VERANO

Este blog contiene temas de Orientación Familiar, (educación y familia) Antropología filosófica, Religión y poesía. Todo ello con sentido común y, con frecuencia, con sentido de humor.



16 de julio de 2017

HOY, LAS GENTES DEL MAR INVOCAN TU AMOR













De tu pueblo a los pesares
Tu clemencia dé consuelo”
DE LA SALVE MARINERA

Francisco-M. González*
¡El mar, la mar, un mundo para soñar! No sé si alguien ha escrito esta frase o si es  reminiscencia de algún anuncio de la “tele”, que se cuela de manera sibilina y subliminal en la mente. Y que, de modo inconsciente, vuelvo a invocar: cuando contemplo la inmensidad de este océano que nos circunda; desde esta bella atalaya de Bajamar.
“La mar”, femenina y efusiva, para los que trabajan en ella o viven en su orilla. “El mar”,  masculino, frío o indiferente para los profanos. Sea como fuere, su contemplación, su olor  a salitre y su sonido, que hay días que se transforma en rugido, me impresiona en lo más hondo y me hace elucubrar. Los días de viento racheado, mar gruesa y olas gigantes, que no respeta ni el faro, ni el malecón: temo por las gentes que se ganan la vida en el mar. Su  oficio es uno de los más duros y sacrificados, ya que con frecuencia pasan largas temporadas alejados de la casa y de la familia. En la actualidad con el riesgo añadido de la  piratería en boga, con la inseguridad de ser abordados y sufrir cualquier tipo de secuestro en  medio del mar.
En estos días, también pienso y rezo, por aquellos  que arriesgan sus vidas, y algunos la pierden, en una “patera”, con frecuencia a la deriva  en altamar, por un pedazo de pan o timados con la esperanza de una vida mejor.
Que distinto es ese mismo mar en calma, sin viento y apenas olas, a la caída de una tarde de septiembre, por ejemplo, desde el estrecho paseo marítimo que va desde el límite de Bajamar al monumento de los Sabandeños en Punta Hidalgo;  desde donde se puede contemplar, la más sublime e inefable  puesta de sol, tan habitual en el norte de nuestra Isla. Cuando el astro rey toca el confín del océano, y da la sensación de que se va hundiendo en él, emite una variedad de rayos fulgurantes de los más diversos colores, como si unos pinceles  mágicos plasmaran allá, en el horizonte el reflejo de toda la hermosura del Cielo. Esta admiración, me lleva al convencimiento de que: “El mundo será salvado por la hermosura”, como afirma  Dostoievski.
 Dado el carácter eminentemente marítimo de Nuestro Archipiélago, no conozco a ningún canario indiferente al mar, aunque dudo de los políticos santacruceros. Hoy 16 de julio, en todas las islas y sobre todo en las ciudades y pueblos marineros, se celebra con gran esplendor la festividad de Nuestra Señora del Carmen.
No entiendo por qué Santa Cruz de Tenerife, de tradición y espíritu marinero, es una ciudad que vive de espaldas al océano. Aún así, como todas las demás ciudades abiertas a la mar, se vuelca en engalanar sus embarcaciones de todo tipo, para acompañar por su bahía, en fervorosa procesión marítima, a la Santísima Virgen Estrella de los Mares,   seguida del canto clamoroso y solemne de la salve marinera, a la que se suman el estruendo y la preciosidad de sus fuegos.
Reflejo de la fe inquebrantable, que hombres y mujeres del mar  tienen en su patrona; con la seguridad de su compañía en sus interminables y, a veces, solitarias travesías. Por eso la Virgen del Carmen, es patrona en España de la marina pesquera, deportiva, mercante y de guerra. De la Armada, será hasta que la señora Chacón  no se le ocurra lo contrario. Aunque esta devoción se remonta a la Edad Medía y su historia daría para mucho. 
Resumiendo: en  el siglo XVIII, ya era muy popular la fiesta de la Virgen del Carmen en España, el almirante mallorquín Antonio Barceló (1716 -1797) impulsó su celebración entre la marinería a su mando. A partir de entonces la marina española fue sustituyendo el patrocinio de San Telmo por el de la Virgen del Carmen. El 19 de abril de 1901 Su Majestad el Rey,  y en su nombre, la Reina Regente, declaraba Patrona de la Marina de Guerra a la Santísima Virgen del Carmen. Que, de hecho, también lo es de todos los navegantes que hoy invocan su amor  para que les proteja ante posibles tempestades y naufragios. Aprovecho para felicitar a las gentes de la mar y desear un día ¡muy feliz! a todas las Cármenes, Carmitas, Mitas.

*PROFESOR Y ORIENTADOR FAMILIAR

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