VERANO

Este blog contiene temas de Orientación Familiar, (educación y familia) Antropología filosófica, Religión y poesía. Todo ello con sentido común y, con frecuencia, con sentido de humor.



30 de junio de 2014

LA BRECHA.- FERNANDO LEMUS












Fernando M. Lemus Pérez*
La brecha que separa a los nativos digitales de sus padres y abuelos, inmigrantes digitales cuya destreza para asimilar y dominar la tecnología camina a paso más lento (aunque seguro), debe ser analizada en profundidad y centrar la máxima atención en fenómeno nunca antes visto en la historia de la humanidad, un invento donde los adultos son superados en casi todas sus fases; asimilación, manejo y aburrimiento.
El nivel de abstracción de los jóvenes y niños es asombroso, lo llevan implícito, de fábrica. Un niño de dos o tres años con un smartphone o una tablet queda, como por ósmosis, integrado con el dispositivo, moviendo su pequeño dedo en busca de  la aplicación favorita. Una asimilación casi instantánea, seguida de un perfecto manejo del software en cuestión, para pasar a una fase de aburrimiento que termina por aparcar el “gadget” de moda en busca de nuevas sensaciones en otros frentes virtuales.
Los adultos, mientras los jóvenes van de aplicación en aplicación, permanecen en la fase de asimilación y una vez bien dominada “la bestia”, pasan a explorar el maravilloso y asombroso invento, que durante un tiempo por determinar, el icono de acceso a la misma permanecerá en la pantalla principal del móvil o smartphone.
El problema en sí no son las aplicaciones, ya que con un simple vistazo sabemos si están destinadas a un público infantil o adulto, la cuestión es la puerta que da acceso a la red de redes; Internet, la red pública donde se puede encontrar de todo, lo imaginable y lo inimaginable. Es ahí donde los inmigrantes digitales tenemos tarea vital, una tarea que pasa más por el acompañamiento que por la prohibición.
El caballo de batalla de padres y educadores es la faceta de Web Social que Internet oferta a través de plataformas como Facebook, Twitter e Instagram. No estar en una o varias de estas redes sociales es algo casi insultante para un joven, que a edades cada vez más tempranas se “enganchan” a este fenómeno del que hasta ahora no he conocido a ninguno que se haya desenganchado.
Es como si un nuevo orden antropológico se adueñase de todos estos niños y niñas, que con tal de tener un perfil en las Redes Sociales, son capaces de vulnerar la edad permitida para poder hacer uso de las mismas.
Regular o administrar el uso de las múltiples herramientas que se pueden encontrar en Internet (juegos, redes sociales, videos, música, lo que se te ocurra pedir a Google, etc…) no es prohibir, es poner en práctica la sana virtud de la templanza, prohibir que los menores accedan a la tecnología es como pretender achicar las Cataratas del Niágara con un cubo.
¡Buen lunes y feliz semana!
*Informático. Coordinador TIC centro educativo
Santa Cruz de Tenerife, 29 de junio de 2014

29 de junio de 2014

“ LAS VACACIONES NO SON PARA SUFRIR, SON PARA DISFRUTARLAS”
















Francisco-M. González*
Ahora que llega el verano  todo el mundo se dedica a dar consejos para las vacaciones, no hay más que ver la televisión, escuchar la radio o leer los periódicos. A través estos medios,  las agencia de viaje te aseguran la felicidad estival y que las maletas en los aeropuertos se van a recoger antes de media hora; los de los cosméticos te garantizan el rejuvenecimiento seguro y perpetuo, simplemente  tomando el sol en una terraza del Paseo de la Castellana de Madrid; los de los frigoríficos y refrigeración te garantizan una cerveza helada o la plácida y refrescante brisa veraniega a finales de julio, a eso de las cuatro de la tarde, en cualquier calle de Córdoba o Toledo, por ejemplo. Los endocrinos y los de nutrición, con lo de la dieta, los triglicéridos, el colesterol y el tabaco, ¡con lo del tabaco no le falta razón! y las vacaciones son una buena época para dejar de fumar, a aquel que le perjudique el tabaco. Los de tráfico, que sus indicaciones y sistemas operativos, a veces, parecen más que para unas vacaciones, para el desembarco de Normandía: “operación salida”, “operación retorno”, “operación puente del...”. El profesor tutor, un tanto pesado, te desea un feliz verano y te recomienda que descanses mucho; a la vez que, te receta para las vacaciones: cincuenta libros, ¡para que leas mucho! una colección de problemas, y otra serie de ejercicios combinados, para que estudies, lo que a él le hubiera gustado explicar durante  curso. Bueno pues así, más o menos,  todos,  hasta la señora que vende los periódicos y el tabaco y la vecina del quinto.
Lo mío no son consejos ni siquiera sugerencias, son simplemente opiniones, unas ideas, o compartir  mi experiencia, que tampoco es tanta, pero si a alguien le sirve, ¡bendito sea Dios!. Por lo tanto, con respecto  las vacaciones de verano se me ocurre, que “la vacaciones son para disfrutarlas,  no para padecerlas”, esto se lo oí decir una vez al añorado profesor el  Dr. Vallejo-Nájera que, como psiquiatra, a la vuelta de la vacaciones se le ponía la consulta a tope. Por  lo tanto en la vacaciones hay que descansar, que no es estar sin hacer nada, sino cambiar de actividad, hacer aquello que nos hubiera gustado hacer durante el curso, olvidarnos de ese embrollo en que estamos metidos el resto del año, de las cotizaciones en bolsa,  de las “primicias informativas” y las “noticias de cierre”, de los telediarios , del móvil, del mando a distancia y hasta de uno mismo.
Claro que todo esto es muy relativo, porque depende de la condición, gustos y posibilidades de cada uno o de cada familia,  ¡las vacaciones con la familia son maravillosas! Poder dedicar ese tiempo, del que el resto del año, andamos tan escasos para hablar con los hijos todos juntos en tertulia o uno a uno; a veces, hasta para hablar con la mujer. En este sentido tengo un amigo, que tiene un trabajo bastante relevante en la administración del Estado, por lo que siempre anda muy justito de tiempo, además es padre de seis o siete hijos  y ejerce de padre, porque todos le van saliendo  bien. Bueno, pues durante las vacaciones de verano,  se dedica, a jugar, leer, estudiar y a cocinar con los hijos ¡además cocina muy bien! y cuidar a su madre, que no la puede ver en todo el año. Así su mujer descansa; y para “recuperar” alguna que otra noche, se escapan los dos solitos a cenar o a bailar, como de novios.
En  la vacaciones de verano  se puede aprovechar para muchas cosas, lo fundamental es divertirse y pasarlo muy bien. Si lo hacemos con sensatez y con ese sentido común,  para el que no tenemos tiempo el resto del año, posiblemente el ácido úrico, el colesterol, los triglicéridos, el tráfico por carreteras comarcales no serán problema; podremos leer los libros que nos haga ilusión o que nos dé la gana, pero que valgan la pena,  aunque no sean de los recomendados por el tutor; nadar, pescar, escuchar ópera, oír a la Panchos, a los de Operación Triunfo o montar en monopatín. Es una oportunidad maravillosa para cultivar la amistad:  ver y hablar con los amigos, no sólo con los amigos de verano, sino también con los amigos de siempre,  con esos que son y están “ahí”.
Como se decían antes, cultivar  el  alma y el cuerpo, y estaba muy bien, sin obsesionarse ni por una cosa ni por la otra, aunque a mi me gusta más cultivarse íntegramente como persona, para ello: la dieta, el deporte –el deporte es muy importante y cada deporte a su edad- y el descanso. Sin olvidar el trato con Dios, esto debiera ser lo primero,  ya que, durante el curso tampoco le dedicamos el tiempo que debiéramos y hacer una romería a la Virgen de pueblo o de nuestra devoción. Más o menos con todo esto o algo por el estilo, en septiembre uno puede estar nuevo, contento  y ¡hasta con ganas de volver a empezar a trabajar!
*ORIENTADOR FAMILIAR
UNIVERSIDAD DE NAVARRA

28 de junio de 2014

"NUEVA EVANGELIZACIÓN".- JUAN PEDRO RIVERO















Juan Pedro Rivero González
En Haití, hace más de treinta años, Juan Pablo II llamó a los cristianos de América latina a una “nueva evangelización”. Desde entonces se ha convertido la expresión en una invitación a renovar el testimonio de fe y a provocar una invitación constante y renovada de vivencia de anuncio bueno y dichoso que contiene el Evangelio de Jesús. Este próximo fin de semana en el Seminario se celebra la I Jornada Diocesana de “Nueva Evangelización”. Y me parecía oportuno compartir algunas certezas personales sobre lo que es y lo que no es la nueva evangelización.
No es un afán proselitista. No es la estrategia para acrecentar el número de los miembros de la institución. No es un cambio teatral para conquistar voluntades. No es Marketing o estrategia comercial. No es eso. Entonces, ¿qué es? Es un esfuerzo por aprender un idioma para compartir una experiencia. Es una renovación personal profunda que nos haga salir al encuentro superando el miedo a los exteriores del invernadero. Es un proceso de conversión personal y pastoral que nos coloque al descubierto ante la mirada del que quiera descubrir lo que se ha descubierto y gozar del sentido del que se está gozando. Es coherencia, es alegría, es coraje, es fecundidad…
No basta estar anotado en el libro de bautismo de la parroquia para ser un cristiano de verdad. No basta. Hace falta algo más. Y lo que falta no es conquistable con la mera voluntad. Es un don. Es un encuentro personal con Cristo. Si no se produce seremos miembros de una institución, seremos afiliados, seremos menos o más, pero la irrelevancia nos apagará por falta de pasión enamorada.
Paco conocía a Carmen desde hace mucho tiempo. Compartían juegos, clases, recreos… Podían dar razón mutuamente de quienes eran y de cómo eran. Pero la vida de ambos eran dos vidas. Aquella tarde ocurrió algo sorprendente. Inesperadamente, el conocimiento pasó de la mente al corazón. Comenzaron a conocerse con el corazón. Se enamoraron. Desde entonces aquella relación era distinta. La vida cobró un nuevo sentido y una alegría que les sorprendió. Un gozo que no hubo manera de acallar. El amor les permitía resituar el presente y el futuro en un marco existencial distinto. Ahora tenía razones por las que entregar la vida. Lo que les ocurrió a Paco y a Carmen, nos debe ocurrir con Dios. No sólo no se evangeliza lo que no se ama, sino que no se evangeliza si no se ama. La nueva evangelización comienza por un encuentro posible.

DE TENERIFE (ESPAÑA)

27 de junio de 2014

EL REY QUE NO BEBIÓ VINO DE TEGUESTE
















María del Pino Fuentes de Armas
En estos días en España entera se ha vivido con intensidad el antes, el durante y el después de la proclamación del rey Felipe, con opiniones de la más diversa índole, pues expertos en leyes siembre ha habido -lo que mi abuela llamaba "abogados de sequero"-, aunque no supieran que solo abdica aquel que ha sido rey, como en el caso que nos ocupa, que don Felipe sería proclamado ante las Cortes, no entronizado, ni coronado, ni investido. Muchos han resucitado a Franco, otros al Conde de Barcelona, algunos a los fantasmas de las Repúblicas -pues no ha habido solo una en la historia de este país-, mientras otros discutían sobre si el nuevo rey no lo sería hasta no ser proclamado como tal ante las Cortes Generales, desconociendo que lo era desde la medianoche del 18, puesto que tal proclamación no es constitutiva ni perfeccionadora, sino meramente formal. Don Felipe ha sido rey desde que su padre abdica, y dicha abdicación entró en vigor un minuto después de las 23:59 horas del miércoles. Ya lo dijo Cánovas del Castillo: "El rey no jura para serlo, sino por serlo".
Lo más triste de todo esto ha sido la postura de algunos representantes políticos que se quedaron en "que el Pisuerga pasa por Valladolid", empeñados en hablar de la proclamación de don Juan Carlos cuarenta años atrás y buscando las diferencias o similitudes, a la par que se han creído el ombligo del mundo por dar un sí, un no, o abstenerse en la Ley Orgánica sobre la abdicación. ¡Con lo elegante que hubiera sido una aprobación por unanimidad, sin tanto discurso vacío y repetido que se salía del guión de la historia!
La abdicación ha sido una decisión personal del rey Juan Carlos, y por tanto efectiva simplemente en virtud de la voluntad de abdicar de éste, aunque por imperativo constitucional era necesario que una ley orgánica lo regulase. Entiendo que ha sido por criterio de seguridad jurídica, para saber exactamente el momento en que el padre dejaba de ser rey y lo era ya su hijo. Por eso tampoco era necesario que la ley orgánica entrase a modificar normas que hoy en día tienen rango reglamentario, como las que rigen las precedencias (R.D. 2099/1983) y los tratamientos de la Familia Real (R.D. 1368/1987), que se modificaban fácilmente por el Gobierno, como así ha sido.
Lo de la simbología religiosa, ese empeño en erradicar símbolos porque la proclamación tiene lugar con una Constitución en vigor que declara la aconfesionalidad del Estado, es otro tema para abochornar a los insistentes. ¿Qué más símbolo religioso que la cruz latina que remata la corona real y que timbra el escudo nacional y que está presente en la mayoría de los actos -sea cual sea su naturaleza- de este país? Ahí queda.
En general, hemos repetido la historia del pueblo de pandereta y toros, con tanto comentarista confundiendo la abdicación y proclamación de un rey con un reportaje para las revistas del papel couché, más pendientes de la indumentaria que del acto general de sucesión de la corona. Un rey abdica, y el príncipe heredero asume la Corona y, con ella, la Jefatura del Estado y las atribuciones constitucionales que de ella derivan. Esto es lo que cuenta.
A SM don Juan Carlos I le deseé que no le temblara el pulso a la hora de entregar a España, la nación por la que ha luchado durante su etapa de jefe de Estado, y personalmente le agradezco su entrega, sus aciertos y desaciertos, porque la verdad absoluta no existe, sus flaquezas de ser humano, su dolor ante la incomprensión de muchos y sus logros como hombre de paz y embajador de este país; también le reconozco el rictus de tristeza por el desatino de sus hijos, políticos o carnales, hijos al fin y al cabo, pero sobre todo le doy las gracias por estar ahí, con majestad, con ese halo innato que -como la elegancia- se tiene o no se tiene, el cual ha brillado en los momentos históricamente más difíciles. Ha contribuido a la paz social, a la consolidación de la democracia en nuestro país y a hacer de España -ejerciendo como el mejor embajador- una nación con apellido propio en el concierto internacional.

"EL DÍA" S/C. DE TENERIFE (ESPAÑA) 23.06.14

26 de junio de 2014

HOY, 26 DE JUNIO, FESTIVIDAD DE SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ
















San Josemaría Escrivá
Fundador del Opus Dei

ORACIÓN
Oh Dios, que por mediación de la Santísima Virgen otorgaste a San Josemaría, sacerdote, gracias innumerables, escogiéndole como instrumento fidelísimo para fundar el Opus Dei, camino de santificación en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano: haz que yo sepa también convertir todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte, y de servir con alegría y pon senci¬llez a la Iglesia, al Romano Pontífice y a las almas, iluminando los caminos de la tierra con la luminaria de la fe y del amor.
Concédeme por la intercesión de San Josemaría el favor que te pido... (pídase). Así sea.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Anverso de la estampa de San Josemaría Escrivá
“Allí donde están vuestras aspiraciones, vuestro trabajo, vuestros amores, allí está el sitio de vuestro encuentro cotidiano con Cristo. Es, en medio de las cosas más materiales de la tierra, donde debemos santificamos, sirviendo a Dios y a todos los hombres. En la línea del horizonte, hijos míos, parecen unirse el cielo y la tierra. Pero no, donde de verdad se juntan es en vuestros corazones, cuando vivís santamente la vida ordinaria...”
San Josemaría Escrivá de Balaguer, de la homilía Amar al mundo apasionadamente, 8-X-1967.

San Josemaría Escrivá nació en Barbastro (España) el 9-1-1902. Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 28-ÍII-1925. El 2-X-1928 fundó, por inspiración divina, el Opus Dei. El 26-VI-1975 falleció repentinamente en Roma, después de haber mirado con inmenso cariño por última vez una imagen de la Virgen que presidía el cuarto de trabajo. En ese momento el Opus Dei estaba extendido por los cinco continentes, y contaba con más de 60.000 miembros de 80 nacionalidades, al servicio de la Iglesia con el mismo espíritu de plena unión al Papa y a los Obispos que vivió siempre San Josemaría Escrivá. El Santo Padre Juan Pablo II canonizó al Fundador del Opus Dei en Roma, el 6-X-2002. Su fiesta litúrgica se celebra el 26 de junio.
El cuerpo de San Josemaría Escrivá reposa en la Iglesia Prelaticia de Santa María de la Paz. Viale Bruno Buozzi 75, Roma.
Más información de Josemaría Escrivá en: www.josemnariaescriva.info
(DE LA ESTAMPA DE SAN JOSEMARÍA)

25 de junio de 2014

"EL MÁS BELLO DIÁLOGO": MARIDO Y MUJER.- FRANCISCO-M. GONZÁLEZ*














Francisco-M. González*
Cierto sector de los medios de comunicación parece  empeñados en recordarnos todos los días el elevado número de fracasos matrimoniales, aportando exhaustivos datos estadístico,  estudios y hasta el cálculo del número de divorcios / minuto. Como si el matrimonio fuera un fracaso. Sin embargo son muy pocos los que hacen referencia  a las claves del éxito matrimonial, de la felicidad que esto entraña  y a la considerable cantidad de matrimonios  en desarrollo, satisfechos, contentos y hasta felices.  Claro que esto tampoco es noticia.
Son  muchos los factores  que pueden hacer feliz a un matrimonio, pero hay dos en los que coinciden la mayoría de los autores expertos en este tema y que personalmente he comprobado:  la entrega amorosa y la comunicación interpersonal entre los cónyuges.
Sin ánimo de agotar el tema -que da para mucho- voy a referirme a la comunicación, en concreto, al diálogo marido-mujer (o al revés). Es sabido de todos, que se puede hablar mucho y no decir nada. Puede haber entre los esposos  conversaciones superficiales  durante las cuales se hable de todo y  no se dialogue. Algunas veces las palabras pueden  utilizarse como disfraces, para fingir que todo marcha bien, que hay una convivencia pacífica, civilizada  y que aquí no pasa nada .
Incluso, hay matrimonios que, con frecuencia, intercambian opiniones, tocan a fondo temas políticos y  culturales o abordan inquietudes familiares sobre la marcha de los negocios o los estudios de los hijo; esto es  importante, pero no lo es todo. En estos casos  suelen rehuir  sistemáticamente  entrar a fondo en la intimidad de sus vidas, “una vida a dos”, como dice  Ignacio Larrañaga. No hay diálogo marido-mujer.
Dialogar en el matrimonio significa regalar, dar algo sustancialmente mío, algo que forma parte esencial de mi ser y esto recíprocamente y entre los esposos. Entregar mejor de sí  mismo, mis anhelos, mis preocupaciones, temores, esperanzas, mis ilusiones y alegrías ¡todo! A veces, habrá que  sacar a la luz y en el momento oportuno alguna vieja herida sin cicatrizar, escondida en la penumbra, después olvidar y ¡de verdad! Lo esencial es hablar con franqueza, con delicadeza y toda libertad. Y si en un momento se pierden los nervios y se rompe un plato, tampoco pasa nada, se pide perdón y se vuelve a empezar. Lo que no puede estar el marido con la mujer o la mujer con el marido como de visita.
Otra forma de diálogo es estar juntos leyendo uno un libro un domingo por la tarde, y levantar la  vista, mirarse a los ojos y sonreír. O que la mujer se queda dormida en el sofá después de comer  y  el marido le da el biberón al más pequeño porque llora,  a la vez, que con el mayor ve los dibujos animados, con la del medio juega al parchís y de vez en cuando le echa un tierno vistazo a la mujer. No, no hay que ser "superman", esto se lo vi hacer, no hace mucho, a un amigo mío, bastante joven y que me hizo pensar.
El dialogo en el matrimonio es la más bella aventura por  la que el marido o la mujer  pueden apostar. Es fuente, raíz y expresión del amor conyugal, que a la vez,  lo fortalece y hace compacto y duradero. Es fusión de corazones, que junto con la inteligencia y la voluntad ¡voluntad de querer!, cautiva, entusiasma y da vida a una vida matrimonial, y para toda la vida. Esto no se aprende en el viaje de novios, sino con los años y la práctica del día a día, con mucho cariño, con mucha paciencia,  con mucha ilusión y con mucho sentido del humor.
*ORIENTADOR  FAMILIAR
UNIVERSIDAD DE NAVARRA

24 de junio de 2014

COMUNICACIÓN – POR JOSÉ JUAN RIVERO












José Juan Rivero
Esta semana me encontraba en una de las calles de una de nuestras ciudades, cuando escuché a lo lejos como dos personas discutían, por más que intenté descubrir, no pude percibir cuál de las dos personas tenía la razón. Solo escuchaba gritos, descalificaciones y afirmaciones desafiantes. Pensé en ese momento en lo fácil que es emitir palabras y en lo complejo que es que dos personas se entiendan. Por mi práctica profesional dentro del mundo de la mediación y la convivencia, me he dedicado a realizar diferentes cursos formativos sobre la comunicación efectiva tanto a profesionales de diferentes campos, como la seguridad, la dirección de empresas, etc. Y siempre he observado el papel que juega nuestra experiencia vital y nuestra actitud ante una conversación. Así nos encontramos con personas más calladas, reservadas, que apenas manifiestan su opinión, que generan multitud de pensamientos e ideas, pero que por sus habilidades comunicativas, su experiencia comunicacional han aprendido a inhibir su respuesta comunicativa, escapan de cualquier discusión, o simplemente guardan silencio, pero no ese silencio que se expresa a través de la escucha activa, es decir, esa escucha participativa, donde reforzamos al otro, haciéndole ver que le entendemos y ponemos todos nuestros sentidos en post de hacernos entender. Por otra parte, nos encontramos con aquellas personas que expresan a través de su comunicación una alta agresividad, como los dos que mantenían la discusión que relataba al comienzo de este artículo.
Son personas que utilizan un patrón de agresividad puesto que lo experimentaron o lo aprendieron, y que acuden a él para intentar tener la razón, interpretan una comunicación como una batalla, donde uno gana y los demás siempre deben perder, el objetivo no es comunicar, es ganar. Sin embargo, el modelo que nos hace conseguir el objetivo último de la comunicación y por ende de toda relación humana, es decir, por una parte que la otra persona conozca nuestro propósito a la hora de comunicarnos y que al mismo tiempo se sienta escuchada y reforzada en nuestras interlocuciones, es el denominado el modelo asertivo. Podríamos decir que potenciamos una comunicación positiva y constructiva, donde ambas personas se sienten dentro de un proceso que es la comunicación. Las personas asertivas por una parte escuchan activamente, centrando todo su interés en el mensaje que las otras personas nos intentan transmitir, pero un mensaje verbal y no verbal, desde la empatía, y una actitud positiva y basada en la construcción personal, descubriendo sus emociones y las de su interlocutor. Son personas que potencian una comunicación positiva.
*PSICÓLOGO Y MIEMBRO DE LA SOCIEDAD
 ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA POSITIVA

23 de junio de 2014

21 GRAMOS.- FERNANDO M. LEMUS





















Fernando M. Lemus
Tecleando en Google la frase “el secreto de la felicidad”, el famoso buscador de Internet me devuelve la friolera de 5.120.000 resultados llenos de consejos y fórmulas de lo más variopintas, disparatadas y algunas acertadas (aunque como es obvio solo pude examinar algunas webs y blogs antes de verme abrumado). Coincidiendo con mi reflexión de hoy lunes, la semana pasada mi buen amigo Francisco González por un lado, y mi esposa por otro, me recomendaron a través de Facebook unos vídeos del motivador y conferenciante Luis Galindo, especialista en la práctica de la psicología positiva a la dirección de equipos de trabajo. En los vídeos explicaba de una forma sencilla y amena, que el dar la mejor versión de uno mismo en cada cosa que hacemos nos ayuda a reilusionarnos, y que si todos actuáramos así el país conseguiría salir de la crisis, porque para cambiar el entorno debemos empezar por cambiarnos nosotros, en lugar de quedarnos paralizados echando la culpa de todos los males al Sistema, los políticos, etc. Galindo ha estado muy acertado, y la gente necesita oír este tipo de mensajes, pero no inventa nada nuevo, sino que viene a decir que el trabajo, el estudio o la tarea a la que nos enfrentamos ahora, en este momento, hay que hacerla con ilusión y perfección, o sea, con amor, algo que un Santo español ya empezaba a predicar por los años 30.
Que manía más tonta el darle la espalda a lo cotidiano, a la rutina, en busca de quimeras ancladas en un futuro que no llega a materializarse, centrándose en los grandes logros, dejando vencerse en los pequeños objetivos; Whitman decía “lo insignificante es tan importante como todo lo demás”,  lo que parece insignificante cada día es lo que, realizado con cariño y delicadeza, nos ayudará a encontrar la tal ansiada felicidad.
Triste llegar a las postrimerías de la vida corriendo tras la felicidad como un burro que persigue a una zanahoria atada a un palo, sin prestar atención a lo que tiene o pasa a su lado. Una zanahoria que representa el apego desordenado a las cosas materiales, al sentido distorsionado de andar por la vida con ansias de coleccionar éxitos caducos, alabanzas efímeras y medallas de hojalata. Ver como la envidia, la tristeza o la depresión hacen morada en los corazones de las personas que ven amenazada la zanahoria tras la que van guiando sus vidas.
Una bonita fábula cinematográfica titulada “Es cuestión de tiempo”,  relata el fantástico don que varias generaciones de varones de una misma familia poseen para poder viajar en el tiempo, con el objetivo de alterar los acontecimientos acomodándolos a su antojo, pero tras tantos cambios concluyen que el mejor momento en el tiempo es “ahora mismo”, y que saber exprimirlo es lo que lleva a la verdadera felicidad. Decir te quiero, respirar profundamente, mirar a los ojos mientras hablas, fijarte y disfrutar de los detalles mientras caminas, prestar atención y mostrar delicadeza a todos, despertar cada día diciendo “hoy va ser un gran día”, y llegar la noche concluyendo “hoy ha sido un gran día”, son algunos consejos cargados de sabiduría que la película trata de trasmitir al espectador.
A comienzos del siglo XX el físico estadounidense Duncan MacDougall, realizó una serie de experimentos para argumentar que el alma tenía que tener una masa medible, y el resultado final viene a decir que cuando el cuerpo muere, al pesarlo, pesa 21 gramos menos que antes de morir. Varios fueron los ciéntificos que debatieron esta teoría hasta convertirla en una suerte de mito popular, pero cuando menos da para pensar y para plantearnos que tanto agotamiento, producido por correr tras espejismos y zanahorias, canse al alma y no llegue al peso estipulado que la consiga elevar al verdadero estadio de la felicidad. Feliz lunes y buena semana
S/C. DE TENERIFE 22.06.14

22 de junio de 2014

EL DIÁLOGO: UN RECONSTITUYENTE PARA LOS ABUELOS MAYORES.- FRANCISCO-M. GONZÁLEZ






















Francisco-M. González*
Una de las mayores paradojas que caracterizan a nuestra sociedad postmoderna  y avanzada consiste  en la conquista de una considerable longevidad  y la deficiente calidad de vida para nuestros mayores. Sin embargo, está claro que más que vivir mucho importa cómo sea la vida que se posea. De hecho, como refleja la película Los inmortales, a veces las horas sin sentido pueden ser un gran lastre.
Indudablemente las expectativas de vida están alcanzando límites insospechados. En la mayoría de los países de occidente más de un 15 % de la población son mayores de setenta y cinco años Los gobiernos, conscientes de la necesidad de atender a este sector de la población -que, por otra parte es la que necesita más cuidados-, han ido creando residencias para la tercera edad para que nadie quede desatendido
No cabe duda que la atención  sanitaria para los ancianos ha mejorado y han aumentado los centros de asistencia para los mayores. Pero para una persona mayor todos estos medios, con una excelente eficacia técnica, funcional y aséptica no lo es todo. La persona anciana necesita  más que  una dieta adecuada, la medicación a su hora y los adecuados ejercicios de fisioterapia, necesita el calor y el cariño de los suyos.
A finales del verano pasado visité a un amigo muy mayor, pero con una extraordinaria lucidez mental, en una residencia del Puerto de la Cruz, que más que un asilo parecía un hotel; además enseguida me di cuenta que estaba atendido por excelentes profesionales. Cuando se lo comenté,  me contestó, “es cierto, me tratan muy bien, pero hay algo que son incapaces de suplir, el cariño de mis hijos y nietos y el arraigo a mi casa”. A finales de año me avisaron de que había fallecido. Pienso, que tal vez, de tristeza,.
Salvo casos muy excepcionales, como una enfermedad degenerativa grave o un trastorno psiquiátrico complejo, -los médicos son los que debieran decidir- las personas mayores  no debieran abandonar el hogar. Aunque esto no es nada fácil, porque son muchos los factores que entran en juego, la disponibilidad en la familia y que ellos se quieran dejarse ayudar, entre otros. Pero aún así, sigo pensando que en la familia es el lugar más confortable, entrañable y adecuado para vivir  una vejez dichosa. Y, el ámbito más natural, humano e  íntimo para morir como persona, rodeado de sus seres queridos.
Para esto se necesita no solo disponibilidad, sino mucho corazón. Hoy que tanto se habla de amor, ayuda, comprensión, tolerancia...con todos y con todo, empecemos por los más cercanos, por nuestros padres, nuestros abuelos... y dediquemos tiempo a atenderles, escucharles, estar con ellos: ver un partido o un programa de T.V., jugar una partida leerle el periódico, escuchar sus historias  aunque ya sean súper conocidas... Lo importante es que vean que se les escucha, que se le toma en serio. Aunque no siempre hagamos lo que desean, agradecerán que se les considere y que alguna vez, llevemos a la práctica alguna de sus sugerencias.
En medio de esta sociedad mercantilista, -de “usar “ y “tirar”- hedonista  y egoísta, que nos ha tocado vivir,  los ancianos no han de ser considerados inútiles o una carga difícil de soportar, nos dieron mucho cuando se encontraban en plena pujanza; nos lo dan ahora en el ocaso de su vida, con su presencia venerable, con su sufrimiento silencioso, con su palabra y con su mirada acogedora. Pienso que, nadie puede recordar a sus  padres ya ancianos, sin conmoverse; y sentir, cuando nos han dejado, el dolor de su orfandad, aunque no dudemos de que estén en el cielo, siempre guardaremos  en el corazón  el recuerdo de su rostro, surcado por las arrugas de sus años, y su sonrisa cariñosa, que  nos sirven  de pequeños resplandores que iluminan el caminar de nuestras vidas. Personalmente, este recuerdo de mis padres, me conmueve, me ayuda y me ilumina.
*ORIENTADOR FAMILIAR
UNIVERSIDAD DE NAVARRA

21 de junio de 2014

"THE BODY". DE JUAN PEDRO RIVERO














Juan Pedro Rivero*
Habitamos culturalmente en medio de dos extremos en cuanto a la valoración que hacemos de nuestro cuerpo: o le damos culto como si fuera el único aspecto de nuestra realidad, o lo infravaloramos como si se tratara de una prisión de la que habría que liberarse para alcanzar la felicidad. O el culto al cuerpo, o el desprecio del cuerpo. De ello es testigo tanto el ardor dietético, estético -incluso quirúrgico- como la grieta orientalista que nos promete un nirvana meta-corpóreo. Culturalmente nos representa: o todo, o nada. El cuerpo es nuestro todo, y no hay nada más, o es nuestra nada que hay que rechazar. “The question: the body”.
Así se tituló la película, protagonizada por nuestro Antonio Banderas, cuyo argumento se centraba en investigaciones realizadas en torno a la presunta tumba en la que habría estado, tras su muerte, el cadáver de Jesús, contradiciendo la fe en la Resurrección y cuestionando la fe cristiana al encontrar los restos del “cuerpo” de Cristo -The body-. Al final resultó que no, que “It’s not the body of Jesus”.
Es importante para la recta comprensión de la fe el lugar en el que estuvo el cuerpo de Jesús. Pero más importante es saber dónde está. Y quisiera compartir con ustedes este secreto de la fe. De pequeño aprendí que “tres jueves hay en el año que causan admiración: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión”. Y precisamente, aunque lo celebremos el próximo domingo, hoy es el jueves del Corpus Christi.
Ahí está el Cuerpo de Jesús. Sobre las alfombras realizadas por las manos artesanas de tantos fieles, en la custodia que la piedad popular que nuestros mayores ha ejecutado a tal efecto, por nuestras calles y plazas, realmente pasa el Cuerpo de Jesús. Y tomar consciencia de ello nos inquieta de tal manera que valoramos nuestra condición corpórea con su verdadero valor. La nuestra y la de los demás; no por otro motivo es una fiesta litúrgica vinculada al Día d la Caridad y del Amor Fraterno. Adoro el Cuerpo de Jesús, y me preocupo del cuerpo del hermano y de su necesidad. Porque “lo que hagáis a uno de estos, mis humildes hermanos, a mí me lo hacéis”. Ahí está “the body of Jesus”.
*RECTOR DEL SEMINARIO
DE TENERIFE (ESPAÑA)

20 de junio de 2014

PROCLAMACIÓN FELIPE VI: LA FAMILIA, FUNDAMENTO DE LA MONARQUÍA Y DE LA SOCIEDAD












Benigno Blanco
La proclamación del nuevo Rey de España, Felipe VI, ha permitido visualizar de forma intensa cómo la primera institución del Estado, la Corona, se sustenta en una familia. Este carácter familiar de la monarquía es un reflejo de la realidad de la vida social que también se sustenta en las familias, especialmente en las familias que funcionan, que permanecen en el tiempo creando un haz de relaciones interpersonales e intergeneracionales que da estabilidad y continuidad en el tiempo a cada persona integrándola en un proyecto que trasciende a cada uno y genera bienestar para todos.
Estos días hemos visto a un abuelo que traspasa las responsabilidades familiares a su hijo; un hijo que asume sus nuevas funciones en el seno de la familia/institución (la Corona) agradeciendo a su padre y a su madre la educación y el ejemplo recibidos; una pareja, los nuevos reyes, que comparecen juntos, compatibilizando las responsabilidades reales con los gestos de cariño personal (besos, arrumacos, sonrisas); unos padres que llevan a su lado a sus hijas a las que cuidan y preparan para sus futuras responsabilidades haciéndolas testigos y aprendices de las tradiciones familiares.
No han faltado tampoco los gestos de cariño cargados de simbología familiar: el Rey Juan Carlos, tras firmar la ley que legitima su abdicación, besa a la Reina Sofía; Felipe en su discurso ante las Cámaras dedica un recuerdo especial no solo a su padre sino;  también y de forma singular a su madre Doña Sofía; Elena mira con mirada cómplice de satisfacción a su madre cuando Felipe la cita en su discurso; la Reina Leticia continuamente acaricia y tranquiliza a sus hijas a lo largo de la larga jornada en que el protocolo real se mezcló con naturalidad con las relaciones familiares.
Hemos visto hoy una familia que es sustento de la primera institución del Estado, la Corona. Y, si profundizamos un poco, también hemos visto hoy una imagen de cómo se sustenta la sociedad en su conjunto: en la familia. ¡Qué lejos de estas estampas la imagen de división, ruptura, rechazo a la vida y confrontación con que habitualmente a muchos les gusta presentar a la familia! ¿Se imaginan lo que sería la jornada de hoy si, en vez de matrimonios reales y padres con sus hijos y gestos de cariño,  hubiésemos visto personas divorciadas y sin vínculos entre ellos y parejas sin hijos porque hubiesen cegado arbitrariamente las fuentes de la vida? En vez de una esperanza de futuro, hubiésemos asistido a un desesperanzado funeral de Estado por la Monarquía. Pues lo mismo sucede con la sociedad en su conjunto.
Concluyo pidiendo al nuevo Rey Felipe VI que use sus poderes constitucionales de moderación e impulso para coadyuvar a que los poderes públicos en España apoyen a la familia, refuercen el matrimonio estable, prestigien y favorezcan la maternidad y pongan de su parte lo que a su alcance está para que la sociedad española siga soportándose en familias fuertes y estables. Pido al Rey Felipe VI y a la Reina Doña Leticia que hagan de la Corona, una familia convertida en institución, un referente de la institución familiar como soporte de la sociedad.


19 de junio de 2014

QUIERA VD. O NO, SEÑOR ALCALDE...




















María del Pino Fuentes de Armas
No sé si todos los españoles somos o no conscientes de estar viviendo en estos días unos acontecimientos que están escribiendo nuestra historia, la del país y la personal, pues independientemente de acatar la voluntad de las mayorías -al que obliga el vivir en una Democracia Parlamentaria-, se deben respetar las Instituciones del Estado y la Constitución de 1978 como Norma Suprema del mismo. Dicho esto y desde la observancia a las diferentes ideologías y posicionamientos personales, no puedo por menos que asombrarme ante la osadía de los alcaldes de los ayuntamientos de Cervera (Lleida), Balaguer (Lleida), Montblanc (Tarragona) y Girona, que han mostrado su oposición pública a que la infanta Leonor reciba los títulos históricos de los herederos de los diferentes reinos hispanos, lo cual se haría efectivo en el mismo momento que su padre, el actual Príncipe de Asturias, jure como Rey de España.
Han leído Vds. bien, los mismos que dada la pluralidad política permitida en España, prometieron libremente "por su conciencia y honor"- al asumir sus responsabilidades del cargo sobre un ejemplar de la Constitución Española-, el "cumplir y hacer cumplir" lo que esta dicta, rechazan de pleno el Artículo 57 que establece: "El Príncipe heredero, desde su nacimiento o desde que se produzca el hecho que origine el llamamiento, tendrá la dignidad de Príncipe de Asturias y los demás títulos vinculados tradicionalmente al sucesor de la Corona de España".
Así que quieran los ayuntamientos o no, la Infanta Leonor llevará los títulos que le corresponden, será Princesa de Asturias, como heredera de los Reinos de Castilla y León, honor que se remonta a 1388; Princesa de Gerona, título dado por el Real Estamento Militar y Cuerpo de Nobleza del Principado de Gerona, como heredera del Reino de Aragón- en origen duquesa y desde 1416 princesa-; Por el Reino de Navarra, le corresponde desde 1424 el de Princesa de Viana; Duquesa de Montblanc desde 1387 por el Principado de Cataluña; Condesa de Cervera, con origen en 1351, por el Reino de Valencia y Señora de Balaguer en representación del Reino de Mallorca. Todos estos títulos han estado vinculados a los herederos de la Corona, con la salvedad del Condado de Barcelona que lo posee el Rey Juan Carlos I desde la muerte de su padre, don Juan de Borbón.
Por tanto, todos estos alcaldes, que hablan de consultas populares, de peticiones formales de renuncia, de mociones presentadas, poniendo de manifiesto el rechazo al sistema monárquico español "por entender que sólo los principios básicos basados en la libertad y la igualdad pueden construir una sociedad democrática y libre", y porque "la monarquía española representa unos valores que no son coincidentes con el sentir de su población", se olvidan de su propia historia, de la tradición inveterada de los pueblos que tiene rango de norma, pero sobre todo omiten algo importante: se consideran un país, hablan del "proceso nacional que vive Cataluña hacia la independencia", pero siguen viviendo de los presupuestos del Estado y se dejan mimar por los estamentos públicos.
Así están las cosas, espero que alguien les haga entender que la decisión de llevar o no unos títulos heredados, históricos y honoríficos, no es competencia en este momento de los ayuntamientos, que es una tradición respaldada por la Constitución y por el Real Decreto de 1987, que establece cómo heredará la futura Princesa de Asturias los títulos que le corresponden. Literalmente el artículo 2 del Real Decreto 1368/1987, de 6 de noviembre, sobre régimen de títulos, tratamientos y honores de la Familia Real y de los Regentes, dice: "El heredero de la Corona tendrá desde su nacimiento o desde que se produzca el hecho que origine el llamamiento la Dignidad de Príncipe o Princesa de Asturias, así como los demás títulos vinculados tradicionalmente al Sucesor de la Corona y los honores que como tal le correspondan. Recibirá el tratamiento de Alteza Real. De igual Dignidad y tratamiento participara su consorte, recibiendo los honores que se establezcan en el ordenamiento jurídico".
Al primer Borbón Felipe V, de manera simbólica y para mostrar su rencor, le ponían los retratos boca abajo, a SM Don Juan Carlos I se los quemaron, pero aún así, estos alcaldes catalanes no son quienes para regular lo que no les compete.
"EL DÍA" S/C. DE TENERIFE (ESPAÑA) 160614

18 de junio de 2014

IMAGÍNATE A JULIÁN MARÍAS














Paco Granados*
Imagínate un español tan objetivo que sirviera lealmente al bando republicano durante la Guerra Civil pero que hiciera todo lo posible para contar la verdad, entonces y después; alguien capaz de inventar la fórmula "los que merecieron perder y los que no merecían ganar"; alguien capaz de mirar hacia atrás sin ira para mirar para adelante con esperanza.
Imagínate a uno que fue víctima del franquismo pero que nunca fue de víctima; que habiendo estado encarcelado durante meses y represaliado a lo largo de toda la dictadura, sin la menor posibilidad de gozar de cargos públicos, prebendas y sinecuras del Régimen, que sólo pudo ser profesor en la Universidad española ya muerto Franco, era, sin embargo, tan discreto y tan modesto que jamás alardeó de su condición.
Imagínate al más brillante estudiante de su generación, al que por orden superior le suspendieron la Tesis en el mismo tribunal, caso único en la historia de nuestra Universidad.
Imagínate la excelencia. Una persona que domina las lenguas clásicas y las modernas, lector infatigable y con curiosidad universal, con asombrosa capacidad para asimilar y comprender lo ajeno.
Imagínate a un joven tan valiente que fue a ver a su amigo el anciano Julián Besteiro para que no estuviera solo en el momento en que lo hacían prisionero los nacionales, y fue a verlo convencido de que lo harían prisionero a él también..
Imagínate un hombre tan veraz y tan auténtico, que no se concibe que pudiera mentir en ninguna ocasión ni expresar un sentimiento que no albergaba, un hombre que siempre dijo lo que quería decir y lo que le parecía que debía decir cuando había que decirlo, a pesar de las presiones y de las amenazas.
Imagínate a un hombre honrado, sin cargos públicos, sin canonjías, que vivió toda su vida de su trabajo, de sus libros, de sus conferencias.
Imagínate a un católico abierto a la verdad, instalado en una visión de la fe tan sólida, moderna y personal, que nada debía al miedo a la libertad del pensamiento tradicional, décadas antes del Concilio; un católico discípulo del descreído Ortega, capaz de conjugar el catolicismo de Zubiri y de García Morente con las dudas de Unamuno, capaz de vivir su fe con ejemplar sencillez y veracidad.
Imagínate a un filósofo español que nada debe a la corriente marxista o estructuralista, un amigo de los EE.UU. en una época en que se edificaba la leyenda negra antiamericana, un filósofo completamente ajeno al fanatismo, al odio y a los prejuicios, un hombre de la Escuela de Madrid que siguió su propio camino, capaz de acuñar una Antropología metafísica, capaz de dedicar un espacio específico a la mujer en la visión del ser humano, capaz de centrarse en esa misteriosa realidad que llamamos persona, un hombre que rechaza de plano la visión deplorable que quiere reducir las personas al estado de meros animales o de cosas.
Imagínate a un historiador fascinado por la historia de España, por la forma de ser de los españoles, que se atrevió a dar un argumento de nuestra Historia, una España inteligible, un hombre que no participó de ninguna moda historicista, de ninguna visión negrolegendaria de nuestra realidad.
Imagínate a un escritor y conferenciante capaz de expresar las ideas más complejas del modo más sencillo y claro.
Imagínate a un hombre que vivió su siglo, y que comprendió que el Cine era un vehículo excepcional de miradas y de historias, otra forma de expresar la realidad y de inventarla, un señor miembro de varias Academias que hacía de crítico de cine...
Imagínate a un hombre recto y justo, permanentemente difamado por la ralea falangista y la caterva marxista, envidiado por los mediocres y los cobardes, sobre el que se hicieron circular bulos monstruosos porque siendo irreprochable y limpia su trayectoria, había que desacreditarlo como fuera...
Imagínate a un hombre entusiasmado por la Transición, que siendo designado Senador por el Rey, fue una de las pocas y sensatas voces que se elevaron contra la estupidez de nuestras Autonomías y que defendió la libertad de los centros educativos.
Imagínate a un hombre radicalmente enamorado de su esposa.
Imagínate a un liberal, enamorado de la libertad, alguien capaz de ser libre cuando nadie lo es y de elegir como divisa por mí que no quede.
Imagínate, el valor, la rectitud, la veracidad, la responsabilidad, la honestidad, la pulcritud, el sentido del humor, el cristianismo y el patriotismo, todo junto en forma de señor educado, con traje y corbata, un par de gafas y una frente despejada.
Te acabas de imaginar a Julián Marías. Nació hoy hace cien años en Valladolid.
S/C DE TENERIFE (ESPAÑA) 17 DE JUNIO DE 2014

17 de junio de 2014

¿INTELIGENCIA EMOCIONAL?. POR JOSÉ JUAN RIVERO
















José Juan Rivero
Las emociones juegan un papel crucial en nuestro desarrollo como personas, somos por naturaleza seres emocionales, no podemos evitar estar influidos por las mismas en ningún aspecto de nuestra vida, ni cuando afirmamos que somos fríos como témpanos de hielo, ya que nuestro pensamiento, nuestras acciones están tamizadas por una variedad de emociones, sentimientos, deseos y pasiones. Expresar una emoción, forma parte de vida, y nos ayuda a que las demás personas nos conozcan mejor y puedan también comprendernos. El sentir una emoción ante un hecho es una reacción natural del ser humano que nos hace sentir que estamos vivos, además de jugar un papel esencial en nuestra socialización. En nuestro abanico emocional nos encontramos con diferentes emociones básicas, como la Ira, el miedo, el amor, la sorpresa, la tristeza y la alegría, que cumplen una misión de adaptación, favoreciendo nuestra supervivencia en el entorno, nos permiten adaptarnos y reaccionar a diferentes amenazas o estímulos vitales. La manifestación de estas emociones está acompañada por una respuesta física determinada. En muchas ocasiones una mala gestión, por desadaptaciones adaptativas principalmente, nos pueden ocasionar diferentes problemas debido a que nos dejamos dominar o inundar por dichas emociones. Cada persona, a lo largo de su vida, aprende a reaccionar emocionalmente ante una misma situación, algunos pueden reaccionar de una manera intensa y otros de manera tranquila y esto tiene que ver con muchos factores, como la personalidad, la crianza, la cultura, etc. El saber cómo expresarlas requiere que seas capaz de gestionarlas, canalizarlas, interpretarlas y darle una forma de expresión adecuada. La inteligencia emocional es una fortaleza humana que nos permite percibir, valorar y expresar emociones con exactitud, esa habilidad que nos permite acceder y generar sentimientos que faciliten el pensamiento; que nos ayuda a comprender las emociones a conocerlas y al mismo tiempo nos da la capacidad de regular dichas emociones facilitando nuestro crecimiento emocional e intelectual. La vivencia emocional produce en nosotros reacciones negativas y positivas que nos ocasionan dificultades tanto a nivel personal como en nuestras relaciones con los demás. Quitándonos en ocasiones fuerza y vitalidad para continuar con nuestras actividades diarias. Sin embargo, el conocimiento adecuado de las mismas: su expresión, su interpretación y su derivación nos permiten aumentar nuestro bienestar. Pero además cuando potenciamos en nuestra vida las emociones positivas, ampliamos nuestro campo de posibilidades, volviéndonos más reflexivos, creativos y optimistas, lo que nos permite transformar nuestra realidad personal, mejorando nuestro bienestar, lo que nos hace sentirnos más felices.
*PSICÓLOGO Y MIEMBRO DE LA SOCIEDAD
 ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA POSITIVA
(@jriveroperez)

16 de junio de 2014

TALENTO HAY DEMASIADO, TRABAJA























Fernando M. Lemus Pérez
Chaplin decía “de talento hay mucho, está por todas partes por tanto, si quieres ser alguien mátate a trabajar”. Decir algo así puede no sentar bien a muchos y tildar de hereje a quién apoya argumentos de esta índole. Prolifera el hacer las cosas para “escapar”, o sea, cumplir con lo mínimo estipulado sin despeinarse, y acabar la jornada con tortícolis de tanto mirar el reloj con el objetivo de ver avanzar más rápido el tiempo y concluir la tarea, monótona y diaria.
Luego está el talento, y tal. Los que hablan mucho y hacen poco,  a los que se les va la fuerza por la boca, y cuando salen a torear resulta que tienen alergia a los toros.
Del dicho al hecho va un trecho.
El problema de la falta de talento es de ganas de currar, de estudiar y de tomarse las cosas en serio, en definitiva y como decía Chaplin “de matarse a trabajar”.
En un país donde la tasa de desempleo es tan alta estos argumentos son suicidas, y puede que pierda algún amigo que carga sobre los políticos, banqueros y empresarios explotadores el origen del mal, pero de esa tasa tan alta de personas que no trabajan; ¿hay alguien que en conciencia no haya podido hacer algo más por mejorar su currículo?, ¿alguno que se haya muerto estudiando?, ¿algún fallecido por aprender idiomas?
Los que me dan lástima son los que lo intentan de corazón y con todas sus fuerzas, y de momento no logran acceder a un puesto de trabajo. A los que no soporto son a los que andan cómodos en situación de desempleo con prestación, cobrando una ayuda y adaptándose a la misma con una facilidad pasmosa, y que salir a buscar trabajo o formarse para optar con más garantías a un empleo no va con ellos.
Estas costumbres tan enquistadas requieren de un cambio muy profundo que empieza en la escuela, una escuela con profesores vocacionales y altamente cualificados. Coincido con Arturo Pérez Reverte cuando expresaba en un twitter lo de «Deberíamos triplicar el sueldo a los maestros. Hacer de ellos una profesión bien pagada, rigurosa, de élite. Son nuestra única salvación», pero yo añadiría, que antes de llegar a maestro se debería pasar por un filtro selectivo, una oposición tan exigente equiparable a la importancia que supone la formación de los ciudadanos que sean capaces de sacar adelante a su país.
¡Buen lunes y feliz semana!

Santa Cruz a 15 de junio de 2014

15 de junio de 2014

UN DIÁLOGO MADURO: PADRES E HIJOS MAYORES

















Francisco-M. González*
Una de la mayores dificultades o limitaciones que solemos tener los padres –siempre que digo padres me refiero a la madre y al padre- es la de enterarnos, darnos cuenta y aceptar que nuestros hijos e hijas se van haciendo mayores, y que son ellos los protagonistas de su propia historia, que nadie puede vivir por otro, que hay que respetar su libertad y su proyecto de vida, aunque no coincida con la “película” que hemos soñado para ellos. Y, a la vez, no se puede dejar de ejercer como padres, puesto que  mientras uno viva no deja de ser padre o madre. ¡Si tiene hijos!
Decía mi abuela Encarnación,  “hijos criados trabajos doblados”, algo de cierto hay en ello, pero yo soy más optimista en este sentido. Claro que, en nuestra conversación, diálogo o comunicación con nuestro hijos jóvenes que han dejado de ser adolescentes hay que tener en cuenta sus peculiaridades, -hoy, en algunas familias bastante complejas- hijos solteros que viven en casa – también cuando digo hijos me refiero a las hijas-, hijos solteros que se han independizado e hijos casados.
En cualquiera de estos casos, si desde pequeños hemos hablado, dialogado con ellos y no hemos roto la comunicación, en la adolescencia no se presentarán problemas graves. Tampoco hay que perder el optimismo, porque no se haya actuado correctamente en todas las etapas anteriores,  los hijos siempre vuelven aunque en una época de su vida se distancien de nosotros. Cuando van siendo mayores es mucho más fácil hablar con ellos, se puede tener una conversación interesante, seria y profunda, aun cuando su modo de ver la vida sea muy distinta a la nuestra. Tampoco con los hijos hay que tocar siempre temas transcendentales; hay que hablar de todo, de lo divino y de lo humano ¡con sensatez, con optimismo y con sentido del humor!. Aunque algunas veces, ¡pocas! haya que llegar a la discusión, por moda, comodidad o mantener una aparente convivencia pacífica, los padres no podemos callarnos, llamar las cosas por su nombre o tolerar lo intolerable.
Por ejemplo, de lo hijos solteros que viven en casa y empiezan,  han terminado o están a punto de terminar los estudios, hay que conocer su proyecto de vida, hemos de hablar con ellos  escucharles, para saber qué es lo que quieren, y después sin lecciones magistrales, paseando, tomando un café o cenando con ellos, animarles, estimularles, sugerirles cómo sacar adelante ese proyecto, perder el miedo a la vida –típico hoy en muchos jóvenes-  o hacerles ver que no es realista o acertada la trayectoria que se han trazado y ofrecerles alternativas, pero que sean ellos los que decidan y tenga la última palabra, sobre todo a sus estudios o la carrera que han elegido- son ellos lo que la vana ejercer-  Aunque también a estas edades, se guían más por lo que ven en casa, por la coherencia de sus padres, que por lo que se les dice  y algunos copian hasta los defectos o limitaciones de los propios padres.
Si los hijos han terminado sus estudios, sus peculiaridades también pueden ser complejas: se hayan independizado, o si sigan viviendo en casa. A la vez,  si siguen viviendo en casa, si trabajan o no trabajan, si se “apalancan” en la casa o refugian en el paro… En cualquier caso, nunca se debe cortar la comunicación o el  diálogo con ellos. Si estudian, para saber si la carreta elegida les ofrece las expectativas que esperaba, las dificultades y los éxitos que van teniendo, ¡siempre tratando de animarles! Si trabajan,  para saber qué hacen, cómo lo hacen, cuáles son sus ilusiones, éxitos, alegrías o frustraciones. Si todavía no han encontrado trabajo,  para animarles, orientarles, tranquilizarles, ayudarles, sin sustituirles. Si se refugian en la casa, buscan la disculpa “de paro” o  lo difícil que está la vida, hacerles ver, que “el que la sigue la consigue...”, que a partir de cierta edad, cada persona tiene que buscarse la vida, y la vida no viene dada, cada uno hace su propia vida; que todo el que empieza, al comienzo va a tener dificultades; y que la casa no es un hotel, un refugio  ni un asilo. Como dice la profesora Montoro, al llegar a cierta edad, <<cada mochuelo a su olivo>>.
En cualquier caso, siempre hay que hablar con los hijos mayores, tener conversaciones más o menos frecuentes, escucharles, estimulares, sugerirles sin recurrir a aquello tan original como, “yo a tus años...”. Aunque, a veces, en una conversación más o menos íntima, se pueda abrir el corazón para contarles nuestras ilusiones, éxitos y fracasos a su edad, como todo se fue superando, como todo fue saliendo, como empecé a ligar con mamá y como terminé casándome con ella. Pienso que todo esto ellos lo valoran mucho, porque, en el momento actual, hay muchos jóvenes, tanto chicos como chicas, con miedo al matrimonio, con miedo a la vida, que no es otra cosa, que miedo al compromiso. Y el entorno no les ayuda nada. Somos los padres, los que, con nuestras vidas, con nuestras palabras, con nuestra exigencia, con nuestro cariño, tenemos que hacerles ver, ¡que los hijos, el matrimonio, el trabajo  y la vida!, es una aventura apasionante!, es lo que da respuesta, a esa felicidad que el hombre busca sin descanso.
*ORIENTADOR FAMILIAR
BAJAMAR 14.06.14

14 de junio de 2014

FELIPE VI .– POR JUAN PEDRO RIVERO













Juan Pedro Rivero*
Cuando le comenté a alguien que pensaba titular esta carta así, con el nombre del nuevo rey de España, me dijo: “es un tema controvertido”. Tal vez lo sea. No se trata de un problema de nombre; es un tema de forma y de sentido. Decía el apóstol Pablo a un obispo joven ordenado por él: “Se debe orar por los que gobiernan y por todas las autoridades, para que podamos gozar de una vida tranquila y pacífica, con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agrada a Dios nuestro Salvador” (1 Tim, 2, 2-3). Y desde entonces nos lo hemos tomado en serio: hemos rezado por los emperadores de Roma -persiguieran o no a los cristianos-, por los jefes y reyes bárbaros, por los emperadores de oriente y de occidente, por los monarcas del Antiguo Régimen, por los por presidentes de las repúblicas modernas, por los jefes de estado y los gobiernos de cualquier signo político en cualquier forma de gobierno -estuvieran a favor o en contra del derecho fundamental de libertad religiosa-. Porque, como cualquiera puede imaginar, lo importante no es la forma de gobierno, sino el buen gobierno. Porque “La autoridad política debe garantizar la vida ordenada y recta de la comunidad, sin suplantar la libre actividad de las personas y de los grupos, sino disciplinándola y orientándola hacia la realización del bien común, (…). La autoridad política es el instrumento de coordinación y de dirección mediante el cual los particulares y los cuerpos intermedios se deben orientar hacia un orden cuyas relaciones, instituciones y procedimientos estén al servicio del crecimiento humano integral. (…) Es entonces cuando los ciudadanos están obligados en conciencia a obedecer”. (Compendio de la DSI, nº 394) ¿Monarquía o república? Cualquiera que sea la forma de gobierno que hayamos elegido, no podemos olvidar que el sujeto de la autoridad política es el pueblo, considerado en su totalidad como titular de la soberanía. (…) El sistema de la democracia, gracias a sus procedimientos de control, permite y garantiza su mejor actuación. (Cfr. Ibidem, nº 395).
Estos principios nos deben iluminar. Conforme a ellos hemos de participar en la vida pública. Y, claro que sí, de la misma manera que hemos rezado en estas últimas décadas por Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero o Mariano Rajoy, rezaremos por Felipe VI como hicimos por Juan Carlos I, para “(…) que podamos gozar de una vida tranquila y pacífica, con toda piedad y dignidad”.
*RECTOR DEL SEMINARIO DIOCESANO
DE S/C. DE TENERIFE (ESPAÑA

13 de junio de 2014

SEÑORES DIPUTADOS
















María del Pino Fuentes de Armas
Entiendo que sus muchos quehaceres les tengan agotados, es probable que su trabajo en los despachos y en el hemiciclo sea mucho más intenso que el de un agricultor cualquiera cavando de sol a sol, o el de un médico que tiene que estudiar continuamente para saber, si llega el caso, cómo salvarle la vida a cualquiera de sus señorías, por ejemplo. Es más, justifico, como humana, que cuando alguno de sus compañeros no tiene -y abundan en nuestro Congreso- el don de la oratoria, entre en acción Morfeo haciendo de las suyas, sobre todo si antes han ingerido una copiosa comida como forma de aplacar la angustia de estar lejos de los suyos, luchando en la capital del reino por los que han dejado detrás, en lo que antes se decía las provincias. Lo entiendo, y es probable que sus dietas sean insuficientes para alimentarse adecuadamente -Madrid es muy caro-, para desplazarse en taxi y para residir cerca de la Castellana, insisto, lo entiendo.
También me solidarizo con la incomodidad de estar viajando todas las semanas, cada uno a su lugar de origen en esta España nuestra tan plural y fragmentada -autonómicamente hablando-. Sé que es una faena no darles cada noche un beso a sus hijos, perderse la orla del mayor o el cumpleaños de su cuñado, pero su preocupación es menor que la del españolito de a pie por el hecho de contar con una retribución dineraria superior a la media de cualquiera, que les permitirá tener un "detalle" generoso a la vuelta, aunque haya cosas que no se compren nunca con dinero. Es parte del precio que tienen que pagar -por ejemplo- por trabajar por España los militares que están misiones de paz, los marineros enrolados en los barcos y los emigrantes que se tienen que ir de un país en el que no abundan oportunidades laborales, pero con una pequeña diferencia, y es que a sus "señorías" se les intenta compensar con la seguridad de estar en sus puestos de trabajo cuatro años consecutivos y además, como entran a formar parte de la familia, como diría Vito Corleone en "El padrino"-, lo normal es que ésta les ampare y les proteja de por vida, colocándoles más tarde en cualquier consejo de administración que se precie de serlo.
Acepto las "cabezadas de sueño" -fotos de todo circulan en abundancia por las redes sociales y son parte de las hemerotecas del país-, el que hagan uso continuo de los móviles, que le realicen las tareas a sus hijos o que ojeen una revista. Acepto, digo, las "argollas" laborales de los diputados, pero me molestan sobremanera las "ausencias", el oír a una voz canaria, la de Ana Oramas, hablando para cuatro señorías en el hemiciclo -bien por no formar parte de una determinada comisión o por coincidir con otras citas laborales, por desinterés o por ser un día de los de ida y vuelta de sus respectivas autonomías-. Creo que el tema a tratar -las prospecciones petrolíferas- era lo bastante serio como para merecer la atención de los que nos representan a todos los españoles en el Congreso -los canarios también lo somos-, da igual el lugar de dónde se provenga, pues mañana podrán ser los de otra región de España los afectados por una circunstancia similar.
No es cuestión de siglas políticas, es ser personas solidarias con la situación de los otros, con esos rostros de los desahuciados que no saben dónde dormirán está noche, con las miradas de los padres sin trabajo que no tiene respuesta a la pregunta de qué hay mañana para comer o de los próximos a jubilarse que viven con la espada de Damocles de las pensiones sobre sus cabezas.
Son tantos los problemas de España, señores diputados, de esta tierra en la que siempre ha habido pobres y ricos, que no puedo por menos que recordarles que no siempre la pelota va a estar en su campo y que el juego electoral ya se está planteando.

“EL DÍA”S/C. DE TENERIFE (ESPAÑA) 90614