VERANO

Este blog contiene temas de Orientación Familiar, (educación y familia) Antropología filosófica, Religión y poesía. Todo ello con sentido común y, con frecuencia, con sentido de humor.



30 de abril de 2014

PADRES CASADOS, HIJOS MEJOR EDUCADOS
















Fuente: The Atlantic, The Wall Street Journal
Es conocida la asociación, directamente proporcional, entre el nivel educativo alcanzado por los padres (y, por tanto, el nivel de ingresos de la familia) y su implicación en la educación de sus hijos. Así, la variante socioeconómica suele ser tomada como un indicador fiable del futuro éxito o fracaso de un estudiante.
Bradford Wilcox, profesor de sociología en la Universidad de Virginia, recoge en un artículo en The Atlantic los resultados coincidentes de varios estudios sobre la relación entre padres implicados y éxito educativo. Por ejemplo, el National Longitudinal Study of Adolescent Health (o Add Health), que lleva veinte años siguiendo a una muestra representativa de hombres y mujeres norteamericanos desde que eran adolescentes, concluye que los hijos de padres “medianamente implicados” –la implicación se mide por la realización de actividades como recibir ayuda en la tarea escolar, practicar algún deporte juntos o hablar de temas personales– tienen casi el doble de probabilidad de obtener una carrera universitaria que los de padres despreocupados.
Esta tendencia se observa en todos los estratos socioeconómicos –definidos por el nivel de estudios de la madre–, pero es especialmente significativo en las familias de “clase media educativa”, donde las madres dejaron los estudios al acabar la educación secundaria.
El matrimonio, detrás de la implicación
Un dato analizado por Wilcox resulta especialmente revelador: cuando se estudia el índice de implicación de los padres (según la valoración subjetiva de los hijos) a la luz de la estructura familiar, aparece una clara asociación entre familias casadas y padres más comprometidos. Esta asociación, que afecta a familias con todos los niveles de educación materna, permanece después de tener en cuenta factores como la edad del estudiante, su raza o el nivel de ingresos familiares: “en otras palabras, la experiencia de una paternidad comprometida es más frecuente entre los adolescentes que viven en una familia con padres casados, sea cual sea su nivel educativo”.
Según Wilcox, una paternidad comprometida favorece a los estudiantes (además de la ayuda ocasional en ciertas materias) porque les facilita no incurrir en conductas de riesgo –desde la delincuencia a los embarazos indeseados–, y porque crea un clima familiar que mezcla la exigencia con la comprensión.
La silenciosa crisis del matrimonio norteamericano
El informe When Marriage Disappears: The Retreat from Marriage in Middle America (“Cuando desaparece el matrimonio: el alejamiento del matrimonio por parte de la clase media norteamericana), publicado a finales de 2010 por el National Marriage Project de la Universidad de Virginia y el Institute for American Values, alertaba del declive del matrimonio entre la clase media norteamericana (ver Aceprensa,29/12/2010).
Además de aportar datos que demuestran un fenómeno que tradicionalmente se había asociado con las clases más pobres o la minoría afroamericana, el informe también mostraba la progresiva pérdida de confianza en la institución del matrimonio entre los hijos de familias de estratos socioeconómicos medios. Un 43% de ellos subscribía la idea de que “el matrimonio no ha funcionado para la mayoría de la gente que conozco”, frente al 17% de los hijos de familias más educadas, y muy cerca del 53% de los de familias menos educadas.
La realidad confirma las sensaciones subjetivas de los hijos de clases medias. Entre las familias mejor y peor educadas, en el periodo que va desde mediados de los70 afinales de los 90, el porcentaje de matrimonios que se divorcian o separan en los diez primeros años después de la boda bajó; sin embargo, en ese mismo periodo aumentó entre los matrimonios de nivel medio. A finales de siglo, un 37% de estas uniones se habían roto, por solo un 11% de las de nivel educativo más alto. Una consecuencia lógica es el descenso de niños de familias medias que viven con sus dos padres: en 2008 solo eran un 58% (el estudio se refiere a las niñas de 14 años), frente al 81% de los de familias más educadas.
Si se sabe que la tasa de familias monoparentales es un indicador claro de desigualdad económica, ¿cómo es que este factor está ausente en la mayor parte de las discusiones sobre el tema? Robert Maranto y Michael Crouch lo explican en un artículo del Wall Street Journal. En primer lugar, advierten, muy pocos académicos o periodistas se arriesgan a abanderar la defensa del matrimonio, porque se percibe como una causa conservadora. Además, las familias monoparentales son especialmente frecuentes entre las minorías raciales, y existe el temor de que quien aborde el tema abiertamente sea acusado de “racista”.
Comparando la crisis del matrimonio con otros problemas sociales, los periodistas señalan que “el cambio debe comenzar por el mundo de la política, el entretenimiento y la educación, tal y como ocurrió con los movimientos contra el racismo, el sexismo o el tabaco”.
24.ABR.2014.- ACEPRENSA

29 de abril de 2014

ATENCIÓN PLENA . JOSÉ JUAN RIVERO


















José Juan Rivero*
Vivir bajo la perspectiva de la atención plena, supone vivir de una manera más consciente, es decir, ser autor, actuar de manera deliberada sobre tu vida, abrirte a un sin fin de posibilidades, a través de la consciencia del momento presente, siendo consciente de lo que estamos haciendo, pensando o sintiendo. Es sentir un estado de consciencia plena, produciendo una integración entre dos estados propios de nuestra consciencia el caos y la rigidez, ambos limitantes en nuestras potencialidades vitales. Ello implica una activación neuronal que nos ayuda a hacer frente a situaciones complejas en lugar de rehuirlas, podemos vivir plenamente nuestro presente, experimentando el disfrute en nuestra vida, lo que nos ayuda a disminuir nuestras tensiones, analizando nuestras frustraciones, en definitiva, eliminando el sufrimiento, potenciando un estado de crecimiento personal encaminado a mejorar nuestra felicidad, ya que nos ayuda potenciar las posibilidades que nos brinda la vida. En muchas ocasiones nuestra rutina diaria, los problemas, el propio miedo a afrontarlos nos van limitando nuestra capacidad para actuar. Para entenderlo debemos de imaginar nuestra mente como un plano donde se pueden generar infinitas posibilidades de actuación, que es el estado que asumimos bajo la sensación de atención plena. Nuestra experiencia vital, nos va limitando, generando patrones de activación prototípica, es decir, nuestra experiencia y nuestra historia potencian en nosotros que se den unas determinadas activaciones mentales que aumentan la posibilidad de emitir unas respuestas o generar unos pensamientos en detrimentos de otros.
Eso nos sucede cuando generamos determinados pensamientos repetitivos ante determinadas situaciones, o por ejemplo, cuando reaccionamos de una determinada manera ante distintas situaciones. ¿Qué conseguimos con la atención plena? pues volver a un plano mental de infinitas posibilidades. Conseguir más presencia en nuestra vida depende de aumentar nuestra sensación de seguridad, ya que vigilamos nuestro medio, buscando señales que anticipen el peligro, cuando detectamos esas señales nos situamos en un estado de alerta, activando una respuesta de huida, o de paralización. El poder estar más presentes en nuestro día a día nos permite conectarnos con nuestra realidad, lo que potencia nuestra capacidad de oportunidades ante nuestra vida. El primer paso para controlar tu mente es el control de la atención con lo que conseguiremos relajar, o tranquilizar nuestra mente. Centrándola en un foco de atención de manera ininterrumpida: en la respiración, un dibujo o un sonido con el objetivo de centrar tu mente en ese estimulo. Con lo que conseguimos aquietarla, experimentando una sensación de serenidad y calma que te centra en tu vida presente.
*Psicólogo y miembro de la Sociedad
Española de Psicología Positiva
DIRARIO DE AVISOS.- S/C. DE TENERIFE (ESPAÑA) 250414

28 de abril de 2014

LUCHAR POR LOS SUEÑOS. FERNADO LEMUS













Fernando M. Lemus Pérez
Luchar por los sueños es un ejercicio de motivación con una carga explosiva capaz de hacer realidad lo aparentemente imposible. La motivación, necesaria para movernos cada mañana, en cada proyecto y en prácticamente cada propósito que nos marquemos, se eleva cuando la lucha por un sueño la impulsa a salvar los obstáculos que siempre surgen, minimizando los problemas hasta convertirlos en anécdotas.
Recuerdo que Rocky, la película del humilde boxeador que consigue plantar cara al campeón, fue capaz de sacarme de mi afición a los dibujos animados y sentarme frente al televisor para ver de un tirón, y hasta en tres ocasiones en la misma semana, esta cinta que llegó a mi casa gracias al VHS, allá por los comienzos de los 80.
En 1974 el patrimonio de Sylvester Stallone era de algo más de cien dólares cuando envió el guion de Rocky a una productora de cine. La historia de la película fue fruto de un combate de boxeo que Stallone vio en televisión, y que en tres días de sublime inspiración redacta, dejando para la posteridad uno de los guiones más taquilleros de Hollywood.
Stallone tenía un sueño, quería ser actor.
Decidió escribir guiones ya que era rechazado como actor, debido principalmente a una dificultad en el habla que le impedía comunicarse con claridad, una parálisis en una parte de su labio y lengua a consecuencia de un parto complicado que terminó por dañar un nervio de la cara.
Stallone tenía motivos para quejarse y quedarse de brazos cruzados echando la culpa de la falta de fortuna laboral a su problema en el habla, pero se niega y cambia de estrategia, pasa al plan B y escribe guiones.
Poco tiempo atrás, la situación económica era tan asfixiante que Stallone decide vender a su perro, baja a la calle y lo ofrece a los que por allí pasaban, consiguiendo por su querida mascota 25 dólares.
El guion de Rocky interesó a una productora que le ofreció una cantidad importante, pero que Stallone rechazó ya que él deseaba interpretar la película, él quería ser Rocky y ese era sueño. La productora se niega por su pobre currículo y su problema en el habla, y pensaban en ofrecer el papel a otros actores del momento como Burt Reynols o Robert Reford.
Después de tiras y aflojas la productora acepta, a cambio de pagar diez veces menos el precio ofrecido inicialmente, y así permitir que Stallone interpretara a Rocky.
Lo primero que hace Stallone con el dinero recibido es ir a recuperar a su perro, pero se encuentra con la negativa del hombre al que se lo había vendido por 25 dólares, teniendo que pagar 15.000 dólares para recuperar a su querida mascota.
En 1976 Rocky recibe el Óscar a la mejor película, mejor director y mejor montaje, y Stallone es nominado a mejor actor. El éxito cosechado termina en una saga de películas que han llegado a recaudar casi mil millones de dólares.
Stallone luchó por su sueño, incluso en el peor momento, donde se toca fondo mantuvo la confianza en sí mismo, y no sucumbió ante la tentación de aceptar una cantidad económica que le sacara del apuro temporal.
Tuvo esa motivación de los corazones valientes, personas que no se arrugan ante las peores adversidades y que el tiempo acaba por coronarlas en el cenit de los ejemplos a seguir.
¡Buen Lunes y Feliz Semana!

Santa Cruz de Tenerife, a 27 de abril de 2014

27 de abril de 2014

EL LLANTO SE DESBORDA EN EL SAR EN LA DESPEDIDA DE DANIEL, CARMEN, SEBASTIÁN Y CARLOS
















MORENÉS ENTREGA LA MEDALLA DEL MÉRITO AERONÁUTICO A LAS FAMILIAS EN EL INTENTO DE CERRAR SIMBÓLICAMENTE UN CÍRCULO DE 40 ESPANTOSOS DÍAS DE INCERTIDUMBRE Y DOLOR

Teresa Cárdenes
Aguantaron el llanto mientras pudieron, a ratos en posición de firmes como exigía el respeto a las víctimas y el protocolo militar. Pero las lágrimas se desbordaron este domingo entre los compañeros de los cuatro militares fallecidos en el accidente de helicóptero del pasado 19 de marzo cuando, 40 días después de que se iniciara un calvario de búsquedas y rescates fallidos, sus féretros enfilaron a hombros de sus amigos el camino de salida del hangar del 802 Escuadrón en la Base Aérea de Gando. A solo unos metros de distancia, con el corazón devastado hace ya muchos días, las familias de los cuatro rescatadores muertos dieron su enésima lección de dignidad: han soportado un suplicio de horas interminables enfrentándose sucesivamente al miedo, la espera, la certeza de la muerte, la incertidumbre del rescate y finalmente una angustiosa semana de pruebas forenses. Pero este domingo, ante cuatro féretros cubiertos con la bandera de España, dieron otra prueba más de templaza y serenidad al enfrentarse cara a cara con la sentencia inapelable de la muerte. Muy rotos, pero nunca solos.
Treinta y dos hombres y cuatro ataúdes sobre sus hombros. El capitán Daniel Pena Valiño, los tenientes Carmen Ortega Cortés y Sebastián Ruiz Galván y el sargento Carlos Caramanzana Álvarez regresaron simbólicamente este domingo al hangar del SAR que tan familiar les era hasta que un fatídico accidente convirtió en una tragedia su último entrenamiento de rescate nocturno en el mar a 37 millas náuticas de Gran Canaria. Solo la marcha fúnebre interpretada por la banda militar de la Base Aérea de Gando rompía entonces el silencio que medió entre el sonido del himno de España y la solemne entrada de los féretros hacia el altar donde Pablo Panadero, vicario general del arzobispado castrense, esperaba para oficiar el funeral.
"Venid a mí los que estáis cansados y agobiados…" Empezaba el sermón del vicario, y con él, en paralelo a su relato sobre las terribles semanas que se han sucedido después del accidente, el estallido de los primeros sollozos en los bancos reservadas para las atormentadas familias. Enfrente de los familiares, las autoridades civiles y militares, empezando por el ministro de Defensa, Pedro Morenés. Junto a las familias, como parte inequívoca del drama que ellos también han tenido que vivir estos días, un centenar largo de militares del Ejército del Aire que portaban en sus uniformes las siglas del SAR.
Los servicios de protocolo del Ministerio de Defensa y del Ejército del Aire trataron de proteger este domingo cuanto pudieron a los familiares de las cámaras de televisión y los fotógrafos, que, en paralelo a los bancos de los parientes más próximos a los fallecidos y con los miembros del SAR en medio, apenas tenían campo de visión para tomar imágenes de los que soportaron el lado más amargo de este funeral. Nada que reprochar. Cuarenta días y cuarenta noches después de que el Súper Puma del SAR se precipitara sobre el océano y permaneciera más de un mes a 2.362 metros de profundidad, los rostros estragados por la tristeza de los familiares eran apenas la punta del iceberg del sufrimiento que les carcome con voracidad desde el 19 de marzo. Un sufrimiento que bordeó la tortura el pasado lunes, cuando la operación de rescate se truncó inesperadamente por la fractura del helicóptero durante el proceso de izado y se perdieron en el mar dos de los cuatro cadáveres. Como si el propio océano hubiera pactado con la fatalidad una perversa conjura.
De la batalla que tuvieron que dar las familias para instar al rescate de los suyos también quedó este domingo un rastro en el sermón del vicario. "Cómo no rescatar a cuatro hombres y mujeres que murieron tratando de dar lo mejor de sus vidas para salvar a otros…", dijo el sacerdote. La frase sonó inevitablemente a reproche ante el ministro de Defensa, cuyo departamento tardó 23 días, 23 interminables días y noches de desesperación para las familias desde que se produjo el accidente, en firmar un contrato con la empresa Phoenix International Holding para activar el intento de rescate en aguas profundas. 23 días en que la madre de una de las víctimas tuvo que lanzar una carta a través de Change.org, respaldada inmediatamente por decenas de miles de firmas, para que el Gobierno lanzara una operación de rescate subacuático. 23 interminables días durante la mayor parte de los cuales aviones del Ejército del Aire y helicópteros del SAR volaron sin descanso desde el alba hasta el anochecer sobre la zona de rastreo en el vano intento de hallar un rastro de sus compañeros muertos, incluso cuando ya era una evidencia clamorosa que los medios aéreos eran solo un ejercicio de tenacidad y voluntarismo sobre el mar que se había tragado a los cuatro militares desaparecidos.
Este domingo, en primera fila, alguno de los pilotos que con más intensidad se entregaron a la búsqueda de los desaparecidos el 19 de marzo se esforzaba por contener las lágrimas. Tras él, el rostro contraído de otros muchos miembros del SAR delataba la misma amargura y así, conteniéndose como pudieron, cantaron 'La muerte no es el final' para Dani, para Carmen, para Sebastián, para Carlos… "Nadie volverá a trabajar como si nada hubiera pasado…", había pronosticado el vicario. Lo saben muy bien los compañeros de los militares fallecidos. Y aún mejor personas como Sebastián Ruiz, padre del teniente Sebastián Ruiz Galván, que en medio de su desgracia, nunca se cansó de repetir que durante sus largos días en la Base Aérea no dejó de sentir ni un minuto el calor de muchos compañeros de su hijo, en realidad de todo el personal de la base. Pero también el cansancio, la tensión y la desesperanza compartidos durante tantos días de inacabable angustia.
Los momentos más emotivos de los funerales se sucedieron cuando, ya finalizada la misa, compañeros de los rescatadores muertos recogieron, extendieron y doblaron las banderas de España que cubrían los féretros, mientras uno de ellos guiaba el proceso desgranando nombre a nombre, apellido a apellido, la identidad de los caídos en acto de servicio. Sobre las banderas se colocaron las gorras y sobre ellas, la medalla al mérito aeronáutico con distintivo amarillo concedida por el Gobierno de España a las cuatro víctimas del accidente. Y entonces, con la entrega de cada una de ellas a los familiares por parte del ministro Morenés, se intentó cerrar siquiera simbólicamente el desesperante círculo de dolor que se abrió el 19 de marzo.

Apenas unos minutos después, los restos de Daniel, Carmen, Sebastián y Carlos emprendían su último recorrido por el interior del hangar del 802 Escuadrón a hombros nuevamente de sus compañeros. La banda militar entonaba otra marcha fúnebre. Las lágrimas tanto tiempo contenidas empezaron a despeñarse ya sin barreras por los rostros de los militares del SAR, también por las mejillas de quienes portaban los ataúdes. Afuera sonada el ronroneo de los aviones que rodaban por la pista del aeropuerto civil. En los bancos de las familias, un hombre se sentó ante el pedestal vacío donde minutos antes yacían los restos de su hijo, agachó la cabeza y sus hombros se agitaron a causa de un prolongado sollozo. "Vine a buscar a mi hijo y me lo llevo". El hangar y sus compañeros custodiarán el recuerdo de los cuatro.

PROHIBIDO NIÑOS























Carmen I. Montoro
Interesante artículo de Nana García para El Chikiplan. Sobre todo, resulta enriquecedor que una revista dedicada a los más pequeños salga del micromundo de la infancia para abordar otra realidad. Los consumidores que reclaman restaurantes, cafeterías y hoteles… Libres de niños. Aquí el enlace del documentado, crítico y entretenido texto de esta periodista tinerfeña: http://elchikiplan.com/noticias/espacios-sin-ninos por si les pica la curiosidad de leerlo.
Algunas de las preguntas que plantea son más que curiosas. ¿Será que nuestros niños son más insoportables que antes?, ¿o que en la era de la tolerancia y globalización cada día elegimos más el mundo que nos gustaría vivir? Espacios libres de niños, de mascotas, de humos… Y por el otro lado, espacios infantiles (críos a cascoporro), proanimales, de fumadores… Qué pasa para los que queríamos descubrir el mundo como una sociedad plural, y dejarnos sorprender por distintos avatares del destino. Porque ni un espacio sepulcral donde el caer de una cuchara haga volver hacia nosotros ojos inquisidores; ni el festival de la masificación infantil repleta de atracciones para su divertimento donde la integración de los adultos en lo que viene siendo la familia quede desintegrada.
En Tenerife, como usuaria, nos hemos encontrado con hoteles rurales de Relax donde nos han recomendado amablemente que busquemos otro lugar; y hemos tratado también de evadir las vacaciones temáticas para no aguantar a nuestros hijos, los del vecino y toda la comunidad al mismo tiempo. Dentro de esa fuerza por la integración, sí es cierto que sobre todo los primeros años de un hijo, resulta un alivio descubrir cafeterías a las que ir con los amigos, tomarnos una cerveza,  y a la vez encontrar un cambiador en el servicio para las fugas de los peques. Y sobra decir que si el restaurante tiene una mesa para pintar, una cocinita de juguete, un pequeño parque… El cuarto de hora para poder conversar con los adultos y desconectar con la crianza se torna en media hora o incluso más.
En este sentido, firmas como Mel Burguer, Panaria y espacios como La Perla, en Tacoronte, se han convertido en fieles aliados de una vida autónoma; plena y en familia. Porque la libertad del adulto cuando ya tiene hijos no está en huir de ellos para continuar su vida pasada; sino en incluirlos en nuestras rutinas, y que las personas que nos quieren, nos quieran con todo el “pack”. Y el tiempo vuela, el niño que hoy incordia un poco en menos que canta un gallo será un adulto con el que compartir una conversación, de la que no querrá participar si no quisimos jugar con sus playmobil. Es muy fácil hacer sonreír a un niño, y si nos quiere es muy difícil que ese amor se evapore en su edad adulta. Dicen que quien tiene un amigo tiene un tesoro, y los amigos de la infancia son de las relaciones más auténticas.
Quien quiera un espacio “libre de niños” descansará sin duda, lo que no está garantizado es que su juventud le dure mucho tiempo; pues las manías, aburrimientos, egoísmos recalcitrantes… Suelen surgir en los entornos donde ni se escucha un llanto de niño. Democrático o no, parte también del análisis del artículo de Nana García, lo cierto es que empresarialmente los espacios sin niños funcionan. Y a su vez, los locales que aceptan niños ganan una fiel clientela. En mi caso, también me decanto por la pizzería de al lado de mi casa, o el bar Mamut; donde sin grandes atracciones a mi hija le gusta ver la sonrisa sincera de gente honrada. Nos guste o no, así evoluciona el mercado. Como somos parte del mismo, nuestra libertad radica en elegir nuestra opción, y cuanto más conozcamos la oferta, seremos consumidores con más opciones para elegir. Eso sí, dentro del sentido común, pues recuerdo la conversación de un padre y su hijo en la película La vida es Bella sobre el letrero de un establecimiento: “Prohibido perros y judíos”. El padre respondía lúcidamente a las dudas de su hijo, judío, proponiéndole un letrero en respuesta para su negocio: “Prohibido canguros y arañas”. Buena semana, en el espacio y cafetería que elijan.
*Escritora joven

26 de abril de 2014

"SANTOS Y ABRIL"

















Juan Pedro Rivero González
Santos Abril es el apellido del Cardenal a quien el Papa Francisco ha puesto al frente del fondo económico para las misiones, o como se suele conocer más vulgarmente, del banco del Vaticano, que ha generado tanto malestar y preocupación en los fieles católicos antes de que el Papa haya establecido la debida y adecuada gestión trasparente y fiel. Pero este apellido nos puede sugerir también, en su sentido literal y no sin forzarlo un poco, que este mes de abril la Iglesia nos regala algunas declaraciones de santidad especialmente significativas.
Ya hablamos en su momento del Padre José de Anchieta, cuya santidad se generó en el escenario misionero de Brasil, y que se ha convertido, en cierta forma, en modelo para la juventud católica por su entrega generosa a los demás desde una edad temprana.
Pero estos próximos días del mes de abril asistiremos a la canonización de dos papas. Ambos grandes en la reciente historia de la Iglesia. Juan XXIII y Juan Pablo II. Y hoy, y a esta altura del mes de abril, aunque existen infinidad de detalles dignos de ser señales, me gustaría subrayar sólo un aspecto de su vida. Un aspecto en el que ambos están unidos: me refiero al duro y esforzado origen familiar de ambos.
Juan XXIIII, a quién le debemos la convocatoria del Concilio Vaticano II y que es conocido como el Papa bueno, el párroco del mundo, nació en el seno de una familia de agricultores italianos. Juan Pablo II, a quién le debemos la aplicación serena y profunda en la vida de la Iglesia de buena parte de las determinaciones conciliares, y que se le conoce como el Papa poeta, artista, simpático y viajero, el papa de los jóvenes, huérfano de madre desde temprana edad, tuvo que vérselas con la cantera y la mina estudiando a escondidas la teología del Seminario.
Un papa labrador y un papa minero. Dos juanes que miraron con humildad al mundo buscando su bien y ofreciéndole la belleza del mensaje de Jesús de Nazaret. Dos gigantes de la vida de la Iglesia. A partir del 27 de abril, dos santos del calendario católico.
Son muchos otros, pero me quedo con estos tres santos de abril.
*RECTOR DEL SEMINARIO DIOCESANO
DE TENERIFE (ESPAÑA)

25 de abril de 2014

CON SU PERMISO, DON JOSÉ






















María del Pino Fuentes de Armas
Empecé a colaborar con el periódico EL DÍA a una edad muy temprana; me llevó de la mano don Alfonso Fernández García, hoy ya fallecido, que era médico por aquel entonces en Valle de Guerra y que más tarde fue unos de los fundadores de ATI y alcalde de la Victoria de Acentejo. Era mi mentor, me corregía los textos que había que llevar en mano a las antiguas dependencias del periódico, donde importantes hombres de la prensa recogían aquellos folios grisáceos, escritos a máquina con más vocación que talento. Recuerdo a Francisco Ayala, Ernesto Salcedo Vílchez, Juan Antonio Padrón Albornoz, Francisco Hernández... y al caricaturista Morales Clavijo, escapado casi de un cuadro del Greco, corrigiendo en rojo las pruebas de linotipia.
Olía a tinta y a humo de tabaco en aquella redacción. Tecleando sin cesar sobre las máquinas de escribir con campanilla al final del carro, o sobre los primeros cajones que llevaban el nombre de ordenador, en distintas épocas y secuencias temporales, pude ver a Elfidio Alonso, Gilberto Alemán, Juan Cruz, Olga Álvarez, José Díaz Herrera, Ricardo Acirón, José M. de Pablos... tantos grandes que han conformado y conforman la historia del periodismo y la literatura de Canarias que, sin duda, se puede afirmar que han sido y son la generación de las mentes más preclaras y renacentistas de este último siglo.
En las dependencias del periódico, no recuerdo en qué momento exacto, también conocí a los sobrinos del mítico don Leoncio Rodríguez, María del Carmen, Manolo y don José. Siempre fue don José. La verdad es que no he conocido a nadie que le llamara por su nombre de pila. Inspiraba ese respeto de los caballeros a la antigua usanza y la verdad es que en su trato personal siempre fue exquisito. Coincidimos en muchos escenarios a lo largo y ancho de la Isla, bien porque intervenía como mantenedor o pregonero de las fiestas mayores, porque se reconocía en su persona el trabajo de la familia de EL DÍA, o porque se le distinguía por motivos bien diferentes. Por ello llegue a intimar con su esposa, Mercedes, una mujer elegante que siempre me habló con pasión desmedida de sus hijos y cuya muerte, como todas prematura, sentí en gran medida.
La muerte de don José Rodríguez Ramírez, editor y director del periódico EL DÍA y presidente de Editorial Leoncio Rodríguez, me sorprendió en tierras gallegas, por lo que no pude despedirme del primer responsable de una de las cabeceras periodísticas más importantes de Canarias y de España, cuya trayectoria empresarial y profesional solo se puede resumir en una palabra: dedicación, pues gracias a su esfuerzo se consolidó la iniciativa de un potente grupo de comunicación en el que se integraron Radio EL DÍA y EL DÍA Televisión, medios que impulsó para cubrir el espectro informativo de las Islas.
Las líneas que habitualmente envío para ser publicadas los lunes, he querido que esta vez vayan dedicadas a su persona, a la memoria de un hombre que con sus aciertos y desaciertos no dejó a nadie indiferente, que si por algo se caracterizó fue por su tenacidad, por su defensa de la canariedad, por el orgullo de ser de aquí y por dar oportunidades profesionales a periodistas de raza, muchos de los cuales se forjaron en EL DÍA y luego han ocupado importantes cometidos en diferentes ámbitos de la comunicación.
Me solidarizo con el dolor de sus familiares cercanos, especialmente con Mercedes, que asume una alta responsabilidad, y con todos aquellos que le estimaban como ser humano, pues al profesional le hará justicia la historia. Don José Rodríguez estará siempre en mi recuerdo por tantos momentos compartidos, por los ratos de diálogo sereno, por los paternales consejos, por su sentido de la justicia y por permitir que encadenara una serie de palabras que, como las de hoy, siempre les llegan los lunes.
EL DÍA.- S/C. DE TENERIFE 210414


FRANCISCO: SAN JOSÉ DE ANCHIETA NO LE TUVO MIEDO A LA ALEGRÍA'


















MISA DE ACCIÓN DE GRACIAS DEL PAPA POR LA CANONIZACIÓN DEL EVANGELIZADOR DE BRASIL

Por Redacción
ROMA, 24 de abril de 2014.- El papa Francisco ha presidido este jueves, a las seis de la tarde, en la Iglesia romana de San Ignacio de Loyola, la misa de acción de gracias por la canonización de san José de Anchieta. El Santo Padre firmó el pasado 3 de abril el decreto de canonización del padre Anchieta, junto con el de otros dos beatos canadienses: la mística misionera María de la Encarnación (Guyart) y el obispo Francisco de Montmorency-Laval. Los tres habían sido beatificados en 1980 por Juan Pablo II.
La canonización del jesuita tinerfeño José de Anchieta se realizó a través del proceso llamado 'equivalente', ya que no responde a un milagro reciente, sino que se reconoce su intensa labor de evangelización en Brasil, realizada en la segunda mitad del siglo XVI.
A su llegada a la iglesia, el Pontífice argentino ha sido recibido entre vítores y ovaciones por los numerosos fieles y curiosos que se agolpaban a las puertas del templo. Y es que Roma se encuentra tomada por miles de peregrinos procedentes de diversos países del mundo que han llegado a la capital de Italia para asistir, el próximo domingo, a las canonizaciones de Juan XXIII y Juan Pablo II.
La iglesia de San Ignacio ha acogido en torno a mil personas durante la celebración. La delegación canaria, de algo más de ochenta personas, ha estado encabezada por los dos obispos de Canarias, monseñor Bernardo Álvarez (Tenerife) y monseñor Francisco Cases (Gran Canaria), el presidente del Gobierno regional, Paulino Rivero, el del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, y el alcalde de La Laguna --ciudad natal de san José de Anchieta--, Fernando Clavijo, entre otros. En representación del Gobierno de Español, el ministro José Manuel Soria, que también es canario.
A la eucaristía, que ha sido en portugués, han acudido las primeras autoridades religiosas de Brasil: los cardenales Damasceno, Hummes, Braz y Scherer. Aun así, el Santo Padre ha realizado su homilía en español. A continuación, reproducimos las palabras pronunciadas por el papa Francisco durante la misa de acción de gracias:
En el pasaje del Evangelio que acabamos de escuchar los discípulos no alcanzan a creer la alegría que tienen porque “no pueden creer a causa de esa alegría”, así dice el Evangelio. Miremos la escena: Jesús ha resucitado, los discípulos de Emaús han narrado su experiencia. Pedro también cuenta que lo vio. Luego el mismo Señor aparece en la sala y les dice: “Paz a ustedes”. Varios sentimientos irrumpen en el corazón de los discípulos: miedo, sorpresa, duda y, por fin, alegría. Una alegría tan grande que por esta alegría “no alcanzaban a creer”. Estaban atónitos, pasmados, y Jesús, casi esbozando una sonrisa, les pide algo de comer y comienza a explicarles, despacio, la Escritura, abriendo su entendimiento para que puedan comprenderla. Es el momento del estupor del encuentro con Jesucristo, donde tanta alegría nos parece mentira; más aún, asumir el gozo y la alegría en ese momento nos resulta arriesgado y sentimos la tentación de refugiarnos en el escepticismo, “no es para tanto”. Es más fácil creer en un fantasma, que en Cristo vivo. Es más fácil ir a un quiromante que te adivine el futuro, que te tire las cartas, que fiarse de la esperanza de un Cristo triunfante, de un Cristo que venció la muerte. Es más fácil una idea, una imaginación que la docilidad a ese Señor que surge de la muerte y vaya a saber a qué cosas te invita. Es el proceso de relativizar tanto la fe que nos termina alejando del encuentro, alejando de la caricia de Dios. Es como si “destiláramos” la realidad del encuentro con Jesucristo en el alambique del miedo, en el alambique de la excesiva seguridad, del querer controlar nosotros mismos el encuentro. Los discípulos le tenían miedo a la alegría… Y nosotros también.
La lectura de los Hechos de los Apóstoles nos habla de un paralítico. Escuchamos solamente la segunda parte de esa historia, pero todos conocemos la trasformación de este hombre: lisiado de nacimiento, postrado a la puerta del Templo para pedir limosna, sin atravesar nunca su umbral; y cómo sus ojos se clavaron en los Apóstoles, esperando que le diesen algo. Pedro y Juan no le podían dar nada de lo que él buscaba: ni oro, ni plata. Y él, que se había quedado siempre a la puerta, ahora entra por su pie, dando brincos, y alabando a Dios, celebrando sus maravillas. Y su alegría es contagiosa. Eso es lo que hoy nos dice la Escritura: la gente se llenaba de estupor, y asombrada acudía corriendo para ver esa maravilla. Y en medio de ese barullo, de esa admiración, Pedro anuncia el mensaje.
Es que la alegría del encuentro con Jesucristo, ésa que nos da tanto miedo de asumir, es contagiosa y grita el anuncio, y ahí crece la Iglesia. El paralítico cree. “La Iglesia no crece por proselitismo, crece por atracción”; la atracción testimonial de este gozo que anuncia Jesucristo. Ese testimonio que nace de la alegría asumida y luego transformada en anuncio. Es la alegría fundante. Sin este gozo, sin esta alegría, no se puede fundar una iglesia, una comunidad cristiana. Es una alegría apostólica, que se irradia, que se expande. Me pregunto: Como Pedro, ¿soy capaz de sentarme junto al hermano y explicar despacio el don de la Palabra que he recibido? ¡Es contagiarle mi alegría! ¿Soy capaz de convocar a mi alrededor el entusiasmo de quienes descubren en nosotros el milagro de una vida nueva, que no se puede controlar, a la cual debemos docilidad porque nos atrae, nos lleva; esa vida nueva nacida del encuentro con Cristo?
También san José de Anchieta supo comunicar lo que él había experimentado con el Señor, “lo que había visto y oído” de Él; lo que el Señor le comunicó en sus ejercicios. Él, junto a Nóbrega, es el primer jesuita que Ignacio envía a América. Un chico de 19 años. Era tal la alegría que tenía, tal el gozo, que fundó una nación, puso los fundamentos culturales de una nación en Jesucristo. No había estudiado teología, no había estudiado filosofía; era un chico, pero había sentido la mirada de Jesucristo y se dejó alegrar, y optó por la luz. Ésa fue y es su santidad. No le tuvo miedo a la alegría.

San José de Anchieta tiene un hermoso himno a la Virgen María, a quien, inspirándose en el cántico de Isaías 52, compara con el mensajero que proclama la paz, que anuncia el gozo de la Buena Noticia. Que Ella, que en esa madrugada del domingo, insomne por la esperanza, no le tuvo miedo a la alegría, nos acompañe en nuestro peregrinar, invitando a todos a levantarse, a renunciar a la parálisis, para entrar juntos en la paz y la alegría que Jesús, el Señor Resucitado, nos regala.

24 de abril de 2014

RONCALLI Y WOJTYLA: LA AVENTURA CONTINÚA

















José Luis Restán*
El año 1953, Pío XII, un papa mucho más abierto, dinámico y con visión de futuro que lo que indica la imagen grotesca habitualmente dibujada por los medios, realizaba un nombramiento sorprendente. Ya en la etapa final de su largo pontificado, llamaba al entonces nuncio en París, Angelo Roncalli, para gobernar la sede de San Marcos, en Venecia. Cierto es que Roncalli había realizado una brillante labor en Francia, permitiendo una renovación tranquila del episcopado, muy lejos de la extensa purga prevista por el general De Gaulle, irritado por el colaboracionismo de numerosos prelados franceses con el régimen de Vichy. En todo caso la apuesta era alta y desmiente una vez más el supuesto conservadurismo de Pacelli.
Ese mismo año un joven sacerdote polaco, Karol Wojtyla, presentaba su tesis sobre Max Sheler y asumía la cátedra de Teología Moral y Ética Social en la facultad de Teología de Lublin, la única Universidad Católica que permanecía abierta bajo el régimen comunista en Polonia. Cinco años después, en julio de 1958, Wojtyla recibe durante una acampada con jóvenes universitarios la noticia de que Pío XII, al que le quedaban apenas tres meses de vida, le había nombrado obispo auxiliar de Cracovia. Tenía entonces 38 años. Así pues Roncalli y Wojtyla fueron objeto de sendas decisiones inesperadas (poco probables según los cálculos humanos) de Pío XII, que colocaron a ambos en una senda cuya inusitada etapa final había de ser la silla de Pedro.
Todo esto puede verse como una mera coincidencia o como simple curiosidad, pero a mí me sorprende siempre la ironía que gasta el Señor para trenzar los hilos de la historia. Roncalli y Wojtyla eran hombres de distinta generación y temperamentos diversos, pero si profundizamos un poco encontraremos notables sintonías. Ambos habían crecido en ambientes populares, muy alejados de cualquier refinamiento palaciego. Roncalli era hijo de campesinos de la provincia de Bérgamo, mientras Wojtyla creció en el ambiente familiar de un suboficial del ejército, en la tranquila y poco influyente ciudad de Wadowice. La austeridad de vida, la profunda piedad familiar, la conciencia de pertenecer al pueblo cristiano, y la participación directa y muy viva en las dramáticas vicisitudes históricas de su tiempo, son factores convergentes en ambos personajes. Como también lo es una suerte de bondad, o de pureza humana muy singular, que caracterizó a ambos desde su temprana edad. A su manera ambos resultaban imprevisibles, rompedores, nada asimilables a los ambientes clericales. Y sin embargo eran profundamente eclesiales, pues bebieron a fondo lo mejor de la tradición teológica, la enseñanza social de los papas del siglo XX y la vibración religiosa de sus respectivos pueblos.
La escuela diplomática abrió la mente de un muchacho de provincias como Roncalli, le dio una dimensión ecuménica y le permitió conocer las debilidades y fortalezas de las iglesias europeas en la posguerra. Por un camino muy distinto, Wojtyla conoció en propia carne los totalitarismos y ensayó una respuesta histórica desde la fe. Ni el uno ni el otro se veían acomplejados ante la cuestión obrera, que sentían muy a flor de piel, y ambos eran creativos y no meramente defensivos frente a las cuestiones pendientes del diálogo interreligioso, las libertades o el progreso científico. Ambos, en fin, fueron protagonistas del Concilio Vaticano II. No es fantasía detectar un designio providente que los preparó a través de apasionantes biografías para responder a una vocación que ahora podemos contemplar ubicada en el camino reciente de la Iglesia.
Ahora podemos situarnos ya en la plaza de San Pedro el próximo 27 de abril, fiesta de la Divina Misericordia, cuando tendrá lugar un acontecimiento único: la canonización de dos papas reformadores, eslabones de una cadena que podría remontarse quizás a León XIII y cuyo extremo actual encarna el papa Francisco. Una cadena de carne y hueso, de inteligencia y corazón, mediante la cual el Espíritu Santo ha desplegado sorpresa tras sorpresa para que la Iglesia aprenda una y otra vez a estar presente en un mundo cambiante, para que vuelva una y otra vez a sus fuentes y se desprenda de gangas y adherencias espurias, para que encuentre nuevo vigor tras cada recaída, un verdor desconocido que desplace al óxido de la inercia.
Podemos identificar un tramo final de esa larga cadena, que arranca precisamente con la convocatoria del Concilio. Juan XXIII advertía entonces que “nuestra tarea no es únicamente guardar este tesoro precioso (de la fe y la Tradición)… sino también dedicarnos con voluntad diligente, sin temor, a estudiar lo que exige nuestra época (...). Es necesario que esta doctrina, verdadera e inmutable, a la que se debe prestar fielmente obediencia, se profundice y exponga según las exigencias de nuestro tiempo”. ¡Y cuánta conversión, sufrimiento y libertad han sido y son necesarios para realizar esta tarea inscrita en el dinamismo de la misión de la Iglesia!
En cuanto a Juan Pablo II, conviene releer la homilía de su beatificación en la que Benedicto XVI explicó cuál es la “causa del Concilio”, la causa por la que vivió y murió el papa llegado de Polonia: que el hombre abra sus puertas a Cristo, que la sociedad, la cultura y los sistemas económicos y políticos se dejen iluminar y sanar por la presencia del Resucitado. Gracias a su experiencia vivida bajo el marxismo, el Papa Wojtyla supo desenmascarar la pretensión de las ideologías de cumplir la esperanza del hombre, y reivindicó legítimamente para el cristianismo la respuesta a esa esperanza, restituyendo a la fe su plena significación humana, social e histórica.
Francisco, el primer papa venido de América, ha querido reunir en un mismo gesto, ante la Iglesia y ante el mundo, el testimonio y la herencia de estos dos pontífices. Ha sido una decisión llena de sabiduría pastoral, todo un mensaje antes incluso de escuchar su homilía del próximo domingo. “El hombre es el camino de la Iglesia y Cristo el camino del hombre”: esta frase en el pórtico de la encíclica Redemptor Hominis define la aventura de la Iglesia en los últimos cincuenta años. Y Francisco la interpreta ahora con su originalísimo temple pastoral y misionero. La aventura continúa.

"LOS GESTOS REVOLUCIONARIOS DEL PAPA SON AUTÉNTICOS"






















Entrevista  a Mons. Echevarría, Prelado del Opus Dei
En su edición del 16 de abril el diario italiano Il Tempo publicó una extensa entrevista con el Prelado del Opus Dei, Javier Echevarría. Publicamos un resumen de la conversación.
Opus Dei - "Los gestos revolucionarios del Papa son auténticos" En una audiencia reciente.
El entrevistador, Andrea Acali, le preguntó al Prelado por los dos pontífices que serán canonizados próximamente, en el domingo de la Divina Misericordia: Juan XXIII y Juan Pablo II.
“El Papa Roncalli –recuerda Mons. Echevarría- conocía y apreciaba el Opus Dei desde tiempo antes de que le nombraran Patriarca de Venecia. Durante una audiencia privada le preguntó a san Josemaría la posibilidad de llevar a cabo una labor social en Casa Bruciato, un barrio obrero de Roma. Y pocos años después nació allí el Centro ELIS, que ha proporcionado -y sigue proporcionando- capacitación y formación profesional a numerosos jóvenes de escasos recursos.
De Juan Pablo II, además del afecto paternal que mostró siempre con don Álvaro-y más tarde conmigo, como prelado del Opus Dei-, tengo una imagen grabada en la mente. En el año 2005, cuando ya no podía participar físicamente en el Vía Crucis que se celebra todos los años en el Coliseo, seguía la ceremonia por medio de las pantallas de televisión, aferrado a una cruz de madera. Ya no le quedaban fuerzas para hablar ni para caminar, pero se abrazaba, con toda el alma, a Cristo Crucificado”.
Juan Pablo II y Álvaro del Portillo
El próximo 27 de septiembre será beatificado en Madrid el primer sucesor de san Josemaría, Álvaro del Portillo. Echevarría destaca tres rasgos de su personalidad: su fortaleza espiritual, su fidelidad a la Iglesia y al carisma del fundador, junto con la paz y la alegría que  transmitía a los que le rodeaban. Entre Juan Pablo II y Álvaro del Portillo se estableció, como suele suceder entre los santos, una profunda afinidad espiritual. Comenta el prelado: “Les unía una amistad profunda, enraizada en la fe en Jesucristo y -por parte de don Álvaro- una clara filiación al Padre común en la Iglesia.
Recuerdo que un día, a últimas horas de la tarde, Juan Pablo II le recibió en audiencia. El Papa se encontraba muy fatigado tras una dura jornada de trabajo. Don Álvaro se dio cuenta y el Papale comentó que si a esas horas no estuviera muy cansado, sería signo de que aquel día no había cumplido con su deber. Esas palabras del Papa le conmovieron especialmente, y las comentaba con frecuencia. Y no olvidaré nunca que, el día en que falleció don Álvaro, Juan Pablo II quiso venir aquí, a la sede central del Opus Dei, para rezar ante su cuerpo yacente, en la iglesia prelaticia de Santa María de la Paz”.
Ante la pregunta sobre la renuncia de Benedicto XVI, Mons. Echevarría considera que ese gesto “significó para el mundo entero una profunda manifestación de la humildad y del sentido de servicio que caracteriza a un verdadero pastor de almas”.
Acali le pregunta su opinión por algunos gestos revolucionarios del Papa Francisco, ampliamente destacados por la prensa internacional. “Pienso que algunos de sus gestos parecen revolucionarios –contesta- precisamente porque son genuinos y auténticos. Cuando se le ve, en persona o en televisión, se advierte al momento que estamos ante un sacerdote de verdad, interesado por los problemas de cada persona; un sacerdote que te escucha y que reza mucho. Y eso es, precisamente, lo que todos buscamos; lo que todos deseamos encontrar en cada sacerdote”.
“El Santo Padre –continúa- está dando un empuje apostólico profundísimo, que repercute no sólo a la Iglesia, sino a toda la humanidad. Además, determinados avances resultan necesarios, porque -por muy bien organizadas que estén-, las estructuras humanas corren siempre el riesgo de no responder a su alta misión: difundir el Evangelio en todo el mundo.
En este sentido, me parece especialmente relevante el impulso que está dando el Papa para que todos los fieles se comprometan en la tarea de la nueva evangelización; su trabajo para revitalizar los organismos dispuestos al servicio de la Iglesia y de los fieles, junto con su afán por hacer ver a todos la misericordia de Dios”.
Desde el comienzo del Pontificado, el Prelado del Opus Dei ha sido recibido en diversas audiencias y ha mantenido contacto con el Papa Francisco: “Agradezco esos encuentros de todo corazón –declara Echevarría-, porque he visto a un pastor que no se preocupa sólo por la masa, por el rebaño, en general; sino por cada oveja, por cada alma en particular. Me impresiona el garbo humano y sobrenatural con el que lleva el peso que el Señor ha puesto sobre sus hombros. Un peso que él no ha buscado: ha sido Dios el que le ha llamado. Por eso debemos rezar mucho por él, ofreciendo pequeños -y en ocasiones incluso no tan pequeños- sacrificios. Es nuestro Padre común, de todos y de cada uno. Tengo la impresión de que, si pudiera, estaría dispuesto a ir hasta el último rincón del mundo para ayudar a las almas”.
ARCHIVO GONZÁLEZ-MONTORO

23 de abril de 2014

LA CARA Y CRUZ DE “LAS BAND-BOY”



















Marta Delgado González
Estos últimos años se han puesto de moda diferentes bandas que han sido denominadas band-boy, que en español significa “Banda de niños”, como por ejemplo: Unión j, r´5, One Direction, The vamps… y ya no solo inglesas o americanas, si no también españolas como Auryn.
 Para las jóvenes, esas bandas pueden llegar a ser su vida; yo personalmente daría cualquier cosa por ir a un concierto de cualquiera de las bandas que he nombrado anteriormente, pero en cambio, muchos adultos, claramente no todos, dicen que se puede escuchar pero no vivir para ello. También dicen que el hecho de desear tanto que salga una canción nueva, o el ponerse en Youtube o comprarse libros, posters, revistas, aparte de ser una gran pérdida de dinero totalmente innecesaria, puede llegar a influir en nuestros estudios. Por eso me he interesado en escribir sobre este tema.
A ver, yo no digo que haya que vivir pendiente de estos grupos o de sus componentes, no, pero, por ejemplo, yo soy fan de diversos grupos y cantantes, como es de suponer de unos más que otros. Me gustan sus canciones y, aparte, también me intereso un poco por los componentes del grupo o por el grupo en general pero, también he de deciros que yo no espero delante del ordenador contando los minutos para ver cuánto falta para que su canción nueva sea subida en Youtube y poder ser una de las primeras en verlas , pues mi afán no llega hasta ahí. Pero no dudo que hay personas cuyo afán llega hasta allí y más allá, que por estar muy  enganchadas a un grupo no deberíamos denominarlas locas , para gustos hay colores. Al igual que a él o ella le gusta tanto ese grupo, tú tendrás tus propias pasiones o entretenimientos, hasta ahora he estado hablando de no criticar los gustos de las personas , pero a continuación me voy a adentrar un poco más en los pros y los contras de la afición por una band boy.
No tiene absolutamente nada de malo que nos guste cualquier tipo de grupo musical, pero también hay que tener prudencia. No podemos dejar que un grupo nos pueda llegar a robar horas de nuestro preciado tiempo, ni pasar la tarde mirando las ultimas noticias, el twiter , el blog del grupo, en vez estar con nuestra familia, nuestros amigos, o incluso estudiando. No podemos permitir que una band-boy pueda llegar a influir en el estudio porque al fin y al cabo no estamos seguros de que ellos sean como nos hacen creer que son, y al decir esto no me refiero a que no debemos escuchar la música que nos gusta o no leer sus noticas. No. Yo me refiero a que no es malo tener pasiones pero tienen que ser moderadas.
Por tanto, no es malo que nos guste un grupo de música, siempre que nos permita seguir con nuestra vida como hacíamos anteriormente, antes de que el fenómeno band-boy se hiciera famoso. Al fin y al cabo hay cosas más importantes como la familia, los amigos y obviamente los estudios.
En otra ocasión hablaremos de las band boys de adultos, el fútbol, que tanto les atrae, y con efectos muy parecidos y dañinos.
DE 1º DE LA ESO (12 AÑOS)

22 de abril de 2014

ACTIVIDADES DEL CLUB ISORA DE S/C. DE TENERIFE EN ESTAS VACACIONES


































Francisco-M. González
La semana pasada realizaron un campamento urbano, del 12 al 15 de abril en la misma sede. Participaron nueve niñas. Tuvieron actividades variadas, todas ellas con finalidad educativa. Cada día alternaron excursiones urbanas, como un recorrido cultural por La Laguna, con talleres de creatividad o repostería, que las realizamos en el club. Una actividad que gustó mucho a las niñas fue la excursión al Palmetum. Además de conocer distintas especies botánicas que se dan en distintos lugares del mundo, se puede disfrutar de unas vistas maravillosas y hacer fotos muy bonitas.
Otra actividad que me parece interesante comentar es el taller de manualidades que dio Celia Arnaiz. En él elaboraron el regalo para el día de la madre. Lo más gracioso fue el ingenio de cada niña, para intentar que la madre no se enterara de la sorpresa que habían preparado antes de lo previsto, hubo que agenciarse de bolsas de mano, para que sin ser visto el regalo, no se estropease al guardarlo.
El último día, en el taller de repostería, prepararon una merienda para recibir a los padres cuando vinieron a recogerlas.
¡Y cómo no mencionar el estudio en el que cada día aprovecharon para hacer las tareas del colegio o leer un libro!
¡Fueron unos días estupendos! Gracias al horario exigente pero sin agobios pudimos hacer muchas cosas, otras cosas que para no extenderme sólo citaré: Baile, grabación de videos musicales, juegos, cine-forum y por supuesto taller de valores en el cual se les enseña a ser mejores personas.
Termino felicitando a Anabel, Mª Paz,  Viky e Inmaculada, por el éxito de esta labor.

"ADIÓS... A LA MÚSICA" EN LA PROCESIÓN MAGNA DE LA LAGUNA.

















Francisco-M. González
Un año más, gracias a la retransmisión de El Día T.V.  pude contemplar la majestuosidad y solemnidad de la Procesión Magna la Laguna; por prescripción médica, sentado en un sillón de mi casa  -ya se sabe, los médicos son muy pesados-. De nuevo, he podido observar el respeto, la seriedad y la devoción de las gentes de la ciudad del Adelantado en su procesión Mayor en esta Semana de Pasión, junto a otras personas devotas el resto de la Isla, así como turistas de los más diversos países, al comienzo sorprendidos y despistados, para el final verlos impresionados y con admiración. Sólo vi un japonés con un tomavistas y una cámara de fotos.
Admiro de manera de manera especial a los miembros de las cofradías, de las  hermandades  o  a cualquier  asociación procesional, que su piedad  y caridad, no se limita a estos días de Semana Santa, sino que su labor efectiva y silenciosa, es durante el resto  año;  pero que de manera especial, con su trabajo, ropajes,  túnica,  capirotes, dan un realce y elegancia a esta Procesión. Qué dudad cabe, que sin ellos sería imposible realizarla. No digamos del trabajo y de algunas horas sin sueño de las personas que coordinan y dirigen este magno acontecimiento. Me encogió el alma y me motivó a acompañarles con la oración,  a los penitentes con el rostro cubierto, arrastrando cruces y cadenas, tal vez unos lo haría por acompañar al Señor en sus sufrimiento, otros haciendo penitencia, un misterio que resguarda o se debe guardar en este año en su corazones. Sin proponérselo, conmueven y a mí en concreto me remueven, ¡sentado en un cómodo sillón!
No sé si por influencia de tanta  retransmisión de futbol, o porque cada año lo quieren hacer mejor ¡además lo consiguen! Este año, los de El Día T.V. , nos han ofrecido "un previo... a la procesión", donde hemos tenido ocasión de ver cómo se preparan y organizan las cofrades y los cofrades para salir en procesión, así como el esfuerzo para colocar a los pasos, -que pesan-,  a la vez que nos han dado a conocer, una serie detalles "desconocidos" sobre la terminación de la catedral y algún aspecto diverso, sobre el tallado de alguna imagen, que a los legos se nos pasa desapercibidos.
Aunque, a El Día T.V.,  que hizo un magistral trabajo; no sé si por la crisis -que lleva la culpa de todo- se echó en falta un par de cámaras más y algunas reporteras a pie de calle, para conocer la opinión y los sentimiento del ambiente -aunque el realizador y cámaras hicieron maravillas, de oportunidad, encuadre, enfoque y luz.... Los locutores: Carmen Izquierdo, sin  proponérselo, nos dio un clase de periodismo televisivo y  una lección sobre el Nuevo Testamento, ¡hasta con pasión!, -conozco a poco periodistas que dominen ese tema-. Carlos Rodríguez, -Dr. en Historia del Arte- nos dio otra clase exhaustiva y magistral sobre cada paso procesional, en el que no se le escapaba el menor detalle o anécdota, curiosa e ilustrativa, pienso que se emocionó con el Santísimo Cristo, después de todo era la presión mayor de su pueblo y de una imaginería  religiosa que no sólo se lleva en la cabeza sino en el alma. Una excelente conjunción, Carmen y Carlos, periodismo y arte que en todo momento respetaron, con su silencio aquellos momentos de mayor fervor procesional, y poder escuchar el silencio de los fieles.
Silencio, piedad y fervor roto por la desafortunada actuación, -siempre por libre-  de las diversas agrupaciones de cornetas, tambores y los del bombo; que con toda su buena voluntad, -porque soplaban fuerte y al bombo le daban duro- y hasta con devoción creo yo, pero que durante la retrasmisión, sino es por la habilidad de los técnicos de sonido de la televisión no nos dejar oír a los comentaristas y, a muchos, nos rompen la cabeza.
Una procesión y la Magna de La Laguna aun más, para muchos es un acto litúrgico y de piedad; y, ¡como embellece la liturgia católica el arte! La Laguna tiene tallas bellas,  pero le falta una música procesional de calidad y con alma lagunera, que las acompañe; la música es unas de las bellas artes que enriquecen y dan vitalidad a cualquier tipo de manifestación religiosa. Ayer para llegar al esplendor al que aspiran los de Aguere faltaban tres o cuatro bandas de música bien distribuidas en el cortejo procesional,  en las isla las tenemos muy buenas. Aunque ninguna supera todavía  en esta procesión a la malograda Banda Municipal de Música de La Laguna bajo la dirección de D. José Antonio Díaz León, dicen que suprimida por una nefasta alcaldesa, pero  recuerdo  que interpretaba con  su ritmo  y armonía el alma de la pasión lagunera: aquellas malagueñas hechas marcha, la "Marcha fúnebre de Brahms ", "Mis Amarguras" o "Adiós a la vida" de la ópera Tosca de Puccini y tanta otras (después colgaré un vídeo para el recuerdo) Ahora termino con: ¡Adiós... a la música!

*ORIENTADOR FAMILIAR
S/C. DE TENERIFE 20 DE ABRIL DE 2014

21 de abril de 2014

TRIBULACIÓN EUROPEA























José Luis Restán
Entre las palabras de Juan Pablo II que atesoramos tantos de mi generación, figuran sin duda aquellas pronunciadas en la catedral de Compostela en noviembre de 1982, con las que el primer Papa eslavo, que acababa de superar milagrosamente un intento de asesinato, pretendía sacudir la complacencia y el escepticismo de una Europa partida en dos mitades por un telón que llamábamos “de acero”.
Ante las próximas elecciones al Parlamento Europeo los obispos españoles han querido recordar aquel grito lleno de pasión y de verdad con que el papa Wojtyla desafió el statu-quo pactado en Yalta para reclamar una Europa unida, del Atlántico a los Urales. Son palabras que hoy resuenan con una fuerza singular, cuando el riesgo de una nueva guerra europea, esta vez en Ucrania, es mucho más que una simple hipótesis.
Aquel discurso no nació de un sueño ni de un empeño romántico, sino de la experiencia del pueblo en el que había nacido el primer Papa hijo de la nación polaca. Polonia, como también Ucrania y los Países Bálticos, había mantenido la sustancia de su cultura forjada por el cristianismo a pesar de los vaivenes de las fronteras, bajo la bota de poderosos invasores y pese las sucesivas ideologías totalitarias que habían pretendido eliminar la memoria del pueblo y crear una nueva realidad.
No había indicios de cambio político ni señales claras de debilidad en el paquidermo comunista, pero Juan Pablo II lo apostaba todo sobre algo tan elusivo para la realpolitik como la verdad: la verdad del corazón humano y la verdad de una experiencia tejida a través de siglos de convivencia. “Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes. Reconstruye tu unidad espiritual, en un clima de pleno respeto a las otras religiones y a las genuinas libertades... No te deprimas por la pérdida cuantitativa de tu grandeza en el mundo o por las crisis sociales y culturales que te afectan ahora. Tú puedes ser todavía faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo”.
Y lo que en muchas cancillerías se consideró con sonrisa burlesca se convirtió siete años después en un proceso único en la historia, con el triunfo de la dignidad humana y de las libertades que habían encarnado los disidentes (tantas veces olvidados por Occidente) en los países tras el Muro de Berlín. En junio de 1997, en Gniezno, el Papa entregaba un mensaje personal a los presidentes de Polonia, República Checa, Lituania, Alemania, Eslovaquia, Ucrania y Hungría: “A lo largo de este siglo, también agitado, los pueblos de Europa central han sufrido pruebas terribles. Actualmente se han abierto nuevos caminos. ¡Ojalá que los europeos se comprometan resueltamente en una colaboración constructiva, para consolidar la paz entre ellos y en su entorno! ¡Ojalá que no dejen a ninguna nación, ni siquiera a la más débil, fuera de la unión que están formando!”.
Naturalmente, el Papa no hablaba como un líder político ni diseñaba un proyecto articulado de Unión Europea, pero sería difícil encontrar una sabiduría más aquilatada para orientar el camino. Y la prueba es que tantos hombres de poder, en aquel momento crucial, acudieron a orillas del Vístula para recibir este mensaje de manos del obispo de Roma. La grandeza de la política, les dijo entonces, consiste “en actuar respetando siempre la dignidad de todo ser humano, crear las condiciones de una generosa solidaridad que no deja a ningún ciudadano al borde del camino, permitir que cada uno acceda a la cultura, reconocer y poner en práctica los más altos valores humanos y espirituales, profesar y compartir las propias convicciones religiosas. Si se avanza por este camino, el continente europeo fortalecerá su cohesión, se mostrará fiel a cuantos han puesto las bases de su cultura y responderá a su vocación secular en el mundo”.
Diecisiete años después afrontamos una de las crisis más dolorosas y llenas de peligro para Europa desde la caída del Muro. La violencia de grupos armados pro-rusos, claramente sostenida y atizada desde Moscú, amenaza con desgarrar Ucrania. Rusia no esconde su pretensión de anexionarse las regiones orientales ucranianas, mientras las instituciones de Bruselas se muestran incapaces de llevar a cabo una acción política eficaz para defender la propia razón de ser de la Unión. Es curioso. En el mapa hemos llegado a acariciar el horizonte que delineaba Juan Pablo II en su memorable discurso de Compostela, mientras que la sustancia cultural y espiritual imprescindible para sostener la unidad no ha hecho sino degradarse en los últimos decenios. En la orilla oriental, la gran Rusia liderada por Vladimir Putin reaviva su pretensión imperial sin haber realizado una transición clara hacia el Estado de Derecho, mientras enarbola (paradojas de la vida) los valores cristianos como seña de identidad. Bien es verdad que lo hace de forma abstracta y como discurso del poder, más que como experiencia viva y compartida por una sociedad demasiado fracturada, que aún no ha asimilado armónicamente todo lo sucedido tras el colapso del sistema comunista.
El nihilismo y el laicismo occidentales privan de inteligencia y de arrojo a la Unión para defender lo mucho que está en juego en Ucrania. Y en la otra cara de la moneda, un Estado que incorpora los valores cristianos como nota distintiva de su proyecto nacional se apresta a provocar una violenta ruptura del Derecho, con todas sus secuelas. Quizás Juan Pablo II pensaría que estamos ante el mundo al revés.
Frente a la abstracción del relativismo occidental y del nuevo imperialismo ruso hemos visto levantarse en Kiev, durante los meses pasados, una nueva experiencia de amor al hombre, de afirmación de la persona frente al poder. Una experiencia que nos recordaba los días inolvidables de Walesa en Gdansk y de Havel en Praga, cuando la auténtica tradición europea se impuso sobre la ideología alumbrando una nueva etapa histórica. Ojalá el nuevo gobierno ucraniano responda a este impulso ideal en las horas amargas que se avecinan. Ojalá se abran paso en Moscú las voces de tantos intelectuales, hombres de Iglesia y gentes del pueblo sencillo que no buscan la grandeza de Rusia en la confrontación y el dominio sino en el genio profundo de su historia cristiana. Y ojalá que Bruselas despierte de su sopor, de ese nihilismo atenazador que carcome la sustancia de la aventura europea, y ayude a que el Derecho se mantenga en Ucrania. Aunque quizás sean los amigos ucranianos, desde la tribulación, quienes puedan ayudarnos a rememorar con emoción y clarividencia aquellas palabras de Juan Pablo II en Compostela.