OTOÑO

Este blog contiene temas de Orientación Familiar, (educación y familia) Antropología filosófica, Religión y poesía. Todo ello con sentido común y, con frecuencia, con sentido de humor.



30 de noviembre de 2013

"UN LUGAR PARA LA ALEGRÍA"






















Juan Pedro Rivero González*
No hace mucho que le escuché a una alumna algo así como que todo el año anhelaba la llegada de las vacaciones y que, esa semana, para la que ahorraba mes a mes, y bajo la forma de un viaje preparado con todo detalle y vivido en la mejor compañía, le daba, sin duda, sentido al esfuerzo y al trabajo de todo el año. Les confieso que lo escuché con una cierta actitud interna que podría traducir como: "pobrecita".
Pero cuando uno repiensa el día y reviviré lo vivido, me sentí interpelado. No anhelo, tal vez, un viaje, pero sí que tengo anhelos concretos que se me aparecen como fuente de la alegría deseada. Como si hubiera momentos alegres y otros que no lo son.
¿Es un momento la alegría? ¿Es posible que ésta sea algo más que un momento o un estado transitorio? ¿Tiene la alegría un lugar concreto?
En estas estaba cuando me enteré del título de la Exhortación pastoral del papa Francisco con ocasión de la clausura del Año de la Fe el pasado domingo. Evangelii Gaudium son sus palabras iniciales. El gozo del Evangelio.
¡Qué falta nos hace a todos convertirnos al gozo y a la alegría! En ocasiones nuestros mensajes no convences porque no producen alegría; porque no son noticias buenas, no son evangelio. Van sobrados del exceso de la congoja y la tristeza como el camino normal para descubrir a Dios. Y resulta que Él se nos ha manifestado como fuente de gozo y alegría, de tal manera que, si no fuese así, no será el que se ha revelado en la Escritura.
La alegría es una actitud que puedes ser estable. Que debe ser estable. Independiente del dolor y del trabajo. No es una locura pensar que la alegría es la forma más humana de habitar la vida.
El gran pecado es apagar la alegría en el corazón de un ser humano con una actitud personal destructiva. Impedirle alcanzarla o privarle de conocer la fuente de la misma. Podemos equivocar el camino buscándola donde no está, pero que terrible sería que nos impidan la capacidad de buscarla con decidida intención.
No podremos tocar todos los días la pandereta, pero hay lugar para la alegría.
No me llames demagogo. Ya sé cuál es el peso real de tanto dolor humano que nos rodea. También conozco ese color de la vida. Pero la cruz y la alegría no están enfrentadas. No lo están sí uno la busca donde en verdad ella está.

Rector del Seminario Diocesano de La Laguna (Tenerife)

29 de noviembre de 2013

MOSCAS CONFIANZUDAS






















María del Pino Fuentes de Armas
Caen cuatro gotas y ya están aquí, son las moscas "confianzudas", y que quede claro que la autoría del calificativo no es mía, se la debo al cantante Rafael Flores, "El Morocho", uno de esos humanos que es intolerante con estos insectos familiares que hacen de nuestra casa su zona de vuelo particular. Hemos sido testigos de que no las soporta, fueron la causa de su despiste durante una entrevista compartida en la radio. Na da más presentirla, se armó con una servilleta de papel y disparaba contra el espía negro que se coló entre los micrófonos. El bueno de Rafael estuvo cazando "en vivo y en directo" a nuestra siniestra mosca, muy versada en esto de los vuelos cortos. No paró hasta acabar con ella. Y es que estos insectos voladores y "confianzudos" van de la mesa a tu brazo, de ahí a un cuadro cercano -con parada incluida- a un nuevo vuelo con otro destino: la lámpara del salón, el lugar perfecto para hacer un alto en el camino y pasear su grácil figura. Corretean un poco, y vuelta a lanzarse en caída libre hasta tu cabeza, para que agites el cuello negándolo todo, en un intento desesperado e inútil que pretende ahuyentarlas, persuadirlas y hasta advertirlas de que vas a manotear al aire, pero ellas -impasibles- siguen con su loco frenesí de una tarde invernal.
En el fondo tienen un no sé qué. Puede que sea su constancia, o ese mover las patas sobre cosas prohibidas: la carne y el pescado que ordenas para poner en la nevera, los dulces que sirves con el café, la fruta partida, la calva de ese visitante impertinente o la cara del bebé de la vecina que siempre está pidiendo permiso para estar limpia. Lo cierto es que desde la prehistoria nos acompañan, sobre todo en la basura, en los sitios donde hay resto fecales de animales racionales o irracionales, que de todo hay en nuestros días, y ese es su cometido, andar por los lugares sucios, entrar por las ventanas abiertas, matar su aburrimiento dejando minúsculas huellas en los lugares más inverosímiles - una carta de navegación, por ejemplo, con lo que los marinos buscaron más de una isla irreal, su San Borondón particular-, por no hablar de su labor polinizadora, control de otras plagas, eliminación de restos animales, trasmisión de enfermedades...
Y es que el ser mosca da para mucho. Son animales que practican el libre albedrío, despistan a los alumnos en las clases y no siempre es porque subyace en ellos una vocación de entomólogos, digamos que son sus idas y venidas, ese caminar boca abajo como artistas de un circo, esa veneración que han generado en antiguas culturas, su capacidad para molestar y hacerse notar en los momentos más inoportunos; su resistencia a los insecticidas; un todo que las hace imprescindibles en algún momento de nuestras vidas.
Curiosamente, las moscas aparecen con frecuencia en la literatura, constituyendo, por ejemplo, uno de los símbolos personales de la obra del poeta Antonio Machado que, en una de sus obras las retrata como animalillos revoltosos y entrañables que evocan la infancia del poeta, señalando que no tienen respeto ni por los "parpados de los muertos".
Y que nadie piense que la mejor mosca es la que está muerta, pues al paso que vamos en el planeta será difícil eliminarlas, ya que cada día nuevos episodios malolientes aparecen para alimentarlas en todas las culturas: masacres de inocentes, hambrunas, escándalos políticos, evasión de capitales, leyes sin sentido. Las moscas, sean del color que sean, son unas guerreras que alardean de su pasado glorioso, pues para los egipcios eran símbolo de valor indomable, insistencia y tenacidad frente a un conflicto, tanto que el mayor galardón militar en la cultura egipcia era un collar con moscas de oro.

"EL DÍA", S/C. DE TENERIFE 251113

28 de noviembre de 2013

COMUNIDADES CRISTIANAS POPULARES… SIN PUEBLO












Ignacio Aréchaga
Oponer al cristianismo de base con los obispos ha sido un cliché asentado en la información religiosa. Las comunidades de base representaban el sentir popular frente a la Iglesia oficial. A menudo hemos leído manifiestos que denunciaban alguna decisión episcopal o solicitaban cambios drásticos en la Iglesia, rubricados por un sinfín de nombres y siglas de movimientos de comunidades de este tipo. Parecían un pueblo en marcha hacia la Iglesia del futuro.
Pero parece que eran solo una colección de siglas, ya que el principal problema de estas comunidades es que se han quedado sin pueblo. Así lo reconocen en un folleto que acaban de publicar las Comunidades Cristianas Populares (CCP) de España, del que da cuenta Religión Digital: “Nuestro modo de entender la fe, como fe liberadora, comprometida con la implantación de la justicia y liberación de las clases oprimidas, no hemos sabido hacerla atractiva a la juventud. Constatamos que no hay relevo generacional en nuestras Comunidades. Cada vez somos un número menor de ellas, menos miembros y más mayores”. Una dura constatación para quienes decían que la Iglesia iba a perder a la juventud si no iba por dónde ellos decían. Y que en el éxito de acontecimientos como la Jornada Mundial de la Juventud solo veían triunfalismo y papolatría.
Se advierte un tono melancólico cuando recuerdan los años del estreno de la democracia: entonces, en busca de las libertades democráticas y de la superación de las injusticias sociales,  “nos afiliamos a los sindicatos de clase, a los partidos políticos de izquierdas, incluso marxistas y a las ONG, porque eran instrumentos aptos para que el pueblo consiguiera tales objetivos”. Hoy les han decepcionado, porque “la mayoría de estos sindicatos, partidos políticos y ONG se han vuelto instrumentos romos e inservibles, se han corrompido”. “Y, al faltarnos los instrumentos de expresión de nuestra fe, esta ha ido debilitándose, perdiendo empuje y vigor”. Verdaderamente hace falta mucha ingenuidad para esperar que un sindicato o un partido político vaya a ser un “instrumento de expresión de la fe”, cuando cualquier sabe que son instrumentos de la lucha por el poder y de las prebendas.
Pero lo que más les duele es que “nuestras críticas a la Jerarquía eclesiástica apenas le han hecho daño”. “No debemos de haber denunciado suficientemente la connivencia, la cohabitación y el juego de intereses económicos entre la Jerarquía y el Estado español”. Más bien cabría decir que no han hecho otra cosa. Lo que pasa es que el cristiano popular, el que va a la parroquia los domingos, el que colabora en Cáritas y el que lleva a sus hijos a un colegio católico, confía más en los obispos que en gente que  quieren “reinventar otra forma de ser Iglesia”.
Cabría esperar que los que quieren reinventar la Iglesia tuvieran el valor de reinventarse a sí mismos, cuando descubren los errores cometidos y la falta de frutos. Pero, a pesar del fracaso, estas comunidades se proponen relanzar su proyecto en la misma línea. El objetivo es una “Iglesia Popular, basada en una práctica creyente de liberación, en una reinterpretación post-religiosa y post-secular de nuestra fe y entendiendo esta nueva forma de ser Iglesia desde abajo, igualitaria, eco-feminista y pluralista”.  Pero es de temer que el modelo no sea sostenible, como lo indica la misma falta de relevo generacional. Quizá esta nueva forma de ser Iglesia sea también post-popular.

EL SÓNAR (ACEPRENSA)

26 de noviembre de 2013

PERMISIVIDAD Y SÍNDROME LÚDICO


















Francisco-M. González
Querer a los hijos, es querer lo mejor para ellos para que sean: buenas personas y buenos ciudadanos: libres, responsables, trabajadores y sociables, entre otras. No cabe duda que el logro de estas aspiraciones está necesariamente condi­cionado por la educación recibida.
Como se sabe, según los más recientes ensayos e in­formes sobre el mundo escolar español, nuestro sistema educativo es un fracaso. Las causas son varias y algunas bastante complejas. Sólo voy a referirme a dos aspectos claves en la educación: la permisividad -o haber crecido en un ambiente falto de autoridad- y el sín­drome lúdico. Se trata de dos puntos débiles que impiden o com­prometen seriamente una educación de calidad. Esto, también, es algo que se está dando en muchas familias, en el momento actual.
Con respecto a la falta de autoridad, no me estoy refiriendo al autoritarismo que se concreta en violencia física o en la humillación, o “que la letra con sangre entra” sino al prestigio capaz de garantizar un orden básico. Este orden precisa una información previa sobre lo que está bien y lo que está mal, para que las reglas de conducta no sean la ausencia de toda norma, el todo vale. En Los límites de la educación, una magnífica radiografía de la LOGSE y otras leyes en su misma línea, que hemos padecido durante años. Mercedes Ruiz Paz explica que la autoridad supone transmitir la obligatoriedad de unas pautas de conducta y valores fundamentales, de unos criterios que ayudarán a construir personalidades equilibradas, capaces de obrar con libertad responsable. Sin embargo, lamenta que la moderna pedagogía nos esté enseñando, con una didáctica demoledora: la tolerancia ilimitada, la permisividad extrema y la educación sin límites; lo que no hace más que garantizar la educación en y para la impunidad.
Los partidarios de este tipo de pedagogía desconocen que una armonía familiar o escolar, basada en todo tipo de concesiones, se asienta sobre un polvorín, como están demostrando los casos cada vez más frecuentes de violencia escolar, donde las principales víctimas no, son los alumnos que quieren trabajar en clase, sino los propios profesores. Con reiterada frecuencia vemos en los medios de comunicación, casos de acoso al profesor. Según los expertos en sicología infantil, padres y profesores decepcionan y aburren al niño si le dejan hacer todo lo que quiere, entre otras cosas porque su equivocada o impuesta –por “normativa legal”- tolerancia hará, en principio, del pequeño un tirano antipático. Lo que, con el tiempo, dará origen a graves conflictos personales, familiares y sociales. Un ejemplo: el reciente aumento de casos de  maltrato a los padres, violencia doméstica y social o ese clima de tristeza, inseguridad o agresividad colectiva, que se palpa simplemente al cruzar un paso de peatones o en la vorágine de las grandes superficies.
El síndrome lúdico, consecuencia del desprestigio del esfuerzo perso­nal, tiene raíces profundas en nuestra sociedad; una de ellas el hedonismo imperante -esa obsesión de sentirse bien o feliz a toda costa; aunque  pero la felicidad no es cosa de vagos- todo ello suele conducir a sociedades  inte­gradas por tipos humanos adolescentes, inmaduros, compulsivos, poco dados a la reflexión, con alergia a cualquier tipo de responsabilidad.
La actividad principal de un centro escolar debe ser el aprendizaje, mediante el trabajo, el estudio y la adquisición de unas normas básicas de respeto y convivencia. La actividad que presida los centros no es, ni debe ser, la actividad lúdica y festiva –como pretendían algunos ilusos de la “Reforma”- al menos cuando ya comprobamos que el nivel académico de muchos centros está tocando fondo; mientras se convierten en ludotecas o talleres artesanales. El chico ha de saber que al colegio se va a aprender, que sólo se aprende con esfuerzo, que ese esfuerzo merece la pena y es gratificante, y  que no debe confundir el ámbito familiar y el escolar. El colegio no es una extensión del hogar, y por eso el alumno no puede le­vantarse, parlotear, mascar chicle o llamar por el móvil, según le venga en gana.
De esta ludopatía son responsables de una manera ingenua los padres en la medida en que explican el colegio a sus hijos más jóvenes como un lugar para jugar con los amigos y pasarlo bien. Corregir ese planteamiento equivocado puede costar al profesor no sangre, pero sí sudor y lá­grimas, y si no endereza ese planteamiento, puede caer en una depresión,  o la somatización de cualquier tipo de dolencia, como la irritación, nódulos en la garganta o reuma.
Pienso que, para dar solución a estos desenfoques educativos, hay que recobrar la autoridad y confianza, entre padres y profesores, respetando los ámbitos de competencia de cada uno. Puesto que, en la actualidad, los profesores no se sienten respaldados por los padres de sus alumnos, ya que saben que, con frecuencia, no son presentados ante los ojos de niños y jóvenes como unas personas que merecen respeto, deferencia y atención.
Termino con un párrafo, del citado libro de Mercedes Ruiz Paz  «Ahora el problema es que unos muchachos que aún están por civilizar, que aún no tienen suficientes conocimientos, que emocionalmente ape­nas se han desarrollado, y que todavía están carentes de crite­rios, de lo único de lo que han sido informados es de la posibilidad que tienen de criticar y denunciar todo aquello que contravenga su parecer. »

BAJAMAR 251113

25 de noviembre de 2013

LÍDER DEL UNIVERSO

















Fernando M. Lemus Pérez
De compras, más concretamente buscando libros para documentar algunas charlas que estoy preparando sobre redes sociales, padres y niños que saben más que los padres (al menos de este tema), me llamó la atención una estantería exclusiva sobre Empresa y Liderazgo; títulos como Liderazgo Creativo, Los 11 poderes del líder, Liderazgo  empresa y deporte, El alma del liderazgo, incluso uno de Mourinho y otro de Guardiola, amén de un batiburrillo de ejemplares sobre el coaching, la motivación y el líder que lidera a los des-liderados.
Mi librería favorita dispone de un cómodo sofá donde los clientes podemos ojear algunos ejemplares, y una máquina de café por si no llevas prisa y quieres comprar al librero una cápsula de Nexpreso de esas que el pobre George Clonney no consigue degustar, debido a la extraña concentración de féminas despistadas que, cuando el bueno de George se dispone a disfrutar de su café, la cansina de turno avisa al resto de la presencia del cafeinómano galán, acabando arrollado y sin café.
Saboreando mi Nexpreso voy comparando los índices de algunos de estos libros sobre liderazgo, muchos coincidían en la base, pero discrepando en las formas dependiendo del color político o corriente filosófica del autor, y en ese momento pensé que sería un buen tema para mi reflexión de los lunes en este blog. Muchos de estos líderes empresariales están influenciados por líderes históricos, políticos, religiosos y revolucionarios, tratando de adaptar a su liderazgo los principales rasgos de estos grandes de la historia (cada uno que ponga los nombres que le apetezca o que se le ocurra).
Uno de estos libros señalaba “que los grandes líderes exigen un gran compromiso”, y como por un acto reflejo vino a mí la imagen de Jesús de Nazaret, que durante los tres años de vida pública hizo todo un derroche de liderazgo y coaching sin precedentes, que hasta la fecha solo se ha intentado imitar, pero sin conseguir superar.
Sin querer entrar en el perfil divino, místico o espiritual de Jesús, quiero ahondar en su lado motivador y de líder de masas, quizás algo desconocido para muchos de mis amigos, que por no creer que este galileo fuera el hijo de Dios o el Mesías, han descartado otras facetas ocultas o desconocidas.
Jesús ante todo era un líder apolítico, muy alejado del concepto que tenemos del liderazgo, pues no escondía ningún interés material, no se jugaba nada en la bolsa, en ningún consejo de administración ni en ningunas elecciones presidenciales, lo cual presenta un nuevo paradigma del liderazgo libre de cadenas o ataduras materiales. Tenía principios claros y sólidos, nunca improvisaba y eso transmitía seguridad a los que le seguían, en contraposición a muchos supuestos líderes actuales que cambian de principios según sopla el viento.
Apostaba por el trabajo en equipo y formó perfectamente a los suyos, hasta el punto que tras su muerte sus colaboradores más próximos continuaron su obra hasta conseguir transformar el mundo.

Jesús enseñaba con paciencia.
Sabía escuchar y era sincero (estas virtudes figuraban en todos los libros que estuve ojeando, incluso en el de Guardiola).
No le temblaba el pulso a la hora de exigir resultados a los que le seguían, quería mujeres y hombres fuertes, capaces de resistir grandes contrariedades, permítanme que me lo imagine mirando fijamente a los ojos mientras decía aquello de “Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?”
Lejos del debate espiritual, divino o humano, no cabe duda que este nazareno lideró a los des-liderados y dejó su impronta grabada en los anales de la historia.
Ayer domingo la Iglesia Católica celebraba la fiesta de Cristo Rey del Universo, pero permítanme que hoy lunes, día laboral quiera dedicarlo a Jesús, pues un líder que da la vida por sus amigos desmonta cualquier otra forma o teoría sobre el liderazgo, elevándolo a Líder del Universo. Feliz lunes y buena semana.
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* Fuente: “The top ten leadership principles of Jesus”


24 de noviembre de 2013

ENSALADA DE TORTAS














Carmen I. Montoro*
En este caso, conceptuales. A veces, revisamos la actualidad que nos acontece y es entonces cuando todos los acontecimientos se agolpan en un plato desarmónico y sinsentido. Cuando entiendo lo que escucho con pesar muchos días: “Yo cuando veo las noticias, apago la tele”. Qué desaliento. Estar informado es importante, al ritmo y con el aguante que cada uno pueda. No saber, no hablar, no mirar... Es una negación al mundo que nos toca. Pero es comprensible decepcionarse, primero por las realidades; segundo por la zafia interpretación de muchas historias, y tercero por el manido empleo de términos universales... Muchas veces toma la ventaja el que adelanta por la derecha.
Así, ojeamos esta semana y resulta que los atrevidos cargos políticos que quisieron darle un “escarmiento” a Yolanda Barcina, alcaldesa de Pamplona, con un tartazo triple, llegado el momento del juicio niegan que hubieran estado allí; y faltos de argumentos, algunos letrados hacen de periodistas preguntándole en su testificación a la alcaldesa por asuntos de la política foral, como el tren de alta velocidad vasco. No es una excusa alegar que por este motivo se inició la protesta. Un tartazo es una agresión, salvo en las películas de cine mudo.
Y muda me quedo cuando después de la huelga llevada a cabo por el servicio de limpieza de Madrid, la flamante alcaldesa de la capi, nos salta espetando que por motivos como ésos hay que crear una nueva ley de huelga que “garantice nuestras libertades”.
Vayamos a campos más limpios, al mundo del deporte... Tampoco aquí está contento Lance Armstrong. El ciclista al menos confesó haberse dopado toda la vida, ¿por qué le dejaron de encubrir? Si él ha caído, advierte, todos caerán ahora con él.
Tras el susto del Madrid Arena, los dueños del Moma también allí pudieron haber repetido la tragedia, pero la policía municipal desalojó por precaución la estancia, cuyos usuarios ya quintuplicaban la capacidad. La respuesta del local: “La policía contó mal”.
Un suma y sigue. Una auténtica ensalada de tortas donde el uso y abuso de términos funcionales para el agrado auditivo provoca que los discursos bien cimentados pero con poco apoyo social terminen decayendo. Pero la respuesta no puede ser la del grupo cómico Les Luthiers: “Lo mejor es no salir a caminar”. Lo dicho; en las dosis que cada uno pueda encajar, hay que escuchar y deglutir. Porque si no, nos terminarán contando la realidad de la peor forma posible y lo asumiremos, hartos de oír necedades. Sentido común, seguridad en que lo sencillo no es simplón sino útil y que si bien no todos hemos nacido para contar historias; sí para contar la nuestra, y en sociedad un cambio de rumbo es una nueva muesca en nuestra historia personal
*Joven escritora (aunque no le guste decirlo)

Santa Cruz de Tenerife 241113 

23 de noviembre de 2013

"LOS POBRES SIEMPRE…"






















Juan Pedro Rivero González*
Recientemente he escuchado en varios foros sociales la diferencia entre la caridad y la solidaridad. Y lo he escuchado con no poca carga peyorativa sobre el concepto de la caridad por su condición de verticalidad, o asimétricidad, en la ayuda interpersonal. La solidaridad es ayuda horizontal, la caridad es ayuda vertical, desde arriba, a veces una forma de limosna que no toca la realidad ni se implica de verdad.
Independientemente que considere que se trata de una estrecha interpretación del concepto "caridad", que en su raíz bíblica se vincula al concepto de "amor" como la forma más eminente de la solidaridad, lo cierto es que tanto la solidaridad como la caridad son conceptos que existen porque hay diferencias sociales entre los miembros de una sociedad: unos tienen más, pueden más, están mejor situados, mientras que otros tienen menos, están peor situados y sus posibilidades son más escasas. Tiene diferentes nombres y formas, pero solemos denominar esas situaciones como "pobrezas".
¿Cómo se puede hacer una reflexión, con pretensión de científica, sobre esta realidad humana que denominamos pobreza y que afecta a la vida personal de tantos entre nosotros sin revestirla de paternalismo o acudir a los tópicos comunes? La próxima semana, el Instituto Superior de Teología, en colaboración con la Universidad de La Laguna, del 25 al 29 y en horario de tarde, desarrollará el tema "Dios y los pobres en la Sagrada Escritura". El fin de semana pasada, Cáritas Diocesana de Tenerife, celebró con sus voluntarios la Escuela de Otoño, en la que se miró a las consecuencias de la crisis desde la labor social que la fe exige a quienes consideran que Jesús es salvación integral para la persona.
Benedicto XVI manifestó en su primera carta encíclica "Deus Caritas est" que, aunque, en una hipotética situación futura, ya no hubiera pobres entre nosotros, no podrá desaparecer la opción prioritaria de la caridad. Porque, o amamos, o no somos humanos. La caridad siempre será necesaria. El Papa Francisco no se cansa de recordarnos que sin compasión y amor real a los pobres, la fe es un lujo inadecuado y distante de la voluntad manifestada por Jesús en las páginas del evangelio. Y a la pobreza hay que mirarla a los ojos y tocarla aunque se manchen las manos del amor. La caridad exige la ternura del amor.
Habitamos la era del exceso de reivindicación de la autonomía, pero ¿cómo hacerla compatible con la verdadera solidaridad? Es posible pensar en una respuesta con realismo y con corazón.

*Rector del Seminario Diocesano de La Laguna (Tenerife)

22 de noviembre de 2013

CON PACIENCIA FRANCISCANA






















María del Pino Fuentes Armas
Tengo una urgencia, mi despensa se ha declarado en huelga de hambre. Es sábado, son las nueve y cuarto de la noche. Necesito comprar lo básico, fruta, yogourt, leche, café, lentejas... Me corre prisa, así que cojo el coche y voy al supermercado más cercano, preocupada porque a esta hora las calles suelen estar de tráfico hasta arriba. La suerte me guiña un ojo y encuentro espacio libre delante de la puerta del establecimiento. Sólo está permitido estacionar para carga y descarga; considero que estaré el tiempo preciso para comprar y marcharme. Lo he hecho otras veces, y son cinco minutos. Además, compruebo por el retrovisor que hay detrás un automóvil cuyo conductor intenta meterse en el mismo sitio, y da muestras de impaciencia con un destello de faros y un toquecito de claxon. Eso me decide, naturalmente. Aparco. Entro y compro. La elección es rápida y a fin de cuentas voy a cargar la compra y a descargar la cuenta corriente.
¡Buenos noches!, le digo a la cajera. Me sonríe y comienza a pasar la compra. Algo se le resiste, así que levanta el teléfono, como de costumbre, y llame a la sección de frutería para averiguar el precio del paquete de ajos. Le dan un código que teclea en el ordenador. Suspira y pasa por el lector, una y otra vez, la malla lila. Deja caer los brazos y me dice que han modernizado el sistema, que hay que esperar unos minutos, que ahora todo se hace informatizado y que es cuestión de tiempo. Temiéndome lo peor, miro hacia la puerta, donde sigue mi coche sin que, por ahora, ronde ningún policía municipal.
Tacatacatac. La dependienta teclea con denuedo. Es joven y masca chicle. Un pitido avisa de la puesta en marcha del sistema. De pronto, antes de totalizar el importe, me hace preguntas insólitas: calle en la que vivo, teléfono, número del DNI... cosas así. Le respondo con paciencia franciscana, volviéndome de vez en cuando a echarle una mirada al coche, hasta que me pide también una dirección de correo electrónico. Le pregunto que para qué, y me responde que son las nuevas normas del establecimiento, que es para mandarme las promociones, le respondo que no estoy interesada y me dice que si no llena todos los apartados de la plantilla no puede realizarse la operación. Empiezo a perder la paciencia. "¿Operación? -pregunto-. ¿Qué operación? Yo sólo quiero pagar la compra". Entonces, la dependienta me mira con lástima profesional, calculando si merezco explicaciones. Parece concluir que no las merezco, pues acto seguido le da a otra tecla y aparece en la pantalla del ordenador una sucesión vertiginosa de tickets. Al fin creo que ha percibido mi cara de angustia y asombro, pues enarca una ceja, pulsa otra tecla y se queda mirando el ordenador mientras yo miro de nuevo hacia el coche, desesperada. "Esto es para si pone gasolina, esto para la próxima compra si la hace antes del día 30, esto son los puntos que se le acumulan en la tarjeta...". Me obsequia con tres mascadas de chicle y una mirada glacial. Le doy la tarjeta de crédito y el DNI. A seguir esperando, inactividad absoluta en el datáfono. El aparato escupe el papel, la dependienta mira la pantalla y enarca la otra ceja. "Firme aquí". Vamos que lo que era entrar y salir se ha convertido en media hora. Justo al rematar la rúbrica observo por el rabillo del ojo cómo un policía municipal, parado junto a mi coche, rellena su cuadernillo de multas y observo su sonrisa guasona al poner el papelito en el parabrisas. De qué serviría contarle que se estropeó el sistema, que es cosa de la informática.

"EL DÍA". S/C. DE TENERIFE 181112

21 de noviembre de 2013

LA AVENTURA DEL DEPORTE EN FAMILIA

















Francisco-M. González*
De las múltiples actividades que se pueden hacer en familia o con los hijos, en el tiempo de ocio o en las vacaciones, se le debería dar preferencia al deporte. No sólo por su excelente valor educativo, sino además porque contribuye al desarrollo armónico del organismo y a crear hábitos para lograr una vida con calidad.
En realidad el deporte –pienso- es una actividad que hay que realizar durante toda la vida. Más aún, su práctica no deberíamos relegarla sólo para el tiempo libre, los fines de semana o las vacaciones; sino que, a diario tendríamos que encajarlo en nuestro horario: dedicar un tiempo, no muy largo, para practicar aquella actividad deportiva que más nos guste y que esté más acorde con nuestras aptitudes, edad y disponibilidad de tiempo. El entrenamiento y la práctica del deporte como profesión es otro tema.
Qué duda cabe, que poder dedicar todos los días  una hora, media,  tres cuartos o un cuarto de hora –en la actualidad andamos siempre tan cogidos de tiempo- a la realización de ejercicios gimnásticos o a la práctica moderada del deporte favorito, contribuye a un mayor  bienestar psicosomático y espiritual, para realizar o continuar realizando, con mayor vitalidad y entusiasmo,  nuestro quehacer diario; y, por supuesto, para templar las relaciones en familia y en el matrimonio. La gimnasia educativa o el deporte influyen de manera positiva, en poner orden en nuestra vida, para relajarnos y controlar el estrés, para mejorar el carácter, prevenir tantas dolencias y a bajar “la fiebre de la prisa por vivir”. En definitiva, conseguiremos  llevar la vida con deportividad y oxigenar las neuronas, que con tanta frecuencia nos fallan  por anoxia.
Claro que todo esto, donde mejor se aprende, como la mayoría de las  cosas, es de pequeñito y en la familia. Como se sabe, el ejemplo es la clave: por eso  no es fácil que nos salgan unos hijos deportistas o que amen el deporte, si no ven a su madre  y a su padre  practicar alguno  . No basta con hacer de mamá o papa “taxista” los fines de semana o a diario, para llevar el niño o la niña al gimnasio, a gimnasia rítmica, a natación, a baloncesto, o a tiro con arco. Esto tiene mérito, y sobre todo es necesario, si el chiquito o la chiquita tienen buenas aptitudes para la práctica de un determinado deporte de competición. En este caso, los padres no podemos ser ingenuos ni ilusos, y debemos dejarnos asesorar por un buen experto o entrenador de reconocido prestigio.
En Tenerife y en familia, dado que el clima que tenemos durante todo el año es maravilloso,  podemos practicar  casi todo tipo de deporte. Para hacerlo en familia tampoco hace falta unas instalaciones de alta competición, -aunque en nuestra isla las tenemos, aunque debieran ser mucho mejores-, tampoco hace falta un equipamiento de marca o gastarse mucho dinero. Lo que se necesita es querer hacerlo y ponerse a ello.
Entre otras, hay una actividad deportiva muy divertida en la que puede participar toda la familia, es el senderismo o excursionismo, con mochila y botas -mamá y papá también con la mochila- con comida a base de bocadillos y agua para beber. Es una oportunidad excelente, para vivir una serie de valores y  virtudes personales. Para ello, no hace falta que papá y mamá aprovechen la excursión  para  su lección magistral o la  “tarde”, basta que den ejemplo y que vayan por delante con mucha deportividad.
Conozco a varias familias, muchas de ellas numerosas, muy amantes de este tipo de aventuras. –por lo general son gente con mucha imaginación y excelente cohesión familiar-, que con frecuencia  se van con todos los hijos al monte, y acampan en un sitio más idóneo –en Tenerife tenemos muchos- o donde han quedado con otras familias; con las que después de comer  juegan un partido de fútbol, o cualquier otro juego de competición  que se pueda practicar. Meriendan y siguen jugando todos, padres y madres tambien. Por las noches montan las tiendas; después de cenar,  una entrañable tertulia a la luz de la luna, o de un  farol de gas, y a continuación  a dormir. No hace mucho, me encontré a un matrimonio, de estos entusiastas del monte y con cinco hijos,  caminando hacia  “Las Raíces”.Sólo conté cuatro niños, y pensé que el más pequeño se lo habrían dejado a los abuelos. ¡Pues  no!, con seis meses lo llevaba el padre en una mochila delantera.
Actividades por el estilo también se pueden hacer en la playa o en cualquier  otro lugar adecuado y permitido. En familia creo que se puede hacer  todo tipo de deporte: ciclismo, piragüismo, montar  a caballo, jugar al tenis, al padel  o petanca. Es una experiencia muy enriquecedora,  además de desarrollar virtudes humanas como  la fortaleza, el espíritu de superación, la generosidad y la sociabilidad para formar parte de un equipo,  seguir unas reglas, lograr unas metas en común , aprender a perder  y a ganar, a sufrir y a reír. Deja huella y,  cuando  los hijos son mayores. conservan un entrañable recuerdo de “aquellas aventuras”. 
Aunque se trate de una  actividad casera o familiar,  el deporte hay que hacerlo con  prudencia y sensatez: hay seguir las indicaciones del médico, y practicarlo con las máximas medidas de higiene y seguridad.  Debemos seguir al aforismo de los grecolatinos: “mens sana in córpore sano”.

BAJAMAR 171112

19 de noviembre de 2013

MARÍA RODRÍGUEZ: “SIN ILUSIÓN Y MOTIVACIÓN NO PODEMOS LEVANTARNOS
















La periodista, actriz y directora de la academia Timaginas Teatro, María Rodríguez Ortega, no para. ‘El Castigo sin venganza’ fue elegida por una universidad estadounidense como ejemplo del uso del verso para difundir el teatro. Asegura que “El teatro es una vía para reponer fuerzas para afrontar la vida”.
-¿Cuándo supo que quería ser actriz?
“Desde muy pequeña he estado vinculada al teatro y he pertenecido a diferentes grupos. Luego, cuando me fui a Madrid a estudiar periodismo, monté mi propio grupo de teatro universitario y a partir de ahí desarrollé la carrera teatral y la de periodismo al mismo tiempo. En Madrid había encontrado mi sitio, conocí a mi marido, que también es actor y trabajaba en Antena 3”.
-¿Por qué decidieron regresar a Tenerife?
“La verdad es que me costó la misma vida, venirme para acá, pero cuando tuvimos niños la vida en Madrid se hacía muy complicada, por las distancias, tenía que dejar al niño muchas horas solo y yo lo llevaba fatal. Así que decidimos venirnos para tener una mejor calidad de vida. Aquí, en un principio, estuve trabajando en el gabinete de prensa de la Fundación Empresa Universidad de La Laguna, hasta que ambos decidimos montar la academia”.
-¿Cómo surge la idea de crear Timaginas Teatro?
“Armando, mi marido, y yo, decidimos montar la academia, fundamentalmente porque veíamos el teatro no solo para aquéllos que querían dedicarse profesionalmente a esto, sino también para las personas que querían usar el teatro en su vida como una terapia. Para mejorar la forma de hablar el público, para ejercitar la memoria, para quitarse el estrés. A mí el teatro me ha salvado la vida siempre. Por ejemplo, cuando vivía en La Palma para desarrollarme culturalmente, cuando llegué a Madrid fue mi vínculo de relación para establecerme allí, para sentirme segura, para crear contactos… y cuando llegué a Tenerife, y pude montar esto, me cambió la vida. El teatro tiene la capacidad de cambiar la vida a las personas. Eso que habíamos descubierto del teatro, era importante compartirlo con los demás. Yo creo que la gente cuando conoce el teatro y se mete de lleno en ello, se da cuenta de los beneficios que tiene para su vida”.
-¿Cuál es el objetivo de la academia?
“Nos planteamos la academia como un lugar para impulsar y recuperar el teatro clásico. Lo que hicimos en un principio fue hacer teatro de calle, para que la gente nos viera y nos conociera, con la vocación de acercar, sobre todo a niños y jóvenes, al teatro. Hemos representado la función Piratas más de 150 veces y la han visto más de 15.000 niños en Canarias”.
-¿Por qué teatro clásico?
“Es lo que menos se hace y queríamos acercarlo a los jóvenes porque entendemos que la cultura es muy importante. El teatro clásico es la base de todo, como la madre, y el que aprende y sabe hacer teatro clásico, luego puede hacer lo que quiera. Tiene un componente más difícil por la escenografía y el vestuario que requiere, pero tiene la capacidad de transportarte a una época distinta a la que vivimos, con un componente de magia, de ilusión, de recuperar valores como el honor, que parece que ya están fuera de contexto. La naturalidad y la transmisión de los sentimientos es la misma para el teatro clásico que para el moderno, pero nos transportamos a una época en la que se caminaba de una manera, la gente de cada clase social, tenía su forma de comportarse…”
-¿Con qué tipo de personaje se siente más cómoda?
“Con las criadas. Se empeñan en darme papeles de dama, pero a mí lo que me gustan son las criadas. Me parece que son versátiles, divertidas y pizpiretas. Me sale el rejo alcahuete. Yo en Madrid representaba a doña Inés y ahora represento a doña Brígida que es su criada y además, es malísima”.
-¿Cuál va a ser su próximo proyecto?
“Con la compañía estamos preparando La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, en la que yo haré de Bernarda. También hemos montado El castigo sin venganza de Lope de Vega, que lo vamos a representar ahora en el Ateneo de Madrid, toda la semana de Carnaval, desde el 11 al 16, para difusión de teatro clásico en la capital. Esta obra, que estrenamos aquí en abril del año pasado, fue seleccionada junto con otra de una compañía de Salamanca, por una universidad de Estados Unidos, por ser los únicos en mantener el verso para difundir el teatro a los escolares. Generalmente, las compañías, para ponerlo más sencillo a los niños lo que hacen es adaptaciones del verso a prosa. Nosotros hemos mantenido la obra fiel, aunque le hemos insertado otros elementos que la hacen más divertida, o que la dulcifican, para los más pequeños, pero sin tocar los textos del autor, que son brillantes”.
-Defiendes los beneficios del teatro para la vida…
“Para la gente que está deprimida, que tiene estrés, vergüenza, o para niños con problemas es muy beneficioso. En la academia tenemos niños que nos envían los psicólogos por los beneficios que les reporta el teatro. Aquí se aprende a expresarse, se ejercita la memoria, se aprende a impostar la voz y todo eso no es que sirva para ser actores, sino para la vida: para defender un examen oral, para hacer una reclamación, para expresar los sentimientos a los seres queridos… Yo creo que en los colegios se deberían utilizar más los elementos del teatro para impartir algunas asignaturas. La gente que necesita tener una ilusión, una realización, que necesita quitarse las penas… Esto te hace olvidarte de las penas. Nos han quitado casi todo, pero la ilusión no nos la pueden quitar. Sin ilusión y sin motivación no nos podemos volver a levantar. El teatro es una vía para ilusionarse para reponer fuerzas para afrontar la vida”.
-¿Cuál es la edad óptima para empezar en teatro?
“Nosotros tenemos incluso a niños de cuatro años, pero hay nueve grupos organizados por edades, desde los de cuatro y cinco años hasta los alumnos de 60. Es una horquilla bastante amplia. En los niños tiene mucha aceptación porque al fin y al cabo el teatro es un juego y quién mejor que los niños para jugar. Yo juego a que te cuento una historia y tú juegas a que te la crees. Los niños están mucho más conectados con el juego que nosotros, nos cuesta mucho más”.
FUENTE: "DIARIO DE AVISOS" DE S/C. DE TENERIFE

18 de noviembre de 2013

DOCTRINA PAROT















Carmen I. Montoro 
Ya es un hecho. El Tribunal Constitucional revisará a partir del martes la doctrina Parot a la luz del reciente fallo del Tribunal de Estrasburgo que la anuló, en un pleno ordinario en cuyo orden del día figura también el recurso de amparo del expresidente del Parlamento Vasco, Juan María Atutxa. Y de esta revisión, tras las hábiles actuaciones de carísimos bufetes de abogados ante Bruselas por parte de ETA, poco queda esperar.
 La organización terrorista está ligada directamente con lo que considera un logro, y de hecho su aplicación lleva el nombre de uno de sus integrantes. El terrorista de ETA Henri Parot, acusado de asesinar a más de 80 personas, recibió una condena de 4.800 años de cárcel. Pero la ley española sólo permite que un reo pueda estar como máximo 40 años de cárcel. Esta cifra puede reducirse por diversos beneficios penitenciarios a 30 años. De modo que Parot iba a salir al cumplir 30 años de cárcel o menos. Para evitar su excarcelación, el Supremo consideró que los beneficios penitenciarios no se podían aplicar sobre esos 40 años de pena máxima, sino sobre cada uno de los delitos cometidos. De este modo, se lograba que cumpliera la pena máxima en España de 40 años. Entre otros aspectos, porque los llamados “presos políticos”, no consideraban al Estado español como tal, y por tanto no era coherente que se acogieran a determinados beneficios que concede el país a sus presos.
Esta interpretación, que al fin y al cabo eran diez años más de seguridad para el resto de los ciudadanos, le ha salido cara a los jueces que han comprendido desde España la difícil situación del país.
Entre otros letrados, ha sido Amaya Izko, dirigente de Sortu y abogada de la etarra Inés del Río, la que ha permitido este giro a los tribunales españoles cuyas consecuencias se traducen en la excarcelación de más etarras, violadores, y demás presos del país; que ahora se plantean también exigir indemnizaciones millonarias por lo que consideran una “ley del Talión”, refiriéndose a la Doctrina Parot. Y en su apogeo de celebraciones y en su triunfo fáctico, se olvidan que el ojo por ojo sería haber asesinado, torturado o violado… En cambio, se ha interpretado, siempre bajo la legalidad, las penas que se debían aplicar a este tipo de presos. Y si ahora Luxemburgo hace agachar la cabeza a todos los magistrados españoles, lo que no es de recibo es que la justicia española tenga que pedir perdón por haber hecho su trabajo. 
S/C DE TENERIFE 17.11.13

17 de noviembre de 2013

ESPECIES EN PELIGRO DE EXTINCIÓN























Carlos Lemus Martín y Fernando M. Lemus Pérez
Sin tiempo para mucho más, la reflexión de este lunes es fruto de un fin de semana lleno de actividad familiar y caos doméstico, provocado por la ausencia de mi esposa, imprescindible y fundamental en mi plan de vida, pues sin ella ya no soy yo, porque tal y como cristianamente está establecido, cuando te casas no es la suma de lo que valen dos personas, sino que es el resultado de la unión de dos almas bajo el sagrado sacramento del matrimonio, quedando convertidas en una única, insoluble y nueva realidad.
Junto con mi mujer coincidió una amiga que la acompañaba durante estos días, y un servidor se quedó a cargo de su hijo, así que desde el jueves por la tarde, hasta el domingo por la noche, me convertí en director de una orquesta compuesta por cuatro músicos cuyas partituras sonaban desafinadas y a destiempo, y que sin saber porqué, tras haber terminado de limpiar la cocina y la casa tras el desayuno, una desafiante y despiadada voz preguntaba ¿cuándo almorzamos?.
Las comidas, ropas, compras y actividades de fin de semana de cada uno de los componentes de mi orquesta no me dejó ni un segundo de tiempo para la mínima reflexión personal, así que, aprovechando un trabajo de clase que mi hijo Carlos (alumno de tercero de Primaria y aspirante a futbolista de élite y zoólogo) debía hacer el fin de semana sobre especies canarias en peligro de extinción, y que con su permiso tomé prestadas algunas de sus conclusiones para mi columna de los lunes en este Blog, que tan amablemente me cede el profesor González para, desde la total libertad, expresar inquietudes y compartirlas con quién a la vez cede lo más importante que tiene para leerlas, su tiempo.
Según lo investigado por Carlos, el murciélago orejudo, especie endémica canaria y en serio peligro de extinción, vive oculta en tubos volcánicos y en galerías de agua. El murciélago en general es el único mamífero volador, y nuestro orejudo hace un bien muy grande a la sociedad isleña, pues se encarga de mantener a muchos bichos a raya (insectos varios con nombres cargados de consonantes y escasos de vocales). Estos murciélagos, localizados en Tenerife, La Palma y El Hierro, paren en primavera y solo tienen una cría en cada parto, lo cual dificulta aún más su continuidad.
Esta mañana en Misa el cura comentaba la importancia de dar testimonio de nuestra fe, recordando que el próximo domingo se clausura el año de la fe que Benedicto XVI promulgó, para que todos los católicos reflexionáramos sobre la eficacia de este don, que bien cultivado transforma nuestras idas y venidas por este periplo llamado vida, dando sentido, paz y alegría a todo lo que hacemos. No hay mejor testimonio que el de la paz y la felicidad, y en estos días donde todo es prisa y caras largas. El apóstol que Benedicto XVI quiere de nosotros debe presentarse como mensajero de la alegría, dando así el mejor testimonio posible, fruto de una fe profunda, comprometida.
En el trayecto que me llevó desde la iglesia hasta la biblioteca donde Carlos y yo rebuscamos información para su trabajo, comprendí la inquietud del sacerdote por animarnos a los cristianos a salir de la cueva o del tubo volcánico de los respetos humanos, que anunciemos la Buena Nueva como remedio a los muchos bichos que acechan para la perdición de las almas (egoísmo, sensualidad, traición...). Dar testimonio de vida sencilla, sin ataduras que mantengan al corazón bajo el yugo del materialismo caduco, ser generosos y desprendidos. Una inquietud que nos lleve a ser luz para muchas almas, para así multiplicar esa alegría sobrenatural característica del cristiano de fe honda, que durante siglos ha logrado la conversión de tantos.
Imagino que al bueno del Párroco, sin conocer los avances biológicos de Carlos, le hubiera venido al dedo la oscura y frágil vida de nuestros amigos orejudos para encomendar con más fuerza, si cabe, este año de la fe que ahora termina. Feliz lunes y buena semana.

S/C. Tenerife 17 de noviembre de 2013

TIEMPOS RANCIOS PARA SER JOVEN

















Carmen I. Montoro

Nos queda poco y todo. Los jóvenes tenemos el extraño compromiso de inventar algo nuevo cuando en la era de la comunicación ya parece existir todo y no repetir ninguna tradición bajo riesgo de ser despreciados con la exclusión social. Sobreactuamos más que nunca. No importa tanto ser rebelde como parecerlo. Una mano invisible, como la del mercado que tanto nos enseñaron en Economía nos pone difícil lo de pensar por libre y esa maldita mano se nos mete por la columna para que defendamos a voz en grito sus causas como si fuéramos marionetas.
Nada está prohibido, pero el silencio y las miradas que se clavan en uno cuando se desmarca de la patética opinión pública son peores que cualquier película del Oeste cuando el protagonista irrumpía en el bar. Podemos ser solidarios, pero en ningún caso generosos. Está bien visto expresarse pero en ningún caso sincerarse. Las urbes están hasta los topes de tolerancia y desiertas de respeto.
Los garitos del momento se llenan de jóvenes afectados que ya peinan canas y lideran los movimientos juveniles sin dejar que nos quitemos el chupete y encabezando frases que ya cansan al oído, incluso si se es joven. La moda se convierte en la piel perfecta de mimetización para, de esa manera, calmar el ansia de juventud de romper con todo y que case perfectamente con la necesidad de integración social. No pasa nada, cuando nos demos cuenta del engaño ya tendremos cuarenta años y recorreremos desaforadamente bares de niños intentando robarles sus voces, como lo hacía la malvada Úrsula a una nívea sirenita llamada Ariel.
Cualquier intimidación social impide al hombre ser persona y atreverse a pensar por libre. ¿Para cuándo la libertad de expresión real?, ¿para cuándo el sincero diálogo entre posturas con el objeto de ahondar más en el camino que cada uno elija?, ¿para cuándo el preguntarse a uno mismo por dónde va? No parece ser en este siglo, no con la libertad falsa cuando, lo siento por la referencia, el mayor eslogan de uno de los grupos poperos del momento es “quiero entrar en tu garito con zapatillas”. En eso se queda la supuesta libertad que se nos da a los jóvenes, ese es el único mensaje “políticamente correcto” que nos puede unir a todos. Y ni eso, no sea que si lo canto me tomen por pija.

16 de noviembre de 2013

EL PRÓXIMO SÁBADO DÍA 23: "CONVIVENCIA ESPIRITUAL" EN LA PARROQUIA NTRA. SRA. DEL ROSARIO DE VALLE DE GUERRA (TENERIFE)




El próximo sábado día 23  del presente mes, dará comienzo un "Un Día de Convivencia Espiritual", con arreglo al siguiente horario:

A las 1o. Recibimiento, por D. Julio Ribot
11. "La Espiritualidad de la Virgen María en estos momentos (I)", Juan Carlos.
12. "Conversión, encuentro con Dios y la Virgen en Medjugorje , Rafa Lozano.
13. SANTO ROSARIO
14. Comida.
15. ROSARIO DE LA MISERICORDIA
16. "El papel de María en la familia", Rafa Lozano
17. "Espiritualidad de La Virgen María (II)", Juan Carlos
18. SANTA MISA
19.  HORA SANTA
20. EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO, hasta la nueve de la mañana del día siguiente.

NOTAS: 1. Es importante llevar La Biblia
2. La Cafetería Nebraska (de Valle de Guerra) ofrece a los peregrinos "menús" al precio de cinco euros.

¡El Señor junto a su Santísima Madre te espera!

"LA IGLESIA EN ESTAS ISLAS"















Juan Pedro Rivero González*
Hoy me gustaría contarles algunas curiosidades históricas en relación a la presencia de la Iglesia Católica en nuestras Islas Canarias. Tal vez ya las conozcan, pero seguro que para muchos serán interesantes.
Hasta el año 1819, todo el Archipiélago era una única Iglesia Diocesana, con la sede del Obispado en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Ese es el motivo por el que hoy, cuando oímos hablar de la Diócesis de Canarias nos refiramos a la que configuran las tres islas más orientales de nuestra archipiélago -cuatro, si por fin se le dé consideración de tal de la La Graciosa-. Desde ese año, y teniendo como sede la ciudad de La Laguna, las cuatro islas correspondientes a nuestra Provincia conforman administrativamente la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, o Diócesis Nivariense -aspecto que le debemos a nuestro Teide nevado que generó la denominación de la isla de Tenerife como Nivaria-. Por tanto, hace sólo 194 años que existe, como tal, nuestra Diócesis Nivariense.
Aún así, hasta 1825 no tuvimos obispo propio. Hasta 1877 no se crea el Seminario. Hasta 1913 no se consagró el edificio de la Catedral. Hasta 1985 no hubo un centro de formación teológica para los seglares. Hasta el año 1999 no se celebró el I Sínodo de nuestra Diócesis. Todo muy reciente. Somos, pues, muy jóvenes como Diócesis. Sólo hemos tenido doce obispos y es, desde la perspectiva patrimonial, la diócesis con menos recursos de todas las de España. Casi 150 sacerdotes para más de 300 parroquias. Pero una ingente cantidad de agentes de pastoral que llevan adelante lo que acontece en las parroquias, en los centros docentes y sanitarios, en los hospitales y tanatorios, en los servicios diocesanos de Cáritas...
Todas estas curiosidades no desdicen de nuestra identidad eclesial. Al contrario; es la evidencia más clara de que la obra iniciada por Jesús hace XX siglos ha sido, entre nosotros, bendecida y animada por una fuerza que está siempre más allá de nuestra capacidad. Pequeños y pobres; escasos y en precario; pero movidos por la fuerza de la potencia tierna de Dios.
El próximo domingo, el 17 de noviembre, cuando escuchemos hablar del "Día de la Iglesia Diocesana" seguro que sabremos un poco más lo que queremos decir. Nuestra madre joven, sencilla y, en muchos aspectos, en precario, que ama a sus hijos con el amor de Dios.

*Rector del Seminario Diocesano de La Laguna (Tenerife)

15 de noviembre de 2013

FRIKILANDIA




















María del Pino Fuentes Armas
Una terraza cualquiera, la salida de alumnos de un colegio, la cola en la caja de un supermercado, media hora en un aeropuerto, cinco minutos ante la televisión... instantes de vida que corroboran lo que afirmara Nietzsche: "Todo lo que un ser humano es capaz de imaginar ha ocurrido ya", y es que la realidad supera a la ficción como dice el tópico. Por mucho que se haya estudiado y visionado la pintura de todos los tiempos, por más que se sondee en las obras literarias llenas de pasajes infinitamente crueles y esperpénticos, imaginando con mente calenturienta todo lo peor que los humanos podamos llegar a inventar, el fenómeno Frikilandia se hace cada vez más patente en nuestra sociedad. Desfila ante nuestros ojos.
Nada nuevo, dirán ustedes, hace años que vivimos en Frikilandia, y sin embargo parece que se vislumbra algo distinto y desde luego inquietante. Antes, mirábamos la parada de monstruos como quien va al circo, nos reíamos de las payasadas de Marujita Díaz o Belén Esteban, por ejemplo, y nos compadecíamos del aire bulímico de Victoria Beckham, siempre agarrada como un náufrago a su tabla, de su bolso de Hermés; ahora en cambio se las imita y admira. Sí, es cierto. Sus nombres, de tanto salir en la televisión, se han convertido en iconos -absurda palabra cuando se usa para conferir valor a personajillos cuyo mayor mérito es vivir del cuento-. Se observa que gente de gran valía artística o personal, cuando ve declinar su fama, hace cualquier cosa por continuar en el "candelabro" de Sofía Mazagatos. Una magnífica actriz como Lucía Bosé se tiñe el pelo de azul; otra señora inteligente, Pitita Ridruejo, asegura que se le aparece la Virgen; todo vale porque lo peor que se puede ser en este mundo es normal. Eso no interesa porque, para llamar la atención del respetable, hay que estar permanentemente rizando el rizo. La tele es un monstruo al que hay que alimentar con contenidos a cual más llamativo y escandaloso. Y todo esto no estaría tan mal si el espectador no hubiera perdido perspectiva y viera el desfile de frikis como lo que son. Pero no es así. Por eso el caradura, el pícaro y hasta el ladrón son ahora personajes a emular, básicamente porque es mucho más fácil hacer el imbécil que luchar por ser alguien, más simple tomar atajos que trabajar honradamente toda la vida -o al menos perecer en el intento-. También porque muy poca gente piensa que pueda optar a un premio Nobel, pero todo el mundo está muy seguro de poder ser una princesa del pueblo o un gran hermano.
¿A quién le sorprende entonces, que cuando le preguntan a un niño qué quiere ser de mayor ya no diga médico sino "famoso"? A los más jóvenes se les educa con el ejemplo y lamentablemente ese es el que les estamos dando. ¿Exagero?, déjense llevar por la paciencia y no pierdan la oportunidad de ver la televisión, asomándose al "mundo" que están construyendo las diversas cadenas con su particular escala de valores, sus reinas de la mañana que hacen su personal hit parade, digámoslo así, de lo que está bien y lo que no.
Para empezar, las "noticias" que tratan dichos programas suelen ser lo más esperpénticas posible, como si de una inacabable parada de monstruos se tratara. Así, en un mismo espacio se puede ver: una bruja de poco pelo que lleva un vestido de largos tules, miriñaque a lo María Antonieta, uñas en garra y maquillaje exuberante. El enésimo gran hermano presumiendo de sus artes amatorias y, supongo que para tocar la fibra sensible del espectador, se habla de algún niño desaparecido. Para terminar, vemos a una pléyade de telecotillas que se pelean, gritan y hacen gestos soeces para tener la razón sobre los andares de Farruquito, por ejemplo.
¡Ay!, si hay alguien que no esté pirado de verdad, que haga una tesis doctoral sobre la cosa.

EL DÍA. S/C. DE TENERIFE 111113