OTOÑO

Este blog contiene temas de Orientación Familiar, (educación y familia) Antropología filosófica, Religión y poesía. Todo ello con sentido común y, con frecuencia, con sentido de humor.



20 de agosto de 2017

"PREDICAR", CON EL EJEMPLO















Francisco-M. González.
El  valor del ejemplo en la educación es algo que se sabe y en lo que todos estamos de acuerdo. Después de todo, un niño aprende de forma natural y en gran parte por simple imitación de lo que ve y vive cada día, fundamentalmente en su casa. Pero ¿realmente se tiene este en cuenta? La verdad  es que ser ejemplar  cuesta, pero vale la pena, porque “lo que vale, cuesta”.
"No se enseña lo que se sabe, ni lo que se dice: se enseña por lo que se hace". Por ello, es un pilar básico e insustituible, en la educación de los hijos, el ejemplo diario de las personas más cercanas; es decir, el testimonio vivo de la familia, principalmente y como es lógico, el de la madre y el del padre. Por ejemplo, no hace mucho, me fijé en un niño, de poco menos de dos años, hijo de unos amigos nuestros, que caminaba con las manos cogidas por detrás, –“éste como se caiga se rompe la cara” pensé yo-; al momento apareció su padre, caminado de la misma forma; y es que el padre siempre camina así, nunca lo vi con las manos en los bolsillos. Y tengo la seguridad de que este padre no le explicó a su hijo que tenía que caminar de esa manera, lo que ocurre es que el niño imita a su padre.
Pienso que el tópico  de que los niños son como esponjas, es bastante acertado, sobre todo cuando son pequeños. Pero además con la particularidad de que  siempre retienen mejor los malos ejemplos (las palabrotas, los gestos incorrectos, etc.). Por eso es muy importante tener en cuenta las personas que los rodean, o al colegio al que lo mandamos – otro problema, con el que se encuentran hoy los padres, es la escasa facilidad o libertad para elegir colegio. Porque  lo más seguro es que en casa nos esmeremos dando buen ejemplo; aunque  después en  el  parque, en un centro comercial,…. pueden encontrar muchos ejemplos (por desgracia) de lo que no se debe hacer. Esto, incluso se puede aprovechar como fuente de aprendizaje cuando otro niño hace algo incorrecto,  para indicarle a nuestro pequeño lo que no debe hacer, teniendo siempre en cuenta su capacidad comprensiva y sin excesivas explicaciones.
Hay que ser realistas y no enrollarnos demasiado con teorías, porque: en la infancia, no comprenden nuestras homilías o sermones; en la adolescencia, no quieren escucharlos o le resbalan; y en la juventud, los consideran anticuados. Todo lo que les digamos tiene un valor relativo y limitado. Lo que realmente van a tener en cuenta, es lo que ellos vean en nuestra forma de actuar, en nuestras actitudes; y si somos coherentes (hacemos nosotros eso que exigimos). Lo que no aceptan los hijos es que les pidamos que sean sinceros y vean que nosotros no decimos la verdad; que les exijamos que sean respetuosos con los demás (empezando por los más próximos) y vean que  nosotros no tenemos la menor consideración hacia nadie o casi nadie, y además hablamos mal de los  amigos y cuñados, poniéndoles a “caldo” a sus espaldas; que pretendamos que ellos sean estudiosos y nosotros profesionalmente dejemos mucho que desear en todos los sentidos.
De vez en cuando, es bueno llevar a los hijos, -de uno en uno- al lugar de nuestro  trabajo, para que vean lo que hacemos y como lo hacemos. Esto lo aprendí de mi padre y, con el tiempo, caí en la cuenta de su utilidad. El ejemplo arrastra, es algo que entra por ósmosis, aunque los resultados, la mayoría de las veces, no se vean a corto plazo; y haya que esperar, tal vez, hasta que ellos sean padres.
Pero con toda seguridad y aunque nunca lo reconozcan, si el padre y la madre son coherentes y perseverantes con su manera de pensar y con lo que dicen, serán admirados y respetados por sus hijos. Y así, con el tiempo y cuando vayan siendo mayores, nunca se encontrarán solos y verán en sus hijos y hasta en sus nietos, muchos rasgos y actitudes que desde sus comienzos como padres

*PROFESOR Y ORIENTADOR FAMILIAR

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