VERANO

Este blog contiene temas de Orientación Familiar, (educación y familia) Antropología filosófica, Religión y poesía. Todo ello con sentido común y, con frecuencia, con sentido de humor.



31 de agosto de 2013

“CANGUROS” NO. ¡ABUELOS!


















Francisco-M. González*
Los padres, son los principales y primeros educadores de sus hijos, porque son los responsables de su educación. Esto se sabe, pero ¿se funciona así? Los abuelos están para ayudar, colaborar o secundar  esa labor, y siempre con la anuencia de los padres y, por supuesto, sin entrometerse.
Pero también es cierto que hoy la vida para los matrimonios jóvenes no es nada fácil, -nunca lo fue-, pero hoy cuando,  por lo general, tienen  que salir los dos a trabajar fuera de casa, si tienen un niño o dos el problema es serio, porque dejarlos en la guardería  supone una carga más. Por eso, los abuelos, que tanto queremos a nuestra hija o a nuestro hijo recién casados, debiéramos estar dispuestos a ayudarles en estas circunstancias, si disponemos de tiempo para ello, porque estamos jubilados o prejubilados, o porque alguno de los dos se queda en casa, siempre que no se padezca alguna enfermedad o dolencia seria, aunque se sea un poco mayor. Cuantas veces la presencia de los nietos,  el poder dedicarles algo de tiempo, y contribuir a su educación, sin que esta dedicación sea excesiva, hace olvidarse a una persona mayor de sus dolencias, sentirse útil y le da una nueva ilusión por la vida.
Pero esto de la ayuda de los abuelos, no debe tomarse como un chollo o una bicoca: la casa de los abuelos no debe ser  un lugar donde “voy y coloco o aparco los niños”. No se puede actuar como aquella hija, un poco ligera aunque según ella misma muy “sincera y resuelta”, que llegaba a casa de sus padres por la mañana y sin dar ni los buenos días: “¡mamá, ahí te quedan tus nietos!”... Y como se suele decir “que salga el sol por Antequera”. Y, si la madre  no se ha levantado con buen pie ese día, le dice al marido: “Pepe, ahí tienes a tus nietos...” y entonces va y se lía….
No, esto no debe ser así; los abuelos son abuelos, pero no canguros. Con los padres, hay que ser muy cariñoso y tener mucha confianza, pero sin “confianceos”, ni trato a la ligera; tampoco con rigideces ni formalismos, más bien con  delicadeza y respeto, aunque esto del respeto parece, que hoy no está de muy moda; pero su falta, según mi experiencia, es una de las mayores causas de conflictos familiares. Para que los abuelos se hagan cargo de los nietos, mientras que los padres trabajan, o estén fuera por hacer algún viaje, hay que hablarlo, ¡hay que hablar!: ver las posibilidades de los abuelos, su estado de salud, el tiempo qué se van a quedar los niños,  qué van hacer los niños en ese tiempo, o qué hay que hacer con ellos: es fundamental establecer un acuerdo, o llegar a un consenso como se dice ahora, sobre las costumbres y las pautas educativas a seguir con los niños. Padres y abuelos deben ir en la misma dirección y sentido respecto a los nietos si no,  todos lo van a pasar mal.
En otros casos, tan dolorosos para los abuelos, como una enfermedad grave, fallecimiento  o disfunción matrimonial seria, de alguno de los hijos o hijas, en los que no queda  otro remedio que hacerse cargo de los nietos. Pero, esto es otro tema más grave.
En cualquiera de los casos, aunque me escaman las fiestas que patrocinan las grandes superficies y los centros comerciales, soy un apasionado de las fiestas en familia. Por eso, pienso que los abuelos merecen que se les dedique un día, al margen de cualquier consideración mercantil, en familia. Creo que la más indicada sería el 26 de julio: San Joaquín y Santa Ana, para homenajear a las abuelas y a los abuelos; basta, por ejemplo, con “beso y una flor”,  un clavel, “una rosa blanca o una rosa roja”, o sencillamente: gracias y de corazón. Porque algunos hijos, nuera o yernos, ni con esos detalles de cariño son capaces de demostrar su agradecimiento. Otros somos unos abuelos privilegiados y sin mérito alguno por nuestra parte nos encontramos con que los padres de nuestros nietos, además de tratarnos con respeto y mucho cariño, saben en el momento oportuno corresponder a lo que se hace por ellos.

*Orientador Familiar

30 de agosto de 2013

"VOLVER A EMPEZAR"

















Francisco-M. González
Ya tenemos  a la vuelta de la esquina el comienzo de la clases, como siempre será con calor.  Otra de las dificultades añadidas, para el comienzo de curso; puesto que, según mi experiencia dando clase durante treinta y seis años en nuestra Capital: desde estas fechas hasta después del Pilar, suele hacer en las aulas un calor pegajoso, que con frecuencia abotarga a los alumnos y a los profesores. Es por lo que, siempre sostuve y sigo sosteniendo, que las clases en Canarias debieran terminar en julio -mes que acostumbra a hacer mal tiempo-  y comenzar en octubre.
La más cruel de las dificultades, hasta hace seis años que me jubilaron por enfermedad -un servidor no lo hizo-, eran las dichosas obras: cuando comenzaban las clases, en vez de terminar las obras,  comenzaban;  aquello,  por un mes o mes y medio,  era un caos "pedagógico-laboral": teníamos que compartir aula, pasillos,  escaleras y oatios, con los pintores, -que los chavales le tiraban la pintura...- los fontaneros, carpinteros, electricistas, entre otros. Todos los que conocí eran excelentes personas, aunque a veces,  les exasperaba tanto crío por el medio; y a los críos y a los profesores el ruido del "taladro". ¡Ruido que taladraba a un santo!
Aquí no me voy a referir, a los alumnos, que comienzan por primera vez  la Enseñanza Infantil o Primaria, ni a su padres (uso el genérico, que es más sencillo) porque es un tema aparte, que he tratado repetidas veces. Ni de la  Circular núm. 1, que no sé sí todavía circula.
Sí  me refiero a los padres: papá y mamá - personas  claves en el proceso educativo escolar ¡son insustituibles! Ni la policía los puede suplir - sin su colaboración y apoyo es muy difícil mantener la disciplina en clase y lograr un buen rendimiento académico -en la actualidad, tristemente y con tanta frecuencia, esta responsabilidad  recae  solo en la madre y con menos frecuencia  solo  en el padre- Sin embargo, son los padres (o la madre) los que tienen mayor dificultad, para el comienzo de curso: debido al coste del material escolar - lo mínimo 460 euros por alumno: me parece demasiado caro y demasiado material- y, después,  que los niños le saquen partido a los libros, libretas, carpetas...etc  -hay libros de texto, que difícilmente se les puede sacar nada; hay  algunos que me dan la sensación de guías turísticas... - Aunque no es nada fácil abaratar los libros,  porque hay muchos intereses  de por  medio.
A comienzos de esta semana, me partía el alma una noticia que leí en este periódico: Una madre que decía: "Antes que libros de texto o material, les compro la comida a mis hijos". Al final se lamentaba de que esta actitud pudiera  bajar las notas de sus hijos, "ya que son niñas de notables y sobresalientes y espero que en el colegio me comprendan".  Le doy la razón y estoy con ella.  Como se sabe Canarias, es la comunidad con mayor índice de desempleo. Esto me lleva a pensar, ¿cuántas familias, cercanas a nosotros, están pasando por una situación similar la familia de esta señora, y que por pudor o vergüenza, se callan? No basta con el llamado cheque-libro, la familia necesita unas condiciones  dignas para vivir, para  alimentar y educar a los hijos... ¡Necesitan trabajo!
Recuerdo, hace años ya, un catedrático -de aquellos de "pata negra"- de Fisiología  de la facultad de Farmacia de aquí de la Laguna, don Santiago Santidrián Alegre, que  me pidió encarecidamente, a ver sí le conseguía una "Enciclopedia de Álvarez, tercer grado" -todavía no estaban reeditadas, como mas tarde aparecieron- para poner en un lugar preferente en su biblioteca particular. Me sorprendió: "éste aunque es de Miranda de Ebro, viene de investigar en Boston, se le puede ocurrir cualquier cosa -los americanos, ya se sabe-, pensé yo". ¡No! "Gracias a este libro, yo soy catedrático; porque me lo aprendía para hacer el ingreso en el Bachillerato y como me lo sabía me dieron un beca para estudiar" -me dijo cuando se lo conseguí-  No dudo que todavía lo conserve en su biblioteca en Pamplona,  donde ahora imparte sus clases de Fisiología, en la facultad de Medicina de la Universidad de Navarra. No se trata de volver a la Enciclopedia de Álvarez, que estudió el profesor Santidrián, pero sí de buscar otras alternativas más asequibles y mejores que las actuales. ¡Todo un reto para los que amamos la docencia!

28 de agosto de 2013

CONFUSIÓN EN EL VESTUARIO









Ignacio Aréchaga
El caso del soldado Bradley Manning, condenado a 35 años de cárcel por la filtración de documentos secretos a Wikileaks, ha dado un giro desde el momento en que ha manifestado su deseo de vivir como mujer e iniciar el tratamiento hormonal para cambiar de sexo.  De repente ya no se discute si es un traidor o un héroe, un abanderado de la libertad de información o un colaborador del enemigo. Lo que se debate en las redacciones de los medios de prensa americanos, en los blogs y en Twitter es si para referirse a él hay que utilizar los pronombres “he” o “she”, si hay que seguir llamándole Bradley o pasarse a  Chelsea, nombre que ha elegido para esta nueva etapa como mujer.
Los grupos pro gays aseguran que la prensa debería utilizar el pronombre femenino que es el que la soldado Manning prefiere; lo contrario sería un rechazo de los transexuales. Los medios periodísticos más políticamente correctos como el Huffington Post  han adoptado rápidamente el “she” para referirse a la nueva Chelsea. En el New York Times hay división de opiniones, pero reconocen que sería un factor de confusión para los lectores si de la noche a la mañana se cambiara el nombre y el sexo de la persona que está en el centro de una noticia importante como ésta. Otros no se han apeado del Bradley o se limitan a un neutro “Private Manning”. Habrá que reescribir los libros de estilo de las redacciones.
También ha cambiado el objetivo de los que defienden a Manning. Antes se trataba de defender su conducta como un servicio a la causa del derecho a saber del público. Ahora lo que se reivindica es el derecho de Manning a que el centro penitenciario le proporcione el tratamiento hormonal que pide. El Ejército ha dicho en un comunicado que su departamento de Prisiones “dispensa el mismo trato a todos los soldados con independencia de su rango, raza, etnia u orientación sexual”. Pero aclara que solo ofrecen ayuda sanitaria y psiquiátrica, no tratamiento hormonal ni cirugía de cambio de sexo”. Pero el abogado de Manning ya ha respondido que “si el centro penitenciario no hace lo correcto, voy a hacer todo lo que esté en mi mano para que se le obligue a ello”. La Administración Obama, tan atenta a los derechos de las minorías sexuales, podría dar una orden presidencial al respecto; pero, con su enfado por las filtraciones, es improbable que dé el paso.
De todos modos, por mucho tratamiento hormonal que reciba, será difícil que la imagen del soldado Manning que ha dado la vuelta la mundo  vaya a ser sustituida por la de una Chelsea, a la que pocos van a ver en 35 años.
Igualdad y fair play
Pero los transexuales –o transgender, como ahora prefieren llamarse– van haciéndose más visibles. En California el gobernador Jerry Brown, demócrata,  ha firmado a mediados de agosto la ley que permite a los estudiantes que se consideran transexuales utilizar los vestuarios, las instalaciones y participar en los equipos del género con el que se identifican, independientemente de cuál sea su sexo biológico.
Esta ley es un caso típico de cómo la ideología de género impone su yugo a la naturaleza, y un aviso para los que aún creen que no vale la pena oponerse a sus pretensiones ya que no afectan a las libertades de los demás. De entrada, la gran mayoría de los estudiantes de California que no se identifican como transexuales ven infringido su derecho a la intimidad, por el que podrían esperar no verse forzados a compartir los vestuarios, las duchas y dormitorios con miembros del sexo opuesto.
Si el respeto a la intimidad ya no cuenta, tampoco parece fair play que un equipo de baloncesto femenino tenga que competir con otro donde el pivot transexual les saca veinte centímetros de estatura y tiene una fuerza muy superior. Es curioso que, precisamente en una época tan preocupada por que ningún deportista saque ventajas por el dopaje, se considere un progreso esta especie de dopaje genético que se autoriza a los transexuales en California. Pues por mucho que ellos se sientan del otro  sexo su cuerpo no ha cambiado.
Con una seguridad que podría parecer ingenua, el portavoz del gobernador ha justificado la medida como “una oportunidad para que todos los estudiantes puedan participar plenamente y tener éxito en la escuela”. Pero cualquiera que haya visto cómo los chicos hacen los equipos de fútbol, puede estar seguro de que alguien que tiene las condiciones físicas de una chica va a tener pocas oportunidades en un equipo masculino. Es más probable que los chicos que quieren tener una ventaja competitiva se unan a equipos femeninos, pero esto tampoco significa que vayan a ser bien vistos por sus compañeras. Así que cabe poner en duda que los estudiantes con problemas de género se sientan mejor acogidos a partir de ahora.
Pero la ortodoxia de género queda a salvo, aunque el derecho a la intimidad y el deporte salgan perdiendo.

EL SÓNAR  (ACEPRENSA)

27 de agosto de 2013

NO TENGO NADA CONTRA LA T.V. PORQUE NO LA VEO


Francisco-M. González
No veo la televisión, entre otras razones, se debe a que no tengo tiempo. Me gusta conocer la actualidad por los periódico de papel del “día siguiente”,  así compruebo si lo que dicen es cierto  y además me hago la ilusión que todavía me huelen a tinta. Recuerdo lo que me decía un amigo del Alcalá de Guía de Isora, dueño de un quiosco, cuando yo a diario compraba tres “diarios” y me impacientaba cuando tardaba en llegar la prensa “. Entonces me decía “por que lee tantos periódico, si los periódicos, solo dicen lo que le pone”.
Con respecto a la televisión, el norteamericano Noman Doige, da una respuesta orientadora en su libro,  “El cerebro cambia a sí mismo”, (Aguilar: Madrid 2007): “Una respuesta fisiológica,  en la que el ritmo cardíaco se desacelerará en cuatro o cinco segundos. La televisión genera este tipo de respuestas con mayor velocidad que cualquier situación real, por eso nos resulta tan difícil apartar la vista de la pantalla, incluso si estamos en la mitad de una conversación íntima, y por eso la gente ve la televisión más de lo que tiene intención de hacer. Porque los videos musicales, las secuencias de acción y los anuncios televisivos desencadenan respuestas orientadoras a la razón de una por minuto, verlos nos coloca en una situación de respuesta orientadora continua, sin tiempo para recuperarnos. Por eso no es de extrañar afirmar sentirse agotada después de ver la televisión. Y sin embargo nos adaptamos a ella y cuando el ritmo es más lento nos aburrimos. Y el resultado es que actividades como leer, mantener conversaciones complejas o escuchar conferencias o clases nos resultan más difíciles>>´*
No pretendo con ello sugerir que se deje de ver la televisión o que no dejen ver la televisión a sus hijos –¡líbreme Dios! como liberal y católico respeto  las decisiones de los demás- pero pienso que estas cosas son buenas saberlas y después actuar en consecuencia y con responsabilidad. Aunque debo decir, que según mi experiencia como orientador familiar, que muchos conflictos conyugales son originados por la posesión del  “mando a distancia”. Aunque también hay que reconocer, “que el mando a distancia” es un excelente somnífero, mejor que unos comprimidos, ya que conozco a muchos, muchos, que no se duermen si no lo tienen en la mano. Mas o menos como los niños pequeñitos con  “el chupete”.

*Cita tomada de Tomas Melendo y Bartolomé Merchén,

QUIÉNES SON NUESTROS HIJOS Y QUÉ ESPERAN DE NOSOTROS, ¡LIBRO QUE SUGIERO LEER!

26 de agosto de 2013

LITERATURA EN EL LITORAL

















Enrique  García  Máiquez  
TODAS las mañanas bajo a la playa con dos o tres libros, además de dos o tres niños (a veces se apunta algún sobrino, no es que no sepa cuántos tengo), toallas, sombrilla, cremas, mudas, sillitas, zumos, manguitos, cubos, moldes, rastrillos y palas. Desde que a mi mujer se le acabaron las vacaciones, cargo yo con todo. Algún amigo pregunta con candidez lo mismo que los enemigos con sorna: "¿Puedes leer?"
"No", les confieso. Porto los libros por la esperanza, que es lo último que se pierde. Mientras tanto, los libros acaban severamente vapuleados, pero en "Las horas solitarias", uno de los más hermosos himnos a la lectura que existen, Emilio Quintana cita algunos títulos leídos y en qué circunstancias y, entre otros, brilla "La caverna del humorismo en el Hotel/ Aguadulce de Almería: levante, playa, brisa,/ arena entre las páginas y protector solar/ pringando la portada..." Las hojas al sol se broncean y, al tiempo, se arrugan, como todos, pero, gracias a Quintana, ya no me entristece. Es ley de vida.
Además, los libros tienen otros papeles. En Amor en botella, uno de los que este agosto he paseado más, Antal Szerb observa: "Los libros son el más potente de los afrodisíacos, como se dieron cuenta de sobra Paolo y Francesca, y quizá también Abelardo y Eloísa". Y es verdad que en la playa ellos dan, un, bastante profundidad a las vistas más superficiales. Encima, el que baja con una tabla de surf ha de estar a tono con su complemento, pero si uno va con su librito, como todos saben que leer engorda, puede despreocuparse (algo) de su línea: tiene coartada. El verano pasado transportaba a un niño u otro en brazos y eso camuflaba perfectamente mi barriga mientras la criatura iba de lo más mullida. Este año, ay, mis hijos corren que se las pelan, yo troto detrás y, o los libros justifican mi curva de la felicidad, o derrapo.
Algún encanto han percibido ellos, aún analfabetos, en la literatura. Muchas mañanas rebuscan en casa y añaden un libro suyo de dibujos al kit playero. A la vuelta tengo que cargar con ésos también, pero me compensa por ver que van cogiendo onda, además de olas. Aunque yo no llevo mis libros por darles ejemplo, eh. Lo que se hace por dar ejemplo suena a hueco y lo da, por tanto, malo. Si sigo acarreando mi biblioteca abajo y arriba es, ya digo, por la esperanza que no pierdo (lo único que no pierdo en la playa) de leer un poco un rato algún día.

Diariodecadiz.es (Opinión)

25 de agosto de 2013

SANTÍSIMO CRISTO DE TACORONTE


El Santísimo Cristo de los Dolores y Agonía (más popularmente conocido como "Cristo de Tacoronte"), es una imagen que representa a Jesús de Nazaret. Está situado en el retablo del altar mayor de la Iglesia del Cristo del municipio de Tacoronte, en la isla de Tenerife (Canarias). La talla se atribuye al escultor Domingo de la Rioja. Es la segunda imagen cristológica mas venerada del Archipiélago Canario tras el Santísimo Cristo de La Laguna. La imagen llegó a Tenerife desde Madrid en el año 1661, la cual creo ciertos recelos y preocupación en el Santo Oficio de Canarias, ya que representaba a un hombre desnudo abrazado a la cruz, vivo a pesar de sangrar abundantemente por sus llagas abiertas en manos, pies, rodillas y espalda, mas la de una lanzada en el costado y cuyo pie izquierdo aplasta una calavera en torno a la cual se enrolla una serpiente con una manzana en la boca
En el mes de septiembre se celebra la "Fiesta del Santísimo Cristo de los Dolores", la más importante del municipio, en honor al Santísimo Cristo de Tacoronte (considerado como la segunda imagen cristológica más venerada del Archipiélago Canario tras el Santísimo Cristo de La Laguna). Prácticamente duran todo el mes, y destacan sobre todo las galas de elección de la reina de Arte y Vendimia, los conciertos, las actividades deportivas y culturales, las procesiones del Cristo y las exhibiciones pirotécnicas
Los tocoronteros, cariñosamente y con gran devoción y respeto le llaman “El Macho”, que a su paso en procesión, creyentes y no creyentes esconden el vaso de vino que se están bebiendo, a los que son tan aficionados  todos los tocoronteros que se precien. Qué duda cabe, al menos para mí: ¡Tacoronte es el pueblo más bello de la Isla!

22 de agosto de 2013

EN VACACIONES: “COMPARTIR LA PROPIA LECTURA”

Desi aprovecha los ratitos que tiene disponibles

















Francisco-M. González     
Ahora en plenas las vacaciones, es un tiempo maravilloso para aprovechar para leer, entre otro tipos de actividades. No se trata de pasar todo el verano leyendo,-hay quien los hace-  pero sí aprovechar aquellos días o aquellos ratitos que uno tenga disponibles, para leer aquel libro o aquella novela que nos hubiera gustado leerlo durante el curso y no jubo tiempo. Aquellos libros que nos hayan aconsejado. Hoy se publica tanto que a veces no parece nada fácil decidirse por uno u otro libro. Por ello es mejor siempre pedir consejo a nuestro profesor de literatura o aquellas personas que puedan aconsejarnos desinteresadamente y con rectitud de intención.
El otro día me decía  un amigo,  “en tus artículos caes en los tópicos de todos los que escriben sobre la motivación para la lectura, que siempre os referís a los niños pequeños y a la responsabilidad  de los padres. Ya me explicarás cómo se puede motivar a una de trece, a uno de quince y a otra de dieciséis.”.
Tal vez no le falte razón, en la adolescencia, -que es el caso de los hijos de este amigo mío - puede ser más costoso motivar a los hijos para la lectura. Pero si ven leer a los padres, además del Marca y Hola, alguna novela de calidad, buena poseía o un ensayo que valga la pena... si hay biblioteca en casa, por muy modesta que sea, pero que tenga buenos libros, los chicos terminan leyendo  por imitación o por contagio, lo que a ellos les guste, o les interese o les entusiasme y no  que tengan que leer lo les guste a sus padres, puesto que se trata es de fomentar el gusto por la lectura.
Los adolescentes suelen estar muy ocupados con ellos mismos, con sus amigos/as... con el "móvil", y "la redes antisociales" por lo que no escuchan a nadie, y menos a sus padres a los que ven anticuados, lejanos, incomprensibles Quieren que se les escuche a ellos. A los padres no nos queda otro remedio que tener paciencia y no asustarnos ni sorprendernos por las majaderías que se les puedan ocurrir; que para ellos son las ideas más sublimes que han pensado Están intentado forjar su personalidad, se sienten muy solos o solas e incomprendidos/as, por lo que hay que hacerles ver, que estamos con ellos, que les escuchamos y que tratamos de comprenderlos.
La mejor ayuda para los padres  es contar con la colaboración del profesor-tutor de nuestro hijo/a, -en determinados aspectos, los conocen mejor que nosotros-, con el profesor de Lengua; aunque a esta edad, también “pasan” de los profesores, pero siempre hay alguno o alguna que le cae bien, estos pueden ser buenos aliados para suscitar la afición lectora. Claro que en esto hay que tener cuidado, ser muy prudentes,  hablar mucho con los hijos sobre sus lecturas; porque un libro puede orientar, desorientar y  determinar la vida de una persona para bien o para mal. Todos sabes que hay muy buenos libros pero tambien que libros que no son tan buenos o que mejor hubiera sido que no que no se hubieran publicado.
He comprobado en varias familias que les ha dado buenos resultados, regalar a sus hijos e hijas por su santo,  cumpleaños, Reyes, o por las vacaciones de verano un libro, lógicamente relacionado con sus gustos; e interesarnos por aquello que leen. “Compartir la lectura” es sacar a relucir alguna anécdota, detalle simpático o idea del libro que  estamos leyendo y a la hora de la comida, de la cena, o cuando venga a cuento, ahora en vacaciones suele haber más tiempo.  También pueden ayudar mucho los amigos de los padres: invitar a comer en casa a algún amigo literato, escritor o periodista con prestigio, y después tener una tertulia con él y a la que los hijos pueden invitar a su vez a las amigas/os, novias/os..., a todos siempre el saben a poco. Es bueno espaciarlas para que las pidan ellos.
 Pero lo que tiene mayor embrujo, es salir con un hijo o una hija adolescente “de librerías”, -sin "móvil" con uno sólo, aunque no se compre nada –eso es muy difícil-, dejándole a su aire mirando estanterías, aunque se pierda o haya que recordarle que van a cerrar, -un servidor lo hizo con los hijos y ahora los hago con los nietos y nietas- Y después ir a tomar  un aperitivo o merendar juntos, sin prisa, que nos hablen  de  libros y autores que han visto y que más les han llamado la atención, y de sus lecturas. Incluso de sus pinitos literario, algún cuento o poema que ha escrito, podemos llevar una sorpresa muy agradable. Esto fortalece, por encima de todo, la pasión por los buenos libros y crea un excelente clima de confianza y amistad entre padres e hijos y eleva el tono cultural de la familia. En verano es una excelente ocasión para ellos.  Para educar hay que saber amar. Compartir lo que se lee,  es una de la más bellas formas de amar.

22.08.13(V.P.T.)

OPUS DEI ¿Y TÚ QUE DICES?


20 de agosto de 2013

FORTALECIENDO LA FAMILIA SE FRENA LA DELINCUENCIA

FAMILIA GONZÁLEZ- DE RÁBAGO
Eduardo Fernández
Eduardo Fernández, presidente del Ifedec, propuso un pacto de la sociedad civil por la seguridad personal, sobre la base de cuatro acciones concretas: sembrar en la sociedad una cultura de la familia, fomentar la paternidad y maternidad responsables, implantar la educación para el trabajo con énfasis en la cultura de la laboriosidad, estimular el espíritu de iniciativa y de superación personales.
Las propuestas fueron presentadas por Fernández, en el marco del Foro Pacto Posible de la Sociedad Civil por la Seguridad Personal, realizado ayer con base en la investigación realizada por el Ifedec sobre este tema. Se destacaron las causas socioculturales (valores familiares, educativos, culturales y éticos) como generadoras de la delincuencia, junto a las causas socioeconómicas.
Eduardo Fernández y la directiva del Ifedec piensan que es necesario impulsar un pacto de la sociedad civil para la promoción de los valores, sobre todo en la juventud. Por ello, fueron invitados altos representantes del Gobierno, del Congreso y de organizaciones empresariales privadas y de institutos académicos superiores. Destacaron entre los asistentes, los ministros de Relaciones Interiores y de Justicia, José Guillermo Andueza e Hilarión Cardozo.
Jesús Marrero Carpio, director de investigaciones del Ifedec, enumeró las causas del problema y el crecimiento de los niveles de amenaza delictiva. Describió que entre las principales causas de la delincuencia que señala el estudio están: la crisis familiar (paternidad y maternidad irresponsables, la inestabilidad conyugal y el problema espacial de vivienda), la alta tasa de niños y jóvenes abandonados y el mal diseño de la educación implantada. A todas estas se suman las causas colaterales, tales como: la insuficiencia de la iluminación, la morfología y diseños urbanos, el urbanismo informal (barrios-ranchos), el alcoholismo y las drogas.
Educación y valores familiares
Eduardo Fernández dijo en su exposición que la principal conclusión a la que se llega en la investigación es que los factores socioculturales son el principal caldo de cultivo de la delincuencia y no solamente los factores socioeconómicos, como generalmente se cree.
En este sentido, expresó que las acciones más importantes a tomar son las que se refieren al área educativa y lo pertinente a la crisis familiar. En esas áreas enumeró acciones concretas, tales como concentrar los recursos para la educación en los niveles de preescolar y educación básica; involucrar a los padres en el proceso educativo; promover programas de orientación familiar; impulsar la educación para la convivencia; fortalecer programas de utilización del tiempo libre; promover mensajes positivos a través de los medios de comunicación y desarrollar una política integral de educación para el trabajo. Recalcó Fernández que hay unos dos millones de jóvenes deambulando por las calles sin trabajo.
Sociedad violenta
El titular del MRI, José Guillermo Andueza, expresó que en la medida en que crece la sensación de que el país vive una situación de inseguridad, lo que se pide es que se tomen medidas muy drásticas, pero esta es sólo una faceta del problema. Dijo que es necesario darle más recursos a la policía, complementar la capacidad de lucha contra la delincuencia. Señaló que la delincuencia actual es organizada y, que a veces, no solamente tiene raíces dentro de Venezuela sino también son raíces internacionales, y que dispone de medios e instrumentos, e incluso de financiamiento que a veces las propias policías no lo tienen. Es una realidad que hay que tener presente para poder elaborar políticas en relación con la seguridad del Estado.
'Pero el problema no es solamente la amenaza, sino que también hay que tratar de disminuir esos factores que contribuyen a crear y a fomentar la delincuencia. El gran cáncer de la sociedad contemporánea es la violencia, estamos ante una sociedad en la cual hay factores socioeconómicos y socioculturales que están contribuyendo a hacer una sociedad cada vez más violenta'.
ARCHIVO GONZÁLEZ MONTORO 1994

19 de agosto de 2013

DEL MUNDO "SIN SER MUNDANOS"


Hemos de estar alerta frente a uno de los peligros más constantes e insidiosos de la civilización actual: Buscar una vida cómoda, sin dificultades ni retos, de plena adaptación y subordinación a los físico, donde nos construimos el nicho que nos acoja sin problemas. Cuando la mayor aspiración en la vida esa –el bienestar o molicie-, la persona se supedita voluntariamente al mundo  y abdica de su dignidad
Las excesivas comodidades físicas “materializan” o “metalizan” al hombre. De ahí que sea preciso vivir austeramente –sin someterse a las exigencias de la materia o de la moda- y esforzase por desarrollar y enriquecerlo más noble y elevado que existe en nosotros: la vida del espíritu, que nos permitirá una comunicación más cabal y plena con el resto de las personas para beneficio de ellas y de nosotros mismos.

Tomás Melendo, QUIÉNES SON NUESTROS HIJOS Y QUÉ ESPERAN DE NOSOTROS. ED. PALABRA MADRID 2013

17 de agosto de 2013

EL MOMENTO DE CONVERSAR


María del Carmen Montoro*
Recuerdo la anécdota de un gran amigo que, por exigencias reales de su trabajo, tenía que llegar a casa todos los días, después de las nueve de la noche; pensó que aquello tenía que tener algún arreglo, y lo encontró: cada noche al llegar al portal tocaba el timbre de su casa con tres timbrazos y al escuchar la contraseña, su mujer se echaba algo por encima y bajaba inmediatamente; nada más verles entrar, el camarero del bar de la esquina les ponía dos cervezas y unos boquerones en vinagre; la conversación duraba sólo media hora, en la que se contaban a solas las aventuras del día, e inmediatamente se subían a cenar con los hijos, que ya tenían edad para sentarse en la mesa.
Así de asequible y sencillo. Alguna vez le pregunté si no sería más fácil tomarse la cerveza en el cuarto de estar con su mujer, y me contestó que eran situaciones que no tenían nada que ver. Cuando ella bajaba las escaleras se olvidaba del peso del día, y el clima en que se contaban los episodios de la persona, tenían un colorido diferente; pero, sobre todo, la intimidad de aquellos encuentros no la cambiaba por nada.
¿Es esto egoísmo? De ninguna manera. Los hijos se sentían tremendamente orgullosos de ver cómo se querían sus padres; llegué a conocer a alguno de los mayores, que pensaba establecer en su matrimonio una costumbre parecida.
Nunca insistiremos bastante en decir que, desde muy pequeños, la mayor alegría que unos hijos pueden experimentar es notar el cariño que se tienen sus padres.
Amor presente
Del amor habría que afirmar que se siente y se practica, pero que nadie puede desconcertarse cuando nota que lo siente menos; las razones pueden ser múltiples, aunque todas ellas tienen el origen en algo que olvidamos con demasiada frecuencia: el ser humano posee un potencial, que a menudo desconoce, para las más altas conquistas, pero a la vez es un abismo de contradicciones que hay que saber soportar, sin dejarse amilanar por las miserias que descubre.
Lo importante, lo que debe hacer saltar los pilotos de alarma, es cuando nos damos cuenta de que en los "hechos ordinarios de nuestra vida" no está presente el amor por el otro, cuando no lo practicamos.
Hoy quería referirme a un aspecto concreto de esa práctica del amor. ¿Sabemos dar al otro nuestro tiempo? ¿Estamos dispuestos a reservar unos minutos al día, unas horas a la semana, para dedicarlas en exclusiva a esa persona a la que aseguramos que queremos tanto?
Se me podrá decir que ya nos gustaría mantener esa holgura en nuestro horario pero que, desgraciadamente, es un lujo que no está al alcance de la mano. Perdona que diga que no lo creo. Si hacemos un análisis de nuestra vida, llegaremos a la conclusión de que somos capaces de sacar el tiempo para todo aquello que verdaderamente nos interesa.
¿Cuánto vale tu tiempo?
El gran problema es que se nos ha metido el utilitarismo tan en el fondo del alma, que ante cualquier determinación la primera pregunta es: ¿para qué sirve eso? ¿me va a ser útil?
Es muy conocida la escena de aquel chaval de diez años que preguntó a su padre a cuanto le pagaban la hora de trabajo en su empresa; el padre, con ganas de quitárselo de encima, le dio la cifra de diez mil pesetas, para acabar pronto la conversación. La noche siguiente, al llegar su padre a casa y situarse ante el televisor, el chavalillo se acercó y puso en su mano cinco mil pesetas, que eran todos sus ahorros; y, ante la extrañeza de su padre, tímidamente insinuó: es para que me dediques media hora de conversación.
Nunca he sabido a ciencia cierta si era real, o producto de un cuento con moraleja, pero me pareció de gran expresividad. ¿Cuánto estarían dispuestas a pagar muchas personas por una hora de conversación?
Todo es posible
No hay dos matrimonios iguales y sería un despropósito intentar fotocopiar situaciones. Las anécdotas sirven para ilustrar la idea de que todo es posible cuando de verdad se quieren poner los medios.
Habrá que buscar las circunstancias que más se adecúen a uno u otro temperamento, edades de los hijos, etc., pero lo importante es tomar una determinación para poner en juego la inteligencia y sensibilidad para encontrar esos momentos.
Resulta imprescindible compartir lo grande y lo pequeño, los trastornos de la lavadora que se ha roto y el mal rato con el jefe, el subordinado o el cliente. Las conversaciones del matrimonio no están solo para los momentos de excepción, porque esos son escasos; y si no existe una comunicación fluida, cuando lleguen faltará soltura y sencillez para la conversación.
¿A veces es que no tenemos nada que decirnos? Siempre hay uno más locuaz que el otro; por lo general será la mujer la que es más propicia a la comunicación, donde hay que poner el esfuerzo es en interesarse en aquello que dice el otro, que posiblemente es una nadería, pero que deja de serlo porque es el otro quien lo dice.
En definitiva, el amor se practica cuando no esperamos que nos reclamen una ayuda, sino que tenemos los ojos abiertos para darla, sin que el otro se entere siquiera de que la hemos dado.
ES AMOR
El amor se practica cuando se aprende el arte del buen escuchador, y del buen admirador, que sabe descubrir en el otro los valores que a buen seguro esconde y que somos tan ciegos que todavía no hemos llegado a encontrar. El amor se practica cuando se acepta al otro que sea lo que es y lo que quiere ser, a la vez que se le ayuda a que sea lo que debe ser.

*MADRE, ABUELA, MAESTRA Y 
ORIENTADORA FAMILIAR

15 de agosto de 2013

LA COMUNICACIÓN MATRIMONIAL ES UN ARTE


Francisco-M. González
La comunicación antes que todo es una actitud de apertura al otro, que implica disponibilidad generosa para compartir, es decir para dar y recibir.
Sin embargo, la comunicación no es fácil; es un arte que se debe practicar continuamente para desarrollarlo en toda su plenitud y para sacar el mejor provecho de él; así como el deportista debe entrenar continuamente para mantenerse en forma, o el pianista debe practicar por horas para mantener las manos ágiles en el manejo del teclado, así también nosotros como seres humanos necesitamos practicar al máximo y mejorar cada día la calidad de nuestra comunicación.
Y hablamos de calidad cuando nos referimos a que estamos llamados a compartir con la persona que amamos no solamente las cosas que hacemos durante el día y lo que hemos aprendido, sino ir más al fondo de nosotros mismos.
En días pasados conversando con unos esposos de 37 años de casados, unidos, felices y realizados con su matrimonio les preguntamos qué consideraban ellos que les había ayudado a mantenerse unidos y aún enamorados y respondieron: "Desde que nos casamos todos los días procuramos sacar un tiempo par los dos. Nos sentamos por unos minutos el uno frente al otro y abrimos nuestro corazón. Compartimos no sólo los pormenores del día, sino también nuestras angustias, temores, sueños, ideas, pensamientos e ilusiones; y hemos aprendido a conocernos y a aceptarnos.
Más aún, hemos aprendido a escucharnos y nos sentimos personas valiosas porque lo que decimos es siempre importante para el otro, aunque sea la cosa más tonta; hasta cuando callamos."
Esto nos ayudó a comprender que verdaderamente el que ama sabe escuchar, inclusive el silencio. Porque éste también forma parte de la comunicación . Como cuando el marido regresa del trabajo agobiado por múltiples problemas y no tiene deseos de hablar. Una esposa comprensiva capta su silencio, comparte su preocupación y, por supuesto, que sabe esperar el momento oportuno para oír de él todo lo que está sucediendo. Y para esto sólo se necesita que haya un interés sincero, un poco de atención, la sensibilidad de escuchar, y el ánimo de comprender y el compartir sincero. Un oído abierto es el único signo fidedigno de un corazón abierto. Y escuchar es el 90% de una buena comunicación porque todos necesitamos desesperadamente que se nos escuche.
Así es como nos sentimos valiosos e importantes. Porque qué sería de nosotros si hablamos y hablamos y nadie se interesa por lo que decimos ? .
 Conclusión
 La comunicación es el lazo de unión entre las personas, con mayor razón entre marido y mujer, porque disuelve las barreras, favorece la comprensión recíproca, facilita la solución de los conflictos e inclusive contribuye a prevenirlos; posibilita la cooperación para el logro del bien de los dos y hace que la convivencia no sólo sea tolerable sino agradable y no sólo agradable sino también fructífera y enriquecedora.
Se puede entonces lograr la unidad en el matrimonio siempre y cuando exista una buena comunicación entre los cónyuges.
La comunicación no consiste simplemente en decir o en oír algo. La palabra comunicación en su sentido más profundo significa "comunión " ; compartir ideas, sentimientos, etc. en un clima de reciprocidad. La comunicación es la acción de compartir; de dar a otro una parte de lo que tenemos. Y dentro del matrimonio es dar lo mejor que poseemos: !nosotros mismos!, y recibir en nuestro corazón a esa persona maravillosa con la cual un día decidimos en plena libertad unir nuestras vidas para siempre.
Sea pues éste el momento para hacer un llamado a todos los matrimonios de hoy, y también quienes están en plan de casarse: Aprendan a comunicarse, tomen cursos si es necesario, pero den a su relación la importancia que merece. La incomunicación mata el amor. La comunicación no sólo es urgente y necesaria. Es VITAL porque mantiene vivo el amor de los esposos.


EDUCACIÓN, FAMILIA Y SENSATEZ

13 de agosto de 2013

¡¡ MUCHAS GRACIAS POR LLAMAR ¡!



Francisco-M. González
En la actualidad, cuando a uno le ofrecen un producto o un servicio, le ofrecen todo tipo de garantías con respecto a su funcionamiento, su mantenimiento  y rendimiento. Todo son facilidades. En realidad, esto siempre ha sido así. Pero cuando yo estudiaba, que de esto ya hace unos años, si uno compraba algo, -entonces se podía comprar muy poco y los servicios eran muy escasos-, por ejemplo, si uno compraba un insecticida, unos zapatos, una pluma estilográfica o una máquina de escribir, en el caso de que el producto saliese mal o aquello no funcionaba se iba a la tienda  o al quiosco de la esquina, se hablaba con el dueño y generalmente te daba una explicación, pedía disculpas y te lo cambiada por otro. Si no, en último extremo, quedaba el recurso o la satisfacción de poner tibio al comerciante y de contárselo a todos tus vecinos parientes y amigos, con lo cual corría el riesgo de perder a unos cuantos clientes.
Ahora, prácticamente han desaparecido los bazares, las tiendas de la esquina o la librería y papelería de “D. Aniceto”, que vendía de todo. Todo es más impersonal. Ahora todo son grandes superficies, donde unos se pierden, otros se asfixian o se acatarran por  lo del aire acondicionado y  a otros les da agorafobia, lo que obliga a comprar rápido para terminar cuanto antes y salir del desasosiego
En algunos de los grandes almacenes, si uno no queda contento con el artículo a los dos o tres días, se va con el tique de compra y  lo cambian por otro o te devuelven el dinero. Todo son facilidades.  Eso ya va incluido en el precio del artículo, como lo de las de las tarjetas de crédito, está todo previsto,  como diría mi padre, “en ningún lado dan duros a peseta”, pero como todo se hace a tanta velocidad, uno no se entera, hasta que llega el saldo de la cuenta del banco. A veces,  todo esto da lugar a la rara astucia de algunos clientes, según me han contado, que, por ejemplo, uno tiene que ir a una boda, a una entrega de premios o a la recepción de un diploma, se va a uno de estos grandes almacenes, se compra un traje, se lo pone para ir a la boda o recepción y al día siguiente lo devuelve con la disculpa de que no le ha gustado o que no le queda bien, el importe se le carga a otro y no pasa nada.
El colmo de lo impersonal  son las ventas por teléfono o Internet, lo de Internet es tema aparte. Por teléfono te ofrecen o venden de todo, desde una obra de edición restringida para determinados clientes, un producto para no resbalar en la bañera, unas vacaciones en el Caribe o los servicios de una funeraria. Lo del seguro de la funeraria a mí me lo han ofrecido por este sistema, no hace mucho.  Para ello suele llamar una señorita o señora, con un lenguaje muy coloquial y confidencial y una voz cautivadora, dice su nombre y apellido y la entidad a que pertenecen y lo que  ofrece, pero suelen llamar siempre a la hora de comer, por lo que tratan de concertar una entrevista  o que puedan atenderla a otra hora. Del mismo modo, a la misma hora también y para lo mismo puede llamar un caballero, un tipo muy correcto, pero con garra, que todo lo da por hecho, como si te conociera de toda la vida y que además se lo cree. Yo siempre me pregunto si esta gente vende algo, pero deben vender, si no  lo harían.
Personalmente, con este tipo de llama, si es una cinta cuelgo en directo, si es una persona, espero que coja aire , y en esos breves segundos, les digo, ¡gracias por llamar! Y cuelgo.

Martes 13 de agosto de 2013

10 de agosto de 2013

ELOGIO DE LA AMISTAD


Fernando Lemus
La amistad es lo más valioso y profundo que existe, siguiendo a mi amigo, Paco González “La amistad es una modalidad de amor. Lo propio de la amistad es el afecto desinteresado, benevolente  y recíproco entre dos o más personas. La esencia de la amistad es la reciprocidad; si el afecto y la benevolencia no fueran mutuos y recíprocos  no habría amistad. Los amigos se quieren, tienen buenos sentimientos el uno hacia el otro de un modo desinteresado y altruista. Porque la amistad exige  una correspondencia en los sentimientos”.
Ahondando en lo que le oí a Paco González, la verdadera amistad surge de una misteriosa afinidad espiritual, en el encuentro con otra persona con la que se sintoniza, como si nos estuviera  esperando –a esto, muchos le llaman química,  no creo que tenga que ver con ningún efluvio orgánico, a mí, ese término, no me gusta-. Tiene que haber una disposición a abrir la propia intimidad, sino tampoco hay amistad, y esto es  lo que nos da el grado de amistad: al amigo íntimo se le abre el corazón, se le cuenta lo que se lleva dentro, las tristezas, preocupaciones, alegrías, se puede confiar en él. Y además, entre amigos, es muy importante la corrección afectuosa,  no parece cómoda,  pero da consistencia a una buena amistad. Cuando un amigo se equivoca o hay en él algo que no va, si se le quiere, a solas y con delicadeza, pero con firmeza, se le dice a la cara; en la amistad no puede haber doblez. Para Cicerón  y para Aristóteles, la corrección mutua entre amigos los hace mejorar: es una prueba de lealtad. En esto los padres tenemos que ser ejemplares.
Dame Señor un corazón valiente,
al que nada te turbe
Capaz de resistir las más fuertes tormentas
Te pido un alma piadosa, que no deseo otra cosa que adorarte,
No busque consuelo fuera de ti y que en ti llore sus penas
Arona (Tenerife) 1 de agoto de 2013

8 de agosto de 2013

LA FIEBRE DE LA PRISA POR VIVIR


Francisco-M. González*
Se  ha definido la sociedad actual como “la sociedad del ocio”. Las modernas investigaciones y avances tecnológicos han revolucionado de tal manera las formas de vida, que hoy se extiende la creencia de que los medios técnicos van a suplir o están supliendo el trabajo del hombre y de la mujer (para que nadie se ofenda) y va a quedar más tiempo para el ocio, relax o disfrute de la vida. Pero lo cierto es que en vez de ser así, parece que cada vez se trabaja más, pero el que no lo tiene no disfruta del ocio, porque se deprime. En un matrimonio hoy es normal que el marido y la mujer trabajen los dos fuera de casa, porque la vida no está nada fácil (nunca lo estuvo).  Más bien habría que decir, que se crean demasiadas necesidades, en una sociedad que, por otro lado, le llaman del bienestar, pero donde el paro crece día a día,  los precios se ponen por las nubes y los sueldos por el suelo.  “Hemos” ganado la Eurocopa, y, con tal motivo, casi todos los entrevistados, en la radio, decían: “estamos en crisis pero contentos –aunque el gobierno se empeñe en lo contrario-, somos campeones”; “hoy, vamos a disfrutarlo, mañana veremos lo de la hipoteca, la subida de la luz y el precio de los cebollinos”… Esto me recuerda  una época, en la que yo era joven y en determinados días ponían en la televisión por la tarde, una corrida de toros con el Cordobés; y por la noche un partido de fútbol, generalmente Real Madrid-Club de Fútbol Barcelona –entonces no era el Barça- con frecuencia arbitrado por el mítico Ortiz de Mendívil, lo que hacía que el resultado fuera más previsible.
En la época que nos ha tocado vivir, del ocio, del bienestar, del progreso, de la  multiplicación de las cosas de usar y tirar… ¿se trabaja más, se mueve uno más o se hace más ruido? El otro día me encontré con un conocido por las Ramblas, iba a toda pastilla, un tanto agobiado no sabía muy bien a dónde quería  ir;  me dijo que tenía mucha prisa, mucho trabajo, que estaba estresado, lo que se le notaba. Me pareció lo más elemental invitarle a descansar unos minutos y a tomar  un café o una tila. En un principio, aceptó encantado, pero  al  instante le sonó “el móvil”; y como el teléfono siempre tiene prioridad sobre cualquier otra tarea,  se puso a hablar –que sería de la vida sin móvil- allí en la acera de pie, en medio de aquel  barullo de gente, ruido de coches, la sirenas de ambulancias, de un coche de bomberos, atascado en la Plaza de La Paz, los de la policía local motorizada y a todo velocidad. Y el tranvía que pasa raudo y majestuoso, dirección “intercambiador”; –esto es normal en Santa Cruz un día de trabajo. A mí me divierte esta movida, porque le da cierto encanto a la ciudad
Cuando terminó de hablar por el “móvil”, casi me había olvidado de él, congestionado y medio angustiado, me dijo, bueno, adiós, perdona, me tengo que marchar y se marchó a la misma velocidad con que había aparecido “a toda pastilla”. Respiré hondo, y decidí sentarme pedí un café y un vaso de agua con gas, y  antes de abrir el periódico, me vino a la cabeza lo acertado del adagio: “sin orden no hay eficacia”, pero tampoco descanso, sosiego, ni alegría: ¡No se vive!
Contemplé a la gente que pasaba, casi todos a un ritmo acelerado, como si tuvieran fiebre. “La fiebre de la prisa por vivir”, título de un libro del profesor Gerardo Castillo, en el que hace referencia a esa característica típica de los adolescentes y da pautas para su educación. Pero la mayoría de los que yo veía pasar no eran ni adolescentes  (no me da la gana  decir y “ni adolescentas”) sino gentes de distintas edades que van por la vida, sin vivir, asfixiados, con  prisa, con ansiedad, con preocupación  por no llegar a tiempo: quizá no tengan fiebre como  «fenómeno patológico que se manifiesta por la elevación de la temperatura normal del cuerpo, de la frecuencia de las pulsaciones y del ritmo de la respiración». En sentido figurado, dice el  Diccionario de la Lengua: la fiebre, es una  «viva y ardorosa agitación producida por una causa moral en cualquier actividad». También es ansia desmedida de dinero y de poder, que ofusca la razón. Se habla en este sentido, de la fiebre del oro, de la fiebre de los negocios. Yo añadiría: la fiebre por el dinero, la fiebre  por el éxito… la fiebre desmedida por  ser feliz.
La «prisa por vivir» se  ha convertido hoy, para muchas personas jóvenes y no tan jóvenes, en  esa fiebre: un deseo palpitante o un ansia sin límites,  nada fácil de saciar, porque no se sabe ¿qué se desea o qué se ansía? Tal vez, es porque no han descubierto que querer y amar exige sosiego, requiere tiempo, no quemar etapas... Porque el amor y, en definitiva, la felicidad es incompatible con la precipitación, con la prisa  o con el caos. Por eso,  cuando logramos detenernos,  reflexionar, ordenar nuestro interior, y hasta rezar -mirar inteligentemente con los ojos del corazón dentro de nosotros mismos- podemos encontrar lo que es esencial o secundario para nosotros, lo que de verdad importa. En definitiva lo que en realidad da sentido a nuestra vida, aunque nos trascienda, pero nos da ese “no sé qué”, que es amor y que da paz, y  que, con toda claridad, identificamos con  nuestra felicidad.

DUCACIÓN, FAMILIA Y SENSATEZ

6 de agosto de 2013

LA FELICIDAD TRASPAPELADA

COSTA DE BAJAMAR
















Francisco-M. González
 Al comienzo del año, unos por costumbre, otros por rutina y otros de corazón, todos te desean "Feliz Año"; hasta la Guardia Civil de Tráfico -gente muy correcta-,  recuerdo hace años, un motorista de este cuerpo, cómo después de multar a un amigo que me llevaba en su coche ese día de San Silvestre, tras un marcial saludo militar, nos deseó  un "feliz año". ¿Quién no ha recibido una llamada al fijo o al móvil, un SMS, o e-mail, con el deseo de un "feliz y próspero año nuevo", o algo por el estilo?  Y no digamos si uno está metido en las redes sociales, entonces te felicitan hasta los desconocidos, gentes que no vas a ver en la vida. En realidad, ¿Quién no ansía esa felicidad que nos desean? ¿Quién no aspira a ser feliz?
El sábado pasado en Bajamar un día soleado y con la mar en calma, estaba un servidor contemplando la inmensidad del océano que nos circunda y releyendo el último libro publicado por mi querido amigo y profesor  José Benigno Freire,  "La felicidad inadvertida", a la vez que saboreaba un exquisito café, de "esos" que hace mi mujer. ¡Qué duda cabe que estaba disfrutando de una mañana feliz! Lo que me llevo a pensar ¿qué necesitaría el hombre para ser más feliz?  Es fácil imaginar, que si se pasara una encuesta al común de los mortales, me atrevería a afirmar que las mayoría de las respuestas  harían referencia al  cambio de la situación, aspectos superficiales del "yo, me mí, conmigo..." o, en el mejor de los casos, consideraciones triviales de la propia personalidad. Como por ejemplo, gozar de mejor salud o bienestar, un trabajo -el que lo tiene- más gratificante y liviano, con un horario laboral más flexible, mayor tiempo de ocio (o "tiempo para mí");  una subidita de sueldo para lograr una mayor holgura económica y pagar de una dichosa vez la hipoteca; mejorar el humor y comportamiento del marido o de la mujer; cultivar con mayor destreza algún hobby,  lograr un mayor reconocimiento económico,  social y laboral...o ¡adelgazar!
Coincido con el profesor Freire, que sería una minoría muy  escasa, los sujetos que contestarían en la siguiente dirección: para enriquecer mi felicidad necesito...ser buena persona, alcanzar una mejor armonía interior, ser más leal y empático, con mi mujer/marido, hijos y demás familiares, así como con mis amigos; tirar por la borda, rencores y antipatías; apreciar el lado favorable de la realidad, contagiar alegría a las personas cercanas, mejorar en  sensatez,  serenidad o sosiego, deleitarse en lo bueno... ¡no envinagrar el corazón! Raro... ¿verdad? Y sin embargo, -sigo con Freire- "implica aplicarse precisamente donde anida el tuétano de lo humano: el yo (real), la dignidad personal; y ahí, precisamente ahí, nace la fuente de la personalidad y la raíz del comportamiento (humano), y por lo tanto se esconde el nervio de la felicidad.  
Sin ánimo de entrar en controversia,  lo cierto es que en esta vida la felicidad absoluta no existe -los creyentes "creemos", que podemos lograrla en la otra- No obstante, si en realidad,  estuviéramos  convencidos y dispuestos a optar por la segunda dirección, enriqueceríamos más nuestra felicidad posible,  mucho más que con cambios de situación o circunstancias externas. Porque, con toda seguridad  seguiríamos un rumbo a través del que podríamos disfrutar y deleitarnos con la belleza, la virtud, la verdad, la bondad... Que a mi modo de ver, constituyen una luminosa senda para encontrar, en esta vida, la felicidad no sólo, tal vez,  traspapelada, sino a la vez también insospechada.

DE "EDUCACIÓN, FAMILIA Y SENSATEZ"

5 de agosto de 2013

"SALVE REGINA" EN COPACABANA. JMJ 2013


LA CARTA DE LA SEMANA: "LOS 31 DÍAS DE AGOSTO"


Juan Pedro Rivero González*
Hay meses de 30 días y los hay de 31. De pequeños, algunos aprendieron, entre cantos y poemas, a distinguirlos. Otros, tal vez en cuanto generación EGB, a buscarlos en los nudillos del puño.
 30 y 31 casi alternativamente. Hoy comienza una de las excepciones. Julio y agosto se repiten en 31. ¿Y por qué? Por un acto de soberbia. Hasta ahí puede llegar el orgullo y amor propio que todos llevamos dentro y que tanto cuesta domesticar.
No hace mucho me explicaban que los meses poseen nombres de raíz romana, que tienen que ver con épocas agrícolas o dedicatoria a figuras y emperadores de renombre. Así ocurrió con el mes dedicado a Julio César, el que acabamos de concluir, julio. César Augusto, quien hizo que le dedicaran el que comenzamos, agosto, no soportó que su mes tuviera sólo 30 días, uno menos que el de Julio César. Y como poder tenía, y mucho, mantuvo en 31 días su mes. Pues repetimos los 31, y no pasa nada.
Pues sí que pasa. Porque para que unos tengan más de lo que les corresponde otros han de perder hasta lo que necesitan. Así es siempre. Si no, preguntémosle al de febrero que, aprovechando que es el de los bisiestos, nunca pasa de los 29.
¿No les resulta curioso?  "Nadie tiene más de lo que necesita sin que a alguien le falte lo necesario". Tal vez el mes de agosto y su orgulloso origen nos pueda invitar a vivir un poco "más sencillamente para que otros, sencillamente puedan vivir".
Porque el “Autor del Cielo y el Suelo” nos ha puesto en un solo mundo, y nos ha distinguido con la inteligencia para poder discernir el bien del mal, para saber lo conveniente, para trabajar por ello. Pero cuando la inteligencia se aferra a lo propio y se cierra a los demás, convertimos nuestro entorno en un "31", caiga quien caiga, aunque a febrero le queden sólo sus "29".


*RECTOR DEL SEMINARIO DIOCESANO
DE LA LAGUNA (TENERIFE)