VERANO

Este blog contiene temas de Orientación Familiar, (educación y familia) Antropología filosófica, Religión y poesía. Todo ello con sentido común y, con frecuencia, con sentido de humor.



31 de diciembre de 2013

"2013, VAITE E NON VOLVAS"
















Carmen I. Montoro
Hay una parte de la profesión que no por sabida y esperada deja de ser difícil, y son los temas de agenda. Los eventos que acontecen cada año y de los que escribimos hasta que pasan demoledores sobre nosotros, y ya otros se encargarán de seguir la estela. Fin de año es una de estas fechas. Me encanta ver el trabajo de los compañeros y sudo la gota gorda cuando toca el análisis y recopilatorio propio.
Por eso este año, aunque hice lo propio, invité a otros colegas a departir sobre este 2013. Además de ser un número feo, para muchos ha sido un año de muchos sacrificios, y con pocos noticiones que dar. Un exceso de prudencia en los análisis informativos y un falso optimismo en los datos económicos que una simple visita a la hemeroteca desarma. Aunque las autoridades han buscado la forma estadística más acrobática no han logrado que el balance les salga positivo. Nos piden más paciencia y austeridad, ser comprensivos en los recortes, congelar sueldos, y ceder derechos que dignificaron al trabajador.
Este año se ha hablado ya sin pudor de pobreza, y los ciudadanos se han puesto en marcha sin esperar la mano de la autoridad. Han ejercido como una verdadera Polis activa y han demostrado que con céntimos pueden evitar desahucios, y que muchas hormigas hacen temblar la tierra (esto ya lo dijo Pixar).
Se apropian de una moral que nunca fue del César y demuestran una incapacidad que pagamos todos si es culpa suya; y sólo nosotros si es coyuntural. Legislan en lo absurdo y siguen desfilando en cueros... Y ya no queda quien se crea el lema Transparencia. La ciudadanía pide otras leyes, de esas que permiten al partido más votado llegar al poder, que ya imperan en otras naciones que no se corresponden a Neverland. En fin, de acuerdo que el panorama no es fácil, pero hay interesantes medidas para el beneficio de todos, que ni se plantean en una profesión agotadora y alejada de la vida de un ciudadano medio.
En la tertulia sacamos conclusiones varias: 2013 no es un año fácil, hemos tratado con aceptación realidades antes temidas como fantasmas y hemos perdido además a muchas figuras de la transición, de los que nos recordaron que costó sangre volver a la paz y el gobierno. En Canarias hemos perdido a muchos, entre ellos al padre Jesús Mendoza y a nuestro Charlot... Es tiempo de nuevas figuras, de valientes y desprendidos que tienen mucho que hacer. La fortuna nos regaló al menos un sueño, un buen dinero con ese segundo premio de Navidad de Lotería a tantas personas necesitadas. El nuestro fue poder verlo y contarlo.

En esa búsqueda de definición y optimismo, he recordado este anuncio que surgió en Galicia y otras comunidades han tratado de copiar. Incluso una marca de jamón trató de abanderar el carácter patrio con las consabidas críticas a mares. Quizá no lo hicieron bien, o el mensaje perdió fuerza por genérico. Así que al 2013, "Vaite e non volvas". Porque al presente se mira de frente. Feliz 2014. 
Escritora joven

30 de diciembre de 2013

UN RELATO CORTO ( y TERCERA PARTE)












Fernando M. Lemus Pérez
- Y llegados a este punto ¿qué quiere que le diga?; ¿es un sueño?, ¿estoy muerta?, ¿estoy tan loca como esa gente que no para de sonreír con la mirada perdida donde vaya usted a saber?
- No Lucía, nada más lejos de la realidad, no sueñas, no estás muerta, solo esperas. -El anciano viendo que Lucía parecía cada vez más resignada entendió que era el momento de desvelarle su destino, entonces con más sosiego si cabe, continuó. - Hay un momento en el que las almas, tras la muerte del cuerpo, deben prepararse para su destino eterno.
¿Muerte del cuerpo?, pensó Lucía tragando el más amargo de los nudos, pero antes de interrumpir al anciano este prosiguió.
- No es este lugar ni soy yo quien ha de juzgar  a estas almas, pero si están aquí es porque en algún momento tuvieron la esperanza de que algo superior dirigía los designios de sus vidas, y a ese algo superior muchas veces le pedían una ayuda que humanamente era imposible de conseguir. Aquí se preparan porque a donde quieren ir deben hacerlo de la mejor manera posible, y sonríen porque empiezan a experimentar algo muy parecido a lo que tú podrías entender cómo paz o serenidad.
- No le entiendo. - dijo Lucía con voz temblorosa al no alcanzar a entender más allá de la palabra muerte. – Me dice que no estoy muerta pero he ido a parar a una especie de purgatorio o como se diga, donde a mi alrededor no hay más que almas que esperan ver consumado su destino, si van al cielo o al infierno, esto no es real debo estar volviéndome loca.
- Purgatorio, Cielo, Infierno, locura, realidad, Dios... todas caras de un mismo dado -dijo el anciano.
En ese momento sonó el ruido del repiquetear de un dado de madera de color rojo, que el anciano dejó caer sobre la mesa y que depositó suavemente en la mano de la asustada mujer prosiguiendo.
- Cuánta energía derrocháis los hombres tratando de racionalizar una visión de la realidad que aceptáis simplemente porque os entra por los sentidos. Recuerda lo que decía un hombre griego muy sabio sobre unos hombres que permanecían prisioneros en una caverna encadenados al cuello desde su nacimiento, que sólo veían las sombras de los objetos percibiéndolas como la realidad, ¿tal vez vosotros vivís en la ignorancia cuando vuestras preocupaciones se refieren al mundo que se ofrece a los sentidos?
En ese momento Lucía comprendió lo equivocada que estaba, lo mal que había encaminado su vida, siempre agobiada, sin tiempo para observar, meditar, agradecer, amar, respirar. Había vivido una vida finita y temporal sin dedicar al menos un tiempo a preparar lo que parecía ser una vida eterna, llegaría a su encuentro con lo trascendente en condiciones paupérrimas. De pronto se imaginaba una eternidad sentada en esa cafetería, con la sonrisa perdida en algún lugar donde atisbara un ápice de luz, y no le hizo la menor gracia.
- ¿El reloj, la cafetería, mi vida...que va a ocurrir?
- El tiempo como tú lo entiendes no es, simplemente no pasa. Aquí el tiempo pertenece a otra dimensión que se distribuye según sus designios, para ti es una hora menos que cuando “decidiste entrar a la cafetería”, tu corazón fatigado no pudo más y se paró. Todo lo demás: “la cafetería, la gente, yo mismo”, todo lo ves como a ti te gustaría verlo.
Completamente serena, Lucía prestaba máxima atención a las palabras del anciano, que continuó.
- Existe un momento antes de lo que se podría considerar el final de algunas buenas personas, donde la Providencia desvela, no sabría decirte si por capricho o debido a su divina misericordia, la antesala del destino de sus hijos, para que estos tengan una segunda pero difícil oportunidad.
Una sensación de alivio invadió a Lucía cuando escuchó lo de la segunda oportunidad.
- ¿Segunda pero difícil oportunidad? - preguntó.
– Así es. No recordarás prácticamente nada, quizás un sueño, pero eso es todo, otros que como a ti se les dio la oportunidad de regresar no fueron capaces de cambiar nada y en poco tiempo regresaron, pero esta vez para quedarse.
- ¡Prometo cambiar, rezaré mucho, me tomaré la vida con calma, ayudaré a mucha gente! - replicó Lucía ahora con tono eufórico.
- ¡Si fuera así sería todo tan fácil! – dijo el anciano como sonriendo - Pero debes olvidar, porque es ahí donde entra en juego la libertad que la Providencia da a sus hijos para que de forma voluntaria dirijan sus vidas. Tuviste fe, en algún momento oraste, y la generosidad de la Providencia, que no tiene límites, te devolverá porque todavía no ha llegado tu hora, así que vete y escucha a tu conciencia, porque a través de ella Dios te habla.
De pronto la puerta sin pomo de la cafetería se abrió, y una luz muy fuerte cegó los ojos de Lucía mientras que una suave brisa acariciaba su rostro, y al girar la cabeza vio que alguien golpeaba la ventanilla de su coche, la cual solo tenía unos centímetros abiertos, lo justo para que pasara algo del frío aire de aquella mañana.
Un hombre con cara de preocupación que no dejaba de golpear  el cristal mientras hablaba desde su teléfono móvil.
– Ahora parece que vuelve en sí. Por favor, manden una ambulancia, le repito, el número siete justo enfrente del solar abandonado, le juro que pensé que estaba muerta.
Lo último que recordaba era que no conseguía localizar la dirección de un cliente al que llegaba tarde, y de pronto se encuentra con el coche mal estacionado, como si lo hubiera aparcado con prisas. Tenía un fuerte dolor en el pecho que parecía que remitía a la misma velocidad con la que el hombre golpeaba la ventanilla de su coche, y pensó que tal vez el dolor la hizo aparcar de esa manera y sufrió un desmayo.
Consiguió reunir fuerzas para abrir la puerta del coche.
– Ya voy, ya voy. – dijo con voz débil.
- Señora, que susto, juraría que estaba muerta. – dijo el hombre mientras trataba de ayudarla a ponerse en pie. – Creo que sufrió algún tipo de desmayo o pérdida de conciencia, la ambulancia está en camino debe esperar para que la examine un médico.
Algo más recuperada Lucía decidió sentarse en la acera para terminar de recuperarse ayudada de la fresca brisa, mientras una extraña e inusual sensación de paz la invadía.
- ¿Sabe qué hora es? - preguntó al hombre.
- Son las 9,30, señora. – le respondió. Lucía hubiera jurado que justo un minuto antes el reloj de su Samsung Galaxy S3 marcaba las 10:38 horas, pero debido a su estado tampoco le preocupó mucho este detalle.
Ante la inminente llegada de la ambulancia Lucía decidió coger sus cosas del coche. Tenía el móvil, una carpeta con facturas de la empresa y su bolso en el asiento del acompañante. Y, cuando recogió este, vio sobre el sillón un dado rojo de madera que no sabía cómo había llegado hasta allí.
¡Feliz Navidad! Buena semana y buen comienzo de año.
            S/C. DE TENERIFE 291213

29 de diciembre de 2013

"TIMAGINAS"... EL TEATRO CONTRIBUYE A LA MEJORA DE TENERIFE
















LOS TRES MOSQUETEROS DE TIMAGINAS TEATRO BUSCARÁN A DARTAÑÁN ENTRE EL PÚBLICO DEL TEATRO GUIMERÁ
La comedia familiar estrenada con gran éxito el pasado mes de abril se pondrá sobre las tablas el 4 de Enero, para público familiar.
Los Tres mosqueteros de Timaginas Teatro buscarán a Dartañán entre el público del Teatro Guimerá, el próximo 4 de enero, en una función familiar que permitirá a un niño del público convertirse en ayudante de la guardia real de Luis XIII, tal y como ideó Alejandro Dumas, en este clásico reinventado por Javier Veiga, Chani Martín y Javier Coll y que ya ha recorrido los escenarios más importantes de las islas y ha sido vista por más de 5000 niños en funciones orientadas a acercar el teatro a los escolares.
Esta propuesta teatral está orientada a emocionar y divertir a todos los públicos, tanto niños como jóvenes y por supuesto es ideal para ver en familia en estas fechas navideñas. Timaginas Teatro ha reinventado la puesta en escena de un texto brillante que acercará al público a una época mítica que les resultará muy familiar tanto por las versiones cinematográficas como por las de animación.
Los tres famosos mosqueteros del Rey han sido retados a duelo por un joven caballero, al que no conocen, llamado Dartañán; Athos, un mosquetero sin valor; Portos, un bravucón sin astucia, y Aramis, un hombre sin corazón, aguardan la llegada del misterioso Dartañán, valiente, astuto y galante. Mientras esperan, reciben un encargo del Rey de Francia: recuperar el pergamino con el "sagrado Juramento Secreto de los Mosqueteros del Rey" antes de que caiga en manos del Cardenal Richelieu. En el camino hacia su objetivo, los tres espadachines tienen que superar numerosas dificultades que pondrán a prueba su inteligencia, valor, gallardía y sensibilidad. Prueba a prueba se irán convenciendo de que no es tan grave carecer de alguna virtud si se tienen amigos para superarse y compartir. ¡¡Uno para todos y todos para uno!!
La Dirección corre a cargo de Armando Jerez y María Rguez. El elenco estará formado por Miguel Ángel Jerez (un niño de once años), Eric Peña, Andreas Trujillo Figueiredo, María del Cristo Rodríguez Ortega, Raquel Trujillo, Ricardo Trujillo, y Armando Jerez. En el espectáculo se hará uso de la comunicación directa con el público, improvisaciones, música y canciones en directo, bailes y La lucha de espadas correrá a cargo del Maestro de Armas Enzo Chuerubino.
Timaginas ha obtenido el Premio al Mejor Espectáculo del Público en el Festival Mueca 2012 y su montaje del clásico El Castigo sin venganza de Lope de Vega, que también ha sido representado en la Semana del Teatro Clásico del Ateneo de Madrid, ha sido seleccionado por la prestigiosa Universidad Sarah Lawrence College de Nueva York (EEUU) por ser pionera en popularizar el verso entre el público infantil y juvenil. La versión de esta obra será objeto de estudio y posterior publicación en un libro de investigación sobre las "Últimas Tendencias Escénicas de los Clásicos Españoles, desde la democracia hasta el presente". Actualmente se encuentran de gira en Canarias con La Casa de Bernarda Alba, Los Tres mosqueteros y a punto de estrenar su nuevo montaje, la versión teatral de Golfus de Roma.

28 de diciembre de 2013

"FELIZ NAVIDAD"
























Juan Pedro Rivero González*
A todos ustedes que detienen los ojos en esta página para leer estas reflexiones, opiniones, sugerencias..., muchas felicidades de corazón. A todos los que mantienen una fidelidad sencilla y libre a la lectura de estas letras que van naciendo del fondo de mi alma, a veces de mi hígado, al ritmo del acontecer, muchas felicidades. Feliz Navidad para todos.
No nos acostumbremos a desear inconscientemente la felicidad en Navidad. Claro que es una costumbre; una buena costumbre. Pero eso no significa que nos debamos "acostumbrar". Yo no me quiero acostumbrar a decirlo, a hacerlo de boquilla, como decimos hola o adiós, como un saludo rutinario. Desearle a los demás que tengan una vida dichosa y feliz no es poca cosa. Es un buen deseo. Envueltos como a veces estamos en engañosos anhelos y en mentiras entrañables que revestimos educadamente de nobleza, desear el bien ajeno es un acontecimiento. Con esta novedad y con plena consciencia, quiero desearte una feliz Navidad.
Y quiero, por coherencia con las palabras y mis sentimientos, exponerte el contenido de este deseo: Deseo para ti, especialmente, que tengas la dicha de encontrar el sentido de la vida y la razón de ser del hecho inaudito de existir. Deseo que te sientas bien contigo mismo, con aquellas gotas mínimas de la insatisfacción que no nos permiten permanecer estáticos y nos empujan a seguir creciendo, pero feliz de ser tú mismo y de sentirte como pez en el agua dentro de tu misma piel. Deseo que llegues a casa y te sientas en tu hogar; lugar que se construye, que se edifica sobre el principio de la gratuidad y del amor generoso y fiel. Deseo que te sientas realizado en tu trabajo, aunque no sea el que deseas o no lo valoren como debieran. Deseo para ti la dicha de sentirte amado hasta el tuétano, y que ames como es capaz de hacer tu corazón humano.
Y sobre todo, deseo que experimentes la dicha de un amor infinito e incondicional. Ese amor que buscamos atormentadamente desde siempre y que -¡oh sorpresa!- se ha envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Ese amor tan infinito como histórico, tan universal como concreto, tan total como personal, que resulta complicado narrar pero que deseo de corazón lo encuentres o lo acrecientes.
De verdad, de corazón, conscientemente, te deseo Felicidades en esta NAVIDAD recién estrenada.
*Rector del Seminario  Diocesano de Tenerife (España)

27 de diciembre de 2013

OTRA NAVIDAD






















María del Pino Fuentes de Armas
Días de emociones contenidas, de esas que te escarban adentro y resucitan sentimientos, cosas viejas que humedecen los ojos y la memoria. Gente que se mueve por la calle entre otra gente con la que comparte deseos de amor y felicidad, ilusiones y sueños. Las sonrisas. La bondad. El calor solidario de los que parecen conocerse de toda la vida. Pero tú sabes, porque recuerdas, porque, pese a todo, no han logrado confundirte por completo la memoria, las sensaciones, el olor de aquella Navidad de antaño que nada tiene que ver con la que hoy se vive y te sientes estafado, pues nada es casual ni espontáneo en este aparente mundo feliz que se extiende a nuestro alrededor y que los grandes almacenes pretenden recrear apelando a ese niño que todos tenemos dentro, invitándonos a entrar en el juego.
La magia de la Navidad eran unos chicos con la nariz pegada a los escaparates, con el frío en las orejas. Niños con bufanda y botas de agua - pues hasta los inviernos eran diferentes-, que lo miraban todo con ojos abiertos por la ilusión y el asombro. Abuelos que esperaban en casa. Párpados abiertos en la oscuridad, a la espera del ruido que delatase a Melchor, Gaspar y Baltasar encaramándose al balcón, entrando por la puerta trasera o rebuscando en el interior de los armarios. Panderetas, sidra y turrón; truchas y rosquetes; postales de Navidad y guardias de tráfico que siempre parecían buenos, contagiados del espíritu de solidaridad, tan lejano y extraño en los hoy uniformados, siempre a la caza del coche que se detiene, por un momento, para cargar sueños.
El cartero le desea felices Pascuas. La abuela coleccionaba todas estas papeletas en la mesa de la entrada. Villancicos y mucho ding, dong en la publicidad de la tele. Hijos, nietos y yernos sonreían comprensivos mientras esperaban el milagro de la cena. Los más jóvenes haciendo bromas y felices, abrazándose incluso con espontánea camaradería en torno a un belén en el que los pastores nunca han guardado proporción con el tamaño de las casas. Y la verdad es que en aquella Navidad todos se querían. Y me querían. Los veo pasar por la memoria como si fueran un anuncio en blanco y negro, mecidos por la música de Lo Divino, mientras soñaban con que cayera la nieve al otro lado de la ventana. El árbol decorado iluminaba la esquina, se apagaba la tele y se sonreía, dejando que el cuerpo se moviera con el ritmo pegadizo del du-duá navideño, mientras en nuestra arcadia feliz regalábamos besos y parabienes. Estábamos convencidos de que amábamos a nuestros semejantes y viceversa, soñábamos con el gordo de la lotería porque un señor calvo y un niño con bufanda, en un mundo cálido en blanco y negro, nos invitaban a jugar. Pero aquí, en esta Navidad de 2013, falla algo, hay una nota discordante que nos hace despertar a la cruda realidad que vivimos.
Ahora la Navidad sale en el telediario, todos somos un remedo de cualquier tiempo pasado, una mala caricatura de la felicidad, fantasmas resucitados por el oportunismo comercial de los de siempre. Te preguntas dónde está la ilusión y no hay respuesta. Ya no está. La mataron los gobernantes con su mala administración, los banqueros y los tertulianos de los medios de comunicación, empecinados en hablar y dar datos de una crisis que nos ha borrado la memoria de esos tiempos pretéritos en los que nuestros gustos eran más frugales, pero las emociones más grandes. Ahora hay paro, mucho paro, y también hambre, proliferan los comedores de caridad y hay colas en los ayuntamientos para pedir ayudas sociales.
Chales Chaplin dijo: la vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos... A mí solo me ha quedado el libreto como recuerdo.
S/C. DE TENERIFE 231213

24 de diciembre de 2013

NAVIDAD















Carmen I. Montoro
De nuevo se acerca la Navidad, y escribo este artículo en tiempo límite, martes 24 de diciembre. Llevo un mes dándole vueltas para dar un mensaje actual a la vez que verdadero y repleto de raíces. No es fácil. Lo primero que se me vino a la cabeza fueron algunas felicitaciones que, cada vez más, llevo recibiendo estos últimos años. Felicitaciones tristes, melancólicas, vagas... Del tipo "no sé si todo esto tiene algún sentido, y no soy muy fan de estas fiestas, pero te deseo lo mejor a ti y a los tuyos". Una especie de pésame con polvorones que me deja siempre confundida. Recibo el cariño desde luego de las personas y hasta con este tono me alegran, sobre todo porque a mí siempre me pilla el toro y sin enviar las tarjetas. Y el año que las escribo, no las envío. Así que ya me dirán, mejor podríamos decir que es eso. Sé que no son tan románticas las nuevas tecnologías, pero yo gracias a ellas puedo decirles a todas las personas que me rodean que las quiero, aprecio, respeto  y les deseo lo mejor en unas fiestas que para mí son felices y tienen todo el sentido. 
Qué sentido tiene todo esto... La Navidad... Las luces... Estoy convencida de que los cristianos de Nigeria nos lo podrían explicar, puesto que hoy en día mueren por defender que hace 2013 años nació el Dios Hombre en Belén. La campaña de Ayuda a la Iglesia Necesitada nos anima a echar un cabo a los cristianos de Nigeria. Desde hace dos años el grupo terrorista Boko Haram quiere islamizar el país, y se han producido más de 800 asesinatos y cerca de 450 ataques a iglesias. La violencia se expande a los musulmanes tolerantes y a los judíos. Esta Navidad piden algo de ayuda para reconstruir los templos, ladrillo a ladrillo.
Literalmente, en este país ir a misa es un riesgo para la vida. Similar al nacimiento de Jesús, los asesinatos de Herodes, la huida a Egipto... Jesús nació esperando y lleno de amor en un pesebre, con todo el cariño del pueblo llano y de Ilustres que fueron a rendirle pleitesía. Pero hubo por supuesto miedo y recelos, violencia y vileza. Igual que hoy en día. Desde luego, la Navidad y su sentido es actual cien por cien. Otra cosa es que no sepamos verlo, que sigamos pensando que la opulencia es cosa del Cristianismo y divaguemos entre frivolidades varias, mientras familias enteras se juegan la vida por vivir en libertad su fe. Yo voy a aprovechar la mía para felicitarles la Navidad, para unirse en familia y este año estar conectados con Nigeria. Feliz Navidad. 

23 de diciembre de 2013

UN RELATO CORTO (SEGUNDA PARTE)






















Fernando M. Lemus Pérez
¿Una hora menos? - esto es una locura, pensó.
Se dirigió apresuradamente hasta la puerta de la cafetería con la firme convicción que la cobertura del móvil se restablecería, pero no ganaba en señal, el dispositivo parecía como muerto. Decidió salir del local pensando que en la calle, y sin obstáculos, podría hacer la llamada que le confirmara donde había ido a parar. Un escalofrío recorrió su espalda al comprobar que la puerta no disponía de pomo, no había nada, simplemente la madera ciega que continuaba su dibujo sin mostrar la palanca que hacía que se abriese para poder salir. Se desplazó unos pasos a la izquierda, hasta la primera ventana para comenzar a golpearla, con la esperanza de que alguno de los transeúntes la pudiera escuchar y la ayudara a salir de allí, pero nadie la escuchaba, toda aquella gente que caminaba de una lado al otro de la acera, pasando a menos de un metro, no era capaz de escuchar el angustioso golpear en la ventana, parecía que caminaban por delante de un muro y no se percataran de la existencia de la cafetería.
- Lucía no insistas, la puerta no se puede abrir – dijo el anciano con tono de voz tranquilizador.
- ¿Lucía?, ¿sabe mi nombre? - pensó Lucía sin poder para nada tranquilizarse.
- No te van a oír, la gente que ves no te ve a ti, este lugar no existe, al menos para los que ahora están caminando, ajetreados en medio de sus afanosas vidas.
- Pero si hace un momento entró una persona – dijo con voz temblorosa – usted mismo pasó por esa puerta, yo le vi.
- No te he dicho que no se pueda entrar, lo que trato de explicarte es que no puedes salir, al menos de momento.
Sin poder resistir dijo con la voz más alta que pudo – ¿pero nadie me va a decir que está pasando?, ¿por qué sonríen?, ¡señora! - dijo a una mujer que permanecía con la mirada perdida - ¡señora, ayúdeme, dígame que ocurre!, ¿qué lugar es este?.
- Las respuestas que buscas se podrían resumir en una: esperar – esta vez el anciano respondió sin sonreír – esperar, en este lugar se espera, y sonríen porque esperan. Estas personas, al igual que tú, en algún momento de sus vidas tuvieron la certeza de la esperanza.
- ¿certeza de la esperanza?- a Lucía no se le ocurría otra cosa que repetir cualquier afirmación que el anciano le iba desvelando.
- Quizás ahora no le recuerdes, pero fuiste escuchada mientras pedías.
- Yo no he pedido nada, estaba buscando la dirección de un cliente, me perdí, entré en esta cafetería y ahora parece que me han secuestrado unos locos que no paran de sonreír, encabezados por un anciano en plan profético.
- Pedías paz y descanso tras reconocer con humildad la carga tan pesada que te habías infringido, una pesada cadena que te esclavizaba a unas obligaciones materiales superiores a tus fuerzas. Tu corazón fue cambiando, llenándose de miedo, odio y egoísmo, unos sentimientos negativos que paralizaban tu presente para mantenerte en la tensión de un futuro aún por llegar.
Lucía dejó de gritar y perecía que empezaba a recobrar la calma, tomó la silla que estaba junto a la mujer de la mirada perdida y dejándose caer lentamente, casi extenuada, se sentó.
- ¿Qué broma macabra es esta? - en ese momento recordó que una noche, tras cenar y con unas cuantas copas de vino de más, confesó a su buena amiga y confidente Isabel García, lo cansada e infeliz que comenzaba a sentirse en su vida. - Ya sé lo que ocurre, la buena de mi amiga Isa – como así llamaba a Isabel García- me ha organizado una bromita de esas que se ven en televisión, si de esos programas de cámara oculta.
- Orabas en la oscuridad de tu habitación, y ahí en lo secreto te escuchó, y por eso eres recompensada – dijo el anciano, esta vez sentado frente a ella tomándole de la mano.
(Continuará el próximo lunes...)
S/C. DE TENERIFE 231213 

22 de diciembre de 2013

UN CAFÉ CON MARÍA Y ARMANDO, CREADORES Y DIRECTORES DE LA ACADEMIA Y COMPAÑÍA DE TEATRO “TIMAGINAS”

















Francisco-M. González*
Me veo obligado a simplificar sus currículos, para dejar espacio para  la entrevista. Armando Jerez Lozano, nació  en la tierra de Don Quijote, es  licenciado en Historia del Arte; y, María Rodríguez Ortega, natural de la “Isla Bonita”: La Palma, es licenciada en Ciencias de la Comunicación (rama periodismo). Ambos son actores, profesores y directores de teatro; procedentes del teatro universitario madrileño, aunque escénicamente se han formado en diversas escuelas de la mayor relevancia y prestigio de la Capital. Cuentan con más de dieciséis años de experiencia en el ámbito de la comunicación, de la docencia, y del teatro tanto en Madrid como en nuestras Islas.  Llevan 12 años casados y son padres de tres hijos Miguel Ángel, Lucía y Daniela de 12, 11 y 6 años.
- La Universidad Complutense  de Madrid y la Universidad San Pablo CEU están ambas en la capital. Quedan, sin embargo, a cierta distancia.  ¿Cómo salta la chispa o “Cupido” entre vosotros?
- Nos conocimos gracias a Don Juan Tenorio, yo dirigía el Grupo de Teatro universitario y a dos semanas del estreno, el actor que encarnaba el papel de Don Juan desapareció, literalmente, así que me hablaron de Armando y vino a hacer una prueba. Inmediatamente me di cuenta de que, como dice el refrán, en la vida, cuando una puerta se cierra, una ventana se abre. Armando era mucho mejor Don Juan que el que teníamos. En aquella época yo encarnaba el papel de Doña Inés, así que estábamos condenados a entendernos.  
- En un mundo como el de hoy, ¿para qué decidisteis casaros?
- Para construir una vida juntos, porque creíamos en las mismas cosas, ambos estábamos enamorados, no sólo mutuamente sino del teatro y éramos mucho mejor como equipo que por separado. Sobre todo para apoyarnos incondicionalmente por encima de lo bueno y de lo malo.
- Algo que tanto  les  preocupa a  los jóvenes actuales, hacer compatible la  vida familiar, la educación de los hijos…y la vida profesional. Me consta que el teatro es una actividad dura, que hay que echarle tiempo y trabajo. En vuestro  caso, ¿cómo lo lográis?
- Con mucha ilusión y amor por lo que hacemos. Cuando consigues dedicar tu vida a aquello para lo que has nacido te sientes bendecido de tal forma que las dificultades que se presentan se sortean con cierta facilidad. Es importante hacer piña y hacer partícipes a los niños de nuestro trabajo, para ellos el teatro forma parte de su vida, las tareas del colegio se compatibilizan con las bambalinas y tenemos la fortuna de que a ellos también les apasiona este mundo, actúan y pueden entender que es imposible no dedicar el alma a un oficio tan gratificante.
- ¿Por qué eligieron la ciudad más bella del mundo, Santa Cruz de Tenerife?
- Por razones familiares, a mí, (María) me dio mucha pena dejar Madrid, pero queríamos vivir en una ciudad que nos diera más calidad de vida y permitiera compatibilizar nuestro trabajo sin perdernos el día a día con los niños. Tenerife ha resultado ser un lugar ideal para nuestro proyecto teatral.
- ¿Cómo surge la aventura arriesgada de la Academia y la Compañía “Timaginas”?
Desde siempre tanto Armando como yo queríamos dedicar nuestra vida al teatro, pero las circunstancias familiares nos alejaron un tiempo de él. Esta época fue muy dura para ambos porque no hay nada más triste que renunciar a nuestra propia esencia, así que cuando tocamos fondo, decidimos lanzarnos a una piscina en la que solo había ilusión, fe y la certeza de que daríamos la vida por sacar Timaginas Teatro adelante. Abrimos en el 2009, el año en que debutó la crisis, abandonamos nuestros trabajos estables y decidimos crear un lugar donde el teatro cambiara la vida de las personas, como nos la había cambiado a nosotros. Lo mejor es que la gente entendió nuestro mensaje y nos dieron la oportunidad. Tanto en la Academia como en la compañía hemos sentido la incondicionalidad del público y esto le da verdadero sentido a nuestro esfuerzo y nuestro trabajo.
- En poco tiempo habéis logrado sonar mucho y además con un repertorio de teatro clásico  y que ha enganchado al público y  logrado un joven elenco de actores. ¿Da vértigo pensar en las próximas metas?
 - Nuestra meta es popularizar el teatro, que forme parte de la vida de los niños, de los jóvenes, que nuestro legado clásico les resulte familiar, que disfruten de las joyas de Lope, de Calderón, que no les de miedo enfrentarse a una obra en verso. Queremos traducir los clásicos para ellos, convertirlos en algo que puedan entender, pero sobre todo con lo que puedan sentir porque esa es también la finalidad del teatro, provocar emociones. También queremos acercar el teatro a la gente de a pie, a la que piensa que está reservado para unos pocos. Nuestro objetivo es transmitir que el teatro puede transformar la vida de todos los públicos. Queremos contarles lo que nos ha pasado a nosotros y que se dejen tentar por este arte. El que lo prueba, ya no puede dejarlo.
- Pedagógicamente defiendo el teatro, en Primaria” y “Secundaria”. ¿Os atrevéis a defender sus beneficios y  eficacia para una vida de calidad? ¿Puede esta actividad mejorar, cambiar a las personas?
- Por supuesto, tal y como comentaba anteriormente los beneficios del teatro desde muy temprana edad son incontables, no sólo para mejorar la memoria, la capacidad para hablar en público, para afrontar el aprendizaje de un texto, para vencer el miedo al ridículo sino que fomenta enormemente los valores humanos, tan necesarios en estos tiempos. Hacer teatro impulsa la generosidad, el trabajo en equipo, la capacidad para mostrar emociones, para canalizar los miedos, para desarrollar la personalidad. El teatro es una herramienta fundamental para lidiar con la vida. Al mundo que vivimos hay que echarle teatro.
- Mis preguntas proyectivas, si me lo permitís. ¿Compartís juntos algún hobby al margen del teatro?
-  La verdad es que somos muy distintos, fuera del teatro y del arte, nos gustan cosas muy diferentes.
- ¿Un libro, ¿una película?, ¿un autor dramático?, ¿una canción o fragmento musical? –
María, ¿un libro?  "La buena suerte"  de Alex Rovira; ¿una película?, "Lo que el viento se llevó"; ¿un autor dramático?  Lope de Vega;  ¿una canción o fragmento musical? "Nessum Dorma".
Amado (por el mismo orden), "Las aventuras del Capitán Alatriste" de Pérez Reverte; "Los Goonies"; Federico García Lorca; "Paradise City", (Guns and Roses)
- Muchas gracias por vuestro tiempo y amabilidad. Junto a vuestros hijos y demás familia ,os deseo una muy Feliz Navidad,  y un 2014 con todo tipo de éxitos y bienes.
*ORIENTADOR FAMILIAR
Santa Cruz de Tenerife  20 de  diciembre de 2013

21 de diciembre de 2013

"LA SOLIDARIDAD NO HACE RUIDO"























Juan Pedro Rivero González*
¡Qué verdad tan verdadera! Así oía, de pequeño, la jocosa forma de subrayar que las cosas claras son claras, y la verdad verdad, para quién tiene los ojos encima de la nariz y ve sin prejuicios las cosas que van pasando ante su cara.
La caridad, ese amor oblativo y gratuito por el que somos amados y amamos a las personas tal como son, es la forma más excelente de la solidaridad que, aunque huyamos de la verdad de su significado, no es otra cosa que cargar sobre lo propios hombros el peso que soportan los demás con menos fuerza o menos recursos.
Y qué bien lo dijo el de Tarso, cuando definía la caridad como discreta, sin ruido, humilde, amiga del bien y lejana al autorreconocimiento fácil. Eso que Pablo le decía a los primeros cristianos de Corinto, nuestra gente mayor lo parafrasea de una manera estupenda: "Haz el bien y no mires a quién" o, sacando el dicho del crudo evangelio vivido, "que tu mano derecha no sepa lo que hace tu izquierda".
Asistimos al espectáculo de la solidaridad. A la difusión mediática de la realización de un acto solidario. El ruido en la solidaridad sonora me hace sospechar; lo siento. Aún siendo consciente de que el reconocimiento es un deber de gratitud. Pero el bien no hace ruido por respecto a quién lo recibió. No hace ruido si busca el bien del otro y no el propio. Es una brisa que alivia, un susurro que tranquiliza o una caricia de sosiega. Pasó haciendo el bien, como una lluvia de verano.
Es necesario mantener los ojos abiertos y mirar con espíritu crítico. Es necesario ser autocríticos, en primer lugar; pero también no nos podemos abobar con el sonoro discurso grandilocuente de una solidad programada y retransmitida ante la que nos debemos preguntar quiénes se benefician y en qué cantidad lo hacen; quiénes se lucran y de qué modo lo consiguen.
La palabra da para muchos usos y abusos. Para hacer una cena de directivos no es necesario esconder el derroche bajo una forma pseudo-solidaria. Mejor hacerlo de otro modo, sin hacer ruido y le quitándole la etiqueta de la empresa al regalo solidario.
La mayor solidaridad la contemplaremos pronto envuelta en pañales y acostada en un pesebre. Ni los pastores ni los magos hicieron ruido. Mucho menos su madre. El silencio de su padre fue el más elocuente. El ruido sólo se le permitió a los ángeles y sólo para cantar "la gloria de Dios".
*Rector del Seminario Diocesano de Tenerife

20 de diciembre de 2013

VIERNES














VIERNES
 Yo no sé todavía
qué tienen estas tardes de los viernes
que me dan tanto miedo.
Primero es una sombra que me abruma
al andar por las calles familiares
de este Madrid tan mío ya
y siempre tan distinto,
tan ensombrecedor, tan apagado
desde la media tarde de los viernes,
que siempre anuncia
una noche más honda,
un túnel que se expande y nos recubre
y nos lleva hasta el fondo
de un oscuro presagio,
hasta el confín de un sueño muy terrible.
¿Cómo es que tú, Señor,
que ya has resucitado por los siglos,
continúas manchando con tu sangre
la tarde interminable de los viernes?
¿Cómo es que todavía
el velo de los templos
–de todos estos templos
que se han multiplicado por el mundo–
continúa rasgándose los viernes,
y un eclipse de sol a media tarde
me sumerge de nuevo en las tinieblas
donde sólo distingo tus heridas,
siempre tan silenciosas,
en medio de un bullicio
que pasa indiferente por el mismo Calvario,
celebrando la Pascua a su manera
e impidiendo dormirme y olvidarme
de que esta tarde aún tú sigues muerto?
¿Cómo es posible aún que cada viernes
mi fe se resquebraje y pierda la esperanza
de que dentro de un día o dos
la luz vuelva a alumbrarnos el domingo
y tú y yo,
una vez más,
vayamos a seguir resucitando,
y que todas las tardes de los viernes, como hoy
–¡cómo es posible!–
vuelvan a ser iguales?

De La cuenta atrás, 2000, Carlos Javier Morales
POETA DE "VALLEGUERA" (S/C. DE TENERIFE). Y
DOCTOR EN FILOLOGÍA HISPÁNICA

19 de diciembre de 2013

NAVIDAD, CON DOS NARANJAS BASTA
















Francisco-M. González*
La gran crítica que se realiza a la Navidad se dirige en realidad a las "navidades", es decir, el compendio de festejos, agasajos y compras que ha hecho de esta fiesta cristiana una debacle de consumismo y frivolidad.
También, hay otra visión fría hacia estas fiestas que sí se genera a raíz de lo que se predica en diciembre, y son las reuniones familiares. Porque, por tradición, se encuentra la familia al completo, en gran mayoría no acostumbrada a estar junta cualquier otro día del año. Por lo que, cada vez en más hogares esto se traduce en que afloran los conflictos permanentes (como,  las molestias de día a día, los conflictos padres e hijos adolescentes), surgen las comparaciones materiales entre roles de familia (suegra-nuera, nuera-nuera...); y lo más terrible, los llamados conflictos sordos y "gordos" que se cuecen a fuego lento y en estas fechas hierven. La psicología ya predice que en estas fiestas,  lo normal son las patologías de ansiedad  y estrés.
Antes de desinflar al personal, recordamos que estas letras defienden la alegría en Navidad. Pues bien, igual que nos llenamos de recetas culinarias, hagámoslo también con el espíritu. Para empezar: neutralizar la imaginación y  la experiencia de vivencias agrias dejando atrás los prejuicios. Después, si su situación es muy grave sitúese en el patio de butacas y manténgase como espectador,  o bien, sólo para chefs, vuele como las águilas y crea en sí mismo y en el sentido de la Navidad; ponga, de corazón, su mejor sonrisa y haga de pegamento, como aquellas matriarcas y patriarcas nuestros que desde el sillón de la sala parecían no hacer tanto y finalmente eran el motivo por el que todos se unían.
Me pondrán otro "pero"... Las ausencias de los seres queridos, pero no tengan miedo a vivir estos días en profundidad. La vida sigue y no podemos rechazar todo lo que nos regala, entre otros dones, sus buenos recuerdos. Como ven, no he tejido un discurso algodonado, sabiendo todas las espinas de la rosa, seguimos viendo su hermosura. Lo que no nos gusta en Navidad eso que barruntamos todo el año.
Por eso, si esperamos la venida de un bebé, y nada menos que un Niño-Dios, y además se trata de una fiesta religiosa, no nos compliquemos tanto y preparemos sobre todo el alma; de lo material, recordaba el otro día mi mujer que en su pueblo los niños saltaban de alegría el día de Reyes porque a cada niño les traían... ¡Dos naranjas!. Para este año, una preparación (que los cristianos llamamos Adviento) y ¡dos naranjas!
*ORIENTADOR FAMILIAR


18 de diciembre de 2013

“NO DISCRIMINARÁS”












Ignacio Aréchaga
En el mundo actual toda la ley y los profetas han quedado reducidos a un solo mandamiento: “No discriminarás”. Y para que nadie se sienta discriminado, hay que redefinir la naturaleza de cualquier actividad y acomodarla al imperio del deseo. La religión no se salva de esta tendencia. El Tribunal Supremo británico acaba de dar una nueva definición de religión que para ser inclusiva acaba excluyendo a Dios.
La cuestión que se planteaba es si la llamada Iglesia de la Cienciología, fundada por Ron Hubbard en 1954 como una filosofía laica,  podía celebrar bodas en sus capillas.  Con lo maltrecho que está el matrimonio, uno puede pensar que hasta una capilla de la Cienciología puede valer. Pero la ley británica exige que si es matrimonio religioso se celebre en una verdadera Iglesia.
Una sentencia anterior de 1970 excluía de esta categoría a la Cienciología, porque sus adeptos no veneran a un dios como ser supremo. Pero los cinco jueces del Tribunal Supremo actual piensan que esta es una concepción anticuada de la religión. “La religión no debería estar circunscrita solo a religiones que reconocen a una suprema deidad”, escribe el juez lord Toulson. “Hacer eso significaría una forma de discriminación religiosa inaceptable en la sociedad de hoy”.
Entonces, ¿qué es hoy  la religión?  Según los jueces, se trata de “un sistema de creencias espiritual o no secular”, que “pretende explicar el puesto del hombre en el universo y su relación con el infinito” y que da a la gente una guía para la vida. Conforme a esta definición, pronto tendremos bodas New Age invocando a la madre Gaya o enlaces por la Iglesia de la Ufología con testigos extraterrestres a distancia.
Precisamente ahora que se había puesto de moda declararse “espiritual pero no religioso”, cláusula que sirve para atribuirse sentimientos filantrópicos y tolerancia universal, sin los inconvenientes de la “religión organizada” –dogmas, preceptos, exclusividad–, los jueces británicos se empeñan en que cualquiera puede considerarse religioso.
Así como muchas veces el arte moderno suscita la pregunta: ¿pero esto es arte?,  ante  la definición de los lores cabe plantearse: ¿pero esto es religión? Al final, es muy posible que la respuesta acabe dándola, no los teólogos o los filósofos, sino el Fisco, que está ya preocupado ante la perspectiva de que todo tipo de “cultos” reclamen la etiqueta de religión por las ventajas fiscales que conlleva. En este mundo materializado, con los impuestos no se juega.
Puestos a no discriminar, y siempre en el terreno de las bodas y las preferencias sexuales, un juez federal ha dictaminado que la prohibición de la poligamia en el estado de Utah –tierra de mormones– es inconstitucional. La demanda había sido presentada por Kody Brown y sus cuatro mujeres, que le han dado 17 hijos, estrellas de la serie de televisión Sister wives sobre la vida feliz de una familia polígama en Utah.
Ya anteriormente, en sentencias de 1878 y 1890, el Tribunal Supremo de EEUU rechazó la legalización de la poligamia,  frente a pretensiones de mormones que aducían que su religión lo permitía. Pero los tiempos cambian y también los polígamos han decidido quejarse por ser discriminados
La sentencia del juez Clark Waddoups no permite que un hombre esté legalmente casado con varias mujeres. Reconoce que el Estado tiene derecho a no dar licencias para matrimonios múltiples. Pero permite que los polígamos salgan de su armario y  vivan a plena luz sin miedo a ser perseguidos.
El argumento del juez se basa, primero,  en que la prohibición de la poligamia es una discriminación religiosa, ya que, a su juicio, el matrimonio heterosexual monógamo es solo una institución cristiana. En una sociedad con pluralismo religioso y no predominantemente cristiana, no hay una base racional para prohibir una “cohabitación religiosa”. En segundo lugar, el juez Waddoups invoca el derecho a la privacidad, el mismo que sirvió al Tribunal Supremo en 2003 para despenalizar la sodomía y que luego se ha invocado a favor del matrimonio gay. El juez simplemente ha extendido a las relaciones polígamas la misma línea de argumentación, defendiendo el derecho a que cada uno viva de acuerdo con sus propios valores y convicciones. El matrimonio se limitaría a dar un reconocimiento legal y público a los afectos entre adultos.
Los argumentos suenan bastante conocidos a los que han seguido la batalla ideológica sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, y parecen indicar que quienes decían que después vendría la poligamia no andaban descaminados. Por el momento, los Brown se muestran felices en las fotos y celebran la decisión judicial: “Como miles de otras familias plurales, hemos esperando muchos años este día”.
Es posible que la sentencia del juez Waddoups sea recurrida y echada abajo. Pero hay que reconocer que el matrimonio polígamo tiene más tradición y practicantes que el matrimonio gay, y que si para el matrimonio ya no importa el género sino el afecto entre los contrayentes, es difícil explicar por qué el número de afectos ha de ser un problema.

EL SÓNAR (ACEPRENSA)

17 de diciembre de 2013

EN NAVIDAD Y TODO EL AÑO, LAS PERSONAS LO PRIMERO















Rosalba González Batista*
Estamos a las puertas de la Navidad, fiestas especiales donde las haya, pero ¿Por qué son distintas? ¿Se han preguntado qué celebramos? ¿O simplemente nos dejamos llevar?
De varios años para acá se han institucionalizado como las fiestas del consumo y se ha perdido el significado, por eso quisiera centrarme en ello. En mi círculo de amigos escucho mucho las palabras soledad, abandono, falsedad… ¿Qué está pasando? ¿Qué vamos a hacer estas navidades para remediar, aunque sea un poco, el dolor y la soledad de los que tenemos cerca?
Mi padre tenía una bonita costumbre cuando llegaba la Navidad, la recuerdo perfectamente, y cuando somos niños aprendemos con el ejemplo, y era que siempre en nuestra mesa de Nochebuena se sentara alguien, que no siendo de la familia por sangre, sabíamos que estaría solo, y ésa noche pasaba a formar parte de la gran mesa familiar compartiendo la alegría que siempre ha reinado en mi familia, alegría que sale del alma. Esa tradición ha continuado y aunque él no está presente físicamente su espíritu y sus enseñanzas siguen vivas.
La mejor manera de recuperar el espíritu de la Navidad es con los gestos y los símbolos de acogida.  Propongo que esa noche tan especial nadie de nuestro entorno la pase solo. Salgamos de nuestro egoísmo, de nuestro círculo a veces viciado, y si practicamos lo que esa noche celebramos, como bien ha dicho el Papa Francisco, no nos convirtamos en una aduana.
Seamos acogedores. Las personas están primero y no son objeto de consumo
¡Feliz Navidad a todos!

16 de diciembre de 2013

UN RELATO CORTO (PRIMERA PARTE)










Fernando M. Lemus Pérez
Le sorprendía la expresión de felicidad de los clientes de la cafetería, parecía como si ninguno de los allí presentes mostraran ningún atisbo de preocupación. Cuando su mirada se cruzaba con la de otro sentía que aquellos ojos eran el reflejo de un alma en paz. No era un ambiente ruidoso, de voces con prisas que se apresuraban a pedir la cuenta sin haber terminado el café, de esos ambientes que acostumbraba a frecuentar cada día, y que ya tenía tan interiorizado, que hasta ella misma también se apresuraba a pedir la cuenta con el café a medias.
Entró un anciano y un joven le cedió una silla compartiendo así su mesa con el nuevo cliente, y el anciano sacó un libro mientras agradecía, asintiendo con la cabeza, el gesto de amabilidad al muchacho.
- Disculpe señora, ¿azúcar o sacarina? - preguntó el camarero con un timbre de voz muy suave, como disculpándose por interrumpirle.- Sacarina, gracias.
No recordaba aquella extraña cafetería, le parecía “diferente” porque era imposible ver a tantos clientes sonriendo y sin agobios un día entre semana, en plena jornada laboral. No recordaba la calle, una calle a la que fue a parar después de dar varias vueltas tras perderse, tratando de localizar la dirección de un cliente que su secretario anotó en su agenda el día anterior tras una llamada que invitaba al optimismo comercial, una dirección que tras un largo rato perdido, ya no localizaba en el inmenso mapa callejero de su ciudad.
El estrés de los días de trabajo, cuyas horas pesaban como semanas, pero transcurrían como minutos, habían terminado por pasarle factura en forma de pastillas para poder conciliar el sueño y una úlcera fruto de la comida basura, que la mayoría de las veces engullía en su coche durante el trayecto que le llevaría de un cliente al siguiente.
Era como si el tiempo se hubiera detenido y de pronto sintiera que el miedo, producto de querer cumplir con lo estipulado, y el agobio, resultado del mismo miedo, desaparecieran.
- Este sitio es increíble, que bien se está aquí – pensó – ahora mismo envío a mis amigas la localización por Facebook.
- No se moleste señora– dijo el camarero con una amable sonrisa – aquí no hay cobertura, en esta cafetería ningún cliente tiene móvil.
Sorprendida pudo constatarlo, para su asombro no consiguió distinguir ningún iPhone, Android ni Blackberry. No recordaba cuando fue la última vez que en algún lugar público; bares, parques, terrazas, o donde fuera, no haber visto a la mayoría absortos en sus smartphones, en cambio, en aquella curiosa cafetería a la gente parecía no preocuparle la falta de cobertura. Volvió a mirar a las mesas, siete en total, y en ninguna se veían móviles, en su lugar habían flores, periódicos cuyos nombres desconocía y algún libro, como en la mesa que compartían el joven y el anciano, un anciano al que parecía conocer de algo pero que en ese momento no recordaba.
Desde que entró en la cafetería nadie había salido, en cambio, cada cierto tiempo, alguien nuevo se sumaba, y alguno de los que disponía de sitio le cedía una silla para compartir la mesa.
Tenía la costumbre de controlar la hora en su teléfono móvil, pero curiosamente el reloj de su Samsung Galaxy SIII marcaba las 10:38 a.m, justo la misma hora que señalaba cuando entró al local. - ¿se quedaría bloqueado por la falta de cobertura? - pensó -  lo mismo, si le quito la batería para que se reinicie se desbloquea – así lo hizo, pero el móvil seguía anclado en las 10:38 horas
- ¿me puede decir la hora? - preguntó al joven de la mesa que tenía a continuación de la suya.
- las 9 y media  – respondió el anciano en lugar del joven, mientras levantaba la mirada de su libro y a la vez le sonreía.
(Continuará el próximo lunes...)
S/C. DE TENERIFE 151213