graves desafíos de esta hora.
Es posible que a las comunidades católicas de la joven América se les plantee ahora una misión análoga a la que desempeñaron en los años ochenta las sufridas Iglesias del Este de Europa. Pero aquella experiencia que tuvo su imagen espléndida en Juan Pablo II nos deja enseñanzas muy útiles para esta hora. Primera, no mitificar las situaciones históricas. El empuje y vivacidad del catolicismo latinoamericano no debe esconder limitaciones y zonas de sombra que el propio documento de Aparecida retrata con claridad: no pretendo hacer un elenco, pero falta una personalización y maduración de la fe en amplios estratos del pueblo, se requiere una nueva síntesis cultural católica mientras crece la intolerancia laicista, la impugnación indigenista y un neopaganismo importado que hace furor en la clase intelectual. Y no olvidemos que la secularización no muerde solo en la vieja Europa; las cifras de ciudades como Buenos Aires, México DF o Río son bien elocuentes, y eso lo conoce muy de cerca el Papa Bergoglio.                          
Una segunda lección de la aventura del Este en los años 80 es huir de las fotos fijas. El cristianismo es un cuerpo vivo, un árbol que crece, se seca y rebrota de nuevo. El entusiasmo desbordante (lo vimos también en Polonia durante el primer viaje a su tierra de Juan Pablo II) debe ser una semilla plantada, regada y cuidada para que no se agoste. Y lo más importante: cada hombre y mujer (más o menos ayudado por su contexto histórico) es el protagonista del sí de la fe ante el testimonio actual de la presencia de Cristo. Francisco será estos días la punta visible y elocuente de esa presencia en medio de la tierra ciertamente fértil de América: hablará con las palabras de Jesús, realizará sus gestos, mostrará una comunidad que vive de su Memoria y que se regenera con su Gracia. Y nada ni nadie podrán saltarse el misterio de la libertad de cada uno, invitada a seguir esta historia. Como ha sido siempre.


PÁGINAS DIGITALES

QUIÉN ES LA MÁS SEXY


Pilar Guembe y Carlos Goñi
Muchas chicas adolescentes, algunas de apenas 11 años, compiten entre sí por ser la más sexy. La pasarela utilizada es, una vez más, el móvil y las redes sociales. La chica en cuestión (aunque también lo hacen ellos), que quiere ser la más deseada de su grupo, se hace a sí misma una foto provocativa (The teenage selfie) y la cuelga en el Factbook o la envía por mensajería instantánea a sus amigos, generalmente chicos, los cuales actúan como un auténtico jurado.
El veredicto no tarda en llegar en forma de “me gusta” u otros comentarios más directos de carácter sexual, que ponen nota al “nivel de popularidad” de la chica que se exhibe. No se trata, por tanto, de una forma de narcisismo adolescente, sino, más que eso, de un concurso de “sexylidad”, lo podríamos llamar, en el que la autofotografiada se juega un dudoso reconocimiento social.
Lo que lleva a una chica a participar en este certamen es una lógica equivocada pero que la tiene muy asumida: “los chicos se fijan en las chicas más sexys, si yo no lo soy más que mis amigas, no se fijarán en mí, y, si no se fijan en mí, estoy perdida”.
Para desmontar este argumento no sirve de mucho atacar a los medios, es decir, a las autofotos, al uso de los móviles y de las redes sociales, porque, si persisten las premisas, las conclusiones serán las mismas con diferentes formas y expresiones. Lo que hay que preguntarse es por qué “las niñas –como cantaba Sabina– ya no quieren ser princesas”, sino sexys.
La respuesta la podemos encontrar en la educación sexual que están recibiendo nuestros hijos por parte de los medios de comunicación. El paradigma de sexualidad de que disponen viene, con demasiada frecuencia, de la mano de la pornografía. Para muchos chicos el prototipo sexual no es otro que las “porn star” que aparecen en sus pantallas, y buscan ese modelo en las chicas más sexys.
Ellas, por su parte, quizá de manera inocente, entran al trapo y compiten para ser el mejor reclamo posible, quieren ser las más sexys porque creen que, de otra forma, quedarán relegadas al montón de las mojigatas, donde la posibilidad de éxito se desvanece. ¿De qué me sirve, piensa una chica desde esta lógica, ser guapa, simpática, amable, divertida, inteligente, graciosa, sencilla, honesta, etc… si no soy sexy, si no muestro esa parte que interesa a los chicos?
Así las cosas, el remedio hay que buscarlo donde se perdió: en una educación familiar (y por eso, integral) de la sexualidad, única manera de desmontar una premisa que se ha instalado con fuerza en las mentes de nuestros adolescentes y que está generando la proliferación de pequeñas e inocentes porn stars. La carrera por ser la más sexy del grupo convierte a esas chicas en estrellas fugaces que brillan mientras arde una intimidad que se pierde al arder.


FAMILIA ACTUAL/ACEPRENSA

22 de julio de 2013

¡NO! NO ME OLVIDÉ DE LOS ABUELOS


Francisco-M. González
Recientemente, estuve fuera de Santa Cruz poco más de quince días, en realidad no  precisamente por motivos de turismo,-no está la vida para ello- sino de trabajo y estudio. Al regreso, me encontré en el buzón la sorpresa de un sobre con mi nombre, escrito con una caligrafía magistral, ¡eso sí que es una sorpresa! que contenía una nota de mi amigo Agapito, escrita con el mismo tipo de letra y con la delicadeza que le caracteriza, en la que me advertía de su extrañeza, que este año no le dedicara un artículo al "Día de los Abuelos".
Querido Agapito: "¡No! No me olvidé de los abuelos", entre otras cosas,  porque soy abuelo, abuelo privilegiado, porque a la vuelta, me encontré con el regalo de un libro firmado por todos mis nietos.  Pero de sobra me conoces y sabes, que en ocasiones,  ¡no me da la vida para más! Lo años se empiezan a notar.
Es cierto que este año, no sé si por la T.V. o por "la crisis" -que se le echa la culpa de todo- "el día de los abuelos" pasó sin la resonancia mediática que se merece; que como se sabe, se celebra el 26 de junio: festividad  de Joaquín y Ana, -padres de María, según la tradición-. Pienso, que no solo se trata de celebrar una pequeña fiesta en torno a ellos, (aunque las fiestas familiares siempre se deben celebrar con sobriedad y alegría, así nos lo enseñó nuestra madre en los años 40 y 50, aquellos sí que fueron críticos) sino tambien de reconocer valorar y agradecer, su valiente y sacrificada labor en el momento actual. Así como, a los más ancianos: realzar su persona, animarles a seguir caminando y, a la vez, iluminar sus vidas para conquistar la plenitud.
En España, son muchos los abuelos, ya entrados en años, que sin ruido y sin  el menor reproche,  están haciendo lo imposible para ayudar a sus hijos en paro y atender a sus nietos, aprovechando su sabiduría, su tiempo y todas las energías de que disponen. Y el gobierno pretende ¡recórtale las pensiones! Recuerdo,  en los años de las "vaca gordas", por estas fecha, con motivo de  la vacaciones, que se abandonaban a los abuelos mayores, en residencias, casas de acogida, o la sala de urgencias en un hospital, Ahora, me cuesta creerlo,  pero me consta, que,  algunas familias se han visto obligadas a sacar a sus familiares internados en asilos o centros de mayores, para poder vivir con su  pensión.
A todos estos abuelos mayores son héroes anónimos, que merecen todo el cariño, el agradecimiento, el respeto y el reconocimiento público. Valores ineludibles que ha de fomentar nuestra sociedad civil,  aunque  para tener valores humanos, -algo de que tanto se habla- hay que tener:  valentía, coraje y amor a los demás.
Hago referencia a la sociedad civil, porque como opinaba Churchill: -al que se le atribuyen tantos dichos, pero este es cierto- "La política es algo tan serio, que no puede dejarse solo en manos de políticos". Tengo mis dudas, que nuestros políticos actuales-me da igual de derechas que de izquierdas- sean capaces de sacarnos de la coyuntura por la que estamos pasado, tal vez les falten valores como a los que antes me he referido, o ¡valor!
Será el pueblo español, con su esfuerzo,  sacrificio y creatividad, el que saque el país adelante, como tantas veces en la historia, aunque en ocasiones, de forma poco ortodoxa, tal vez debido a la falta de líderes o estadistas  ejemplares. Una cosa es hablar en el Congreso de los Diputados -porque el Senado sobra- o en el Consejo de Ministros,  y otra es hacer cola en una oficina de empleo
Pero me parece justo recordar  que, gracias a nuestros abuelos  mayores, alcanzamos una excelente situación  económico y social -no fue papá estado- incluso un nivel educativo, mejor que el de ahora. Ellos trabajaron poco menos que de sol a sol,  muchos  con pluriempleo y contribuyeron a un próspera Seguridad Social;  otros emigraron a Venezuela, Alemania, Francia, Suiza, y  más de un gallego  hasta  Groenlandia:  enviaron divisas...  Por lo que merecen un trato de amor,  justicia y dignidad muy por encima del que se les está dando.

 Los que todavía nos consideramos  abuelos jóvenes, nos conformamos con un:  "Te quiero, un beso y una flor",  pero si nos regalan una corbata, unos calcetines o un libro...  ¡Bendito sea Dios! 

19 de julio de 2013

UN DERECHO SIN CONDICIONES


Ignacio Aréchaga
Han pasado siete meses desde la matanza en el colegio de Newtown (Connecticut), que llenó los titulares periodísticos. El joven de 20 años, Adam Lanza, armado con un rifle de asalto, mató a 20 niños, a seis adultos –entre ellos a su madre– y luego se suicidó con una pistola. En su casa guardaba un arsenal de armas, con más de mil cartuchos de munición.
Entonces se dijo que esta nueva masacre iba a suponer que por fin se aprobaran leyes mucho más estrictas para la posesión de armas. El país lo pedía. Obama lo impulsaba y encargó al vicepresidente Joe Biden que  tomara las riendas en el Congreso para forjar una mayoría. Demócratas y republicanos iban a tener que ponerse de acuerdo. La poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA) estaba a la defensiva y tenía en contra a la opinión pública.
Luego vino la decepción. En el Senado no hubo la mayoría suficiente para hacer obligatoria la verificación de antecedentes penales y mentales antes de la venta de un arma. Y eso que era lo más fácil y se trata de una propuesta bipartita.  La prohibición de los rifles de asalto y la limitación de la capacidad de los cargadores tampoco encontraron el respaldo necesario. Obama dijo que no renunciaba a esta “cruzada” por un control de armas más estricto.
Los senadores que votaron en contra fueron acusados de ser insensibles ante las víctimas provocadas por un derecho a portar armas sin apenas restricciones. También se les reprochó su cobardía frente a la oposición feroz de la NRA, que amenaza con luchar contra la reelección de cualquier político que apoye el control de armas.  Para la NRA y el lobby de los fabricantes de armamento, cualquier paso atrás, cualquier control suplementario, amenaza el derecho a decidir ir armado, derecho que la Constitución reconoce al ciudadano. Y aunque los defensores de las armas son menos que los partidarios del control, en la práctica son más activos y meten más ruido que los otros.
Así que nada ha cambiado desde la masacre de Newtown. Mejor dicho, algo sí ha cambiado. Smith & Benson, el fabricante de armas, anunció en junio que había tenido el mayor crecimiento de ventas interanual (un 43%) en el pasado ejercicio. En la misma Newtown, las solicitudes de permisos de armas se multiplicaron por más de dos en los tres meses posteriores a la matanza. Da la impresión de que los que se sienten más seguros con un arma en casa se han apresurado a aprovisionarse, ante el temor de que cambien las leyes.
Un cambio de leyes es lo que temen también en España los que se atrincheran en el “derecho a decidir” en el asunto del aborto. Cada año, cuando se publican las estadísticas del aborto, salta al primer plano el número de víctimas causadas por el derecho al aborto: 118.000 en 2011. Como en las matanzas por arma de fuego en EEUU, cada vez se dice que es un número muy alto, que a nadie le gusta que uno de cada cinco embarazos termine en aborto, que un acceso garantizado a los anticonceptivos será la mejor prevención, que seguramente pronto tocará techo… Y así hasta el año próximo, en que vuelve a crecer.
Cuando el Ministro de Justicia ha anunciado que el derecho a la vida del hijo no puede estar a la libre disposición de la madre, y que hay que volver al menos a los términos de la sentencia del Tribunal Constitucional de 1985, que hablaba de la protección del nasciturus, el lobby abortista se ha encrespado. Armado del derecho al aborto, que le concedió la ley de 2010, no quiere oír hablar de supuestos, ni de condiciones. Derecho a decidir, y punto. Como el derecho a portar armas.
¿El Ministro habla de proteger la vida del bebé con discapacidad? Eso solo supondría condenar al sufrimiento al nacido y a su familia; para lograr la integración del discapacitado ya están las empresas, a las que, eso sí, hay que obligarlas a contratar. ¿Se trata de precisar unos supuestos en que pueden entrar en conflicto los derechos de la mujer y los del hijo?  Nada de eso, despido libre del feto indeseado. Y si no lo aceptas, eres un enemigo de las mujeres. Tanto en las armas como en el aborto, al final se ha impuesto una solución extremista que solo tiene en cuenta la libertad individual.
Los lobbies, ya sean la NRA o los defensores del aborto, suelen ser bastante intratables. Su táctica es no dar un paso atrás, no ceder nada que pudiera poner en cuestión lo que han asumido como derecho. Y para ello se aprovechan también de la cobardía de políticos, que confunden la moderación con el mantenimiento del statu quo

EL SONAR/ACEPRENSA

18 de julio de 2013

EL EMBRUJO DE COMPARTIR LA PROPIA LECTURA


Francisco-M. González     
A raíz de mi artículo de la semana pasada, me enviaba ayer un e-mail un lector de este periódico y amigo mío de hace años, encantador, optimista e incondicional del Real  Madrid: “He leído tu artículo... pero caes en los tópicos de todos los que escriben sobre la motivación para la lectura, que siempre os referís a los niños pequeños y a la responsabilidad  de los padres. Ya me explicarás cómo se puede motivar a una de trece, a uno de quince y a otra de dieciséis. Y no pierdo la esperanza de ganar la liga”.
Tal vez no le falte razón, en la adolescencia, -que es el caso de los hijos de este amigo mío madrilista- puede ser más costoso motivar a los hijos para la lectura. Pero si ven leer a los padres, además del Marca y Hola, alguna novela de calidad, buena poseía o un ensayo que valga la pena... si hay biblioteca en casa, por muy modesta que sea, pero que tenga buenos libros, los chicos terminan leyendo  por imitación o por contagio, lo que a ellos les guste, o les interese o les entusiasme y no  que tengan que leer lo les guste a sus padres, puesto que se trata es de fomentar el gusto por la lectura.
Los adolescentes suelen estar muy ocupados con ellos mismos, con sus amigos/as...  por lo que no escuchan a nadie, y menos a sus padres a los que ven anticuados, lejanos, incomprensibles Quieren que se les escuche a ellos. A los padres no nos queda otro remedio que tener paciencia y no asustarnos ni sorprendernos por las majaderías que se les puedan ocurrir; que para ellos son las ideas más sublimes que han pensado Están intentado forjar su personalidad, se sienten muy solos o solas e incomprendidos/as, por lo que hay que hacerles ver, que estamos con ellos, que les escuchamos y que tratamos de comprenderlos.
La mejor ayuda para los padres  es contar con la colaboración del profesor-tutor de nuestro hijo/a, -en determinados aspectos, los conocen mejor que nosotros-, con el profesor de Lengua; aunque a esta edad, también “pasan” de los profesores, pero siempre hay alguno o alguna que le cae bien, estos pueden ser buenos aliados para suscitar la afición lectora. Claro que en esto hay que tener cuidado, ser muy prudentes,  hablar mucho con los hijos sobre sus lecturas; porque un libro puede orientar, desorientar y  determinar la vida de una persona para bien o para mal.
He comprobado en varias familias que les ha dado buenos resultados, regalar a sus hijos e hijas por su santo,  cumpleaños o Reyes un libro, lógicamente relacionado con sus gustos; e interesarnos por aquello que leen; “compartir la lectura” es sacar a relucir alguna anécdota, detalle simpático o idea del libro que  estamos leyendo y a la hora de la comida, de la cena, o cuando venga a cuento, ,  También pueden ayudar mucho los amigos de los padres: invitar a comer en casa a algún amigo literato, escritor o periodista con prestigio, y después tener una tertulia con él y a la que los hijos pueden invitar a su vez a las amigas/os, novias/os..., a todos siempre el saben a poco. Es bueno espaciarlas para que las pidan ellos.
 Pero lo que tiene mayor embrujo, es salir con un hijo o una hija adolescente “de librería”, con uno sólo, aunque no se compre nada –eso es muy difícil-, dejándole a su aire mirando estanterías, aunque se pierda o haya que recordarle que van a cerrar. Y después ir a tomar  un aperitivo o merendar juntos, sin prisa, que nos hablen  de  libros y autores que han visto y que más les han llamado la atención, y de sus lecturas, Esto fortalece, por encima de todo, la pasión por los buenos libros y crea un excelente clima de confianza y amistad entre padres e hijos y eleva el tono cultural de la familia. Para educar hay que saber amar. Compartir lo que se lee,  es una de la más bellas formas de amar.
18.07.13(V.P.T.)

15 de julio de 2013

TERTULIAS FAMILIARES EN VERANO



Francisco-M. González

Cuando subía hace unos días en un ascensor, me dejaron sorprendido los comentarios de un matrimonio, estaban tratando de organizarse para pasar un mes en una playa del sur de la Isla. En el escaso tiempo que dura un viaje hasta una quinta planta me di cuenta de que lo que más les preocupaba era  “qué hacer con los niños” -que tampoco serían tantos porque era una pareja tremendamente joven-.
Pienso que las vacaciones no debieran ser para “soportar a los hijos”, sino para disfrutar con ellos, -los hijos se van mucho antes de lo que parece-; para dedicarles ese tiempo que tanto necesitan de sus padres y que durante el resto del curso no disponemos con la misma holgura.
Con el fin de sacarle el mayor partido a las vacaciones en familia, a mi modo de ver, hay tres momentos que habría que respetar, dentro de los límites de flexibilidad de un horario de verano: la hora de levantarse, la de comer y  la de acostarse. Es importante un “horario de vacaciones “ algo flexible, tolerante y revisable por todos, para dar cabida a los distintos planes o actividades que vayan surgiendo o se nos vayan ocurriendo, pero respetado por toda la familia.
Comer todos juntos y bien es algo que alegra el corazón. Es una ocasión maravillosa para hacer los comentarios de las anécdotas simpáticas curiosas de lo que va de día o de vacaciones, en las que puedan participar todos. Lo mismo que después de la comida, a la hora del café o después de  la cena , la tertulia  familiar,  -algo que no debiera faltar- siempre tienen un excelente valor formativo y  afectivo para todos, no sólo por lo que se dice sino por el clima distendido, cómodo y amable que se suele crear. La hora de la tertulia, no es el momento de exigir cuentas ni de dar lecciones;  sino el del comentario distendido y agradable, de los cuentos, de los cantos y de la risa.
Si alguien tiene que hacer tareas para  el colegio o ha suspendido alguna asignatura  es bueno acostumbrarlos a que cada cual se organice con responsabilidad. Para ello es bueno de  pequeños  dedicarle algún tiempo en este sentido para que aprendan a trabajar solos.
Hay infinidad de planes sencillos y a la vez divertidos  para pasar unas vacaciones de verano fenomenales, todo depende de los gustos o aficiones de cada familia. Aparte del baño en la piscina o en la playa, una vez a la semana, excursión al monte caminando, con la mochila,  -papá y mamá también con la mochila- comida a base de bocadillos y jugar juntos todo el día. Los papás pueden quedar “hechos polvo”, hay que estar preparado,  pero con ello se puede ganar mucha intimidad con los hijos y favorecer  el trato entre  los hermanos.
Otra actividad que tampoco debiera faltar es la lectura de buenos libros ahora en verano hay más tiempo y se puede leer aquello que más sintonice con los gustos o aficiones de cada uno. Es algo apasionante, salir a dar una vuelta con un hijo o con una hija algo mayorcito/a o adolescente  para que nos comente lo que está leyendo esto favorece muchísimo la comunicación padres e hijos, a la vez que sirve de enriquecimiento para  ambos.

Hay que tener muy en cuenta que mamá también está de vacaciones,  por lo que todos tenemos que colaborar en las tareas de la casa. O bien se pueden hacer por turnos, o cada uno tener un encargo, de esa forma todos podemos descansar y divertidnos. Pata terminar, recordar a papá y mamá que, de vez en cuando durante el verano deben aprovechar para escaparse del barullo de los hijos, salir a tomar una copa, a bailar o a charlar solos o con unos amigos, como de novios.  Tal vez esto sea lo que  más alegra a los hijos y les de más paz y seguridad, ver como ¡mamá y papá siguen  enamorados!

11 de julio de 2013

“LUMEN FIDEI” (LA LUZ DE LA FE), PRIMERA ENCÍCLICA DEL PAPA FRANCISCO


"Mirar el mundo con los ojos de Cristo"
La luz que procede de la fe ilumina toda la existencia humana, y eso es particularmente importante en una época en la que los hombres tienen una especial necesidad de luz. Esa idea es uno de los hilos conductores de la primera encíclica del Papa Francisco, que asume el borrador preparado por Benedicto XVI antes de su renuncia. La Lumen fidei (La luz de la fe) es una invitación –presentada en un tono propositivo– para que los cristianos miren el mundo “con los ojos de Cristo”.
“Es urgente recuperar el carácter luminoso propio de la fe”, afirma el Papa en esta encíclica publicada hoy, con la que se completa la trilogía dedicadas a las virtudes teologales, después de la Deus caritas est y la Spe salvi, de Benedicto XVI. “Deseo hablar precisamente de esta luz de la fe para que crezca e ilumine el presente, y llegue a convertirse en estrella que muestre el horizonte de nuestro camino en un tiempo en el que el hombre tiene especialmente necesidad de luz”.
“Es urgente recuperar el carácter luminoso propio de la fe”
Fe centrada en Cristo
La encíclica se publica durante el “Año de la fe” proclamado por Benedicto XVI con ocasión del 50 aniversario de la conclusión del Concilio Vaticano II y de los veinte años del Catecismo de la Iglesia católica. El Papa Francisco subraya que “el Vaticano II ha sido un Concilio sobre la fe” que ha mostrado “cómo la fe enriquece la existencia humana en todas sus dimensiones”. El Catecismo, por su parte, “es un instrumento fundamental para aquel acto unitario con el que la Iglesia comunica el contenido completo de la fe, «todo lo que ella es, todo lo que cree»”.
El Papa contempla la fe de Israel, con las figuras de Abraham y Moisés, hasta llegar a la plenitud de la vida cristiana con Jesucristo: “la fe cristiana está centrada en Cristo, es confesar que Jesús es el Señor, y Dios lo ha resucitado de entre los muertos”. La historia de Jesús es la manifestación más plena de que Dios es fiable. “La fe reconoce el amor de Dios manifestado en Jesús como el fundamento sobre el que se asienta la realidad y su destino último”.
La fe es que “no es algo privado, una concepción individualista, una opinión subjetiva”
Frente a quienes piensan que “Dios solo se encuentra más allá, en otro nivel de realidad, separado de nuestras relaciones concretas”, los cristianos “confiesan el amor concreto y eficaz de Dios, que obra verdaderamente en la historia y determina su destino final”; amor que se ha “revelado en plenitud en la pasión, muerte y resurrección de Cristo”.
La fe no es una opinión subjetiva
Pero “la fe no solo mira a Jesús, sino que mira desde el punto de vista de Jesús, con sus ojos: es una participación en su modo de ver”. Una parte de la nueva lógica que inaugura la fe es que “no es algo privado, una concepción individualista, una opinión subjetiva, sino que nace de la escucha y está destinada a pronunciarse y a convertirse en anuncio”.
“Si el amor necesita la verdad, también la verdad tiene necesidad del amor. Amor y verdad no se pueden separar”
Un pasaje de la encíclica particularmente actual se refiere a la necesidad de recuperar la conexión de la fe con la verdad. “La fe, sin verdad, no salva, no da seguridad a nuestros pasos. Se queda en una bella fábula, proyección de nuestros deseos de felicidad” o bien se reduce a un “sentimiento hermoso, que consuela y entusiasma, pero dependiendo de los cambios en nuestro estado de ánimo o de la situación de los tiempos, es incapaz de dar continuidad al camino de la vida”.
En el clima cultural actual, se ve con sospecha la verdad que explica la vida personal y social en su conjunto. Se la considera casi como responsable de “los grandes totalitarismos del siglo pasado, una verdad que imponía su propia concepción global”. En el nexo entre religión y verdad estaría, según esa visión, “la raíz del fanatismo”.
“Es importante vigilar para que se transmita todo el depósito de la fe”
A esa inquietud el Papa responde mencionando que es en la interioridad de la persona (en el “corazón”) donde nos abrimos a la verdad y al amor. El problema es que el amor “se concibe hoy como una experiencia que pertenece al mundo de los sentimientos volubles y no a la verdad”. Es ciento, añade el Papa, que el amor tiene que ver con la afectividad, pero para construir una relación duradera con la persona amada. “Solo en cuanto está fundado en la verdad, el amor puede perdurar en el tiempo, superar la fugacidad del instante y permanecer firme para dar consistencia a un camino en común”.
El Papa da un paso más: “si el amor necesita la verdad, también la verdad tiene necesidad del amor. Amor y verdad no se pueden separar. Sin amor, la verdad se vuelve fría, impersonal, opresiva para la vida concreta de la persona”. Es algo que tiene también consecuencias a la hora de presentar la fe cristiana: “la verdad de un amor no se impone con la violencia, no aplasta a la persona. Naciendo del amor puede llegar al corazón, al centro personal de cada hombre. Se ve claro así que la fe no es intransigente, sino que crece en la convivencia que respeta al otro. El creyente no es arrogante; al contrario, la verdad le hace humilde, sabiendo que, más que poseerla él, es ella la que le abraza y le posee. En lugar de hacernos intolerantes, la seguridad de la fe nos pone en camino y hace posible el testimonio y el diálogo con todos”.
El encuentro con el Dios vivo
El Papa pone de relieve al mismo tiempo que “la fe necesita un ámbito en el que se pueda testimoniar y comunicar, un ámbito adecuado y proporcionado a lo que se comunica”. Así, “para transmitir un contenido meramente doctrinal, una idea, quizás sería suficiente un libro, o la reproducción de un mensaje oral”. Pero, en realidad, lo que se comunica en la Iglesia, es algo más: la luz nueva que nace del encuentro con el Dios vivo. “Para transmitir esta riqueza hay un medio particular, que pone en juego a toda la persona, cuerpo, espíritu, interioridad y relaciones. Este medio son los sacramentos, celebrados en la liturgia de la Iglesia”.
A lo largo del texto, el Papa Francisco repite varias veces que se trata de mirar la realidad con los ojos de Cristo. “La experiencia del amor nos dice que precisamente en el amor es posible te­ner una visión común, que amando aprendemos a ver la realidad con los ojos del otro, y que eso no nos empobrece, sino que enriquece nuestra mirada. El amor verdadero, a medida del amor divino, exige la verdad y, en la mirada común de la verdad, que es Jesucristo, adquiere firmeza y profundidad”.
La repercusión de la fe en la convivencia
La encíclica aborda otras cuestiones, como lo que supone la fe para dar sentido al sufrimiento. “Al hombre que sufre, Dios no le da un razonamiento que explique todo, sino que le responde con una presencia que le acompaña”. Y añade: “en Cristo, Dios mismo ha querido compartir con nosotros este camino y ofrecernos su mirada para darnos luz”.
Trata también de la repercusión de la fe en la convivencia con los demás, con sus manifestaciones concretas en el ámbito familiar, de respeto a la naturaleza, a buscar modelos de desarrollo que adecuados, a identificar formas de gobierno justas, etc., junto a otros temas de justicia, derecho y paz. La fe ayuda a la cohesión social. “Si hiciésemos desaparecer la fe en Dios de nuestras ciudades, se debilitaría la confianza entre nosotros, pues quedaríamos unidos solo por el miedo, y la estabilidad estaría comprometida”.
El Papa recuerda que “la fe es una sola”, y que por tanto debe ser confesada en su integridad: “precisamente porque todos los artículos de la fe forman una unidad, negar uno de ellos, aunque sea de los que parecen menos importantes, produce un daño a la totalidad. Cada época puede encontrar algunos puntos de la fe más fáciles o difíciles de aceptar: por eso es importante vigilar para que se transmita todo el depósito de la fe”.

ACEPRENSA 5.07.13

9 de julio de 2013

BREVE BIOGRAFÍA DE D. ÁLVARO DEL PORTILLO


ÁLVARO DEL PORTILLO, PRIMER SUCESOR DE SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ, SERÁ BEATIFICADO


DESCONEXIÓN TOTAL


Pilar Guembe y Carlos Goñi
El verano es una época idónea para desconectar. Necesitamos hacer un alto en el camino y descansar, relajarnos un poco, realizar actividades que no hacemos durante el año, como leer, caminar, dormir la siesta, estar más con nuestra pareja y nuestros hijos, visitar a la familia y a los amigos, etc., etc. Pero, ¡cuidado!, no vayamos a alejarnos tanto de lo cotidiano que provoquemos una desconexión total.
Nos lo comentaba una madre: “Desde que han comenzado las vacaciones, mis dos hijos no hacen nada de nada, se levantan a las tantas y pululan por la casa, dicen que no tienen deberes porque lo han aprobado todo, juegan con la consola y después se van a la piscina, por la noche se quedan hasta muy tarde viendo la tele y al día siguiente, lo mismo. En una semana han perdido todos los hábitos que tenían. Ya tengo ganas de que se acabe el verano”.
Por desgracia, para esa familia el verano les ha llevado a una desconexión total. Decimos por desgracia, porque, si bien esta época es propicia para desconectar, también nos puede llevar a una ruptura con todo los hábitos que hemos ido adquiriendo durante el año. Un verano de desconexión total es educativamente nefasto.
Las vacaciones deberían servirnos para desacelerar un poco, para reducir la marcha, para transitar sin agobios con las ventanillas bajadas y sin prisas; pero no es bueno detener el vehículo y menos aún parar el motor. Porque cuando queramos continuar el viaje nos costará muchísimo volver a arrancar.
Para que no se produzca la desconexión total, sugerimos:
§  El tiempo de vacaciones hay que planificarlo, quizá mucho más que el tiempo ordinario, justamente por no serlo. Dependiendo de la edad de los hijos, se debe pactar un horario, donde quepan todas las actividades a realizar y se establezca una hora de acostarse y de levantarse.
§  La ociosidad es peligrosísima: como un sedante nos va adormeciendo y paralizando; por eso, nuestros hijos deben realizar actividades de todo tipo: deportes, aficiones, lectura, estudio (aunque lo hayan aprobado todo), salidas, idiomas, visitas…
§  Debemos procurar que el ocio que se vive en este momento de desaceleración sea sano, es decir, que no rompa con los valores que queremos transmitir. Hemos de controlar las mil posibilidades de ocio que ofrece este tiempo, pues no todas nos pueden parecer idóneas para nuestros hijos. Por ser verano, no está todo permitido; no mandemos a la responsabilidad de vacaciones.
§  El verano ha de ser una continuidad del tiempo normal, pero a otro ritmo. Debemos aprovechar ese tempo más lento, más relajado, más libre, para cultivar amistades, para hacernos favores, para estar pendientes de los demás, para darle esquinazo a lo urgente (ya que nos ha dado una tregua) y dedicarnos a lo importante: nuestra familia.
El tiempo de vacaciones es un buen momento para desacelerar, pero sin salirse de la carretera. Una desconexión total nos puede llevar a olvidar el camino que seguíamos y a no encontrarlo cuando volvamos a ponernos en marcha.


Familia Actual/Aceprensa

8 de julio de 2013

JUAN XXIII Y JUAN PABLO II SERÁN DECLARADOS SANTOS; ÁLVARO DEL PORTILLO, BEATO



Ésta es la gran noticia de hoy, viernes 5 de julio, además de la publicación de la primera encíclica del Papa Francisco.
Aquí podréis leer la noticia tal como se recoge en la web oficial de la Obra.
La encíclica Lumen fidei aparece ya en muchos medios. Yo terminaré de leerla esta misma tarde. Podéis verla, descargarla e imprimirla aquí

5 de julio de 2013

"LOS ABUELOS", ¡ESAS PERSONAS ENTRAÑABLES!


Francisco-M. González
Para mí hablar o escribir sobre los abuelos, entrañaba un reverencial respeto y ternura, ahora que soy abuelo de  de siete encantadores nietos y nietas, ¡me da la risa! Sin embargo recuerdo con mucha nostalgia a mis abuelos, recuerdo el cariño y la paciencia que tenían con nosotros, la cantidad de cosas que nos enseñaban; lo mucho que aprendí de ellos, sobre todo, en esa difícil etapa de la vida, que es la adolescencia, en la que "no solemos escuchar" a nuestros padres; ellos me escuchaban y comprendían, y me explicaban, sin desautorizarlos, con toda delicadeza el "por qué" mis padres y profesores me exigían... y otros muchos "por qués de la vida", -los padres nunca anduvieron sobrados de tiempo-. Es posible, que el hecho de escribir, de vez en cuando, en este periódico se lo deba a alguno de mis abuelos...
Dice Mitchel F. Dutsch, en su libro "La excelencia japonesa", <<Las empresas niponas ven con desagrado que en América que el vocablo "viejo" no sea sinónimo de "sabio">>, a mi modo de ver, Japón es un país avanzado.
A esto mismo se refería el beato Juan Pablo cuando afirmaba que <<hay culturas que manifiestan una singular veneración y un gran amor por el anciano; lejos de ser apartados de la familia o ser soportado como un peso inútil, el anciano permanece inserto en la vida familiar, sigue tomando parte activa y responsable -aun debiendo respetar la autonomía de la nueva familia- y sobre todo, desarrolla la preciosa misión de ser testigo del pasado e inspirador de sabiduría para los jóvenes y para el futuro>> -Exhortación Apostólica FAMILIARIS CONSORTIO, n 27-. Habría que comentar muchas cosas de este párrafo, pero yo haría dos observaciones: el Papa habla de ancianos y no de viejos...y por otra parte, de inspiradores de la sabiduría para jóvenes y para el futuro; con respeto a lo primero pienso que, la vejez no es cosa de la edad, tengo muchos amigos jóvenes con setenta y pico de años y conozco a muchos viejos con treinta y cinco; y, con respecto a lo segundo, eso ocurre realmente, cuando han sido capaces de superar las diferentes crisis que se dan en la vida humana, entre fase y fase, y han alcanzado la fase vital de hombre sabio, de aquel que sabe que tiene lo que es, superada la crisis de desasimiento. Y además, no han sido marginados de la vida familiar de sus descendientes.
Es una pena que en muchos países, entre ellos el nuestro, como consecuencia de un desordenado y desastrosos desarrollo industrial, urbanístico y muchas cosas más, como por ejemplo, la "la crisis", -cuando yo estudiaba a esto se le llamaba comodidad- hayan llevado y sigan llevando a los ancianos a formas  inaceptables de marginación, que son fuente  a la vez de agudos sufrimientos, para ellos mismos y de empobrecimiento espiritual para tantas familias.
 Ello lo pone de relieve Enrique Carrasco, en un excelente reportaje recientemente publicado en este periódico: El reposo <<agridulce>> de nuestros ancianos; entre otras cosas dice, "En la mayoría de los casos, sus familias han recomendado el ingreso por comodidad propia, falta de espacio en los hogares  o desavenencias psicológicas...". La desavenencias psicológicas, siempre existieron, pero se solucionaban en el día, muchas veces se deben a problemas de afectividad, -eso hoy en día se complica más- y otras a la falta de ayuda económica a la familia, -es sabido de todos que, España es el país que tiene la ayuda familiar más baja de Europa, por debajo de Grecia y Portugal-.
Es cierto que en muchos de estos centros asistenciales, los ancianos está muy bien atendidos, -conozco algunos- parecen <<hoteles>>, cuentan con excelentes profesionales, muchos de ellos, haciendo una labor muy por encima de los medios con que cuenta, pero hay algo que no pueden suplir,... "cariño de los suyos y el arraigo de su casa".
En cuanto al empobrecimiento espiritual, es una pena el poco interés de muchas familias por el valor incalculable de la experiencia acumulada con los años y la sabiduría de corazón de sus mayores. Ellos son los testigos del pasado y tiene además el carisma de romper las barreras entre las generaciones antes de que se consoliden, ¡es mucho lo que pueden aportar!. Es posible que se deba a la influencia de la moda actual de "usar y tirar", de valorar las cosas por encima de las personas o valorarlas por su rendimiento, por el éxito económico... -la cultura "yupy-. Aunque lo más triste, es que muchos ancianos, en situación decrépita, están volviendo a vivir con sus familia o sus hijos, no tanto por el cariño que se les tienen, sino para vivir de su exigua pensión. ¡Qué triste!
Las familias debemos rebelarnos: querer y valorar a nuestros mayores por lo que son y no esperar a que nos lo solucione "papá estado", -eso para caso extremos-. Me gustaría decir y con fuerza: no es verdad que los ancianos sean inútiles o constituyan una carga para la familia, nos dieron mucho cuando se encontraban en plena fuerza; nos lo dan ahora en el ocaso de su vida, con su presencia venerable, con su sufrimiento silencioso, con su palabra y con su mirada acogedora.
ORIENTADOR FAMILIAR 

4 de julio de 2013

MARÍA ESTRELLA DE LA ÓPERA


LAS TERTULIAS FAMILIARES y (II)

















Francisco-M. González*
En una tertulia también cabe ver una buena película, un reportaje, un partido de fútbol o de tenis, algo extraordinario,  en televisión o un vídeo y después hacer el comentario entre todos. Suele tener mucho éxito, de vez en cuando,  invitar a comer y después a la tertulia a un profesional de reconocido prestigio, amigo de la familia, para que en ella nos hable de su tema o especialidad y los chicos puedan preguntarle, como por ejemplo un médico o una enfermera, un periodista, un profesor de universidad, de instituto o de primaria, un deportista o un piloto de helicópteros, esto suele ser muy ameno, además invitan a la tertulia a todos los amigos. Me comentaba este verano uno de nuestros hijos, que el hecho de decidirse por sus estudios y trabajo fue debido a una tertulia con uno de estos amigos,  que después quedó con él, le orientó, le sugirió, le animó sigue en contacto  con él, ya casi son colegas y lo mas importante muy buenos amigos
Si esto más o menos lo vamos consiguiendo se pasa muy bien,  pero cuesta, los resultados no se ven a corto plazo -todo lo que de verdad vale no es fácil y cuesta, pero vale la pena-. Como fruto de estas tertulias, en general del trato con ellos  y de dedicarles tiempo se gana confianza con los hijos sin confianceos,  la amistad con ellos, ser amigo de los hijos sin dejar de ser padres, conocerlos muy bien, -a veces creemos saber bien cómo son, pero no sabemos cómo piensan- que participen en la vida familiar, se gana en autoridad, que nada tiene que ver con el poder,  autoritarismo o personalidad autoritaria.
Y así de mayores, contarán con nosotros, nos pedirán consejo o ayuda, para elegir unos estudios, un trabajo, para casarse, hacer oposición, un negocio o pedir un crédito, porque por mayores que se hagan nuestros hijos, se casen y ellos tengan hijos, respetando siempre su libertad y autonomía, nunca dejamos de ser padres en ejercicio, aunque en muchas cosas tengamos que dar el relevo. Evitaremos eso que cada vez se oye más, esta generación está compuesta de hijos huérfanos de padres vivos. Y un día nosotros podamos decir aunque no nos haya salido un lumbrera ni el primero de la promoción,   nos ha costado  pero gracias Señor por los hijos que nos has dado  y por lo nietos que nos dan. Aunque al día siguiente uno nos llame para decirnos si le financiamos un crédito que va pedir y que otro nos llame para decir que sale para Bosnia, o Camerún, pero tendremos la seguridad de que a la hora de la tertulia llamará por teléfono, incluso a veces, a cobro revertido.

*ORIENTADOR FAMILIAR

2 de julio de 2013

LAS TERTULIAS FAMILIARES ( I )

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Francisco-M.  González*
Las tertulias en familia son un excelente medio de educación familiar, a ellas me refería de pasada en mi trabajo anterior, puesto que las vacaciones del verano son momentos muy apropiados para ellas, es más, yo pienso que en una familia son algo que nunca debieran faltar. Si se ha empezado durante el verano con ellas, no dejarlas el resto del año; si no ha habido tiempo, por lo de los atascos, la  pretemporada o por lo que sea, cualquier época es buena para empezar con ellas.
Es sabido de todos que una tertulia es más o menos una reunión de amigos o conocidos para tratar algo intranscendente o transcendente de manera informal,  pasar el rato sin perder el tiempo, o simplemente descansar charlando con los amigos de manera distendida. Generalmente surgen de manera espontánea, después de comer, tomando el café, antes de volver al trabajo, al salir por la tarde de trabajar o un día festivo después de comer o cenar. Es decir, se pueden organizar de todas las formas o maneras que a uno se  le puedan  imaginar,  a todo esto pongo una objeción, y es la de no hacerlas en el trabajo, a la hora de trabajar. Y  esto lo digo, porque siempre andamos tan ocupados, que la hora que podría ser buena para una tertulia, nos centramos con la televisión,  el ordenador  o para terminar aquello que tenemos pendiente, que cuando llegamos al trabajo estamos cansados.
La tertulia en familia,  con los hijos, obviamente, y con la mujer y el marido o con el marido y la mujer, debiera ser más o menos lo mismo con ligeras variantes, dándole un talante  más familiar, con más intimidad  o con el estilo propio u original de cada familia.  Hay por ahí publicados libros muy buenos sobre la tertulias familiares, por ello no pretendo aquí agotar el tema, ni hacer ningún tipo de idea o sugerencia de libro, sino sencillamente referirme a la experiencia de otros matrimonios amigos y, perdónenme  por ello, a mi propia experiencia de las tertulias con mi familia.
Lo ideal es que la tertulia en familia se pudieran hacer todos los días, no muy extensa, y los festivos con un poco más de tiempo, pero con el horario de los colegios o de los padres prácticamente es imposible. Pero debería de ser posible, buscando la forma de organizarse para ello a toda costa durante la semana, el reunir a la familia al menos a una hora; bien para comer, para cenar o para desayunar, esto es muy importante para la unión o la educación de la familia, porque lo de la educación familiar, no es sólo para los hijos, nosotros los padres o el matrimonio podemos aprender mucho de ellos también, los padres siempre tenemos que aprender, siempre podemos mejorar, en esto tenemos que ir por delante. Y dejar la tertulia para el fin de semana, los sábados o domingos o los sábados,  domingos y festivos y darle así un poquito más de extensión o cualquier extraordinario si se trata de algún cumpleaños, santo o Primera Comunión, y además…  Sale más barato.
Si los niños son pequeños y  hay que acostarlos después de comer, así por fin los padres puedan hablar, hay una hora estupenda de tertulia con ellos y es al salir de Misa de diez, se les lleva a todos a desayunar chocolate con churros, por ejemplo, aunque se pongan perdidos e histéricos los de la churrería o cafetería, vale la pena, y después paseo por el parque sin comprar demasiadas chucherías para que coman, (de la Santa Misa y los niños pequeños, escribiré otro día).
Cuando ya están en la época escolar, es una edad fenomenal para la tertulia con ellos, hay que echarle un poco de paciencia, buen humor y estar preparados para todo, que sean ellos los protagonistas. Se puede hablar de todo, de lo humano y de lo divino,  en la familia no deben de existir temas tabú, que puedan preguntar de todo, por ejemplo que una hija de once años en plena tertulia y con invitados, con toda naturalidad e ingenuidad te pregunte o te diga “papá,  me tienes  que explicar lo que es…”: -cualquier tema de educación sexual que acaba de oír en clase o en conversaciones con sus compañeros-  y se queda uno así un poco escorado, entonces uno le contesta con toda paz y tranquilidad, “tengo que repasarlo, pero mañana te lo explico”,  y continúa uno la tertulia en el mismo tono -pero en el primer momento que surja, se habla con la hija interesada en el tema y se le explica con toda naturalidad, de acuerdo con  su edad, esto me ha pasado a mí; un padre o una madre nunca deben rehuir preguntas de este tipo-  darles espontaneidad a los temas y, que los hijos sean ellos. Los padres, de vez en cuando, con tacto, tenemos que reconducir los temas para que haya un mínimo de orden dentro del desorden que debe haber,  pero procurar que puedan participar todos y no asustarse de nada. Qué maravilla cuando en estas tertulia podemos tener a los abuelos, y que los hijos y las hijas lleven a sus amigos. Evitar a toda costa: a) dejar la televisión encendida o la televisión en el comedor, b) que el padre aproveche para soltarnos una homilía, sobre el estado de la nación, la economía familiar, o los grandes temas de siempre: las notas, el comportamiento de los hijos o el fútbol; y c) y la madre sacar lista de agravios semanales: que Marujita nunca termina la tarea, que Pepito deja el baño hecho un desastre, o que ninguno le ayuda recoger. Todos estos temas en una familia  hay que tratarlos, pero ahora se puede y se debe dejar para otro momento, para una tertulia o reunión familiar monográfica y sustituirlo, por ejemplo, por la lectura de una carta de los abuelos, la del hermano o de la hermana que está fuera, aunque sea un e.mail, la de una amiga de mamá, aunque sea monja; el comentario de una buena noticia o de algún éxito, aunque sea de una cuñada, -que cuesta más-  esto a los chicos les encanta, por ello hemos de volver a la correspondencia familiar, otro tema interesante, aunque siempre suelo decir que cuando hablamos con nuestros hijos, lo importante es escuchar, escuchar, preguntar y después hablar; pero las tertulias son un momento muy oportuno también para darnos a conocer, abrir un poco nuestra intimidad a los hijos, que nos conozcan como somos, nuestras debilidades, nuestras preocupaciones, pero sin ser pesados. Y con cierta habilidad ir terminando la tertulia, sin agotar lo temas, y que todos nos quedemos con ilusión y ganas para la semana siguiente.
Si todo esto lo conseguimos en la edad escolar, cuando llegue la adolescencia, esta edad un poco latosa,  cuando por propia naturaleza los hijos se van con los amigos,  a la movida, o tumbados viendo la tele -todo eso que nos pone muy nerviosos a los padres-, si nuestros hijos son normales y nos han salido bien, que es lo más seguro gracias a Dios, les gustará salir con los amigos, ir a la movida, salir de noche o echarse novio. Pero antes, esto lo digo por experiencia, de salir con los amigos, con la movida o adonde sea, se quedan a la tertulia de forma espontánea y natural, o invitan a un amigo aunque venga con melenas y un pendiente o a una amiga un poco ligera de ropa, no debemos juzgar a los amigos de nuestros hijos por una primera impresión, nos podemos llevar muchas sorpresa, puede ser un  momento muy bueno para conocerlos, porque los hijos  los deben presentar, también debe ser un momento muy bueno para conocer los  planes o lo que van a  hacer esa tarde nuestros hijos, el tema lo puede sacar el padre o la madre, vuestra madre y yo esta tarde o esta noche vamos. . . para que sepáis por dónde andamos. Esto es muy bueno para saber con quién y por dónde andan nuestros hijos, nos puede evitar muchas sorpresa, a veces no muy agradables. Tampoco nos debe sorprender si un hijo nos dice, esta tarde me tengo que quedar a estudiar porque  es jueves, tengo un examen y lo tengo un poco flojo.
A lo mejor también puede ser un momento oportuno, para negociar de forma desenfadada  la hora de la vuelta a casa de los hijos, así con el entusiasmo están más dispuestos a obedecer. La hora de vuelta a casa es algo muy importante,  y si con alguna hija  o un hijo en la tertulia no se llega a un acuerdo es mejor dejarlo para después, hay que evitar roces y enfrentamientos a esta  hora y tratarlo después con un poco más de seriedad, papá y mamá sólo con la hija o el hijo, los dos a una, siendo en este sentido  comprensiblemente intransigentes, si esto desde un principio se toma con seriedad y sin perder los nervios nos puede evitar muchos dolores de cabeza.

            ORIENTADOR FAMILIAR