OTOÑO

Este blog contiene temas de Orientación Familiar, (educación y familia) Antropología filosófica, Religión y poesía. Todo ello con sentido común y, con frecuencia, con sentido de humor.



30 de agosto de 2017

EL MANDO A DISTANCIA. JUAN C. ALAMEDA
















Juan Carlos Alameda Vega.
Una anécdota que siempre me hace sonreír.
Hace unos años estuve en casa de unos amigos que me invitaron a almorzar. Tenían a su nieto de tres años allí.
Mientras preparaban la comida me dijeron: "ve si quieres a la sala y pones la televisión si quieres ver el telediario".
Al llegar a la sala me encuentro sobre la mesa cinco mandos a distancia. Muy seguro de mi tomo uno, pulso botón y se enciende el ventilador...
Tomo otro y al pulsar comienza a bajar la persiana...
El nieto de mis amigos me miraba silencioso, le dije: "oye mi niño, puedes encenderme la tele?" Y aquel petaco tomó el mando adecuado y pude ver el telediario.
Hay como dos características del mando a distancia:
- no tiene voluntad propia.
- lo manejan siempre, está expensas de lo que otro  decida.
Cuántas veces se observa a personas que son como el mando a distancia, siempre están a expensas de los demás.
Otras tantas veces, haciéndose víctimas, son capaces de utilizar a los demás igual que el mando a distancia, para poner el canal deseado.
Descubres personajes que continuamente le dicen al otro que haga tal o cual cosa, no por trabajo o por eficacia en una labor, ni por un bien común, sino para que no aparezcan como que llevan la voz cantante.
Aparte de esta realidad vemos cómo suelen mandar con cierta y insistencia en su trabajo, para corroborar no sé qué potestad y a lo mejor los ves en el ámbito familiar o de amistad sin voluntad y "tragando con ruedas de molino".
Todos los "mandos a distancia" tienen la misma peculiaridad: 
  • sin batería no funcionan y
  • sin la voluntad de otro  tampoco. 
Hay de diversos tamaños, con botones de colores, más o menos funciones, pero todos tienen esa carencia: necesitan la batería y la voluntad de otros
Un día me contaba una persona que veía como su vida la manejaba un familiar.
En ningún momento se dudaba de la buena voluntad, de querer ayudar, de buscar lo bueno. Pero este familiar no dejaba ni un ápice para poder decidir cada uno; siempre imponía qué es lo que había que hacer, cómo había que hacerlo, cuándo había que hacerlo.
Tenía una aparente prudencia, pero se veía siempre en algún momento, que manipulaba los hilos desde una cierta distancia. En ocasiones, puede que de manera consciente, otras de una manera inconsciente, pero lo cierto es que hay personas que les gusta utilizar a los demás como el mando a distancia.
También es verdad que hay otros tantos que no pueden, no saben, o no quieren hacer nada sin que se les diga qué deben realizar.
Una vez un profesor nos decía que en la vida humana hay que saber combinar varios aspectos:
  • - la libertad,
  • - la iniciativa, y
  • - la responsabilidad.
La libertad:
Siempre hay que tener en la cabeza la capacidad de elección. Esto lleva a ser consecuentes con su ejercicio
Si elijo la opción de "A + B = C" si lo que libremente he elegido es eso, por lo tanto tiene una consecuencia concreta y he de asumirlo.

La iniciativa:
Hay personas que no saben tener una iniciativa, todo lo preguntan, todo lo consultan, (no está mal consultar , claro está) pero hay que saber combinar la libertad con la iniciativa.
Hay cosas buenas que podemos realizar, aspectos concretos que uno tiene la capacidad de llevar a cabo por la
experiencia adquirida, formación, y amplitud de miras en la labor que se realiza que, no solamente puede sino que también debe tener es iniciativa propia para realizarlo.

La responsabilidad:
Es otro aspecto importante que va anexo a la libertad y a la iniciativa propia. Cuando de verdad eres responsable puedes libremente tener la iniciativa para llevar a cabo algo, así estarás siendo capaz realizarte en infinidad de cosas que te ayuden a crecer personal y comunitariamente.
No te parece que es mejor esta combinación de elementos que ser un mando a distancia?
Así que pongamos nuestra propia batería y accionemos nuestra voluntad para que con responsabilidad y libertad tengamos la iniciativa necesaria para marcar nuestra propia vida.
PÁRROCO DE S. BARTOLOMÉ APÓSTOL

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